literatura venezolana

de hoy y de siempre

Poemas de María Clara Salas

Ene 29, 2024

Laudes
El canto es el dardo vertiginoso de amor.
Al amanecer,
las aves inician sus laudes,
una oración distinta a cualquier otra
llena los espacios.

Pequeñas piedras ruedan si desfallecimiento.

¿Cómo hacer para que la piel alise las huellas
de la noche?
¿Cómo ignorar el retablo de orlas doradas?

No voy a silenciar las cosas,
Tengo las imágenes de las máscaras
que sustituyen lo baldío.

***

Reflexión
Piensa en la reunión de las aves
sobre el cuerpo,
en los términos para localizar
lo acabado
sin caer en desprecios.

Los que rodean el altar
se ocupan de los himnos
para que no cese
la alabanza.
Mira:
la hora apremia,
enciende la antorcha
de la docilidad.

***

Reminiscencia
Volveremos a la belleza
absoluta.

Ni el canto del sepulcro
ni las ruinas reflejadas
ni los muchos crímenes consumados
perturbarán la placidez exacta
del instinto.

***

reinos

no sabría decir
a qué reino pertenezco

como los dioses antiguos
cambio fácilmente de estado

mis piernas son troncos de árboles
se asientan en tierra firme
pero a mis ojos
con demasiada frecuencia
los veo convertirse
en fuentes

en cuanto a mis pensamientos
sería inútil
tratar de fijarlos
mucho menos
predecir su curso

***

los elegidos

elegidos son en verdad
los que a sí mismos
se tienen como tales

elegidos por azares propicios
para la sabiduría
y la rara virtud

nos atraen
aunque no somos de su número

especie feliz
oportunos en la risa
diestros en la difícil cualidad
de apreciar lo fugaz
viejos
en el arte de los encantamientos

***

Algunos seres
al pasar
dejan luminosas huellas
sus flores crecen en noviembre
sin saberlo
sugieren gestos
que nos invitan a quedarnos
¿acaso no viste mis ojos
cuando cruzaste delante de mí?

he olvidado al que esperé
por horas interminables

trato de ver las copas de los árboles
que florecen en noviembre
ellas existen
sin preocuparse del amante
recién ido

***

Gente de aquí
Cada día se comprueba
una mayor miseria,
pero seguimos con esfuerzo renovado.
El encendido del motor se logra después
de múltiples intentos.
¿Quién nos anima?
La ola del mar está próxima y la cadencia
de sus augurios no deja dudas.
De ninguna manera nos quejaremos
atajaremos la vida en este precipicio

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