Me acerco sin interrumpir esa mirada de varón
perdida en mis furias
un no sé arranca de mis ganas
racimos de ciruela que nadie escucha
el ardor cae de sus dedos
en mi piel se incendia toda la selva
nubes de especias nos impregnan
sus labios de azafrán chorrean
mis pechos de pan
una mordida enciende mis luciérnagas
secretos sabores se deshacen
en un jugoso bocado de noche tierna
todo el vino se empoza en mi vientre
perfumado de fruta
pulpa carnosa bañada en lágrimas
la cáscara rota en la desnudez impaciente
clavos de olor dulce aroma de su sexo
se hunde como manjar en la humedad de mis hojas
a fuego lento nos vamos devorando
sin dejar una sola miga
***
Entre dos aguas
Como si los ríos se conocieran.
El Danubio trae historias de otros ríos.
En sus ojos regresan todas mis olas.
No laves mi tristeza, le advierto,
es lo único que me queda,
la rabia no cabía en la maleta.
Una pena cristalina se arrima a mi pecho,
en un soplido estallan paredes, soles, ventanas, palmeras,
techos, trozos de montaña, relámpagos que juegan con las sombras de la calle,
y el fracaso sale de la derrota sin dientes de leche,
y el mañana tiene ayeres que la transparencia espanta con las manos que vienen.
En el fondo del agua un brillo de llaves me regresa,
son de aquella puerta azul que no cerré nunca.
***
Diluvia
Afuera
un terco zumbido pica la luz animal
retumba en los dientes del tigre
que afila en la piel su hembra
Rugen lunas de bengala
de un zarpazo rompe el trueno la noche
en fieros relámpagos vegetales
Adentro
llueve una mujer a cántaros
sus labios empozan nubes de leopardo
y el universo se derrama todo
en un silencio que no escampa
A veces somos un reino sin palabras
***
Paisaje
La tarde carga su espalda de soles
el viento los picotea
sus alas traen mujeres
de los árboles vienen
a lavar la transparencia del río
con la claridad de sus ojos
en el gigante de agua
un gesto de luz se asoma
tiene el rostro de mi madre
***
Enjambre de hembra
Quítame la noche de las manos
límpiate de este cuerpo atardecido
en el blanco silencio de las sábanas
donde el tigre ronca
la dicha apacible del amante devorado
***
Medusa
Cuando mi cuerpo se tienda
sobre tus pestañas
sentirás el peso de la noche
no habrá palabra que aligere
la negrura de mi voz
ni pantera que devore
la oscura desnudez
bajo tus dedos
***
Baldía la tierra que no arde
Abril como un incendio de tigres quema tu cuerpo madreselva
y el averno de viento aletea una niña de hojas y narcisos
nada queda en la savia de Deméter
ya se secaron sus pechos blandos
el tibio recuerdo de su retoño le enmudece el vientre
y la ausencia esparce su perfume negro
y la tierra se deshace en un sudario de polvo
y las hembras se arrancan el pelaje en sacrificio
vuelven a ser Eva, vuelven a ser tuya
arden en tu piel de primavera
duermen en tu lengua de serpiente
que humedecida de lunas
siembra sus bocas de peces
***
Árbol prometido
Son las hojas del tiempo que cae
en el furioso remolino de tus labios
balbuceando lo que aún no tiene nombre
el miedo todavía no es miedo
la noche sangra su sigilo
y el aire respira por primera vez
esta blancura que le tumba las paredes a la tarde
dejándola sin corteza
como el cadáver que nos despierta
cuando a la selva llegamos
***
Lugar sin regreso
Te siento picotear la ventana
tus alas me extienden un alboroto de danza y escarcha
para llevarme al lugar donde no me duelo
la noche tira sus monedas
las horas duermen sin nosotros
te buscas en la huella más callada
que ya no está
la mirada desbocada lame la ausencia
en la piel de ayer
***
Corriente de sal
Mi cuerpo riega tus olas
la piel deslava su espuma
tu lengua me nombra pétalo a pétalo
hasta zambullirse en mi fondo
donde habitan los peces que encienden la palabra
escama por escama me desnuda
leve en tu cresta
el velo virginal se rompe
mi vientre en una corriente de sal
sopla tu cuerpo en el mío
más agua que el agua
dos mares se hunden
***
Más allá de todo
La selva desangra
calla los relojes enterrados en mi cuerpo
todo nace otra vez
El sueño del samán abre la noche
en el aire desnudo de alas
arrecia el silencio
nacido de los astros que vagan en mis huesos
fluyendo como el río que me nada
todo se lleva
***
Duermevela
De puro amanecer ya no soy este sueño
acurrucado entre las ramas
de otro sueño a punto de ser sueño
donde habita el silencio irremediable de mi padre
me despierta sin querer
