literatura venezolana

de hoy y de siempre

Poemas de Mariela Lugo

Feb 26, 2022

Murió el tiempo
Dos cirios morados de luz vaporosa
testigos del vendaval de llanto,
reían en la sala mortuoria de la estancia.

¡Silenciosos, elegantes, recios!

Carcomían el espíritu del tiempo yacente
oloroso a violetas disecadas,

con ramas cansadas
ávidas de soltarse de un tallo

agonizante y seco…

Eran flores golpeadas
por la brisa fría del jardín ajeno,
transitorias en las veredas cuadriculadas,
todas en orden regular,

como ejércitos formados
en una hilera de cristales vacíos,
de noches turbias,

de anhelos frustrados,
de figuras sin sombras,

de ayeres sin mañanas…

Era la risa crujiente de una luz opaca
derramaba sobre la bandeja de horas,
las gotas tibias de los instantes felices.
Se consumieron los cirios delgados
saqué dos cerillos de un bolsillo roído
y volví a encender la perpetuidad
de una luz que vive en mi tiempo…

 

Vías interminables

La sombra creció cuando la tarde
se cansó de esperar tus huellas,
solo la brisa envuelta

en la penumbra tenue
quiso disipar la tristeza.

¡Era tarde!…
El tren silbaba su ultimo llamado,
corrí a la estación lluviosa,
los durmientes observaron mi palidez,
las rosas se habían deshojado,
los tallos herían mis manos yertas.

Las  horas se vistieron de ancianas,
envejecieron  mis latidos.

¡Solo la esperanza de verte!…
Me hace volver a la vieja estación.
el tren congeló sus rutinas,
el silbato suena en mi memoria gris.

 

Hoy quisiera

Hoy quisiera tararear tu canción,

recoger las caracolas huérfanas,

llevar granitos a los nidos solitarios,

contar las gotas de rocío,

llamar la lluvia por teléfono,

consolar la sequía de mis sembradíos,

sofocar la sed de los suburbios,

dar aire a los niños con opresión,

aliviar a la madre mortificada,

tomar la mano del indigente solitario,

erradicar el odio entretejido en los hermanos,

llevar mi sol donde  vive  la  nieve,

subir la  cima del amor inútil,

tener el amo…que no existe.

 

Flor azul

La  última hora amarilla

comenta la floración,

comienza la danza del azul cielo,

voy al jardín de las aves pequeñas

allí te encuentro,

vestida de esperanzas y de sueños,

mis manos se juntan al ver tu majestad.

Pido un deseo  de  ilusión cifrada

cuando palpo la paz de los aires libres,

de las montañas silenciosas del  pretérito,
de los ríos que desfilan

presurosos a rozar el mar,
de los jilgueros  que cimentan nidos

con ramas crujientes,

de niños aferrados al balancín de la risa,
de parques que albergan

corazones flechados

en arboles mustios,,,,
Esa paz…vendrá con la flor azul

que dejaste caer  en el camino incoloro

de este sueño que no tiene fin…

 

Distancia
La distancia creció
como la sombra repentina
de la tarde dócil,
el jilguero apagó su canto
en la ventana gris del tiempo azul,
el aroma  de los nísperos maduros

se abrazó a la brisa escurridiza

en mutación eterna.
Se oyen pasos lentos,

late la campana oxidada,
vetusta de olores ígneos.
Creo respirar en un sueño sin horas,
el reloj me arrebata la esencia amarilla
del corredor sosegado,
la distancia traza cuerdas gruesas
hace equipajes incongruentes
busca caminos galanteados
de siemprevivas tibias…

 

Imposibles

Quiero soltar mis cabellos cansados

para que el aire sublime

traiga tu presencia.

¿Cómo olvidar tu andar  ligero

cuando el árbol encendido

brillaba fantasías?

¿Cómo olvidar el tiempo

plasmado en las horas bulliciosas?

¿Cómo trasladar la bruma

hasta las sonrisas ajenas.

¿Cómo disfrazar los minutos

de silencio cargados de ruido?

¿Cómo disimular con  alegría

mi piel abandonada en los espacios

tibios de la soledad?

 

¿Cómo recoger los juguetes de

la memoria del ayer?

 

¿Cómo cantar los cumple

sin tu voz desafinada?

 

 

 

Sin sueño…

¡Es tarde!…, el sueño parece caminar

por el lírico empeño de los versos,

la lluvia tiembla en el alero rojo

con acústica gris,

custodia perpetua de  mi corazón acelerado.

Atosigo  tu silencio, abatido de locuras,

atraviesas el linde con el rayo

moribundo de mis evocaciones.

Tejo blondas en las noches sin horas,

solo el insomnio semeja el pendón del ensueño.

La transparencia de la madrugada

dibuja tules envueltos en palabras

Me acostumbré  a esperar

el canto madrugador sin ti…

Ahora veo la luz remota

de las neblinas silenciosas.

es solo el tiempo de mudeces,

de soledades…

 

Madrugada
Tiembla mi corazón cesante

mi espíritu se desdobla

en las sombras de tu ausencia.

Germina  el amor excelso,

de los luceros anochecidos,

vuelven a centellear los caminos andados,

busco en la nada la fuente ficticia

de la claridad de tu voz diluida.

No oigo tus palabras, ni tus excusas,

mi espíritu no asiste a la explanada

del  crepúsculo moribundo.

La rosa soltó los pétalos

en  tu madrugada….

 

Mentiras

Mentiras de palmas incurables

pintadas de bermejas blondas roídas.

He visto morir las ciénagas

que cubren tus mediodías.

Busco en los  esteros  los  versos grises

de la penumbra olorosa a jazmín seco.

¿Buscaré de nuevo tus mentiras pálidas?

¿O seguiré soñando con el consuelo

de las tardes  imperfectas?

¿O con las nubes rosadas de tiempo nublado?

-No respondas

Me conformo con la mueca silente

de las sonrisas perdidas.

Sobre la autora

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