EL PUERTO (1941, REVERÓN)
Un respiro verde en su aliento de tenue contención.
Apenas un espasmo de caricia marina,
La oportunidad para la visita
Sin el agobio caribeño de su invierno de arena
Y desolación. Una postal solitaria en la fértil imaginación viajera.
La ambición que un loco pudo imaginar y nosotros hacemos realidad.
***
CURIOSA MAÑANA
La mañana nimba la flor del engaño que el hombre encholpa a su alma solitaria. Acude
solícito a la metáfora para darle sentido al empeñoso extravío; extenderla con ese óleo de
artificio en el solecismo de aliento contingente. Sabe que hay otros seres en su perdido ser
ansiando conquistar el Edén elevado a las cenizas de sus sueños. La bondad le resulta un
pérfido rincón de los desilusionados, y el amor el canto desesperado de los desterrados
(¡guerra, guerra!, recolecta mohíno la entonación de los pájaros). El color de su tierra
nunca más volverá a la bacanal de la mirada ligera, ardiendo entre las sombras y la luz de
ocasiones: trópico de ayeres, trópico indigno, trópico seminal recorriendo el último instante
de la famélica eternidad.
***
TÓPICO INSALVABLE
Nació como quien ha perdido la razón y viene a este mundo desquiciado, en su
protagonismo ludita, para dar una lección de desvarío. Llevó una carta firmada por la
ventisca amable, escrita con la sangre del nonato herido por la lanza de Céfalo, suspicaz e
infame, dando con la diestra maternidad del error. Hizo de su cuerpo, gusano de fuego
alimentado por las cenizas futuras, subrepticio aliento en haberes, primitivo en aciertos,
serpenteando las tablas viejas: erial de salvación abisal en su tópico insalvable.
***
MECÁNICA DEL POEMA
Algún poema va trajinando su tiempo, dentro del buzón, mientras un perro orina el madero
que lo eleva sobre la grama seca y melancólica. Un otoño amarillea la hoja desdeñada por
un editor. El lirismo entra a trompicones. Algunos chicos curiosean nombres y direcciones,
mientras una ardilla baja de su trono y es capturada por ese escuadrón policial. Algún
poema, no ese, espera la lluvia, paciente, y engrana la mecánica de otros asuntos: cuelga la
lista del supermercado, desvaría sobre un amor imposible o sobre el ocaso que nace y
muere entre las olas púrpuras del Mar Caribe. El poema seguirá teniendo vida esa cárcel,
por otra temporada, hasta ser deshabitado de su lucha y simule permanencia en la lectura de
una señora aburrida con la mano colgando del mueble, como las perlas vomitadas en el
cofre de su habitación.
***
EL PEQUEÑO DOLOR (EN NIETZSCHE)
Un dedo cae sobre la llaga. Vacila su encanto terrenal en la prolongación del dolor. Éste se
hace un muro donde el sol no corrompe su largo aliento, ni verdea, al vuelo curioso de las
aves, su abalorio canto. La entrega es imposible sin su grito mediador; sin el refugio
transfigurado de lección. Algún cuerpo oscuro y superior tenderá su abrazo a la naturaleza
desbordada de juicio. Esa carne elevada será la santidad del que no devuelve la mirada al
vacío.
***
A UN POETA VENEZOLANO
Labrada la palabra
como una vieja sonrisa![]()
tibia en el camino
de la memoria,
Un sol ausente
en su vertiginoso azular
de alas estivales,
calla![]()
el lento reconocimiento
del silencio.
***
ADIÓS PREDICADOR
un ave cantó lo que habría sido
la notable predicación de su paso
sobre esas ramas sangrientas
austeras en su solitario aposento
como la de aquel paseante
igual de perdido en su profundo desespero
sin decir palabra alguna escuchó
la melodía proveniente de ese árbol
misterioso encantado haciendo bailar
otros arbustos atrapando la mirada
preguntándose: ¿habrá algún milagro
aleteando nuestras accidentadas rutinas?
¿hay una lección incógnita en la hojarasca
amarga del día?
***
LA ANUNCIACIÓN
el padre fuera del retablo la madre
arrodillada con el vientre ligeramente
hinchado tres ángeles ¡tres!
susurrando con sus alas la posteridad
por escribir en ese libro abierto
la mano delicada de ella indica
lo que la luz ha apartado lo que
el ventanal & la ciudad ignoran
la devoción el desarrollo desenlace
de una crónica elevada a la cruz
de los recuerdos en la piel fría desangrada
el cuerpo intacto famélico
personificando una revolución ¡revolución!
todos tomando un pedazo del sudario
llevando su rostro curtido por las
mentiras ensuciado por la palabra desdeñada
el agobio traducido en magisterio de los perdidos
ella vio esa pirámide terrorífica pidió
¿qué pidió? ¿abortar al niño?
¡vaya metáfora, señor!
