literatura venezolana

de hoy y de siempre

Poemas de Eduardo Sifontes

Oct 17, 2023

Escolta

Bajo la luz de la luna alguien cuenta mis pisadas,
camina sobre ellas.
Su sombra está pegada a mi sombra.
Camino en zig-zag, corro, ando en puntillas, a grandes zancadas
y siempre me persiguen
No sé quién me vigila los pasos. No sé…
sólo escucho el tronar de los relámpagos lejanos.
y la soledad múltiple comienza a hipar.

***

Golpazos de muerte

Mi primera fosa fue el ovario de mi madre.
Le hicieron operación cesárea para revivirme.
Nací hecho trizas y mis pedazos sintieron sus dolores.

Mi segunda fosa es la alegría de vivir
y sentir y resistir los golpazos de muerte, caminando a tientas
tropezándome, cayéndome, levantándome.

Con los ojos atormentados esperaré la última fosa.
Me abrigará la tierra o el mar con todo el cariño
que existe en ellos para con sus hijos
y partiré cantando a los infiernos.

***

Nocivo

No puedo ocultar la inmensa alegría que llevo por dentro.
Sin embargo, me encuentro sin conocimiento, escleroso, convulso
arrojando espuma por la boca
no epiléptico, sino borracho de espíritu.

***

Un gran esfuerzo

Y después de haber dado vueltas y más vueltas
y después de haberme retorcido de color
a medianoche
hago un gran esfuerzo:
asiento mi esqueleto en posición budista
y me lamento.
Alargo el brazo todo lo que puedo para agarrar las estrellas
y no puedo,
sólo escucho el crujido de mi osamenta
y risas y risas de los demonios que habitan mi cuerpo.

***

Demostración de solicitud

A veces suelo desaparecer por breves momentos.
Viajo a una zona fantasma con una porcelana puesta sobre mi cabeza
pero el implacable deseo de volver a mi puesto de combate
me abruma y regreso sometido por mi propia domesticidad, presa de terror.
entonces mis torturadores me aclaman, gritan de júbilo por mi regreso crepuscular
y galopo soliloquiando en dirección al sol
como demostración de solicitud.

***

Brindis

Y ahora, levanto mi copa y brindo por mi muerte.
Porque permanezco ebrio,
con el pellejo pegado a los huesos, las costillas a flor de piel
mordiendo el polvo, vociferando, haciendo contorsiones.
Porque me tambaleo sollozando
sorbiéndome los mocos
y abrazándome a la tierra.
Porque me abandona la luna y mi sombra es mi camarada.

***

Espejos en brasas

Sobre un montón de huesos
y un poquito de lágrimas misteriosas
tus reflejos me desangran
con sonidos de espejos en brasas
en un fuego que no se extingue.

***

Flauta de huesos

El cielo se nos viene encima
estrepitoso
en forma de corazón
y tocamos flautas de huesos
con unos ojos del carajo
hasta que explota la bomba
en el fondo de nuestros espíritus
y la belleza que buscamos
brota de las basuras
en continuos rayos de luz.

***

Las palabras por el suelo

Hoy
cuando reposan las palabras por el suelo
sin probar pan ni agua
después de un trago profundo
amanezco ebrio
junto a mis propias ruinas.

***

Punto cero

El cielo roto
el suelo agrietado
luces y reflejos movidos por el aire
la belleza y lo asqueroso
con sus porciones de amor para nada
para perder el equilibrio
llegar al punto cero
sin movimientos y sin gestos
sin distancia sin fibras del corazón
y sin poder partir de nuevo

***

El hueco del alma

Al borde del sueño
entre sangre y cerveza
la muerte transparente
relincha
como caballo herido
y prendemos fuego a nuestros ojos
para vernos el hueco del alma

***

Relevo de guardia

Tus ojos sin imágenes golpeándose entre piedras
y yo les aguardo
con mi propio relevo de guardia
mi canción abriéndose paso
hasta el asco
el infinito la música el pus de tus dedos las uñas floreadas
atrapados entre sangre y espejos enormes
tu roce es sonido aire acondicionado o destrucción
me convierte en luz
un golpe de sangre
como un sol clavado en las vidrieras

***

El infierno

Este es el sitio
el jardín de las delicias
de aquella noche de amor
las naranjas de Hieronymus Bosch
y la crueldad más horrible
es el aire puro
que dejó tu cadáver destrozado.

***

Un momento luminoso

Me gusta arrastrarme y poner los ojos
para que una serpiente los muerda
soltar flores sobre el fuego
después
reabrirme las heridas
para que suelten su música.

Sobre el autor

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