María Fernanda Palacios
Mencionar el misterio
como la punta de aquel árbol único
– no había otros –
empezó a ensancharse
(no terminaba en nosotros)
desbordaba cada tarde lo conocido
y desde entonces nos abisma sin remedio a una distancia
NINGÚN RINCÓN DEJÓ DE SER TUYO A PESAR DE TODO
Ejercicio de pura contención para no tocarte
dispersión que crea la abundancia
DEJA IR LO QUE QUIERAS RETENER MÁS ALLÁ DE TI MISMO
(Nadie entenderá que la verdad no estuvo allí, que lo único cierto era aquel inmenso misterio compartido, aquel silencio tenso, aquella imposibilidad mutua de decirlo)
Dese que no termina nunca porque no tuvo la oportunidad de congelarse
deseo que nunca ha sido pasado, hecho
ni posesión alguna
deseo que nadie ha colgado en la pared
recuerdo en futuro
más adelante
posibilidad de encuentro siempre nuevo
por fin
un punto que se hizo inagotable
Quizás un día estuvimos cerca
otras veces
estuvimos a punto
pero ninguna palabra estaba lista para nacer
por eso seguiremos estando cerca
aunque cada uno de nosotros haya inventado su propio simulacro
y escogido un nombre falso para la acción
TE PERDÍ EN EL MOMENTO QUE TE HACÍAS MÁS CERCANO
Quien te tiene a diario no te conoce
nunca dejas lugar para el vacío
pero tu presencia está llena de agujeros
por donde me gusta colarme sin que te des cuenta
la única defensa es una capa de palabas o una sonrisa hueca
que permite pasar a través de ti
POR ESO ESTOY DEL OTRO LADO Y MUCHO MÁS CERCA
SIEMPRE LLEGAS DESPUÉS QUE TE HAS IDO
Destello azul o blanco que se repite y regresa a todo lo que fue una vez azul o blanco: las horas, una aguja que espera, infinitamente pequeña, en una de esas tardes irrepetibles.
Así
aprendí a mantener la imagen a distancia: inestable y fija
Así
te escuché una vez en el fondo de todo
te pensé siempre en el reverso del aire
para entrar en lo que no es
te recordé al final de los ojos
puesto en lo inalcanzable
te busqué donde siempre te había buscado
por debajo de cada ilusión
detrás de cada sonido
al final de alguna sinfonía
en el calor de una playa que no visité
y en las agujas de las catedrales más hondas
También te busqué entre tus cosas
entre pedazos de miradas y palabras no dichas
Así me decidí a inventarte
y entonces poder salvar espacios
entre una mirada y otra
entre uno y los demás
entre un acto y su imagen
Te has salvado en tus libros, te has salvado en alguna mirada lenta, te has salvado en los gestos que no hiciste, en lo que dejaste siempre de decir, te has salvado en la inmovilidad de un miércoles. Te has salvado en la ausencia, en los encierros y en algunas tardes húmedas. Te has salvado en un encuentro prolongado y en la despedida forzada que se repite siempre. Te has salvado en las iglesias vacías y en ese paso apresurado para estar lejos de todo. En la carta que nunca escribiste, en unos papelitos arrugados que pusiste a secar. Te salvaste por preferir las compañías explícitas que no dejan sitio para ti. Por preferir lo que tienes a mano, lo que no tienes que buscar
TE SALVASTE EL DÍA QUE TE ALEJASTE
EL DÍA QUE TE VOLVISTE IMPOSIBILIDAD
VOLVERTE SOMBRA HA SIDO MI ÚNICO TRIUNFO
