Por: Francisco Aguiar
Alguna vez afirmé que se pueden tener mil poemas y, sin embargo, carecer de una obra. Lograr un corpus o unidad en la literatura es sumamente difícil: «n» cantidad de trabajos fallidos corroboran mi afirmación. Por suerte, en ocasiones, te topas con trabajos excepcionales como De regreso en las sombras de Mileiby Hernández Méndez.
La protagonista de estos asuntos era una adolescente cuando concibió el único libro que, hasta la fecha, ha publicado. Menciono esto para destacar la madurez escritural que desconcertó – en su momento – a críticos, profesores, poetas y escritores. Se preguntaban: ¿cómo puede una chica dominar el lenguaje de esta manera? ¿En qué tiempo se apropió de este difícil arte?
La respuesta obvia es el talento. No obstante, dicho talento pudo direccionarse gracias a los poetas de la agrupación Nuevo Tramo: Isaías Medina López y José Daniel Suárez. El primero después de haber leído, en 1985, su primer trabajo literario e instarla a que siguiera preparándose – en un acto que muchos considerarían de suma crueldad – le sugirió que lo quemara, pues aún no había adquirido su madurez escritural (acto que Mileiby Hernández Méndez agradece, ya que le permitió depurar su lenguaje poético) y el segundo la preparó con clases y lecturas.
Lo cierto es que a los 17 años se hizo acreedora del Premio Municipal de Literatura Mención Poesía de San Carlos estado Cojedes. Recibió, el 27 de abril de 1988, este premio en buena lid. Pese a todo pronóstico superó a escritores de trayectoria.
Después de este suceso, que es un hito en Venezuela, comenzó a codearse con escritores de muchos países puesto que, como comentó en más de una oportunidad el profesor Isaías Medina, cincelaba cada uno de sus versos. Cosa muy cierta por su economía verbal.
Quiero recalcar la hilación de sus poemas, tan es así que carecen de título. Sin embargo: las imágenes, el color y las texturas – de cada uno – se destacan en una obra que tiene un sitial en nuestras letras.
Me gustaría leer La doble noche que nos habla, El libro de los dioses y Ese oscuro fuego que me baña – poemarios que permanecen inéditos – para contrastarlos con De regreso en las sombras.
Espero que pronto Mileiby Hernández Méndez se dé a la tarea de publicarlos. Sus lectores lo exigen.
Ahora bien, como cierre de esta reseña dejaré – como muestra de la madurez escritural de una mujer signada por el talento – dos poemas que he compartido muchas veces por la experiencia estética que proporcionan:
Regreso donde el tiempo sigue
como una espada hacia la batalla.
Atrás quedó el sonido del mar
estoy en San Carlos con los espectros del alba.
Mi padre habla de añejados amores
dejar la isla para entrar en la isla
su historia me cuesta cigarrillos.
Con algo debo pagar la tradición sensual.
Ser gitana en la carne
en el alma
mientras me vence tu mirada
las calles
y un tango pasan.
Ahora
estamos dentro
un respiro de amor nos despierta.
Yo te buscaba en el filo de las palabras
escribiendo sólo para nosotros aquel día.
En medio del crepúsculo está el bosque.
Amor
yo vivo y muero en el olvido.
Traigo un sendero de luz que le robé a la aurora.
