Cristina Gutiérrez Leal
Cristina
A la señora Martha Cristina.
Me nombraron Cristina por una amiga desahuciada de mi madre.
La señora Martha Cristina me heredó su segundo nombre,![]()
su adolecer.
Cuando sucumbo al reproche
mi madre me consuela diciendo que también tengo el nombre de Cristo.
Él también vivió desahuciado, mamá.
Tengo nombre de mujer muriendo
y de hombre clavado en la cruz.
Eso lo explica todo.
***
Mi Cruz
A Cruz, mi madre.
Pensándolo bien, Jesucristo
en algo por fin nos parecemos:
ambos tenemos una cruz.
La tuya redimió al mundo
la mía sólo a mí.
No debo cargarla
soporta todo mi peso
mis coronas de espinas.
En ella lavo mis pecados
y los únicos milagros que he visto
tienen su nombre.
***
IV
Hay mares que llegan con sus olas antiguas
a golpearme el lomo,
a recordarme cuántas mentiras he tenido que decirme
para soportar el ruido de algunos barcos.
Esta marea no tiene ojos,
sólo brazos largos para tantear mis orillas
rasguñarlas de vez en cuando.
Yo no sé cómo dividir estos mares,
cómo llegar a la tierra prometida.
Estoy del otro lado,
creyéndome a salvo
ahogándome sólo un poco.
***
V
Nosotros, los torpes
miramos siempre de frente
pero las trampas vienen en los pies.
Somos expertos en caer
pero no en hacernos ciegos.
Es tiempo de saber que cada mirada de soslayo
fue ya sufrida.
Y cuando en esta casa pregunten por ustedes
ustedes, los que se entrenan con el látigo
se guardará silencio.
«La venganza es mía», dice el Señor.
***
Sé del mar reventando contra un muro
cómo me asusta cuando levanta demasiado su oleaje
cuando enfría sus aguas y es imposible.
Sé de gente buena acodada en puentes
contemplo sus miradas cristalinas y la mía se envidria
me siguen enfermando mis ojos litorales
mis costas.
He visto desde un balcón
un río que divide tres países
abrí ya muchas veces mi puerta para saludar desconocidos
ya estiré una nueva lengua
ya me senté lo más al norte posible
ya estuve en la última calle de un país
ya fui todo lo insular que pude
ya he puesto toda mi fe en un viaje
ya he querido volver y abrazar
corro tras un nuevo paisaje que se alborote en mis ojos
vivo huyendo de este lugar que soy
pero el desarraigo no me cura
no me cura.
