literatura venezolana

de hoy y de siempre

Poemas de Benito Mieses

May 29, 2022

De sus versos

La luz ha regresado tardía

a la ventana y el calor promete

arrasa toda la tierra.

Vuelve con saña cuando

todo pretendía agonizar

La serpiente huye sibilante

por el patio y los escorpiones

buscan el resguardo en la madera

solo la sombra de un árbol

permanece en su quietud

y resiste solo, entre la ventana

el árbol fue sombra magnífica

en su sitio inmaculado

doblándose solo, ante el viento,

moviendo sus ramas en actitud

de bendición

La tarde y yo disfrutamos

de una cabellera que se mueve

al compás del viento

me limito a balbucear

algunas palabras

que ni la boca

ni el sol

pretenden expresar

sol, grano de sal,

entre mis labios.

 

Pollock

el agua se resbala

en la tela

escribiendo su caligrafía perfecta

 

como un río

forjado

en el espejo del agua

muestra su fluir

en el espíritu

 

Carta abierta para lo más tuyo de un verbo destruido, pero nunca derrotado

«Váyase con su país, con su amigos»

me decía desde las últimas arenas

de un desierto que entorpece las neuronas

pero uno está más cerca del país de los amigos

no de la novia

que le pide medir el tiempo entre

el atol de la abuela

y una tranquilidad que

a fuerza de reclamos se convierte en cacareo

y resulta que uno tiene una novia

tan bella, tan simple, tan ahistórica

que le gustan las novelas rosa

donde nadie hace el amor

Y manipula con su candidez e inocencia

para alargar el aburrimiento de las tardes.

Pero ella no tiene la culpa, tan bella

tan dulce, tan pequeña burguesa

tan colegio de monjas

y yo monstruo antropotírrico

caribe deseoso corporal

que me reto me exijo

porque soy calle de muchos vientos

habitante de oscuros callejones

donde el vicio muestra otras enseñanzas otros códigos

y la calle resuena siempre
como un río indomable en las arterias en el corazón

pero uno tiene una novia bella hermosa

como un diamante en bruto

que no acepta los cortes del joyero

y teme a la noche a lo inseguro

como siento esta fugacidad

frente a su anhelo de permanencia

tan hogar cristiano

y recuerdo su evasiva

pero ella no es responsable

de tanto saco de huesos

tan bien formada tan pacata

pero se abre mi corazón en el costado

y pide mi cuerpo unión serena

y clamo, clamo, clamo por verla

a pesar de los tabúes

y uno desea a su novia

que no acepta a los amigos

que vienen a soliviantar mi corazón

ahora entre ellos (pero solo, sí)

canto para ver el día

entre vasos de alcohol y humos densos

este respirar el blanco que me anima

y abrazo feliz a los amigos

con esa compañía que te marca

que va al fondo del corazón

que te indaga te pregunta   te fustiga

 

tan mirada de raíz

tan bello envión

pero recuerdo a mi novia

y el corazón tiembla, palpita

el cuerpo se estremece y ansia desbocado

pero es difícil hacerse cuerpo o pensamiento

con un miedo feroz en los ropajes

pero te adoro, seguro que te adoro

y todo este tiempo se hace largo

sin tus rabietas sin tus celos

y un hueco producido por tu ausencia

es capaz de anhelar otras ausencias

y debo decir adiós a los cantos de amor

refugiarme, no en ti, sino en la tormentosa

cadencia de un bolero

leer a Bukowski, Cardenal, Cavafis, la Biblia en fin hacer resurrecciones en la biblioteca para olvidarte para borrar tu imagen y sentir con profunda tristeza que no te tengo

pero que ese país que tú niegas existe

y está luchando más allá de los papeles

y de los sueños individuales

que se mueven entre los carros, entre los

gritos, se pasea por el barrio, la avenida

emerge como una ola de rojo florecida

y ya vuelve el gallo y anuncia

un despertar de gestas desde hace tempo

adormecidas y viene vibrando el canto en

mi garganta y hace de mi país un

cuerpo amado, tan amado como el tuyo

y decirte que no hay mentira

que no hay cosa en mí que tú no sepas

y escudo mi fragilidad

en estos cantos que te nombran

pero ahora no sé que hacer conmigo

después de tanto veneno, tanto alcohol

tanto dolor en la nariz, en el aliento

el corazón. Me cuesta entender

que un leve sobresalto

mande al diablo nuestros sueños

y duele la ausencia de lo que ya se hacía ausente

esos besos, esas caricias, esos ojos

y nos toca fuerte la falta de un amor

o una costumbre

«Váyase con su país, con sus amigos» me decía poniendo el acento

en los años recorridos

Y mira hacia atrás como la mujer de Lot

y no encuentra el instante en que su corazón

partió tan lejos

y ahora insisto en leer a Sabines, Mario Rivero, Jaramillo Escobar para arrojar luces sobre el amor ardiente pero la resolana impone un ritmo difícil de aspirar porque es tan poco este vivir a soñar a cielo abierto

y verla a ella tan bella tan leve tan sin preguntas y no poder borrarla

sin que caigan una a una todas mis migajas

mientras voy a la mala por las calles

rompiendo mis narices con la nieve

y a veces hace falta un golpe de la piedra

pero ella es una niña

que su ignorancia protege del mal

de este amor malo bellaco

triste de tristura del Chino y de Vallejo

y en los enviones del deseo

que se levantan sobre el tedio de la tarde

pero esta tarde es más triste que todas las tardes

más allá de las pobres tristezas familiares

pero uno ama a una novia que ya no tiene

y el corazón se va ensanchando de tristeza

con ahogos y temblores y esas ganas de plegarse

en las esquinas

pero esperamos demasiado

y la distancia es la distancia

y la flor no perfuma ya los días

voy entonces sin nada

sin resguardos sin cobijos

sin esperanzas que me alce

a seguir batallando entre las calles

de un país que se levanta

y hace colectivos los amores
y esperar que em uma esquina me
encuentre de nuevo el rostro amado
más cerca ya del país de los amigos
con sus luchas y las mías en misma dimensión y misma fuente
y volver a recibir la noche
como un manto protector de los amores.

Sobre el autor

*Fuente de la imagen: José Félix Meléndez, publicada en http://ciudadccs.info

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