Es un valenciano sin edad, de corazón al centro del pecho, un venezolano sencillo, entusiasta, buena gente, apasionado luchador de verbo hábil y humor implacable. Desde joven el gusto por la literatura lo acompañó en su transitar por la vida como un refugio propicio para el reencuentro consigo mismo, y un puente amable hacia otras realidades. Su mayor orgullo: su familia. Su peor problema: la indolencia de los otros. Su mejor don: contar historias. Su suerte más grande: Marlene.
