literatura venezolana

de hoy y de siempre

Poemas de Javier Alexander Roa

Ene 30, 2022

Safo

Esta mujer

extendida en el césped de mis miradas

no sabe cuánto anhelo besar el manjar de su jardín

no adivina que la vara mágica se estira

para profanar los delicados instintos

 

Sé que su belleza adolece de caricias

de ternura que no puedo asimilar con mis dedos

Ella me enloquece

cuando va por la avenida cruzando la lluvia

y el paraguas se hace casa

sombra plástica arropada de pájaros

 

Esta mujer que dormita bajo árboles ardidos

toca mis sueños por las noches

como toca el viento la puerta de mi habitación

y yo despierto

y abro mi horizonte

y encuentro a un hombre insaciable

lejos de todo alimento

y de toda perturbación

por culpa de un violín que se deshila

entre mis fibras

 

Esta mujer enamorada de otra

-no quisiera-

vaya a hacerme entrar en sus orígenes

 

Ofrenda para el altar de la vida

He de invernar toda la vida

ya mi infancia se asoleó en altares del tiempo

y la carne aprehendió el sabor del infortunio

bajo el clima nocturnal de las estrellas

 

Es obvio que estar muriendo en la vida

es estar muriendo muchas veces

-pero nada importa-

ahora vivo sin el peso de los alambres

donde se enredaron mis papagayos

ahora vivo silencioso

con la ropa húmeda

con incertidumbres

que no terminan de borrarse en la memoria

 

Es grato saber que esta casa no me olvida

y que desde sus raíces

alimenta mis días venideros

 

Es grato saber que los amigos

comen por la noche sobre la misma mesa

y se embriagan con el mismo vino

a pesar del poco optimismo para el siglo XXI

He de fabricar el fulgor de mis máscaras

he de adorar la fornicación

y despreciar dogmas religiosos

 

He de olvidarme de los demás hombres

amarme a mí mismo

para vivir

y seguir muriendo…..

 

 

La semilla lleva un árbol adentro

La semilla de la fruta

que cae sobre la tierra

lleva un árbol adentro

 

Arrastrada por la lluvia

nacerá en otro lugar

lejos de su bosque

 

Otros pájaros harán nidos

comerán de sus frutas

esparcirán las semillas

al otro lado del río

 

Un nuevo jardín cubrirá las arquitecturas

cuando todo envejezca

 

Habrá columpios por todas partes

y a falta de niños

el viento depositará las hojas

en el olvido

 

Lo que nunca cambiará

es la repetición del árbol

de su propia semilla

 

 

Duerme mientras haya silencio

¿Te maquillas para dormir?

Hoy no esperes que los truenos de las nubes llenen de ruido la casa

 

Apaga la luz

y duerme

no tengas miedo a la noche

confía en las estrellas que velarán tu sueño

 

Olvida a los que permanecen afuera con sus tristezas

envejeciendo

emborrachados de insomnio

 

Piensa por un momento

que la paz ha encontrado una tregua

y que no vendrá la lluvia

a empapar tus zapatos

 

Duerme

mientras haya tiempo para despertar

 

 

Invitación para una mujer virgen

Quédate a contemplar la belleza efímera

acércate a esa fuente que besa el cuerpo

de pájaro atravesado

tal vez despiertes asombrada

por las primeras fosforescencias de la noche

tal vez esa luz destile de tus ojos la vigilia

de amores idos

y de vidas rasgadas en su centro

 

Aproxímate a lamer versatilidad

de la carne erecta

y se mujer alada por ángeles místicos

abierta al juego

y a la desgracia

Se inmortal en esa hora

cuando remiendas el placer de tu amante

de tu novio

de tu amigo

o del que no conoces

 

Entrégate totalmente al impulso de saberte nada

y de sentirte hundida hasta la plenitud del vértigo

hasta sentirte bella

y sucia como el día que termina

 

Apresúrate a romper el sagrado pétalo

que te claustra

y te obliga a estar ajena a lo divino

a lo metafísico

y a lo enfermo

 

Desnúdate

aprende a ser inmensamente hembra

inmensamente diosa

bajo el cuerpo salvaje de los hombres

…. o de otras

 

 

El peso del tiempo

El tiempo herrumbra

hace pesados los objetos

que pierden la esencia

cuando el viento

y el agua salada del mar

los degastan

 

El tiempo hace agujeros sobre ellos

los dobla

y los mezcla entre la tierra

 

¿Acaso el hierro deshecho vuelve a sus orígenes?

 

¿Acaso los cuerpos podridos en los camposantos

vuelven a florecer su efímera belleza?

 

Como el sol quemando lo instantáneo

todo se esfuma

 

El agua del río lo hace

 

Pareciera que lo único que heredaremos

es la ceniza de lo que fue

y nunca más será

 

 

Otro abismo

 

La infancia es el árbol que niega sus dones.

Felipe García Quintero

 

La niñez se arrastra silenciosa

por nuestro cuerpo

con un olor a monte seco encendido

que acecha a cada instante

sus ojos nos miran desorbitando el espacio

como queriendo saltar el alambrado de los días

y desatar ese leopardo

que le juguetea por dentro

 

Yo la persigo

le doy caza en mis ratos de ocio

hablo con ella

para que me devuelva la ternura de pájaro

que duerme en su memoria imperecedera

 

Aquí la siento rasguñando mi oxígeno

cuando me recuerda

que es digno estar en el tiempo

respirando el perfume

de todas las razas del mundo

 

¿Qué más podré decir

de lo que no se haya dicho?

 

La infancia también es otro abismo

otra rendija abierta para sentir el sol

ardiendo bajo los pies descalzos de la vida

 

 

Ya no habrá nada

La noche emerge el golpe

el temor de la entrega

 

Ya no habrá rincones

para buscarnos

 

Nos quedará de recuerdo

una gota de sangre en la sonrisa

 

Ya no habrá espejos

para mirarnos

 

Ya no habrá helechos

no habrá nubes

ni cielos

ni camisas

para nuestro frío

 

La muerte son estas cosas

sin su sombra

y sin origen

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