{"id":9881,"date":"2023-12-09T13:46:33","date_gmt":"2023-12-09T13:46:33","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=9881"},"modified":"2023-12-09T13:49:31","modified_gmt":"2023-12-09T13:49:31","slug":"seres-cotidianos-de-stefania-mosca","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/seres-cotidianos-de-stefania-mosca\/","title":{"rendered":"\u00abSeres cotidianos\u00bb de Stefania Mosca"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Por Jos\u00e9 Ygnacio Ochoa<\/h4>\n\n\n\n<p>En los relatos de Stefania Mosca <em>Seres cotidianos<\/em> (Fondo Editorial Fundarte, 2015) podr\u00edamos iniciar con la pregunta \u00bfD\u00f3nde comienza o termina la realidad? Por ejemplo en el relato <em>De compras<\/em> &nbsp;pues, comienza de manera directa y di\u00e1fana. No existe otra posibilidad. El relato se lee de una vez, en una respiraci\u00f3n. Es un di\u00e1logo entre personaje y lector, existe una sensaci\u00f3n de inmediatez y complicidad por contar lo que se vive. Lo que s\u00ed no sabemos es en d\u00f3nde termina porque se entremezcla con el juego de la ficci\u00f3n. Las incoherencias de la vida se tropiezan con los sobresaltos de los personajes que se resguardan <em>a las orillas de una sombra<\/em> &nbsp;o cuando uno de ellos exclama: <em>Me recojo en la noche s\u00f3lo por costumbre.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Stefania Mosca como escritora teje una estructura en este componente de relatos con expresiones que podr\u00edamos denominarlas como aforismos: <em>Si s\u00f3lo pudiera asir de tus manos lo inacabado: \/ un nombre para mi personaje\/<\/em>, sentencias que permiten darle curso a los relatos y a todo el conjunto de las historias. Como la misma expresi\u00f3n que da t\u00edtulo al libro, a \u00e9l agregar\u00edamos: mis seres cotidianos, nuestros seres cotidianos, aquellos seres cotidianos y por qu\u00e9 no, soy un ser cotidiano todo esto no impide que aun siendo esto: lo cotidiano, los personajes puedan transitar en modo subjuntivo, sugerido o exclamativo porque la vida es eso toda una exclamaci\u00f3n pero a <em>sotto voce\u2026 nada puede interrumpirme hoy, salvo que suene el timbre deba salir para que me den algo de comer. Y la necesidad ya todos sabemos nos adhiere y diferencia. Nos aguanta.<\/em> Se vislumbra un ritmo con un discurso agudo, directo y sin escamoteos pero a su vez suaviza el dolor que pueda padecer el personaje en la ciudad, la que no quiere ser vulgar. La primera persona nos acerca a una intimidad: <em>fueron los alambres de tus huesos esperando que regrese para nada; sin fondo el \u00faltimo cheque\u2026 Lo siento, pareciera que no estoy<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>La escritora presenta un paisaje interior. Un mon\u00f3logo interior constante con ella misma, \u00bfCon el lector? Se manifiesta desde su soledad contemplativa, adem\u00e1s los personajes se confrontan con ellos mismos. Increpan un universo con heridas. Se recuerdan desde los lugares m\u00e1s extra\u00f1os con historias que se descubren en las noches. Estos personajes se acompa\u00f1an por otros seres<em> como incompletos fantasmas de la ilusi\u00f3n\u2026 <\/em>, pues, el ensayista venezolano Juan Carlos Santaella en<em> La literatura y el miedo y otros ensayos <\/em>(Fundarte, 1991) plantea <em>&#8230;que las tem\u00e1ticas elaboradas por cada uno de estos narradores son muy distintas entre s\u00ed, lo cual no imposibilita inscribirlas dentro de un \u00e1mbito literario renovador.<\/em> (p. 80).<\/p>\n\n\n\n<p>Debo aclarar que Santaella nos ubica de los ochenta en adelante e incluimos a Stefania Mosca, me tomo ese atrevimiento de situarla, quiz\u00e1s no por lo generacional de los narradores, entre algunos de ellos menciona a Eduardo Liendo, Jos\u00e9 Pulido, Milagros Mata Gil, Antonio L\u00f3pez Ortega, entre otros, pero s\u00ed por lo imperativo de los temas y su forma de disponerlos en los relatos. Es una suerte de continuidad en la exploraci\u00f3n por presentar un nuevo &nbsp;perfil en las narraciones. La escritora se adecua en un cuerpo de figuras idiom\u00e1ticas, \u00bfsintagmas que se conmutan? con rasgos que le impulsan al gesto con la presencia de los personajes sin importar el g\u00e9nero discursivo \u2014relatos, aforismos y poemas en prosa\u2014. Establece una relaci\u00f3n que la disparan hacia el deseo de convivir con las incoherencias y contradicciones de los personajes que se transforman en oposiciones y correspondencias en el afuera y en su interna habitual de los propios personajes. Los giros locales con significaciones peculiares se adhieren a un lenguaje con una identidad sin l\u00edmites.<\/p>\n\n\n\n<p>Los signos entran en zonas de constante redefinici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El privilegio que nos otorga Stefania Mosca de leerla desde una ac\u00fastica espont\u00e1nea, entonces, qu\u00e9 nos atrae, \u00bfuna propuesta emotiva? En los relatos se fusionan todos los elementos de la cotidianidad para recomponer experiencias, recuerdos, abandonos y tentaciones con ritmos continuos, por ejemplo en el relato Gurur\u00ed, mientras tanto, veamos este recurso: <em>Ahora yo me siento a ver llover, cae gota, gota, gota sobre el techo azul de zinc, cae, cae gota y gota sobre m\u00ed.<\/em>&nbsp; Es un sentir que se descubre en donde las relaciones no son fortuitas, igualmente se repite en el relato Minuetto, tres p\u00e1rrafos los dos primeros de tres l\u00edneas y el tercer y \u00faltimo p\u00e1rrafo de cuatro l\u00edneas. La econom\u00eda en la utilizaci\u00f3n de la palabra:<em> Caballeros de a caballo, caballero <\/em>con un juego de sonoridades, insistimos.<\/p>\n\n\n\n<p>La palabra no se evade, m\u00e1s bien se lanza al vac\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>Le corresponder\u00e1 al lector sucumbir en los devaneos de la niebla. En ese otro espejo transfigurado. El lector participa de una emotividad y se reproduce en el universo del otro, el que est\u00e1 en la piel que no disimula el llanto a la deriva. La experiencia real y contada se regenera en el espacio de la memoria del lector, entonces la sensaci\u00f3n est\u00e1 velada en las pupilas, en la piel y en el pensamiento.<\/p>\n\n\n\n<p>El personaje va en la b\u00fasqueda de esa imagen que se abandona en los descuidos con los giros po\u00e9ticos <em>yo no s\u00e9 de los rostros en la espera, cabizbajos, lentos.<\/em> Vale decir que movimientos, separaciones y reencuentros &nbsp;se acoplan al discurso. La irrupci\u00f3n de la nada en la cotidianidad del <em>Uno-dos-tres-cuatro. Uno-dos-tres-cuatro<\/em>. La sombra de la muerte ronda esa cotidianidad, demasiado real, dir\u00edamos, pero luego se vuelven los sue\u00f1os al lugar de las mariposas con rel\u00e1mpagos, entonces los rostros van y vienen pero la memoria debe quedar para el consuelo de los lectores.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/jose-ygnacio-ochoa\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n\n\n\n<h6 class=\"wp-block-heading\">*<strong>Nota<\/strong>: Rese\u00f1a que aparece en el libro de ensayos <em>La fragilidad de los espejo (2021)<\/em>.Ediciones Estival.<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Jos\u00e9 Ygnacio Ochoa En los relatos de Stefania Mosca Seres cotidianos (Fondo Editorial Fundarte, 2015) podr\u00edamos iniciar con la pregunta \u00bfD\u00f3nde comienza o termina la realidad? Por ejemplo en el relato De compras &nbsp;pues, comienza de manera directa y di\u00e1fana. 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