literatura venezolana

de hoy y de siempre

Poemas de Álvaro Montero

Abr 25, 2022

Comienzo

I
Comienzo por decir que esto no sirve
y al comienzo es solamente la posibilidad de querernos
Comienzo y deseando viejos sueños
y vuélvome caprichoso
En los solares es en donde más recuerdo
que la guerra y el rostro de esa mujer
tienen que ver con mis defunciones

II
Quiero verme donde crecen ramajes a la sombra
cuchicheando con los perdidos y vagabundos
De pequeño me daban esas cosas y todo giraba
vertiginosamente
Ahora se va a salir al corazón no responde sino al
recuerdo de ellos El río de mi casa primitiva sus tejas
en las gavetas de mi cuarto maltrecha como mi primera
muerte

III
Es hora de clasificar mis problemas; destrozar las
palabras sanguijuelas del aire. Mi problema sencillamente
es hacer figuras de barro, vender baratijas, armar
mercados y puestos ambulantes, domesticar fieras,
adornar y pintar las noches más claras del año. Grito,
mas gritar es vano. Quien me escuche pensará. ¿Que
disturbado pega alaridos de semejante tamaño?
Mi trabajo es el de enterrador de cadáveres, lo aprendí
de mi padre que solía hacerlo muy a menudo

La conseguí tirada
a la orilla del río
terminaba de devorar el último
de los doce niños
(entre la osamenta pude distinguir restos de clérigos
y banqueros)
La tomé de la mano
y envuelta en una manta
la llevé a la casa
Hasta hoy he dormido con ella
Solo espero la noche propicia
para soltarla

 

Poeta

Poeta
Los pájaros y las llagas
saltan saltan saltan
Es el inicio de toda confusión
Los ríos cruzados con las montañas
Atila
reparte almendros
y sus caballos vuelan en Budapest
Poeta
en Plenilunio
tus ojos
dan vueltas sobre pastizales de sangre

 

Octubre

Descorre
El velo de tu infierno y llámame
En los umbrales de esta locura
Solo veo tu nombre
Y me asesino
No es el sueño
Quien interrumpe la fiesta
El destino me inventa
Travesuras de niños
Y me atormenta
En octubre
Un frío cuchillo pende sobre mi cuello
Y me degüella

 

En verdad que se cambia la piel
Digo yo sobre la mentira
una balbuceante risa
Digo yo mundo universal
inflacionario y represivo
Digo yo:
no tengo filósofos preferidos
no soy sabio ni loco
todo lo que tengo lo he robado
con escalamiento y fractura

 

Ella la divina
Ella se pasaba pastoreando el tiempo
le metía miedo
con una vara larga de madera
y lo perseguía por las sabanas
Ella perseguía las pestes
dándole bastonazos por la cabeza
Estando tranquila se la llevó la corriente
destrozándola como chatarra con agua bendita
Esta ciudad es así
llena de calamidades por todas partes

 

Tanta ebriedad la de ayer
No tengo necesidad de verme
para saber si vivo
Conmigo respiran todos los animales
del río
Estar vivo me hace pensar
que podré con el agua
Con la ebriedad de anoche
he arriesgado todo
y mi sangre sigue corriendo
y mi corazón late
Eso basta para seguir esperándote

 

Pertenezco a un siglo desgarrado
Nací en una década de grandes carnicerías y de pesadillas atroces
Me tocó este país de banderas descoloridas por tantas fiestas nacionales
e inútiles
Si hablo de amor puedo decir que me he saciado con él
pero mi cabeza nunca ha estado en reposo y me contento
De algo debo alegrarme pero no sé de qué
Mis amigos son más desgraciados que yo y eso también es un tormento
Cuando me siento a escribir es una silla eléctrica la que me recibe
y si me acuesto con una mujer que amo es porque destilo aguardiente
por todas partes y apesto
He debido ser un asaltante de caminos o un vendedor de verduras
en un mercado cualquiera
pero pertenezco a esa raza común de adoloridos
a esa legión de fantasmas desolados que recorren el siglo.

 

Ella me dice que soy

Me dice lagartija. Lagartija soy
Me dice río. Río soy
Me llama por nombre de viento. Viento soy
Agua de tinaja es lo que cargo. Te fuiste de fresca
alimaña de Dios
Tú ves cómo come la flor. Cómo pica la flor
tú tocas la hoja de la flor y brotan silbos de agua
Aquí estoy monte
debajo de tu corazón soy guacamaya que canta
cubierto con tu voz soy río que pasa
Río. No pegues a la piedra que rueda
Soy yo quien se desnuca. Ella se fue con la fresca
Ella se fue con ventarrón que pasa
Ella se fue con trino que canta
Ella se fue con cuchillo de amolar
Ella me dice pájaro. Pájaro soy
Me dice candela de fogón y soy
Me dice lluvia y soy
Ella no vuelve más
se fue con viento que pasó
se fue con nube
con árbol que crece se marchó
Ella me dijo sé piedra
y piedra es quien espera que vuelva.

 

La casa que habito

En esta casa se va pasando
Como una figuración. Se van dibujando
Imperceptiblemente los momentos y las cosas
Las dudas más certeras la habitan
Y un puñal descose la memoria
En busca de un abismo donde lanzarse
Puesta en una ciudad que ladra cuando la
Luna llena la alienta.
Patios, corredores, carros veloces,
Luces intermitentes y sonido y aromas minúsculos
Se aposentan de repente para hacer estremecer
Las paredes y los balcones que habito
Por donde respiro y por donde camino hondo.

 

Acertijo

Nos vamos metiendo en un enredo
Gigantesco y no nos damos cuenta
En el fondo lo que hay
Es un aviso premonitorio
De que las cosas deben cambiar
De la misma manera que cambia el corazón
Cada vez que amamos de verdad

En este acertijo ando cavilando todas
Estas noches
Me acuesto pensando qué irá a suceder
Y la mañana la abro con las mismas
Calamidades que agobian
Pero en medio de ese laberinto
Tengo la seguridad
De que todos esos puestos fronterizos
Solamente van a servir
Para meternos más adentro en esa soledad

 

Sueño

Desnuda y sensual sobre mi hombro
–Ave del paraíso–
Te contemplo repetida en ese
Techo de cristal que se teje allá adentro
Y así te recuerdo –Ave del paraíso–
Y te palpo entre amapolas y volutas de humo
Y luego me duermo

 

Enero, 1896

Amor, esta ciudad ya no resiste la ira de Dios, por todas partes
se amontonan los muertos y los aparecidos los corretean de
noche y los queman en las afueras, cerca del río. Ya lo han
hecho conmigo y regreso luego para ver si me estás esperando.

Me quemarían de nuevo, te lo aseguro. Me culpan de haber
traído la peste en la maleta de viaje. Yo traje sólo unas aves
que me hicieron soltar a la puerta de la ciudad.

Amor, no debo tener ni alma. Cuando me queman con
candela la veo salir y le pregunto por los que se fueron
primero. Pero yo regreso amor, hediendo a humo, regreso
para morir cuando los espasmos no me dejan tranquilo.

Te escribo a prisa, siento el repicar de las campanas. Un ave
de mal agüero llama para la procesión. Siento que vendrán
los espasmos y me quemarán por la tarde.

Esta ciudad de cólera nos consume a todos

Sobre el autor

*Fuente de los textos: https://vomiteunconejito.wordpress.com/

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