literatura venezolana

de hoy y de siempre

Por alto/Por bajo

Abr 30, 2022

María Fernanda Palacios

Mencionar el misterio

como la punta de aquel árbol único

– no había otros –

empezó a ensancharse

(no terminaba en nosotros)

desbordaba cada tarde lo conocido

y desde entonces nos abisma sin remedio a una distancia

NINGÚN RINCÓN DEJÓ DE SER TUYO A PESAR DE TODO

Ejercicio de pura contención para no tocarte

dispersión que crea la abundancia

DEJA IR LO QUE QUIERAS RETENER MÁS ALLÁ DE TI MISMO

(Nadie entenderá que la verdad no estuvo allí, que lo único cierto era aquel inmenso misterio compartido, aquel silencio tenso, aquella imposibilidad mutua de decirlo)

Dese que no termina nunca porque no tuvo la oportunidad de congelarse

deseo que nunca ha sido pasado, hecho

ni posesión alguna

deseo que nadie ha colgado en la pared

recuerdo en futuro

más adelante

posibilidad de encuentro siempre nuevo

por fin

un punto que se hizo inagotable

Quizás un día estuvimos cerca

otras veces

estuvimos a punto

pero ninguna palabra estaba lista para nacer

por eso seguiremos estando cerca

aunque cada uno de nosotros haya inventado su propio simulacro

y escogido un nombre falso para la acción

TE PERDÍ EN EL MOMENTO QUE TE HACÍAS MÁS CERCANO

Quien te tiene a diario no te conoce

nunca dejas lugar para el vacío

pero tu presencia está llena de agujeros

por donde me gusta colarme sin que te des cuenta

la única defensa es una capa de palabas o una sonrisa hueca

que permite pasar a través de ti

POR ESO ESTOY DEL OTRO LADO Y MUCHO MÁS CERCA

SIEMPRE LLEGAS DESPUÉS QUE TE HAS IDO

Destello azul o blanco que se repite y regresa a todo lo que fue una vez azul o blanco: las horas, una aguja que espera, infinitamente pequeña, en una de esas tardes irrepetibles.

Así

aprendí a mantener la imagen a distancia: inestable y fija

Así

te escuché una vez en el fondo de todo

te pensé siempre en el reverso del aire

para entrar en lo que no es

te recordé al final de los ojos

puesto en lo inalcanzable

te busqué donde siempre te había buscado

por debajo de cada ilusión

detrás de cada sonido

al final de alguna sinfonía

en el calor de una playa que no visité

y en las agujas de las catedrales más hondas

También te busqué entre tus cosas

entre pedazos de miradas y palabras no dichas

Así me decidí a inventarte

y  entonces poder salvar espacios

entre una mirada y otra

entre uno y los demás

entre un acto y su imagen

Te has salvado en tus libros, te has salvado en alguna mirada lenta, te has salvado en los gestos que no hiciste, en lo que dejaste siempre de decir, te has salvado en la inmovilidad de un miércoles. Te has salvado en la ausencia, en los encierros y en algunas tardes húmedas. Te has salvado en un encuentro prolongado y en la despedida forzada que se repite siempre. Te has salvado en las iglesias vacías y en ese paso apresurado para estar lejos de todo. En la carta que nunca escribiste, en unos papelitos arrugados que pusiste a secar. Te salvaste por preferir las compañías explícitas que no dejan sitio para ti. Por preferir lo que tienes a mano, lo que no tienes que buscar

TE SALVASTE EL DÍA QUE TE ALEJASTE

EL DÍA QUE TE VOLVISTE IMPOSIBILIDAD

VOLVERTE SOMBRA HA SIDO MI ÚNICO TRIUNFO

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