timidez
que la palabra rebote entre los dientes
que se deje ceñir por la lengua
y disuelva sus letras
mientras me acerco
ceder ante el mutismo
castrar todo intento que devele las fisuras
hundir el ímpetu en los pliegues de la acera
y pisarlo con paso firme
hacia el regreso.
***
funeral
están sangrando las costuras
hay ecos atrapados en los rincones de los labios
no quieren escuchar la fuerza de la inercia ni le temen a la vaguada
de la ira silenciosa
unas bocas pronuncian consignas de laboratorio
la multitud se derrama en la demencia uniforme
algunos alzan la voz muda
otros miran vaciados
pocos se atreven
a dudar
la perplejidad no encuentra espacio en las doctrinas calcinantes
ni en el verde sin vida de las armas
hay una sola verdad
una única verdad que grita entre sollozos fragmentados
…no me dejes
en este abismo mío
arropa mi cuerpo que tiembla
a través de la noche de la ciudad traidora
que truene tu voz por mis venas
cállame.
***
déjame vacante
en este rincón de la noche
disuelta
junto al fango del cauce
bajo el sol
que sabrá vaciarme en arena
déjame piedra
***
la lluvia a la espera
la maleta lista para la lluvia
indecisa en un retorno sin comienzo
el frío en los huesos desde esta silla que mira
el todo acallado en las páginas breves de un libro
una sombra que es mi sombra sola y la lluvia
inmutables en las paredes de la esquina
ungidas de incrédulos días por venir
que en vuelo buscan y nada tocan
sombra y lluvia
y la lluvia sola.
***
asedio
sin contornos
ni palabras
me volcaría con fuerza de diosa pagana
te sitiaría en un instante
para diluirnos en un mar
un solo mar
ese mar
***
cómplices
llegué a tus campos sin saber
la piel temblando hacia sus adentros
peinaba tu cuerpo
mi aliento en tus gemidos
la noche deshizo los nudos
tus cabellos mis piernas tu centro altivo hacia mí
estremecida pluma de ángel
me fuiste remando aliado
demorabas así la soledad
su camino
ahora
en el silencio de la casa sola
mucho de ti en mis rincones
***
clemencia
si en esta brevedad de vida
que luce como sonrisa menguada
no nos es suficiente
caeremos cada cual en su propio abismo
desmembrados nuestros cuerpos
dispersas nuestras almas
pidiendo clemencia
que sabremos
agotada.
***
Vejez
La irreverencia va cediendo ante los pliegues de tu frente
la valentía se transforma en paciencia
la soberbia ya no se atreve
tus ojos se van posando
lentamente en el sol
que viene
acompañando
tu muerte.
