SUEÑO EL OTRO lado de la noche,
lo vivo con sus astros apagados,
con los escalofríos
encendidos,
con las palabras amarillas
que mis dedos esculpen.
Vuelvo al espejo,
sin tiempo,
desahuciado del verbo
y la sonrisa.
***
NO TENGO otro signo que el reflejo,
otro testimonio
que saludar de manos a mi ayer,
completar de mieles y cenizas
el piso de mi espanto.
En las palmas retengo la línea
donde se deposita la tarde,
un mar sin cruces
de inútiles alegrías,
un océano extinto de futuro,
el hilo de una vela amado por el frío.
***
OTRA VEZ amaso
aquel sonido,
aquel cuenco remoto
que sin prisa cubre
el suave latir del tiempo.
Me basta un pedazo de mundo,
con un sorbo de agua.
Quizás solo humo.
Mi invisibilidad me forma.
Mis ausencias tiemblan,
con un hilo del cielo
de cenizas se renuevan.
Anochece en mi voz,
y el cielo es liebre desbocada,
preciosa sustancia calendaria,
trazo de existencia límite,
ángel que acompaña
mi caída al futuro.
***
HAY UN CONTINENTE al borde de tu mirada,
un extenso mapa
de dádivas y roces.
Recupero de la tierra
los frutos que tu cuerpo aún emana,
la raíz que ancla
la fiebre de tu fuga.
Allá, donde se pierde la vista,
muy adentro,
se prenden los signos de lo que será.
Muerdo las palabras que dejaste:
puerto, horizonte,
frontera, distancia,
luz,
otoño,
ocaso,
nave, raíz, frío…
¿Quién sabe del enigma de la tierra?
Solo quien haya convulsionado
bajo el éxtasis
de sus múltiples capas,
de su fiebre,
estará habilitado para el hallazgo
que incendia su corazón.
Hay una isla al borde de tus ojos.
Y naufrago.
***
LA DISTANCIA es errancia,
barco sin norte
que antecede al hundimiento.
Primero es el roce
que se extingue en el espacio.
Más tarde, es el destiempo
sobre la cicatriz.
La cueva me observa y me cuestiona
y en ausencia sollozo
las antiguas conquistas:
la intensa batalla
al frío y su quietud,
el toque del fuego en el alma.
La distancia desborda su revancha,
abofetea tan miserable…
Solo quedan
el desierto y los segundos que consumieron
mis eternos reflejos,
el oscuro campo de la pena.
***
Me pides un poema.
Yo llevo un ramillete de
Flores secas en las manos.
Te ofrezco un espejo roto
En el cual me veo todos los días.
Un boleto como pasaje a trenes
De mentira.
Me pides un poema.
Te ofrezco un solo zapato
Para recorrer este mundo,
Un cigarrillo a medio terminar.
También mis párpados pesados
Como una larga despedida.
Me pides un poema.
Yo te ofrezco la visita a
Un manicomio y este cuarto
Con el techo agujerado,
Te doy mi pañuelo de tantos
Adioses y un corazón con
Las manecillas detenidas.
No me pidas más nada.
***
Estoy sentado sobre
Unos peñascos frente al mar
Me acompaña la brisa que
Cubre mi soledad.
A lo lejos está el horizonte
Dividiendo al mundo.
Las olas van llegando una
Por una y golpean mi pecho
Vacío y lo convierten en
Un tambor ciego.
Las olas más atrevidas
Me preguntan quién soy
Otras con su acento grave
Me interrogan diciendo
Quién fui.
Luego vienen otras que me
Increpan y me dicen quién seré.
Yo, ante esto, miro al cielo
Y me pregunto si algún día
Tendré esas respuestas
***
Soy un árbol
Soy un árbol con los brazos
Abiertos en espera de la lluvia
Soy un árbol embriagado
Con la generosidad de la tierra
Soy un árbol que ve las estrellas
Y piensa en una mudanza
Soy un árbol que escucha las
Confesiones de los hombres
Soy un árbol lleno de pájaros
Como un país inocente.
Soy un árbol que lleva los
Sueños bajo los párpados.
***
La noche es un perro
Acezante que me come
El corazón
Es una pesadilla de
Un camino a ninguna parte
Es un mar de incertidumbre
Es el futuro cercenado
La noche es una espera
Como quien aguarda un tren
En un andén abandonado
La noche es un grito hacia
Adentro
Es un aleteo de nostalgia
La noche eres tú cuando
Te fuiste.
***
Tengo hambre
Tengo hambre de palabras
De viento
De tiempo
De nubes
De árboles plantados
En medio de la ciudad
Tengo hambre de pezones
Y sus ríos de vino
De pájaros que incendien
Mi silencio
Tengo hambre dentro
De mi corazón vacío
Y a su vez lleno de preguntas
Tengo hambre de cosas
Cotidianas como quien confía
En su futuro
Tengo hambre de la cordura
Que algún día me acompañó
Como una pequeña sombra.
