De Trazo para otro mañana
IV
Parece
que tienes sed
me lo arrojas cruzando el canto
entre la niebla y mi esperarte
en la puerta de la casa
cambio el sonido
vuelvo a la incómoda silla
descanso
sobre tantas palabras
mientras espero su llegada
noche
cuanto amo tu sed
mosaico hondo por ánimas
su mirada
cazando lo húmedo del viento
entrando a la casa
XIV
Levanta la mirada
luz
entrando de a poco
no importa
lo bueno es mirarte
como un cuadro en la pared
mudable
que resucita de la noche
cuando se espera el goteo de cruza
sangre
preñada de mi preclaro óvulo
saneando la mano
los buenos días
que reconocen toda la casa
aplaudo
la cerca del día
XVII
La pared que despierta mi mano
húmeda
roza
ya el mediodía
un marco de luz
baña la forma de los pilares
donde se encuentra la sombra
junto al aire
por la lluvia de hace días
hermana mano
cambia la corona
la llena con diferentes aguas
de frente a la puerta de la entrada
a la casa
así,
nacemos
así,
comenzamos a tomar el aroma
de lo buenos días
tocando madera
XVIII
Llega
sobre la mesa
dos copas de agua
una que bendice los pasos
la otra en su fondo reposa la cruz
abre lo blanco
despliego las imágenes
que rompe el silencio
espejo de mi eco
espía desde el cuello
movimiento de largos pasos
hacia un cierre de puerta
detrás
al borde de la caída tarde
un doble incienso
viaja con la llama de la vela
alargándose
sobre el bordado cerrojo de la mesa
De Lo callado del silencio
I
Pensándote
en carta de anuncio silencio
después
de andar inquieto por ese revoloteo de alma
intentando atrapar callada tez en la orilla
de cerrada flor
que te mantiene cercando noche
doliéndote
el cuerpo, mientras agonizo
sintiendo otra vez
Dios en Rocío
perfumando este destierro viaje futuro
cuando miro tu aire que pasa
y suda
fuerte frente a mí
hermano silencio
II
“Entre las ruinas de los años anida una triste voz
que canta por la noche: “
R: Tagore.
Pueblas
cuerpo propia voz
de aquel dándole la espalda
al azotado huerto de un instante
devolviendo la cadena sin medalla alguna
mojándome los pies
cruz de sal sobre aguas
lejano horizonte que señala
tiempo intacto
bajo la densa alfombra
por donde pasan
aquellos pequeños olvidos
sabiéndome isla
en la orilla del aire
y
no hay regreso
cruce de aguas
que desliza la arena y entierra
lo marítimo de mi huerto
que arrodillarse
con reservado navego
en la boda de nuestro cosido velo
III
No puedo negar
el horizonte cambiable
que me guía hacia el vacío vaso de raso
sabe a ti
sabe a tormentos de aves
bajo tierra
cuando intenta llover fuera de la piel
rocío con diferentes olas
sabe a ella
sabe al paseo sobre el desnudo muro
cada vez que reina Neptuno amasando aguas
que ojea la niebla
lleno de gestos
sabe a perla
sabe a danza el sumo silvestre
gestando piedras que serán
amuletos para el recuerdo
antes de dar
hasta el fondo de su oscura red
frente a ti
vacío vaso de raso
mi goce de nadar –segura- en futuro cofre
gustándome
tu silencio
De Fuego de islas
XV
Ahora
la muchacha halla la máscara del infinito
y rompe el muro de la poesía.
Alejandra Pizarnik
Danzando
ya
sin el manto del intervalo
devolviendo
SUTIL CUERPO
el solo pañuelo que supera
al bermejo como signo liso de luz
que abre umbral de la flor que se pinta
labrando hechizo callado en la pulcra
Gema
del cristal labio abanico.
XIX
Dejándonos
ver lo que se guarda
puro
despidiendo pocos aromas
que saben perdurar en lo amado
del cultivo encarnado
doble
por sensible instante
junto al traje del caracol con ráfagas
que consume el otro ahora en ceniza
esperando
Presencia
que desvela obediente diluvio
CON FUEGO DE ISLAS
sólo
para devolver único sonido
del arco y la caña en aguas abriendo
nube
que suda noble casta
salvando consagrado rocío
Al tanteo en torno a la espuma de lo alto.
De Redonda en su silencio
II
Pasa
aleteando la vida
corta la hoja que lo recibe
marca un remolino
desde la puerta hacia el patio
campanea
sobre la mata de jazmín
repleta de blanco.
V
Vence la madruga
entra
se estanca
sobre la piel del viento
Es fría
cuando cae
adormece los pies.
XXI
Camino
por la orilla del dique
rodeando el monte
recién nacido por los chaparrones
dentro
comparo el color de agua
con el dedo la giro hasta volverla
redonda en su silencio
Nadie siente
el paso del otro
nadie muere
con el traje del otro
