literatura venezolana

de hoy y de siempre

Poemas de Milagro Haack

Oct 12, 2022

De Trazo para otro mañana

IV

Parece
que tienes sed
me lo arrojas cruzando el canto
entre la niebla y mi esperarte
en la puerta de la casa

cambio el sonido
vuelvo a la incómoda silla

descanso
sobre tantas palabras
mientras espero su llegada

noche

cuanto amo tu sed
mosaico hondo por ánimas
su mirada
cazando lo húmedo del viento
entrando a la casa

XIV

Levanta la mirada
luz
entrando de a poco

no importa
lo bueno es mirarte
como un cuadro en la pared
mudable
que resucita de la noche
cuando se espera el goteo de cruza
sangre
preñada de mi preclaro óvulo
saneando la mano
los buenos días
que reconocen toda la casa

aplaudo

la cerca del día

XVII

La pared que despierta mi mano
húmeda
roza
ya el mediodía

un marco de luz
baña la forma de los pilares
donde se encuentra la sombra
junto al aire
por la lluvia de hace días

hermana mano
cambia la corona
la llena con diferentes aguas
de frente a la puerta de la entrada
a la casa

así,
nacemos
así,
comenzamos a tomar el aroma
de lo buenos días

tocando madera

XVIII

Llega

sobre la mesa
dos copas de agua
una que bendice los pasos
la otra en su fondo reposa la cruz

abre lo blanco
despliego las imágenes
que rompe el silencio

espejo de mi eco
espía desde el cuello
movimiento de largos pasos
hacia un cierre de puerta

detrás

al borde de la caída tarde
un doble incienso
viaja con la llama de la vela

alargándose

sobre el bordado cerrojo de la mesa

 

De Lo callado del silencio
I
Pensándote
en carta de anuncio silencio
después
de andar inquieto por ese revoloteo de alma
intentando atrapar callada tez en la orilla
de cerrada flor
que te mantiene cercando noche
doliéndote
el cuerpo, mientras agonizo
sintiendo otra vez
Dios en Rocío
perfumando este destierro viaje futuro
cuando miro tu aire que pasa
y suda
fuerte frente a mí
hermano silencio

II

“Entre las ruinas de los años anida una triste voz     
que canta por la noche: “                     
R: Tagore.                                             

Pueblas
cuerpo propia voz
de aquel dándole la espalda
al azotado huerto de un instante
devolviendo la cadena sin medalla alguna
mojándome los pies
cruz de sal sobre aguas
lejano horizonte que señala
tiempo intacto
bajo la densa alfombra
por donde pasan
aquellos pequeños olvidos
sabiéndome isla
en la orilla del aire
y
no hay regreso
cruce de aguas
que desliza la arena y entierra
lo marítimo de mi huerto
que arrodillarse
con reservado navego
en la boda de nuestro cosido velo

III

No puedo negar
el horizonte cambiable
que me guía hacia el vacío vaso de raso
sabe a ti
sabe a tormentos de aves
bajo tierra
cuando intenta llover fuera de la piel
rocío con diferentes olas
sabe a ella
sabe al paseo sobre el desnudo muro
cada vez que reina Neptuno amasando aguas
que ojea la niebla
lleno de gestos
sabe a perla
sabe a danza el sumo silvestre
gestando piedras que serán
amuletos para el recuerdo
antes de dar
hasta el fondo de su oscura red
frente a ti
vacío vaso de raso
mi goce de nadar –segura- en futuro cofre
gustándome
tu silencio

 

De Fuego de islas

XV

Ahora
la muchacha halla la máscara del infinito
y rompe el muro de la poesía.
Alejandra Pizarnik

Danzando
ya
sin el manto del intervalo
devolviendo

SUTIL CUERPO

el solo pañuelo que supera
al bermejo como signo liso de luz
que abre umbral de la flor que se pinta
labrando hechizo callado en la pulcra
Gema

del cristal labio abanico.

XIX
Dejándonos
ver lo que se guarda
puro
despidiendo pocos aromas
que saben perdurar en lo amado
del cultivo encarnado
doble
por sensible instante
junto al traje del caracol con ráfagas
que consume el otro ahora en ceniza
esperando
Presencia
que desvela obediente diluvio

CON FUEGO DE ISLAS

sólo
para devolver único sonido
del arco y la caña en aguas abriendo
nube
que suda noble casta
salvando consagrado rocío
Al tanteo en torno a la espuma de lo alto.

 

De Redonda en su silencio

II

Pasa

aleteando la vida

corta la hoja que lo recibe

marca un remolino

desde la puerta hacia el patio

campanea

sobre  la mata de jazmín

repleta de blanco.

 

V

Vence la madruga

entra

se estanca

sobre la piel del viento

Es fría

cuando cae

adormece los pies.

XXI

Camino

por la orilla del dique

rodeando el monte

recién nacido por los chaparrones

dentro

comparo el color de agua

con el dedo la giro hasta volverla

redonda en su silencio

Nadie siente

el paso del otro

nadie muere

con el traje del otro

 

 

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