literatura venezolana

de hoy y de siempre

La gruta venidera

Mar 27, 2026

Elizabeth Schön

He aquí la tempestad. Dóblase el follaje y la selva se giba como rueda
de carretón. El viento tumba frutos y nidos. El rayo parte en rebanadas
los grandes árboles. Escóndense los loros y los querrequerres. El trueno
se confunde con el ladrido de las ramas. La oscuridad es temible,
semejante al ataque del tigre hambriento. No hay rapiña ni maldad; un
pájaro destrozado entrega su canto a lo eterno.

Luego, la quietud, la tranquilidad mortal del rocío. Un murciélago
vuela y caen gotas sobre la hojarasca, es que alguien en la lejanía suma
rubíes. La selva comienza, otra vez, a sacudir su melena de escalofríos,
tumbas y, lentamente, reaparecen los millares de insectos que pululan
en deseos incontrolables. La selva retorna como si la hubieran narcotizado
y volviera a su encuentro, salpicada con hebras de río, tejida por
los rastros de la furia de Júpiter. Casi, convaleciente, vuelve a su habitual
pregón de arañazos, martillos y yunques.

***

Mirándose y concentrándose. No hay recuerdo que la distraiga.
Ermita yerta, incolora; calesa volcada en un centro sin salida ni ruedas
que abran el camino perdido.
Universo deshabitado, océano vacío, hangar desierto.
Murallón infinito, dando cabida, recibiendo y cerrando toda lumbre.
En un solo cuerpo, en una sola mancha.
Cero potencial, encerrado en sí mismo, impidiendo el velo, el oro, la
recompensa y el perdón.
Equilibrio de una plomada lineal y pareja. Dimensión infinita y pura
que carcome el allá, el acá.
Aquí, la vida, una rosa abierta, bajo un rayo de sol; un dorso que
comprende la querella de las flores, y un labio pendiente del cuento de
un gorrión.
Ni soledad ni compañía, necesarias para el corazón. Se está
en lo inanimado, en la depuración más alta y en la unidad más pura.
Aquí, todo es ir a la semilla, a la balandra, al tintero. Ansiar que el
portal, la aldaba y el bermellón realicen sus sueños. Aquí es añorar que
cada cuerpo consuma sus intimidades. Y el deseo crece y se arraiga hasta
llegar a pedir que el árbol camine y narre sus sentimientos, la hoja llore
su arranque y se transforme en sueño.
El deseo es infecundo cuando se está en el ensimismamiento mortal.
Copa sin ángeles ni diablos. Pájaro oculto. Reunión vuelta sobre sí en
una dimensión sin tiempo, sin postura.
¡Ala sin color ni posición! Estabilidad sin retorno. ¡Sola, en acto!

***

Vacío: halcón, cráneo que el alma rechaza con premura. Puño gigante
que sacude el corazón. Arca de tósigos. Haza desierta. Pala que se
hunde en el alma y destruye el aleteo de un palo y la figura de un duende.
Campo estéril, para la muerte. Al pozo de la nada, a la inmovilidad de
los esqueletos. Espectro que no vacila. Fetiche maligno. No más tus
dijes en la imaginación, no más tus rodillas en la hora plena; el alma es
un pez inconquistable.

***

Palabra universo, prisma ondular, cuna de estrellas selváticas,
de luceros impacientes y de cometas a la deriva en medio de gases y círculos
equidistantes. Vientos, luces, rieles tendidos. Explosiones, estallidos,
montañas por nacer.
Universo, carne, cuerpo, con balizas cintilantes; cinturón de esmalte
partido por ascuas efervescentes. Como pecho volcánico.
Desde aquí el grito.
Dadle sensibilidad y manos para pintar pajareras y retratos; párpados
y pupilas para soñar; un presentimiento para adivinar su continuidad
y una función que encienda la materia en caña dulce y amorosa, su
intimidad, fin.
Que le nazca un arroyo de madrigal, una ninfa vidente, un juglar
enamorado para que desaparezca la frialdad de la rosa; el estallido reduzca
su destrucción; la lava ame al centauro por nacer y el fuego se convierta
en una novia de pétalos; no más aros candentes sin sensación ni alma.
Universo. Átomos culebrean en su pórtico, chispas ruedan
en la oscuridad como el polen arrasado por el viento. Llama sin salmo.
¡Tristeza de su concentración!
Espacio: dos pájaros que se buscan, un cisco que escucha a otro y le
lanza su atarraya luminosa. Una culebra que besa el rayo amoratado,
una calavera que abraza a un trébol, y un mástil caído en la honda de
espuma imprecisa. Una fronda que mastica la cascada y una página
erizada por la presión de la lágrima.
Espacio, ansia de posesión, secreto que separa dos cúpulas, césped
frutal, lámina y rayos partidos, hambre material.
Y, ¿la materia? fiera que muerde un punto extensivo y rasguña
la lejanía con movimientos de mandíbulas intranquilas; hacia acá, hacia allá,
no hay sitio fijo ni continuo. Dadle ánima para incendiar sus elementos.

***

¡Qué extraño bosque nos circunda y cómo se duplica el golpe del tiempo!
Siempre estamos sometidos, jamás libres; un ser camina por la sangre,
llega al corazón y nos impone su placer o tristeza; otros vienen,
así sucesivamente, y en este movimiento atravesamos albergues, invernaderos
que cambian nuestro sol interno.

***

El alma pregunta: ¿quién soy?, ¿quién es esta multitud que hierve en
mí, como la espuma de un pozo intransitable?
Y el silencio la cubre, con la humedad de las hojas caídas.
Le nacen barcas y se pierden en los garfios del espacio, galas y retoños
se mueren sin saber de dónde llegaron; sujeta un sentimiento y se le
escapa a otro cuerpo, coge una idea tal cual la sardina apresa el oro de
la luna, y emprende un viaje al mundo. Cuanto contempla se aleja sin
lograr detenerlo.
Se devana en buscar su origen y mientras está más sumergida,
encuentra que cuanto la cubre es un gobelino zurcido que la fecunda.
Podría decir. Soy una multitud. Se me adhieren las ideas, los fervores
y cuanto existe, sin poseer un centro único y mío. Cada pájaro, hoja,
página que me ronda es un lago ignorado que marcha a la vida o se
consume dentro de mí. El yo no es mío, se me disuelve al encontrarme
sujeta por la belleza, la humildad, las aves y los deseos que me cercan.
Si alguien grita: Soy, desconoce que ese ser es una multiplicidad
aprisionada en busca de salida.

***

Yo: palabra buscada para que el alma afiance su ser, eslabón añorado
para resaltar en la vida. Ramillete. Aro de azulejos y petirrojos que se
lanzan al sol en busca de espacio. Cenáculo. Sello que define el color
y el labio ¡cuán imposible encontrarlo! Si es perfil donde se apegan
todos los olfatos del mundo, si cuanto posee no es estable. Campanario.
Soporte de los caminos. Crucigrama del alma hacia la vida. Nombre.
Constelación.

Sobre la autora

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