JM Villarroel París
CARIPITO
En los manglares el agua está tranquila
El tiempo queda estático y el viento muere
Caripito es un manglar y cada casa guarda para sí
esa visión pretérita del hombre
Por allí pasamos en cuadrillas rumbo a Guanoco
donde los mangles tienen su cementerio
En esas calles se grabó un lenguaje soez
La vida entonces giraba en los burdeles
Caripito pueblo flotante frente al río
Marcó sobre su escudo un hierro para que toda piel
fuera al desastre
Nosotros no escapamos viento errante
Porción atlántica para vivir los requerimientos de la época
Caripito es un manglar Un pueblo
Un aletazo Un golpe Un derrumbe
***
BUENAVENTURA
La ciega hablaba en los corredores
con pájaros traídos del barranco
Decía la última fiesta en Miraflores
Bailar hasta morirse vomitando
Una noche y otra por El Venado y Campo Rojo
Porque cantaba algunos tangos para sufrir
Viejas canciones de un siglo sin recuerdos
para una audiencia de guitarras y cuatros
Un encuentro fugaz Diario festín de campo
Sus ojos disparados
Decían una noche sin lámparas Su carne tísica
¿Y quién más que la muerte nos podía cantar?
Tarareamos este mundo de petróleo
Perdido el rostro la identidad el nombre
Susurros de montes y sabanas en la presencia
de instancias diluidas
La ciega Buenaventura sobre una mesa
con la calle Maturín adentro
***
EL DÍA QUE CAYÓ EL RAYO
El día que cayó el rayo
vivíamos en Campo Paraíso
Desde Vuelta ’E Bejuco
las latas mantequeras
esperaban grasas los calderos
Fue en Mata Negra la calle real
donde como un castillo estaba el matadero
Jairo volteó los ojos Carmela un Padre Nuestro
Allí monte abajo cerca de la quebrada
el día que cayó el rayo las guabinas
subieron a la superficie
Cerca del tamarindo las chivas se murieron
Vinieron a ver el rayo
Tomaban piedras de rayo aún calientes
Un pequeño incendio en el solar de enredaderas
El día que cayó el rayo cerca del kiosko de los chinos
***
EL TIGRE
Mi padre llegó a El Tigre por el año 40
Con muchos pueblos muertos sobre la cabeza
Errante y desmontable estallante de luz de luz entre sus aros
llegó a El Tigre armado de fracasos y silencios
Un pueblo Un nombre un aletazo de pájaro muriendo
entre mechurrios y cielos rojos
Un pueblo Un garabato en la sabana de Guanipa
El Tigre veinte casas en piernas Calles de barro
Al frente como un trono el taladro con sus mismos jurungos
y torpucios
por esa tierra desconocida y roja bajaron las familias
y todo aquel mundo armable y desarmable prefabricado y muerto
se vino a El Tigre
Al tiempo el pueblo fue centro de otras muertes
El Tigrito La Leona San Tomé Campo Gulf Campo Flint La Socony
Y sus ojos fueron sismógrafos y sus patas oleoductos
hasta Puerto La Cruz
Entonces mi padre construyó una casa
Porque a media madrugada subía a lo alto de una cabria
y recordaba a su hermano Agustín cayendo cielo abajo
La violencia nunca se fue de El Tigre
Y mi madre seguía descuartizando puercos desde Quiriquire Uno
Podía encontrarse con la misma gente de tantos campos cerrados y perdidos
Uno podía conversar con un muerto y al otro día repetirse
entre amargos reproches
Volver errantes de su propia conciencia retomar la ruta
sin precisar distancias
Limitarse al juego de la calle entre un sol y otro
Un mundo de acuñadores fogoneros encuelladores caporales de campos
Un mundo pesado y bastardo Ahogado entre balancines y mechurrios
Cuando yo abrí los ojos mucho después me encontré con mis hermanos
raspando puercos en el patio de casa
Eso fue en la calle Zoilo Vidal a seis casas la escuela
del maestro Trossell
Entonces mi padre construyó una casa en la calle Nueva Esparta
y la llamó En Dios Confío
Y El Tigre apareció en los periódicos para testimoniar
nuestra riqueza petrolera
Aparecieron los adivinos y se abrió El Mosquero
La Prefectura y un piquete de la Guardia Nacional
Cuando yo abrí los ojos el cementerio de El Tigre
comenzó a crecer dentro del mismo pueblo
Cuando yo abrí los ojos las rockolas se contaban por millares
La violencia nunca se fue de El Tigre
Uno podía encontrarse con la misma gente refiriendo el accidente
de su mano perdida
Cuando yo abrí los ojos mis pies se habían llenado
con todo el abandono de esos pueblos
***
MANRESA
Conocimos el reino de Manresa
La misma fiebre de Sodoma y Gomorra marcaba el inicio
toda explotación
El Campo Norte y el Campo Sur signaban una sola estrategia
En todo lugar fundado se hacían límites Señales para diferenciar
una clase de otra
Los señores del petróleo hacia el Norte
Los esclavos del petróleo en el Sur
El reino Manresa con su corte rubios texanos
Los torpucios con sus bragas kaki leyendo cartas sismográficas
Un idioma para ser superiores machacado entre largos tabacos
Un jurungo Un indio sin ninguna correspondencia
Bajamos por las charcas carreteras
en un continuo ir y venir campos y horas
Largas barracas del Campo Sur entre hierros y muertes
Manresa era el reino vigilando su olvido
Un zarpar y no volver sobre las hileras de sus casas
***
CAÑO SAN JUAN
Caño San Juan Plaga San Juan tu odio
pegado en las agallas del Delta
Yo asistí al bautizo de tu primer taladro
Una profundidad millonaria de pies
Mecha sobre la piel que perfora los huesos
Boca del Orinoco
Caño San Juan cayena putrefacta
Tierra del aluvión de la malaria
Allí estuvo mi padre encuellador
En lo alto de la torre temblando como un pájaro
***
EL GRAN INCENDIO
Las llamas estaban ahí
bordeando el zanjón la quebrada y el monte
Toda la noche se hizo día
Un tropel fue la noche un alarido un ruido
de casas quemadas
Ahí a lo largo de la calle Bolívar se estaba quemando Quiriquire
Las llamas caminaban sobre los techos de temiche
Sobre el moriche de las casas en piernas
Una larga serpiente de fuego alto como un paují en la alborada
De todas partes vinieron a ver la quemazón
El fuego seguía cuadras y más cuadras saltando
como el diablo incontrolable astuto brillante
Esa noche todas las casas quedaron vacías
En las calles se amontonaron sillas escaparates
catres hamacas y cocinas
Fue el día del gran incendio La Purificación
de aquel desastre que dejaba el petróleo
A esa hora despertaron las gallinas y comenzaron
a escarbar la madrugada
Fue un incendio como para secar el río
Se le podía ver desde Miraflores desde El Sinco
El bosque todo se iluminó Un pueblo en llamas
Fue el año que se quemó Quiriquire Después al tiempo
mi padre y la cuadrilla tomaron rumbo a Mata Negra
Atrás quedaron los horcones ardiendo y un pueblo muerto
¡Muerto como nunca!
