Safo
Esta mujer
extendida en el césped de mis miradas
no sabe cuánto anhelo besar el manjar de su jardín
no adivina que la vara mágica se estira
para profanar los delicados instintos
Sé que su belleza adolece de caricias
de ternura que no puedo asimilar con mis dedos
Ella me enloquece
cuando va por la avenida cruzando la lluvia
y el paraguas se hace casa
sombra plástica arropada de pájaros
Esta mujer que dormita bajo árboles ardidos
toca mis sueños por las noches
como toca el viento la puerta de mi habitación
y yo despierto
y abro mi horizonte
y encuentro a un hombre insaciable
lejos de todo alimento
y de toda perturbación
por culpa de un violín que se deshila
entre mis fibras
Esta mujer enamorada de otra
-no quisiera-
vaya a hacerme entrar en sus orígenes
Ofrenda para el altar de la vida
He de invernar toda la vida
ya mi infancia se asoleó en altares del tiempo
y la carne aprehendió el sabor del infortunio
bajo el clima nocturnal de las estrellas
Es obvio que estar muriendo en la vida
es estar muriendo muchas veces
-pero nada importa-
ahora vivo sin el peso de los alambres
donde se enredaron mis papagayos
ahora vivo silencioso
con la ropa húmeda
con incertidumbres
que no terminan de borrarse en la memoria
Es grato saber que esta casa no me olvida
y que desde sus raíces
alimenta mis días venideros
Es grato saber que los amigos
comen por la noche sobre la misma mesa
y se embriagan con el mismo vino
a pesar del poco optimismo para el siglo XXI
He de fabricar el fulgor de mis máscaras
he de adorar la fornicación
y despreciar dogmas religiosos
He de olvidarme de los demás hombres
amarme a mí mismo
para vivir
y seguir muriendo…..
La semilla lleva un árbol adentro
La semilla de la fruta
que cae sobre la tierra
lleva un árbol adentro
Arrastrada por la lluvia
nacerá en otro lugar
lejos de su bosque
Otros pájaros harán nidos
comerán de sus frutas
esparcirán las semillas
al otro lado del río
Un nuevo jardín cubrirá las arquitecturas
cuando todo envejezca
Habrá columpios por todas partes
y a falta de niños
el viento depositará las hojas
en el olvido
Lo que nunca cambiará
es la repetición del árbol
de su propia semilla
Duerme mientras haya silencio
¿Te maquillas para dormir?
Hoy no esperes que los truenos de las nubes llenen de ruido la casa
Apaga la luz
y duerme
no tengas miedo a la noche
confía en las estrellas que velarán tu sueño
Olvida a los que permanecen afuera con sus tristezas
envejeciendo
emborrachados de insomnio
Piensa por un momento
que la paz ha encontrado una tregua
y que no vendrá la lluvia
a empapar tus zapatos
Duerme
mientras haya tiempo para despertar

Invitación para una mujer virgen
Quédate a contemplar la belleza efímera
acércate a esa fuente que besa el cuerpo
de pájaro atravesado
tal vez despiertes asombrada
por las primeras fosforescencias de la noche
tal vez esa luz destile de tus ojos la vigilia
de amores idos
y de vidas rasgadas en su centro
Aproxímate a lamer versatilidad
de la carne erecta
y se mujer alada por ángeles místicos
abierta al juego
y a la desgracia
Se inmortal en esa hora
cuando remiendas el placer de tu amante
de tu novio
de tu amigo
o del que no conoces
Entrégate totalmente al impulso de saberte nada
y de sentirte hundida hasta la plenitud del vértigo
hasta sentirte bella
y sucia como el día que termina
Apresúrate a romper el sagrado pétalo
que te claustra
y te obliga a estar ajena a lo divino
a lo metafísico
y a lo enfermo
Desnúdate
aprende a ser inmensamente hembra
inmensamente diosa
bajo el cuerpo salvaje de los hombres
…. o de otras
El peso del tiempo
El tiempo herrumbra
hace pesados los objetos
que pierden la esencia
cuando el viento
y el agua salada del mar
los degastan
El tiempo hace agujeros sobre ellos
los dobla
y los mezcla entre la tierra
¿Acaso el hierro deshecho vuelve a sus orígenes?
¿Acaso los cuerpos podridos en los camposantos
vuelven a florecer su efímera belleza?
Como el sol quemando lo instantáneo
todo se esfuma
El agua del río lo hace
Pareciera que lo único que heredaremos
es la ceniza de lo que fue
y nunca más será
Otro abismo
La infancia es el árbol que niega sus dones.
Felipe García Quintero
La niñez se arrastra silenciosa
por nuestro cuerpo
con un olor a monte seco encendido
que acecha a cada instante
sus ojos nos miran desorbitando el espacio
como queriendo saltar el alambrado de los días
y desatar ese leopardo
que le juguetea por dentro
Yo la persigo
le doy caza en mis ratos de ocio
hablo con ella
para que me devuelva la ternura de pájaro
que duerme en su memoria imperecedera
Aquí la siento rasguñando mi oxígeno
cuando me recuerda
que es digno estar en el tiempo
respirando el perfume
de todas las razas del mundo
¿Qué más podré decir
de lo que no se haya dicho?
La infancia también es otro abismo
otra rendija abierta para sentir el sol
ardiendo bajo los pies descalzos de la vida
Ya no habrá nada
La noche emerge el golpe
el temor de la entrega
Ya no habrá rincones
para buscarnos
Nos quedará de recuerdo
una gota de sangre en la sonrisa
Ya no habrá espejos
para mirarnos
Ya no habrá helechos
no habrá nubes
ni cielos
ni camisas
para nuestro frío
La muerte son estas cosas
sin su sombra
y sin origen
