Todo el mundo ocupado y yo Dickinson
Hay días en que
nos pega un soplo de viento
y todo está errado
el alma se encoge del susto
como un pájaro que ha entrado sin querer
por la ventana y se afana
contra los cristales
Esos días
el único remedio parece ser
dejar de hablar
vestirse de blanco
tomar refugio en la escritura
y sin embargo
Desde el centro de las bromelias
se alzan rosadas dagas henchidas
en flor
Hojas secas de chaguaramas
colgajos fieros en el ficus sombrío
Los penachos amarillos exhiben
racimos de apretados frutos
sin carpo
Líquenes y mechones verdes
retrepan apiñados por los troncos
—reconozco orquídeas diminutas
manojos de otras bromelias—
Araguaneyes
furiosamente amarillos arrojan
su nieve delicada sobre calles y aceras
Un hombre paciente usa el rastrillo
para hacer montículos frágiles
un encaje de alfombra
cruje alrededor de los árboles
***
Diciembre
A las cinco de la tarde
—quietud dorada—
un jerez denso cubre las cosas
revelándolas magníficas
inmóviles
desde el tiempo de los dioses
Una taza sobre el esmalte de la mesa
la silla humilde el brillo de un vaso
la bolsa opaca que contiene el pan
alguna fruta impar
Haces de luz cruzan la cocina que reposa
conteniendo el aliento
todo está en paz
Mantengo en vilo un segundo solo
el vértigo fabuloso
cierro su esfera en mi mano
y guardo su rescoldo
para los días inclementes
(El cielo tiene su propio silencio
enorme y pesado
vira lentamente
replegado sobre sí mismo
se descubre en colores
lentamente estalla)
Vienen las sombras
puedo respirar de nuevo
seguir andando
***
Oración
Plegaria, plegaria, plegaria
origami
me piden que me pliegue
me doblo me inclino me quiebro
en varios dobleces como el papel
me corta cualquier tijera
y hasta un cuchillo de cartón
no le gano a la piedra
ni envolviéndola
más bien tropiezo una y otra vez
me doblo por las líneas punteadas
y se arma el papagayo
quiero cumplir
mi destino de cometa
***
Psicoprofiláctica de fracasos
Primero perdí la luz de la infancia y sus poderes
perdí cinco casas gané en orfandad
el trabajo se fue muy largo al carajo
otro me dejó un anillo al dedo
con táctica de venado se me desvaneció
mi gemela favorita
por no perder la costumbre te conocí
entonces la pérdida fue cotidiana
y completa
Shackleton zarpó el Apolo 13 despegó
los jamaiquinos decidieron competir
en olimpíadas de invierno
yo me senté al telar para esperarte
rodeada de cajas y restos de mudanza
a medio témpano flotante desolada
sin saber qué instantánea salvar del cataclismo
qué talismán del álbum de emergencia
era el momento de afeitar las barbas
llorar los perros seguir
andando
(Tú
—que nunca conociste las maneras
todas en que te amé y con qué fervor
fuiste mi dueño y te serví—
tú que nunca supiste
fuiste mi victoria mayor)
