María Clara Salas
Hilandera
El poeta pide una venda a la hilandera
y después la rechaza.
Para volver
al ojo limpio
y al caminar seguro,
¿cuánto tiempo?
Se cuentan por miles
los heridos.
Demasiados escombros, cuentos
e inoportunas burlas se mantienen.
Sobre aquel cuerpo cayeron azotes,
a él y a muchos otros
los destruyó el encierro.
Negamos la presencia de Caín,
pero las formas de la crueldad
persisten
***
Teselas
Si él creó su laberinto
o le fue impuesto, no lo sé,
este país compatible con soles
y mosaicos de teselas azules,
no da para más.
Decimos, con la atadura al cuello,
que mañana es el día y
no hay mañana.
Para los que huyen sin pensar
en lo irracional de sus
andaduras, pedimos que
crezcan los bosques,
que los alimentos lleguen
a sus manos.
No piensen en volver,
si han encontrado vida
en otra parte.
***
Sobre algunas preferencias
Los entregados a la distancia
huyen del mundo,
la voracidad del tiempo frena
sus canciones.
Los que por una mano recia son apartados de las plazas
cierran sus ojos a la desventura.
Algunos sonidos,
los más feroces,
logran despertarlos.
No sé si afirmar tan persistentemente el amor
sea saludable.
Reír o dejar de reír
es la disyuntiva.
El azote peor
es la arrogancia de estar
muerto-vivo.
Puestas sobre un mantel,
nuestras vanidades aspiran a un corte
preciso.
La mirada se detiene en las palabras de los libros,
en sus sentidos y sin sentidos,
en la emoción que doblega,
vuelo suave deleitoso sin ruido.
***
Wanderer
No hace falta saber
a dónde vamos
Las sombras de las hojas tejen
el borde del camino
Somos viajeros sin meta
nos detenemos
en lugares donde la sed
nos detiene
Hacemos alto
a cualquier hora
La prisa es otra ilusión del tiempo
***
Instrucciones del viento
Lo más sensato
es el silencio
de nada sirve
hablar
Cuando somos explícitos
la confusión
es mayor
Mejor decir
tenemos tigres en los ojos
nuestra piel es una habitación sin armas
La sed requiere lo fugaz
tender las manos
a las nubes
obedecer las instrucciones del viento
***
Partitura
Cualquier partícula
de lo que llaman ser
vuelve sobre
sí misma,
sobre el eterno afán
de lo perdido y
encontrado.
El cansancio no prevalecerá
contra ella,
se prolongará en lo inmediato
y hará saltar las piedras
***
Jóvenes
La sangre derramada es de los bienaventurados
con hambre y sed de justicia.
Un día y otro no son iguales
cuando los muertos son tantos.
Un día concentra todos los días
si los cuerpos son jóvenes y tienen
la piel en llamas.
Hemos llegado aquí por el peor
de los males: la inhumanidad,
risa de chacal o podredumbre.
Cráneos donde hubo memoria,
imaginación
y celo yacen
en tumbas precoces.
Terrible vía de conocimiento es el
sin sentido,
por ser más mortal que otras
se habla de lo inasible y de lo efímero,
palabras insoportables al oído.
***
Tríptico de la muerte
I
El tiempo se encarga de decir basta
sin solemnidades.
Cuando el fastidio por los muchos días de agonía
nos cercan,
las despedidas sobran.
Ni el hilo de la Parca se hace sentir,
su sigilo es extremo al cortar la seda,
cualquier intento de retroceder a los campos de la vida
se abandona.
II
Puedes elegir tu muerte.
Una que no sea asalto
o puñalada,
una muerte amiga,
calaverita de azúcar,
puerta
hacia una estancia mejor.
Antes de nacer no sabías de esta vida,
tampoco sabes de otra.
Cuando llegue el día y te diga ven,
pasa,
amarás su rostro espléndido.
III
Ubicarse en cualquier parte es el destino de las hojas.
Seres sin voluntad no enfrentan lugares desconocidos:
arenas, aguas, cielos divergentes.
Nadie las arrastra,
no están predestinadas al mal,
la inmediatez carece de atractivo sobre la andadura
de sus pies.
Llevadas por distintos corceles,
libremente abandonan sus crines
al cambiar las direcciones de la huida.
Intensos aromas del café más oscuro mantienen en alerta
sus sienes.
Son hojas, estrellas danzarinas,
con reverencia entran al baile del barro
que las amasa hasta convertirlas
en humus del mundo
***
Piano
Las cuerdas tocan
la sustancia del tiempo.
Un intenso desacuerdo
nos asalta al perseguir imposibles.
¿Para qué guardar partituras?
Cuando lleguen los himnos de la muerte,
se oirá la brisa
en la boca y la carne.
No pienso deshacerme en palabras.
