literatura venezolana

de hoy y de siempre

Transfigurar es un país que amas (selección)

Feb 13, 2022

Mariela  Cordero

La mano en la sombra.

Hay una mano en la sombra

desprovista de clemencia

expulsada del imperio de las caricias

desconoce el oficio

de construir cercanías o plegarias.

 

Esta mano

irrumpe

con aleteo de matanza,

sus movimientos ensucian

las olas

del cuerpo asaltado.

 

Desgarra con exactitud

la piel sumisa,

 

bautiza la herida

y traza una línea

con su dedo de acero.

 

Sólo

quiere entregarte

la cicatriz.

 

 

Los rasgos presentidos.

Todos los rostros se van extraviando

en el viaje,

la memoria hambrienta

aspira retenerlos

pero los rastros y los signos

se diluyen en la marea del desconcierto.

 

Entre la multitud florece

inmediato

como un golpe

un cariz único

desconocido

que se impone

 

 

y te desquicia

hasta ser traspasado

por la dicha fulminante

de terminar la búsqueda.

 

El rostro amado

reúne

todos los rasgos presentidos.

 

 

Los inescrutables ojos.

Los inescrutables ojos

que se ocultan

dentro de galopantes ciudades de acero,

están detrás

de otros miles de ojos sonámbulos.

 

Son narcóticos indomables

que mutilan el desamparo

apaciguan los alaridos

y derraman caricias.

Cuando afloran

te toman por asalto.

 

Sabes

que morirás

invocándolos.

 

 

Dos incendios.

La radiación de simultáneos incendios,

se divisa en dos noches

que de tanto respirar idéntico

danzan juntas

ebrias,

se enmarañan volviéndose una.

 

Dos cuerpos se desprenden

de esa noche en llamas,

surgen

como antorchas urgentes

que lamen lo oscuro.

 

Se precipitan

una

sobre

otra,

redoblan su calor

hasta parecerse al rayo,

embellecidas

arden hasta que el sol

las engulle.

 

 

Isla.

Lejos,

forjada de olvidos

asediada

por aguas hambrientas

solitaria

arena caliente.

 

Una isla

que calcina se parece a tu

boca.

Sobre la autora

*Editorial Dos Islas. Miami, Estados Unidos (2020) . Foto: elcautivo.net

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