Eugenio Montejo se inscribe dentro de esa estirpe de poetas para quienes la reflexión sobre el acto de escribir es parte imprescindible de su labor creadora. El ensayo en su pluma retoma su denotación original. En los textos que componen el libro que el lector tiene en sus manos, Eugenio Montejo ensaya ideas sobre experiencias de lectura, y sobre autores y libros. El autor de Terredad tiene presente en todo momento que la materia del escritor son las palabras y que su ensamble sólo adquiere rango artístico si se basa en las leyes de una destreza que tiene su fundamento en la artesanía.
Es por ello que el ensayo central de su libro que le da título, «El taller blanco», no sólo se refiere a esa noble labor que ante los ojos del niño engendraba un mundo mágico, por sus ritos y sus frutos: la confección del pan, sino también se relaciona con el proceso que afecta nuestra experiencia frente al acto creador. Las siguientes palabras, que pertenecen al ensayo antes citado, resumen la intención de Eugenio Montejo al escribir cada una de las páginas de su libro: «Sólo en la soledad alcanzamos a vislumbrar la parte de nosotros que es transferible y acaso ésta sea la única que paradójicamente merece comunicarse a los otros» (nota de contraportada).
Haciendo clic en el enlace puedes descargar una edición facsimilar de El taller blanco de Eugenio Montejo.
