Artemisa
Deseo transformarme en jabalina,
a fin de cuentas, soy
un mamífero de medianas dimensiones
pertenezco a la familia de los suidos,
tengo el alma estampada en gris y negro,
solo me violento cuando estoy herida
y gozo al restregar mi hocico
en los recodos de los sotobosques.
Si me guías en la metamorfosis,
quizás me ría en otoño, cuando los machos se peleen a muerte,
quizás termine por perdonarle la vida al buen Adonis
o puede que me deje cazar y te deshonre,
pero valdrá la pena.
Juro que, si me ayudas,
correré a reencontrar a mi familia,
caminaré seguida de jabatos,
visitaré las piaras de mis ancestros
y nunca volveré a permitir
que mi manada se quiebre en mil pedazos.
***
Excoriación
Con las plantas llagadas, veo cómo el valor se transforma en blasfemia;![]()
la ternura, en absurdo;
las lanas imperiales, en jirones sangrantes;
Aracne, en una bordadora timorata;![]()
las ramas de cenízaro, en el arma predilecta de los torturadores.
Con el empeine a punto de llorar, acepto la cándida
inocencia de los zarzales y la inevitable letalidad de las
astillas que se clavan
en aquellos que erran con los pies
en carne viva.
***
Postdiluviano
Tus aguas
menores describen la parábola perfecta
expeles en mi politiquísima fachada
De tu hueco,
dorada como el antiguo Potosí
procede a la madefacción
de mi entrecejo. Efluvio muriático y contundente
odorífero fluido que no se rinde
que no quiero que se detenga jamás.
Espalda al suelo
recibo en las papilas gustativas
sobre los pechos que ya no mamas
sobre el ombligo que se colma
Urea bautismal,
única posibilidad de resurrección.
***
La duda
¿Cuánto tiempo nos tomará entender
el idioma de la risa,
y la cortesía de los que llegan
con las uñas colmadas de otras tierras?
***
Declaración de fe
Anochecía en un sofá
del nuevo continente.
Nunca comprendí cómo llegaba tu imagen
ni por qué me dediqué a beber nostalgias,
de esa suavidad perfecta
que, desde siempre,
recubre las durezas de tu alma.
También comenzabas a extrañar.
Inmersa en reverberos, cada palabra
cruzó mares y ríos y océanos y dunas de arena impúdica,
como aquellas que acogieron tu tiesura en silencio.
Dunas encenagadas, durezas afectas, palabras punzantes y voces inmateriales
rodaron tanto y tanto que dieron a luz
una multiplicidad de nuevos seres
hora luna, hora roca, hora montículo de grava parda,
testimonio de una inserción distante
encuentro desollado, a la sombra del cimiente
Y sucedió:
conseguimos encender la mañana de un primero de enero.
***
Tras la tormenta
Reconozcámonos
y dispersémonos en las divergencias
de nuestras convicciones
en el resultado de los juicios más categóricos
en nuestra efusión perenne
y dediquémonos, pues, a defender causas perdidas.
***
Deportación
Mi casa es este cuerpo,
este par de colmillos
buscando a quien cazar.
Me alimento de arañas, caracolas y grillos.
Habito el entramado de tu falda
como una escolopendra,
sueño con ver llegar lo que ya tuve.
Enroscada,
espero
que me mires,
me sonrías,
me acaricies el rostro,
y, en un gesto piadoso, me aniquiles.
***
Uróboros
El señor de los vientos remonta
y tú regresas
El hijo de Enki, iracundo, contesta
y tú regresas
Ninurta se transforma en el dueño de Asiria
y tú regresas
El polvo y el moho ocultan tu nombre esculpido en las tablillas celestiales.
La nimiedad de un rayo tembloroso asciende amedrentado
desde una isla sin dueño,
resplandece el abrazo que creíamos secreto
y tú regresas.
