Por: Argenis Gadea
¿Cuántos misterios, secretos e historias se escudriñarán en una casa muerta, en una casa abandonada? Los espíritus de las personas que la habitaron se niegan a dejar la casa, queriendo dar testimonio de lo vivido. El cineasta, guionista y escritor venezolano John Petrizzelli viene con su película Cosas de casa a mascullar el mensaje desesperado de una época desaparecida. Una criada con dones de médium queda al cuidado de una mansión abandonada. En sus espacios en decadencia, los fantasmas de sirvientas, choferes y jardineros se manifiestan para narrar experiencias íntimas, sobrenaturales y trágicas, en contrapunto con las voces de sus antiguos amos, responsables de muchos de sus males, pero también de sus momentos felices. Cosas de casa tendrá un preestreno privado el próximo 2 de octubre en Madrid en la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE). La película llegará posteriormente a las salas de toda Venezuela, donde tiene previsto su estreno el 12 de noviembre.
Antes de todo, quiero felicitarte y darte la enhorabuena por tu película, Cosas de casa, y quisiera comenzar preguntándote: ¿cuál fue el detonante para sentarte a escribir esta película?
Yo diría que hay varios detonantes importantes que se mezclan en el origen de las historias narradas en esta película. El primero, recuerdos familiares de la infancia y adolescencia sobre la casa donde viví y los personajes que en ella habitaban, tanto familiares como personal domestico. El segundo detonante, mi interés por contar historias en ficción y documental de seres invisibilizados por la sociedad y entre estos los domésticos y domésticas ocupan un lugar preponderante. Viven entre nosotros, compartiendo casa, alimentos, emociones y tristezas, pero un buen día desaparecen y se alejan para siempre de nuestras vidas. Quizás, el último factor en el origen de la película, pero no menos importante fue la necesidad de contar la historia reciente del éxodo forzado de la gran burguesía del país, dejando sus mansiones convertirse en Casas Muertas, una versión mía personal de la temática pero inspirada ideológicamente en la obra del mismo nombre del gran Miguel Otero Silva.
¿El proceso creativo de escritura de Cosas de casa salió de manera natural, de un tirón, o llegó un momento de traba o bloqueo?
En principio, yo tenía claro los personajes y sus anécdotas porque los había conocido a casi todos en la vida real. Luego se fueron sumando personajes que son o fueron domesticas en la vida real y así se fueron enlazando las historias. Los actores, un elenco enorme con nombres como Amanda Gutiérrez, Julie Restifo, Violeta Alemán, Alberto Alifa y Aroldo Betancourt trabajaron en igualdad de condiciones de interpretación con señoras de servicio reales como Sayita, la médium de la película. Todos ellos recibían por escrito de mi parte la anécdota a narrar y la descripción de su personaje y a partir de allí realizábamos un trabajo orgánico de creación de personajes. No había un monologo o dialogo previo, solo un personaje y su historia.
En 2010, cuando este proyecto comenzó a tomar forma, se llamaba Doméstic@s. ¿Por qué Cosas de casa y no Doméstic@s.
Domestic@s era un proyecto de carácter documental sobre el tema, pero al comenzar el abandono de las grandes mansiones y el éxodo de la antigua burguesía, suplantada pronto por una nueva, me pareció lógico conectar las historias de las domesticas con las casonas abandonadas, invadidas por la polilla, las lianas, los pájaros, en fin, por el trópico.
James Joyce escribió: «¿Qué es un fantasma? Alguien que se ha desvanecido hasta ser impalpable, por muerte, por ausencia, por cambio de costumbres». ¿Usted cree en los fantasmas, en los espíritus?
Desde pequeño me han perseguido, los he visto, los veo, pero no como un fantasma terrorífico o acechante sino como pare de mi memoria, de mis recuerdos. Todo lo contrario de lo que afirma Joyce; para mí son palpables, los veo, siguen cerca, quizás se fueron de este plano sin resolver asuntos muy privados o dejaron cosas que atesoran demasiado pero ahí están sus emanaciones confundidas con mis recuerdos.
A pocos días del estreno de la película, ¿le cambiarías algo?
Hubiera querido agregar algunas historias, pero el escaso presupuesto, en total 50000 dólares USA, y lo difícil de su realización no lo permitieron. Sin embargo, estoy muy satisfecho con el resultado. Un equipo mínimo, los maravillosos Luis y Andrés Rodríguez en la fotografía y la cámara, Josué Saavedra en el sonido y Fernando Guerrero F en la edición y postproducción, junto a los productores Dalia Jaén y Aquiles Martí y los chicos pasantes del programa Aprender Haciendo lograron, junto al maravilloso elenco, obtener un buen resultado final.
¿Qué sigue después de Cosas de casa?
Tenemos dos proyectos en el fogón, la historia de un amor interracial en el siglo XIX del cual no puedo dar mucha información por obligaciones contractuales y un corto en rodaje sobre la muerte en el cine junto a Triangle Estudio en Madrid. Por supuesto voy al mismo tiempo escribiendo otro libro de cuentos después de Los Oficios, publicado por Editorial Lector Cómplice el año pasado.
Para terminar, quisiera citar al poeta Miguel Hernández: «Cardos y penas llevo por corona, cardos y penas siembran sus leopardos y no me dejan bueno hueso alguno. No podrá con la pena mi persona, rodeada de penas y de cardos: ¡cuánto penar para morirse uno!». Cuánto penar para morirse uno dice Hernández. ¿Lo suscribes?
Qué casualidad. Esas líneas del Rayo que no cesa del poeta Miguel Hernández las use como epígrafe de mi libro El Conjuro de los Cardos publicado por Kálathos ediciones hace ya varios años. Suscribo personalmente el texto de Hernández en su totalidad. La vida de un creador así sea el peor de todos, obliga a llevar una corona de cardos y penas con muy pocas alegrías. Aun mas, hoy en día creo que todos los que nos damos cuenta de los hechos terribles y catastróficos sociales, políticos y climáticos que afectan a nuestro planeta llevamos esa corona lacerante que nos llevara más tarde que temprano a la extinción rodeados de penas y cardos insufribles.
