literatura venezolana

de hoy y de siempre

Cuento

Lo mejor del cuento breve en Venezuela

  • Inicio
  • El largo día ya seguro (selección)

El largo día ya seguro (selección)

Antonia Palacios Una bandera ondeando con el viento A Juan Larrea Había llegado allí sin pensarlo, sin proponérselo, Había balcones, balcones abiertos, balcones cerrados, Mucha gente. Gentes que iban y…

I love K-pucha

Jesús Puerta ¡Qué impresión!, lo vi frente a la parada, frente a la facultad. Era él. La franela blanca se la había embojotado en la cara. Se envuelven el rostro…

Los Sueños de la Selva

Renny Loyo Debo comenzar diciendo que no fue idea mía la de ir de vacaciones en agosto al estado Bolívar de la República Bolivariana de Venezuela, Según las redes sociales…

Monólogo entre escritores

Julio César Blanco Rossitto ─Como te decía Capote ─y al mesonero, gritándole entre el bullicio de los parroquianos y el humo del cigarrillo─ ¡tráeme dos García, que estén como culoefoca!,…

Hasta luego, míster Méndez Guédez

Álvaro Ríos Esa tarde en Plaza Venezuela el subway era un lugar solitario. Al recibir el pedido sentí la necesidad de ir a la habitación en vez de quedarme allí,…

Palagremas (selección)

Duglas Moreno La caída. Blanco Puenteviñal Cuando notamos que una persona cayó desde el puente y se encajó entre la blancura pétrea del agua, queríamos salir volando del río. La…

La tragedia del oro

Alejandro Fernández García La custodia, hecha de humildísimo latón, huérfana de piedras fúlgidas, era en verdad pobre casa de la hostia. Había que sustituirla con otra, de oro y gemas…

Cuentos de Francisco de Sales Pérez

El teniente Perdigón A Jabino. Te dedico este bosquejo, porque se parece a alguno de tus admirables cuadros. En los anales de nuestras guerras civiles, no hay un hecho de…

Primeras impresiones

Ramón González Paredes Teníamos ratos de encantamiento, en los cuales solíamos olvidarnos de todo. «Mireya, le decía, ¿a que tú no cuentas las nubes?». Ella, con un gesto de dama…

Dos cuentos de Eduardo Arcila Farías

El rompe-huelgas ¡Calor! ¡Ruido! ¡Polvo! En el vasto taller todo marcha a gran velocidad. Los inmensos volantes giran como ideas locas. Las cintas dentadas de acero bajan desde un segundo…

Dos cuentos de Raúl Valera

Mañana sí será Las casas del camino pasaban por las ventanillas y quedaban atrás con sus corredores entejados. El pavimento tenía alfombra de árboles dormidos bajo el sol. Por el…

Minicuentos de Enrique Bernardo Núñez

Filosofía de un Pájaro El pájaro negro se baña en la fuente de la plaza. Sus alas alborotan, encrespan, bruñen el agua. Sacude la cabeza dentro; levanta el buche; abre…

Dos cuentos de Leisie Montiel Spluga

El amor del hombre pequeñito A E. M., con gratitud y en homenaje a Edgar Allan Poe, de quien aprendí que era posible amar u odiar una parte del todo.…

Vinko Spolovtiva, ¿quién te mató? (selección)

Slavko Zupcic Vinko Spolovtiva vive Estaba nervioso, increíblemente nervioso. Ni siquiera la cercanía de la Catedral lograba cal marme. Me sentía correr entre los Señores de la Plaza y remolinear…

Salitre

Arturo Briceño Surcos gruesos cruzan el rostro tostado. Las cantas marineras juguetean en las arrugas, se escurren por la cara cuarteada de sonrisas para el recuerdo y se meten decidoras…

Teresa (selección)

Armando José Sequera HABLAR GARABATOS Una noche, mientras cenábamos, sonó el teléfono y Teresa abandonó precipitadamente la mesa para contestarlo. En esos días, tenía la fiebre de hablar por teléfono…

Dos cuentos de Pascual Estrada

Del diario de la batalla de las hordas desnudas La risa retumbaba. No: el eco de las risas dibujaba ráfagas de dientes juveniles a los cuatro puntos cardinales, las ráfagas…

Desencuentros (selección)

Roberto Martínez Bachrich Ese espacio de sombra Cerró el portón y comenzó a caminar. La señora no la dejaba fumar dentro de la casa: -Me recuerda al olor de mi…

Dos cuentos de Enrique Izaguirre

Lázaro Andújar, el que olvidó su nombre I Si sentía su existencia, ya muy poco (o casi nada) lo ataba al mundo, caso de entender bien lo que apenas pudo…

Minicuentos de Otrova Gomas

Cremerco Finalven, 67 años. Desempleado, epiléptico, viejo solitario y víctima de dos enfermedades completamente desconocidas por la ciencia médica. Se suicida el 10 de marzo conteniendo la respiración. Fueron inútiles…