literatura venezolana

de hoy y de siempre

Poemas de Giordana García

Sep 3, 2025

Compostela 155

A Giselle, Inti y Rubén Darío

Una ciudad está cosida a su nombre.

La Habana es un caso singular

cada hebra es confección admirable

de manos de pueblos solares

hincados solamente ante el mar.

La Habana pespuntea su nombre

en cada paso sin presura​​ 

de tanto viajero insomne.

Siempre es de día en La Habana

aunque oscurezca y haya penumbra​​ 

nunca hay sueño

solo transfiguración

cuerpos tomados por la brisa

que trae a la isla formas

   de eleguases y mambises.

Una noche me perdí en la vieja Habana​​ 

no encontraba a mis amigos

ellos buscaban una música en Vedado

mi corazón animalado

me hizo gata entre viejas casas

mecida en los brazos de Lezama

aspirando el humo de sus visiones

al bajar me atropelló un ciclista

llevaba turistas en un sillón de caña

corrí hasta un parque de ceibas​​ 

frente a una iglesia hermosa y obsoleta

adentro alguien tocaba un violín

volví a mi forma y canté

una tonada que provino de otra boca

la de la calle que se abría en mí

—Pase usted doña Carilda

—Saludos querida Fina.

La Habana se me hizo adentro

barroca muchedumbre de genios

¿Cuánta belleza cabe en un cuerpo?

Amigos míos

vengan a buscarme

no puedo sola​​ 

peregrinemos juntos con desahogo

hinquémonos ante el mar

pronunciemos la palabra sagrada

y cuidemos la alegría

de este amanecer que siempre vuelve

a renovar la humanidad.

Habana la Habana

Habana niña…

¿Qué sería de mí si no existieras?

Un mes de mayo incandescente

en nuestras bocas recorridas por poetas​​ 

      y fantasmas

esperando regresar antes de irnos

para unirnos con nosotros mismos

porque en ti seguimos

se nos cosió un costado de espíritu

a tu nombre de isla golpeada

que todos los pueblos pronuncian

cuando se miran las manos

cuando duermen al fin

y sueñan​​ 

 con carabelas hundidas

 con fiesta de familia grande

      al sur.

***

Cartas del volcán

A Julieta y Eloísa

Las cartas que no llegaron a destino​​ 

las cartas que no pudieron ser respondidas​​ 

las cartas truncas, terribles y tiernas.​​ 

En todas, la succión de la entraña de Atacama

la galaxia más antigua en forma de espiral:

Luis Emilio, Juan Bautista y Nalvia Rosa estarán bien, dímelo.

La helada se nos coló en los pulmones

ahora andamos con grietas en la espalda

debemos mirarnos los pies y olvidar

así se sacan mejor las cuentas y se paga la vida a crédito.

Ya no duele tal vez

porque este cuerpo no es más humano

quedó ahí con sus grumos de basalto frío

otra piel hubo de hacerse para esconder bajo las uñas​​ 

algún microclima cálido donde las niñas estarán bien

recordarán la noche centinela, pero será de día

sabrán los nombres de cada asesino

regarán el jardín mientras deletrean.​​ 

Las rocas volverán al calor

el espiral de arriba reflejará abajo

todas las palabras encerradas en una pila de cartas

que las niñas sabrán responder con sus bailes.

El calor de la tierra será propicio

nos juntará de nuevo para estallar las veces que sea necesario

en nombre de la paz que conjura la soberbia de las bestias.

Espiral chileno

así será esta otra carta​​ 

continua y arraigada a todas las memorias tectónicas

bajo el paso de las niñas que salvarán el porvenir.

***

Soga en tres nudos

I

Una soga atraviesa mi pelvis

al cráneo su pulso

racimo de hueso

sangre en grumo.

No son horas

de perder el eje

me sé astillada.

Estos ojos arteriados

no beben agua del río Grande.

¿Cuál alcohol cura

el crimen impostado

los vidrios rotos

el cartílago hundido?

Vamos a lo bajo

reventemos.

II

Encandila neón

huella de alquitrán

azúcar forever.

“Nuestro país agradece la inversión”

aquella probidad Ivy League

Palos Grandes concert…

Me cago en el diente roto

pequeño hijito

huido del hueco de sí

lindo bien ido hijito.

Pero un balón es un balcón

recuerda

un balcón alto

para atar tu diente

de hijito ido

de sin raíz.

A eso

ni mira

el tubérculo negro

grandioso

de cientos de puntas

bofetada sonriente

cariada nocturna

de Catia a Naiguatá.

La salada palma

mecatea

hacia abajo

hacia el gozo de mar

en este país

donde apenas comienza

la redención final

nuestro rocío.

​​ III

Censo consenso tenso

traición con  ​​​​ sin balcón

ensenada  ​​ ​​​​ maledicencia

praxis latencia

pedacito ​​ de tierra

jiribilla de arrurrúes

aunque hijas dolores flores

me bebo todos estos ríos

muerdo la cuerda en su onda

cuenca

Ramón

Palomares

Ramón

piedra piedrecita

lanzada al

plexo

-popular

en las fauces

del gavilán

canturreando

roja  ​​​​ madrugada la roja

aquí

en tensión

sin acomodo

​​ silbando

resistimos.

***

Poema del odio a los millonarios

Hay que odiar a los millonarios

aunque Jesucristo sea el poster con labial púrpura

pegado con asco al moho

polvillo al ras de la deuda​​ 

mi autopista de encava demencial

América Latina carmesí​​ 

fluorescente

una noche de psilocibina fermentada

vena que brota en la pupila

dilata la playa de los peces muertos

petróleo y ancestros sin nombre

toda la alcancía de la abuela Pureza

pegada a sus costillas sin suspiro.

Tal vez

una habitación con lluvia adentro ​​ 

caída subcontinental​​ 

festiva

sobre dos o cuatro lucecitas

todo chico

sin wifi

lento

Caribe resentido

COMO DEBE SER

gozando nuestra saliva ácida

hondura de siglos​​ 

tierra con dueño​​ 

brotando asesina​​ 

de pantocrátor y bancos.

No conocemos finales

solo esta ponzoña macerada

de los basurales que acordonan

las ajenas casas que habitan

para que nuestros vástagos odien

a los millonarios

porque de ellos es el reino​​ 

la deglución del corazón​​ 

un molusco flameado en vino

reality​​ caníbal

mientras nos hundimos de a poco

con nuestras hijas esperando

la próxima luna llena.

Sobre la autora

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