Golcar Rojas
El olvido de cada día
Mientras aprendo a vivir aquí
Voy olvidando lo que es vivir allá.
Practico a diario el olvido
Olvido casas calles
Ciudades nombres
Olvido títulos autores
Libros películas
Olvido caminos
Me pierdo en rutas habituales
Un mismo viaje es siempre nuevo
Desecho rencores y también amores
matizo mis pasiones
Olvido recuerdos
Me quedo con sensaciones
que también se diluyen con el tiempo
a pesar del empeño de mi cuerpo
en recordar
El olvido es
la mejor herramienta
Gracias al olvido
Olvida el árbol
la semilla que fue
Olvida el baobab
la lluvia que vendrá
Olvida la albahaca
el agua que la hace florecer
Olvida el perro
el vientre de la madre
y el becerro la leche que bebe
Olvida el río
la fuente de la que mana
Olvida la mariposa
que fue capullo
y olvida la gaviota el huevo
cuando vuela
Olvida la granada
qua ha sido erótica
flor persa
Olvidan las sombras
a los cuerpos
Del recuerdo, bebamos pequeños sorbos
de un solo trago
Fondo blanco
Que nada nos haga extraños
la vida sigue su curso
A veces es necesario
quemar las naves
La hoja que cae de la secuoya
Ya no recuerda la rama ni el árbol
Sigue, vapuleada por el viento
que se hace aliado
No pretendas cerrar a calicanto
las puertas del olvido
La memoria apenas sirve
para dejarnos estancados
hasta que la vida nos ahoga
Demos gracias al olvido.
Amor
Hoy no sé si he amado
La memoria de mi corazón
es nula
Está en mis fotos
en textos olvidados
en pequeños souvenirs
pero mi corazón padece
de olvido
En mi cabeza hay celajes
amores por los que
creí morir
Pero hoy no sé
si en verdad
he amado.
Espantos
El olvido es engañoso
y el miedo su cómplice
Crees haber olvidado
pero un domingo
-Malditos domingos-
Llegan los fantasmas
que pensabas olvidados.
Te saludan de mano
con sonrisa achinada
El miedo también se muda
Lo olvidado puede perseguirte
El olvido es una intemperie
Y no hay donde esconderse
Espejos
Lo peor son los malditos espejos
Se empeñan en mostrarnos
todo eso que por fortuna
olvidamos a diario
La imagen me muestra a un hombre
desconocido
Con poco pelo, gris y sin dientes,
con la frente cuadriculada
Profundos surcos
que van desde las cejas
hasta la coronilla
Con párpados caídos
y bolsas bajo los ojos
¿Dónde quedó el rozagante muchacho?
¿Habrá muerto y lo he olvidado?
O fue solo un producto de mi imaginación
o un fantasma que deambulaba por los espejos?
Hay que romper los espejos
que nos impiden olvidar
a ese mancebo
que habita en el recuerdo.
