Thalía Sánchez
Sólo traigo mis manos,
ambas cruzan la memoria de la imagen y la transforman
estoy cada vez más cerca:
Algo renace entre matices
suspendido en el telar de los colores primaros.
Se impone en lo intangible un sonido
toco la imagen bruscamente
aplico a la ternura como una norma
y desaparece lo turbio de mi corazón.
Detengo la marcha para observar la forma:
un nuevo paisaje en la imagen se estremece
Esta fotografía me ha vendido sus entrañas,
me ha dejado entrar en sus quimeras
para hacer del sueño una reconciliación permanente.
Espacio de luz inhabitado
sabemos de la imagen el vacío
sabemos que no existe tal realidad,
pero reconocemos la belleza como un espejo que nos mira.
Existen flores que no conocen el mar, pero aquí se extingue toda limitación
aquí se puede hacer de la flor el mar,
intervenir de pronto el silencio para que sea pájaro
a eso se refiere la imagen cuando descubre su segundo lenguaje.
Yo no la dirijo
yo no dirijo el movimiento ni lo que se expande en el viaje
a cada objeto le va naciendo su doble complejidad.
Por eso he venido,
para bautizar los caminos que no existen en el mapa
para contemplar un territorio desfallecido
y levantar sobre él claridad.
Las paredes de la imagen son regiones que me han sido dadas.
A Stivaly Maestre, por su fuerza; su voz de huracán
Suspendida la tempestad frente a los astros
todo queda sin rostro después de la alabanza
La casa, esta casa
ya no es espacio-tiempo-luz.
En cada rincón que se viste de escombro
las horas viajan vencidas
Las paredes se desglosan
tienen síntomas de una ciudad deshabitada
Se oyen las palomas andando
frenéticas y enloquecidas,
chocan contra los espejos inútilmente
sus plumas salpican el suelo,
lo rasgan
Apagan el martirio de verse solas
Es lenta y honda la transición
atraviesan el cristal, pero nada hay del otro lado
nada que calme el ansia
de volver a su tierra prometida
No quieren verse solas
en esta casa
que ya no es espacio-tiempo-luz.
DEJÉ DE ESCRIBIR: Un ave ha incendiado la página
se devora en la ceniza la estrella milagrosa
no sabe que está dormida, que se retuerce y gime y choca frente a hilos de plata
hilos que desconocen algún sitio sagrado
que se pulverizan en el tiempo porque nadie los palpa
nunca soy suficiente frente a las palabras
y sin embargo se derrama la quietud en esta hora que no es mía
en esta hora donde traigo las manos enredadas
en el relámpago de tu frente.
Creces, y tu vida pesa como mil siglos
atas tus manos a la garganta,
te devuelves a tu origen
porque la vida te ha sido negada
Tiemblas, y tu boca es sal
tiemblas, y el animal come de tu carne
mientras te abres convulsa frente a la lluvia
Figura universal del movimiento
el agua furiosa vino a visitarte
Algo que no pronuncias te reclama
y no sabes bien porqué.
Habito en la sed
No me nombran las aguas
no me arrastra de pronto su corriente
seré otra al abandonar mi sombra.
En la blancura de la noche persisto
sostengo mi sueño
y se deshace.
Habito en la sed.
Antiguos silencios trastocan mi morada
antiguas palabras se pronuncian,
sin reconocerme.
Infinitud en la memoria: ¿Existes?
no levantaré la voz
no elevaré este canto para salvarme.
Amanecer será cuestión de mi suerte.
Intento florecer sobre la grieta,
y la luz toca mis últimas palabras.
La música es el canto de un pájaro que ha venido a verme,
en medio de esta sala vacía.
Oigo este canto tendido en la cima de un árbol
lejano,
puedo ver su unión con la luz.
Quiero habitar lugares menos oscuros
devorar en la danza la agitación de los días.
Me rodea una luz que apenas puede sostenerse
en la hora más cruel de mí existencia.
Vienes de lejos, donde el silencio se debilita
y las aves no pasan cerca
Otra luz recorrerá tu cuerpo
y lo imaginará sagrado
No conoces el aleteo del pájaro y sin embargo
aprendes a llorar su muerte.
Vienes desde el fondo del alba,
pero no sabes detener el fuego que te crece
Allá el sueño se teje mientras los sonidos te recuerdan
sobre este abril que terminó por rompernos
Otras flores cuelgan,
casi extintas en el arroyo de tu vientre.
Voy levitando en el vacío
alargado y salvaje se teje entre mis dedos.
Distorsionada, tenue luz que me socava
fisura que es parte de mí como la sangre.
Para que las luciérnagas conozcan la poesía
Luciérnaga en vigilia noctámbula enciendes la noche
Haz que tiemble todo a tu paso pide un deseo que perdure en el día
Tambalea el aire que absorbes
sopla mi oreja con tus alas.
Dame de tu Luz el cobijo ven que esta sed me asfixia
quédate, que nazco nuevamente del polvo
quédate mientras el suelo se agita
mis ojos te recuerdan de la otra vida.
De tanto silencio los insectos se evaporan
ninguno toca estas llagas
ninguno es capaz de amar lo que palpo
Sólo el noble vacío que te habita puede nombrarme.
Madre de la lumbre, cuerpo bañado en oro
insisto en tu hondo principio,
en tu protección primitiva.
Ofréceme la intermitencia, Luciérnaga en desvelo
que tu sol me alimente
y me acompañe despierta.
La luz será breve, pero sólo esta alianza bastará para salvarme,
ahora soy lugar integro, sagrado
sincero es el acercamiento a mi corazón
Me ofrendo
contemplación absoluta es este viaje hacía mi centro.
