literatura venezolana

de hoy y de siempre

Ricardo Ramírez Requena

Ene 9, 2022

Por: Alirio Fernández Rodríguez

Ricardo Ramírez Requena (Ciudad Bolívar, 1976) es un profesor universitario, escritor y librero venezolano. Estudió Letras en la Universidad Central de Venezuela y ahora mismo cursa un Máster en Dirección de proyectos culturales, en España. Actualmente, Ricardo es Director de La Poeteca en Caracas y desde 2020 dicta talleres de literatura autobiográfica. Fue profesor universitario por más de una década, donde se ganó el respeto y aprecio de estudiantes y colegas. Su fama de buen librero y gran lector se equipara a la de hombre paciente, con enorme disposición de trabajo y amistad.

No hay imaginario mayor en mi vida que el de Caracas, es el lugar de donde soy, dice Ricardo Ramírez Requena, aunque nació en Ciudad Bolívar. Para él todo el Oriente del país, de donde viene su familia materna, es muy especial. porque hasta cumplir los cinco años hizo las veces de Ulises en travesías por Ítaca. Fue una época en que Ricardo se movía y viajaba constantemente por toda esa región. Mientras que en otro extremo de Venezuela, en el Táchira, la familia paterna marcaba su vida con ritmos distintos y enriquecedores también. Antes de establecerse definidamente en Caracas, en 1984, el Ulises que seguía siendo Ricardo, vivió dos años en Jamaica, y le cuesta pensarse hoy sin esa estadía en la isla caribeña.

Ese poder ya no está tanto en mí como yo creía, el de la palabra, dice Ricardo al recordar al joven que fue, uno que decidió sumergirse en los libros, que se atrevió a seguir sus sueños y buscó un espacio propio en la literatura, en vez de emprender otras exploraciones. Pero ahora, aunque ya no es ese soñador romántico de la juventud que idealizó el poder en la palabra, es –precisamente- con él con que nació esa entrega devota y furibunda a la lectura, que todavía profesa. Para Ricardo la capacidad de leer con entrega total y de sorprenderse con la literatura fue el más extraordinario regalo que aquel jovencito Ricardo pudo haberle dejado.

Yo fui primero un gran lector de historia, luego de literatura, recuerda; pero fue gracias a su madre que se hizo lector. El día que ella puso en sus manos unos libros de tradiciones venezolanas, Ricardo dejó de lado las lecturas de liceo y ahí descubrió el amor por las historias. Luego llegó a Huidobro, Vallejo, Neruda y, sobre todo, a Álvaro Mutis; y así surgió el deseo de ser escritor. Luego, al descubrir a grandes ensayistas como Steiner o Brodsky encontró espacios maravillosos para cultivar la prosa.

Como lector ha ido cambiando mucho en sus lecturas y encuentra maravilloso poder mantenerse fiel a unas e ir dejando otras. Cree que no hay edad para descubrir un nuevo autor que te parezca extraordinario, porque en la literatura la vida no deja de sorprenderte, dice Ricardo. Mientras tanto el escritor sigue explorando: va desde la poesía a la minificción, pasando por el cuento hasta la novela breve. Aunque ahora mismo es en la no ficción donde se siente más cómodo.

Mirar la literatura desde fuera del mundo literario es lo que le han permitido a Ricardo ciertas experiencias laborales, algunas muy alejadas de los libros. Un aprendiz de farmacia, un cajero en CANTV o un supervisor de operaciones telefónicas en Telcel, vivieron con más libertad la literatura, en el Ricardo lector que ya era. Luego ha trabajado en el ámbito de la cultura como librero, aquí conoció tanto el modelo de librería-tienda como el de librería independiente. Ve el trabajo como experiencias que suman tanto a las cuentas de lo bueno como de lo malo.

A la hora de escribir yo me concentraba más en la poesía, pero luego –dice Ricardo- fui descubriendo la narrativa, el ensayo; así es como el hombre de hoy se siente más cómodo con el diario o el relato autobiográfico. Ahora mismo está viviendo un momento idóneo, en que el hombre y el escritor se conjugan bien con la devoción que de joven tuvo por la historia y por las biografías, autobiografías y memorias. No tiene duda de que todo ha ido calzando: escritura, lectura y vida.

Un hombre es todos los hombres es lo que para Ricardo funciona como principio, evidentemente borgiano, de la literatura que busca expresar cuando escribe. Piensa que, mientras más singular es la vida de alguien, más universal es. Esta es la premisa fundamental de la que parte su escritura. Y es por eso que “cuando escribo y hablo de mí en mi diario o en algún relato autobiográfico, la gente se puede identificar, porque hay experiencias que se encuentran”.

La literatura sigue siendo un gran misterio, piensa Ricardo Ramírez Requena. Cree que las letras viven un gran momento ahora mismo, que nunca deja de sorprender; aunque ahora se está moviendo en contextos más audiovisuales, y que cree que ya era hora de que así fuera. Piensa que era necesario que los guiones de televisión, por ejemplo, lograran un alto nivel literario; y es mucho lo que estos le deben a la literatura. Reconoce la importancia de la simbiosis entre lo audiovisual y la literatura a partir de la cultura pop, algo a lo que no hay que temer sino estimular.

En cuanto a la literatura venezolana cree que hay mucha gente escribiendo, muchas obras aún no publicadas y un largo camino de mucha lectura. Ahí vamos a descubrir muchas buenas sorpresas, pero también por qué no, decepciones, porque nuestra literatura no es mejor ni peor que otras, dice Ricardo. Reconoce que no hay muchas oportunidades editoriales para la literatura venezolana; pero que también se necesitan más espacios para la crítica, una que sea amplia y respetuosa pero no complaciente, para que así ella lea e interprete lo que se está escribiendo.

Ahora mismo estoy en gestiones para publicar un diario que titulé El porvenir y que cerré en 2020, cuenta Ricardo. También trabaja, junto a Carlos Sandoval, en una compilación de textos surgidos en sus talleres de literatura autobiográfica, que fueron publicados en Prodavinci durante 2020. También está pendiente de otro proyecto, de ensayo, que le exige más tiempo para concretarse. Precisamente, en cuanto a sus talleres, hay algo que está dando frutos valiosos, y es la creación de comunidades de gente que lee y escribe. Y más recientemente, -cuenta Ricardo- me tiene muy entusiasmo el programa de radio que tengo desde 2020 con mi querida Sashenka García.

Mi esposa, mi hijo, lo son todo para mí; estamos unidos, tratando de avanzar y cultivando los vínculos de amistad, sin olvidar a los amigos, dentro o fuera del país; seguir adelante, sin ilusiones vanas, solo seguir adelante, termina diciendo Ricardo.

En la mochila Ricardo Ramírez Requena ha dejado estas publicaciones: Maneras de irse (2014), Constancia de la lluvia (2015) y Otros bosques (2019).

Poesía

Maneras de irse

Crónica

Diario del cautiverio (selección)

Ensayo

La muerte del centauro

Mariano Picón Salas en Chile: 1923-1936

Biblioteca

Otros bosques

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