literatura venezolana

de hoy y de siempre

Poemas de Gabriela Rosas

Sin manos
sin piedritas calientes
contra la pared
con la boca cerrada
en las almendras que me daba la noche
descalza
en la furia
a pecho abierto
sin sonrojo
con todo lo que era tuyo en los labios
en el tallo
yo te amaba

***

Quise decirte adiós,
que no tengo certezas ni logro ver la luna.
Los pájaros que trajiste a mi pecho
se fueron de este mundo.
Y me levanto cada día sin ningún sol por dentro.
Pero sigo temblando
cada vez que me nombras.

***

Escribí en tus memorias
Olvidé anotar los trenes que abordamos
Y no mencioné ninguno de los dos

Te dejé en mi sangre
Sin sonidos
Echando a caminar el adiós

Me gané una tormenta
Sin abrazos
Otra vez

Nunca calculaste mis destrezas

Nadie sabe hasta dónde nos arroja el amor
O cuándo llega

***

El blanco es uno frente a la página
frente a la silla vacía
o el hermoso paisaje que no supimos habitar

El blanco es uno lejos de la nieve
lejos del cuerpo que algunas vez acariciamos
para sembrarnos luego
sin culpas
en otro cuerpo

El blanco siempre es uno

Blanco de los afectos
(Un afecto es un enemigo feroz
alimentado por nosotros mismos)

Blancos de la sed propia y ajena
cada día es una soga al cuello.

***

Ausentes

Uno extraña al que se ha ido
por el gusto de sentirse en algún sueño
en alguna gota de agua
que se quedó en los labios

Cada despedida es para siempre
una posibilidad

Uno extraña al que se ha ido
para vivirlo de cerca
Intentar la sonrisa
el verbo incendiario
y el limón que se usó para encontrarnos

Uno extraña al que se ha ido
porque realmente se extraña uno
para recordarse uno.

***

No pude marcharme ilesa de la noche
los labios nunca son serenos
los agita el silencio.
De cada beso uno regresa distinto
o no regresa.
Y uno se queda solo en las esquinas del mundo
Porque estar solo no depende de la gente y de su ruido
depende del silencio que somos.

***

Solo por hoy dejaré las sábanas a la intemperie
no comeré
no importará la hora del día
si llueve o llega algún mensaje
beberé hasta sedarme
cerraré todas las puertas
en una casa sola los pájaros comen directo de los ojos
la brisa es feroz como este olvido
voy a quedarme desnuda y sin palabras
voy a tropezar con tus cosas
y dejaré de rezar
porque ningún dios puede hacer que regreses.

***

Tengo fe en lo que callo.
En la taza de café que arde entre mis manos mientras te miro.
En la forma en la que amas y haces del cuerpo un átomo del amor,
del amor que es tanto.
Tengo fe en tu piel y en lo que escribo

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