Insomnio
Me aturde el color amarillo de la palabra insomnio
Un niño vela el advenimiento de la muerte de su padre ~ ya no hay manijas ni daguerrotipo ~ la orfandad cabe toda en un caleidoscopio
Una cicatriz sobre el espejo me bifurca ~ un yo es amarillo ~ el otro es transparente ~ el primero pronuncia palabras que podrían tener velas y partir de este mundo sin remordimiento ~ el segundo pronuncia silencios que avergüenzan a la muerte
Me vengo desde mi oblicuidad hasta él ~ y él aún me mira
El insomnio es la mirada de lo que ya no somos
***
Lucidez
La poesía es un ojo sin párpado ~ lucidez que arruina la cordura
Mi voz reniega del eco ~ me miro ~ ¿soy eso? ~ hoja en el borde del camino ~ boleto caído en una esquina del andén
Tú me has visto precipitarme desde el campanario ~ me has recogido del suelo donde habitaba desde entonces ~ y has comprendido la señal que porto sobre mi carácter ~ tatuaje del infortunio
Cuando los pájaros de la tarde pregunten por mí ~ diles que hui al fondo del espejo
La última lucidez es la persistencia de no estar más en uno mismo
***
Risco y pedernal
Un hombre camina por una vereda
al filo de un acantilado
Allí la soledad
es el viento
incorruptible
que silba una melodía
inédita
Allí el amor
es la flor
de Stendhal
El hombre mira
A su izquierda
yace el tiempo de los funestos
A su derecha
el valle de la incertidumbre
Arriba
la paz de Hölderlin
El hombre resbala
y
en
su caída
el viento
hace
sonar
los tambores
de Mussorgsky
Ha pasado el tiempo
y ahora el hombre
yace en paz
tras su escritorio
en la universidad
Extraña el acantilado
el viento indómito
los tambores
de la gran puerta
la flor en el risco
la soledad insobornable
El hombre ahora
escucha una voz
¡Paz de la belleza!
¡Paz divina!
Quien calmó una vez en ti
su vida furiosa y su espíritu lleno de dudas
¿cómo podrá encontrar remedio en otra parte?
Somos como el fuego que duerme en la rama seca
o en el pedernal
El hombre
asciende el acantilado
o eso cree
porque ahora él es
el risco
y
el
pedernal
***
El pasillo
Camino por un pasillo
Sé que he visto muchas veces
este corredor
estas balas
esta sangre
Es un pasillo de Caracas
de Bruselas
de Madrid
Un hombre avanza hacia mí
Cruzamos miradas
La muerte siempre tiene espejos
en las pupilas
(lo sabía Pavese)
Al otro lado del mundo
los asesinos celebran el verbo
La palabra es por fin putiferio de los falaces
Mientras tanto
avanzo por el pasillo
atravieso Medellín
París
Kuwait
Jerusalén
Nairobi
Pittsburg
en todo caso
el pasadizo siempre es
Caracas
Un hombre avanza hacia mí
presagio de adverbios rotos
He muerto tantas veces
que no tengo sombra
Quizás compraba especias
en el mercado de Mogadiscio
y hablaba con requiebros a una mujer
Las semillas de huru saltaron por el aire
su nombre y el mío
quedaron esparcidos en la prensa
Quizás viajaba en tren a Madrid
y leía a Saramago
Las hojas se mancharon de otra historia
Hay tanta narrativa en la sangre salpicada
El hombre que avanza hacia mí
no es un hombre
en sus ojos hay pureza de iniquidad
Me cruza y tropieza
Alguien ha gritado
y mientras caigo
otros caen conmigo
en Caracas
en Yola
en Berlín
Ya no tengo fuerzas
lo reconozco
Estoy cansado de la lotería
con olor a pólvora
de las campanas enamorando féretros
de yacer en el corredor
(como un calendario del año próximo)
esperando a que el pasillo sea el verso
El hombre se marcha
Alguien grita que se lleva mi reloj
mientras yazgo sobre el titular
de mañana
pero mienten
todos
no se ha llevado mi reloj
se ha llevado mi tiempo
***
Otro lugar
Vivo en otro lugar ~ invierno sin la sombra del mar
Aquí todo pende de un silencio dentro del silencio ~ aquí es la vastedad y el nunca del ocaso ~ el agostadero y la posteridad de la ceguera
El mundo es apenas una semilla hincada en un reloj sin manecillas
En este lugar ~ mi nombre es un viento bisiesto ~ nadie podrá seguirme hasta su lindero sin diluirse ~ desde este otro lugar ~ miro con el envés de mis ojos ~ y mi voz cae dentro del espejo ~ tan lejos de todo
¿Entiendes la amarga despedida del humo?
