literatura venezolana

de hoy y de siempre

Poemas de Héctor López

Jun 1, 2022

I

Solo el sonido de tu voz en la noche

mientras el helado viento escala las paredes

y una profunda lluvia marca la orfandad.

Allí bajo cientos de estrellas

una pequeña chispa quiere ser acogida

por un tembloroso y tambaleante cuerpo

que es muy frágil para sostener la mirada de la luz.

Solo la propia voz es el cálido aliento

que sostiene a nuestra sangre.

 

 

II

Entre los sueños de la casa

encontré dormidos a los lirios…

Más allá dormitaban unas matas de coco

y por el otro lado florecían

cayenas y trinitarias.

Entonces me dije: La casa sueña bonito

pero me entristeció ver marchita la sábila.

La casa, yo lo sé, sueña con

niños corriendo y jugando por sus patios.

La casa sueña contigo que la visitas

y le das de comer a las aves.

Allá está mi vieja casa soñando contigo.

 

 

III

Cuando se fue mi madre

florecieron los lirios.

La cayena inventó colores y explotó en alegrías

y de flores los capachos.

Las rosas del frente cargaron

más que nunca y expandieron

su aroma lejos.

La clavellina se llenó de arrendajos, cristofués,

querrequerres.

Los cubiros hicieron fiesta y los aguaitacaminos

se mudaron al recién formadizo pozo del patio

donde las bestias descansan.

Ahora hacia los lados del río

se formó un garcero junto a la altísima presencia

de los malabares…

En fin, ya estoy por pensar que mi madre

no se fue sino que volvió

por tantos aromas y colores al vuelo.

Por estas tardes tan dulces de majaretes

y papaya y coco…

Ahora las distancias y los tiempos son otros

mientras la memoria irrumpe

con los rostros de los abuelos…

Los lirios siguen floreciendo

en el patio de mi casa.

 

IV

Como una sombra cruzó por la desmemoria

y las distancias sin tiempo

se volvieron calor de sangre ancestral

en miradas amorosas y silentes.

 

V

No quedaba ya nada que decir.

Todas las historias se habían

esfumado entre los olvidos

 

VI

Y entonces quedaba solo

con una cáscara de limón,

un pequeño vaso a medio llenar y

una espléndida sonrisa que abría

soles en la intuición y nubes

en las miradas y manojos de flores

con mariposas y mieles que se

expanden por tu cuerpo.

 

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