{"id":9765,"date":"2023-12-05T17:37:55","date_gmt":"2023-12-05T17:37:55","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=9765"},"modified":"2024-09-05T19:13:39","modified_gmt":"2024-09-05T19:13:39","slug":"cuentos-milton-ordonez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/cuentos-milton-ordonez\/","title":{"rendered":"Dos cuentos de Milton Ord\u00f3\u00f1ez"},"content":{"rendered":"\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Madame et Monsieur Rinc\u00f3n<\/h3>\n\n\n\n<p>C.C. vino de entre las matas y se sent\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Al fin habl\u00f3 Bernardo:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 viste por all\u00e1? \u2014pregunt\u00f3, aunque tambi\u00e9n \u00e9l hab\u00eda estado por all\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Vi un mono.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfEn el jard\u00edn, un mono?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014S\u00ed. Igualito a usted, ahora que recuerdo \u2014y empez\u00f3 C.C. a mover los hombros y la cabeza con torpeza\u2014. Caminaba as\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Bernardo entendi\u00f3 que se trataba de \u00e9l pero sigui\u00f3 preguntando:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfY qu\u00e9 hac\u00eda?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Miraba las matas. Caminaba as\u00ed y se agachaba de pronto a mirar. Dec\u00eda con esa voz: \u00aba ver qu\u00e9 es esto; esto es una amor\u2014ardiente, mjm. A ver que es esto; esto es una siempre\u2014a las once, mjm. Y esta que est\u00e1 aqu\u00ed; \u00e9sta es una u\u00f1a`e danta\u2026\u00bb Pero siempre as\u00ed, caminando as\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Inteligente ese mono \u2014apreci\u00f3 Bernardo, ya tranquilo y convencido de que no hab\u00eda nada extra\u00f1o en la noche ni en el edificio.<\/p>\n\n\n\n<p>Tom\u00f3 la copa de la escalera y bebi\u00f3: maravillosa noche. Todo parec\u00eda bien afuera y adentro.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Yo tambi\u00e9n vi uno \u2014se le ocurri\u00f3 decir entonces.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfVerdad?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014S\u00ed. Caminaba as\u00ed como ese que t\u00fa viste. Pero no era tan torpe ni hablaba tan feo\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Y se parec\u00eda a m\u00ed\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014A ver: \u2014los dos se miraron\u2014 S\u00ed\u2026 un poco.<\/p>\n\n\n\n<p>C. C. cogi\u00f3 su copa del muro y bebi\u00f3. Una rugiente motocicleta llena de luces lleg\u00f3 a la esquina, dobl\u00f3 y sigui\u00f3. Bernardo mir\u00f3 la motocicleta hasta perderse. \u00bfLa habr\u00eda visto ella? No. Ella estaba atenta a otra cosa y parec\u00eda m\u00e1s tranquila que \u00e9l. El estaba pendiente de lo que fuera. M\u00e1s a\u00fan: ten\u00eda que hablar. Estaban muy callados y eso estaba bien; pero hab\u00eda sido \u00e9l el de la invitaci\u00f3n\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;<br>\u2026adentro: C.C. miraba la televisi\u00f3n sin zapatos alargada en la cama y con las manos puestas en la cabeza, cuando \u00e9l apareci\u00f3 en mitad del cuarto con el saco puesto como para salir. \u00abMira lo que consegu\u00ed \u2014dijo sosteniendo delante la copa\u2014. Reun\u00ed lo que ten\u00eda y compr\u00e9 esto: algo barato. No sabe tan mal\u00bb. Ella pidi\u00f3 probar. S\u00ed, no sab\u00eda tan mal. Pero estaba all\u00ed muy tranquila viendo aquel programa no tan malo tambi\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Podr\u00eda servirte un poco \u2014insinu\u00f3 \u00e9l\u2014. Pero no aqu\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfD\u00f3nde?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No s\u00e9. Me gustar\u00eda afuera. Me gustar\u00eda salir, dar una vuelta cerca. Me hast\u00eda un poco la casa.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014La casa \u2014asinti\u00f3 ella cruzando las piernas y sent\u00e1ndose en medio del colch\u00f3n\u2014. Todos vienen y es aqu\u00ed donde se bebe, se habla y se hace de todo. Yo tambi\u00e9n quisiera afuera, Bernardo, pero no hay plata y tampoco quisiera ir muy lejos. Estoy tranquila aqu\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Podemos ir por la cuadra; dar la vuelta y volver.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfCopa en mano?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Ser\u00eda elegante. \u00bfQui\u00e9n puede decirnos algo? No andamos con una botella, o rascados y haciendo ruido\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Bueno \u2014dijo C.C.\u2014, lo har\u00e9 por ti. \u00bfPero a d\u00f3nde?<\/p>\n\n\n\n<p>Bernardo se apoy\u00f3 en la c\u00f3moda y mir\u00f3 el televisor; estaba lleno de polvo, tarros y cosas para el maquillaje.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Pensemos \u2014dijo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 tal afuera, en la entrada del edificio? \u2014propuso C.C.\u2014. Llevemos las copas y nos sentamos en las escaleras, junto al jard\u00edn. Es bonito.<\/p>\n\n\n\n<p>Bernardo dijo que no era lo ideal \u2014y si le hubiesen preguntado qu\u00e9 era lo ideal no habr\u00eda sabido responder. Un gran sal\u00f3n, quiz\u00e1\u2026 En un hotel; un buen hotel. Y m\u00fasica, luces tenues, caballeros amables, suaves pasos en las alfombras y embalsamados platos de olorosa comida\u2014, pero tampoco se le ocurri\u00f3 algo mejor y acept\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego, yendo a lavar las copas para entonces servir y brindar con aquel menjurje, C.C. pregunt\u00f3: \u00aby de qu\u00e9 hablaremos cuando estemos afuera\u00bb. Bernardo hizo que no hab\u00eda o\u00eddo, y, antes que lo repitiera pidi\u00f3 que su trago llevara un poquito bastante de agua: \u00ab\u00faltimamente me cuido. El trago puro va como perforando cada vez m\u00e1s las paredes del est\u00f3mago. \u00bfLe\u00edste eso que te pas\u00e9, lo del alcohol y las enzimas en las mujeres\u2026\u00bb Y cuando estuvieron servidos, C.C. visti\u00f3 el sweter marr\u00f3n, se puso al cuello una bufanda de lana azul con tocados de blanco y salieron con las copas, haciendo que caminaban como viejitos encorvados de paseo por la cuadra.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Mmm, hab\u00eda buen aire en las escaleras! \u00a1La noche era limpia y transparente! hubiera podido decirse que cada muro silencioso, cada luz, cada puerta y cada auto estacionado ah\u00ed en esas calles pod\u00eda ser tocado con el olfato.<\/p>\n\n\n\n<p>C.C. coloc\u00f3 su copa en el muro del seto de las amapolas y entr\u00f3 al jard\u00edn sin dejar de andar como una viejita y dedic\u00e1ndose a examinar los grupos de matas. Bernardo la sigui\u00f3. Repet\u00eda los nombres que ella se sab\u00eda y en modo general hac\u00eda todo lo que ella hac\u00eda. Luego \u00e9l se vino. La noche ah\u00ed tan inmediata y robusta y serena a la vez, y unas sombras del \u00e1rbol gigante que hab\u00eda visto mecerse en el alto m\u00e1rmol del edificio, adem\u00e1s del licor y el brillo de la copa, le dispusieron de pronto a sentirse misteriosamente grande bajo las estrellas que estaban sobre su cabeza. Cuando ella vino y se sent\u00f3, tuvo necesidad de contagiarla. \u00bfC\u00f3mo\u2026? \u00bfC\u00f3mo decir hoja, estrella, noche, olor, color indefinido de esta ladilla recurrente que es despertar a cada momento sobre el hecho de andar uno vivo? \u00bfQu\u00e9 viste por all\u00e1? Fue todo lo que pudo preguntar.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;<br>As\u00ed que era mejor callar.<\/p>\n\n\n\n<p>Volvieron a coger las copas. Bebieron, Bernardo mir\u00f3 de reojo el trago de C.C. por d\u00f3nde era que iba; a qu\u00e9 ritmo descend\u00eda. Porque el alcohol en ellas y seg\u00fan el art\u00edculo ese\u2026 En fin. Volvieron las copas a su lugar.<\/p>\n\n\n\n<p>El viento a veces ven\u00eda y remov\u00eda suave el pelo de los dos. Ella volv\u00eda el suyo a su lugar.<\/p>\n\n\n\n<p>Ella bebi\u00f3 otra vez. Se repas\u00f3 los labios con la punta de la lengua y al volver la copa, \u00e9sta casi se fue al suelo. La ubic\u00f3 bien sobre el muro.<\/p>\n\n\n\n<p>Bernardo bebi\u00f3 y volvi\u00f3 a beber.<\/p>\n\n\n\n<p>C.C. lo mir\u00f3 y se ajust\u00f3 la bufanda. El se hizo el loco.<\/p>\n\n\n\n<p>Vino un auto. Vino otro. Vino otra vez el viento. \u2014Aquellas luces me gustan \u2014dijo C.C.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfCu\u00e1les?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Aquellas rojas en aquellos edificios.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Tambi\u00e9n me gustan \u2014asinti\u00f3 Bernardo\u2014. Son las luces de se\u00f1al para los aviones.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Parecen como solas, flotando cada una por su lado.<\/p>\n\n\n\n<p>C.C. paseaba su mano por el aire. Entonces se la vio y dijo:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Qu\u00e9 mano fea tengo yo.<\/p>\n\n\n\n<p>Y hablaron sobre las manos. Las pusieron al derecho, al rev\u00e9s, una sobre la otra, aquella encima de \u00e9sta. Y \u00e9l concluy\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No son las manos, son las u\u00f1as. Las tienes todas desiguales y negras y mal cortadas. Si te las cuidaras aunque fuera un poco\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Trato de cuid\u00e1rmelas \u2014dec\u00eda C.C. poniendo los dedos extendidos\u2014. Cr\u00e9eme. Pero una como que tiene siempre algo feo y sin remedio.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfQuisiera decir que debo hacerme la idea de que ver\u00e9 siempre, per s\u00e9cula seculorum, esas u\u00f1as horribles?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014S\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Bueno, C.C. \u2014agreg\u00f3 molesto\u2014, al menos c\u00f3rtatelas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Me las voy a pintar, Bernardo. Estoy dejando que crezcan.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;<br>Entraron y en la cocina sirvieron otra copa. C.C. lo hizo. Bernardo, de pie, mir\u00f3 las copas llenarse y mir\u00f3 tambi\u00e9n el escurridero de los platos y la bandeja pl\u00e1stica que recoge el agua, ambos con esos rotos y esos sucios peque\u00f1os que ya les conoc\u00eda. Y para qu\u00e9 mirar el resto: la puerta de la nevera con sus s\u00edntomas de oxidaci\u00f3n, las ranuras ennegrecidas de las baldosas, el polvo blanco en las esquinas para las chiripas\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Salud.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Salud.<\/p>\n\n\n\n<p>Y en la sala se sentaron. El por all\u00e1 y ella por ac\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>Se miraron con la copa en los labios.<\/p>\n\n\n\n<p>Rieron.<\/p>\n\n\n\n<p>Miraron el jard\u00edn saboreando el ron barato. La suave luz de la l\u00e1mpara del rinc\u00f3n llegaba hasta las hojas largas de los helechos, que estaban siempre en un movimiento corto y apretado.<\/p>\n\n\n\n<p>Bernardo cruz\u00f3 una pierna. Se toc\u00f3 un bot\u00f3n del saco y dej\u00f3, fl\u00e1cida, la mano all\u00ed. Se imagin\u00f3 que estaba en un elegante y amplio lugar con mucho ruido, a la espera de una se\u00f1al para ponerse en pie y entrar en alguna acci\u00f3n distinguida: \u00abEs un placer y un honor saludarle, Monsieur Rinc\u00f3n\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfViste que se llevaron el mueble para forrarlo? \u2014pregunt\u00f3 C.C., que estaba donde iba el mueble.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Claro \u2014dijo Bernardo desde la otra pared\u2014, estuve aqu\u00ed esta ma\u00f1ana cuando lo sacaron; me toc\u00f3 ayudar. Te ves muy bien ah\u00ed, Cec\u00e9, junto a la l\u00e1mpara y con tu bufanda, debajo de ese enorme cuadro \u2014aunque de caerle encima, pens\u00f3 la desnucar\u00eda\u2014. No te muevas mucho \u2014le previno\u2014; lo tienes a tres cent\u00edmetros de la cabeza.<\/p>\n\n\n\n<p>C.C. volte\u00f3 hacia arriba con cuidado para comprobarlo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Oui, Monsieur Rinc\u00f3n \u2014asinti\u00f3 con una venia\u2014. Lo tomar\u00e9 en cuenta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Tres Jackelines en una sola pieza<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>Don\u00b4t touch me unless you love me<\/em>. Jalofonte<\/p>\n\n\n\n<p>No quiero dormir. No puedo dormir. \u00bfPero y c\u00f3mo, si me acabo de despertar? Hab\u00eda una taza con agua ya casi para hervir. De pie, frente al microondas, Mathie Sroka tom\u00f3 una cuchara para colocarle el caf\u00e9, cogi\u00f3 el pote del caf\u00e9 y cuando lo abri\u00f3 \u00a1no era caf\u00e9 . . . ! Era jugo de tamarindo instant\u00e1neo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Genial . . . ! \u2013se dijo-, hemos sorprendido&nbsp; al&nbsp; cerebro&nbsp; con&nbsp; las&nbsp; manos&nbsp; sobre&nbsp; la masa, la&nbsp; masa&nbsp; vuelta&nbsp; un masacote . . . Imposible que lo pensemos todo; que todo cuanto hagamos sea verdaderamente pensado.<a><\/a>&nbsp;El cerebro act\u00faa en porciones, peque\u00f1os programas de instrucciones dadas . . . Pero a veces . . . a veces las sinapsis . . . , poco o nada de potasio en el cuerpo, hace que los terminales act\u00faen de manera equ\u00edvoca. En vez de fricci\u00f3n, saltos y tropezones.<\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00eda media botella de Bacard\u00ed en el caj\u00f3n . . . aunque temprano. A decir verdad, demasiado temprano. Hab\u00eda clase de biolog\u00eda a las 7 . . . \u201c\u00a1Hab\u00eda . . . !\u201d Hab\u00eda trabajo a las 10, pero eran precisamente las 10. Clase de l\u00f3gica a las 12 y matem\u00e1ticas a las 5 y trabajo de nuevo a las 7.<\/p>\n\n\n\n<p>Mathie Sroka prepar\u00f3 jugo en vez de caf\u00e9. Sac\u00f3 la botella, se sirvi\u00f3 en la copa morada \u201cI went all the way in Y2K, Barbados\u201d \u2013as\u00ed dec\u00eda la copa morada-. Dijo: \u201c\u00a1Por el cerebro y todas sus funciones fallidas!\u201d Bebi\u00f3. Pis\u00f3 con el jugo de tamarindo y se acost\u00f3 de nuevo a pensar. \u201cEs una delicia pensar\u201d. Pensar por ejemplo en Giselle . . .<\/p>\n\n\n\n<p>Una oleada de calor se vino sobre el cuerpo de Sroka y su mente cay\u00f3 en el vac\u00edo. Todo se volvi\u00f3 inexplicablemente inc\u00f3modo, el cuarto se volvi\u00f3 una prisi\u00f3n. \u00bfAlguna manera de escapar? Ninguna. Esto se llama la eternidad. Podr\u00edamos irnos pero hay que pararse de aqu\u00ed, tomar un ba\u00f1o primero y entonces salir. Sin embargo me niego, no me quiero ba\u00f1ar. No hay nada en qu\u00e9 pensar y menos so\u00f1ar. \u00a1So\u00f1ar. . . ! Si la noche entera he so\u00f1ado y luego, dando vueltas en la cama, se han ido las horas&nbsp;<em>so\u00f1ando<\/em>&nbsp;las porquer\u00edas m\u00e1s in\u00fatiles que pueda uno so\u00f1ar. No quiero dormir. No puedo dormir. \u00bfPero y c\u00f3mo, si me acabo de despertar?<\/p>\n\n\n\n<p>Pienso en un rev\u00f3lver. Alguien, en una pel\u00edcula, echado temprano en la cama, mira el rev\u00f3lver de plata que tiene en su mano. Lo coloca en su sien. Hace calor. Es una hora para no estar en la cama. No tiene nada en qu\u00e9 pensar y eso lo agobia. No es infeliz. Pero el zigzag de las cosas, un mundo por ratos implacablemente veloz, y nada . . . Nada en especial; esta hora y este rev\u00f3lver tan cerca. Va a disparar en la sien . . . Pero todos saben, todos los espectadores, que no morir\u00e1. No se disparar\u00e1 porque apenas la pel\u00edcula empieza y es este el actor que todos vienen a ver. Mas, nunca se sabe.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Va a disparar y se detiene!. Quiere ver la bala que perforar\u00e1 su osamenta. Saca la cartuchera y toma la bala. La mira. Tambi\u00e9n, para colmo, saca un mapa del cerebro de su clase de biolog\u00eda y trata de bucear el destino de la bala suicida, el camino por recorrer y las zonas afectadas. Le resulta tan entretenido que r\u00ede y deja lo del disparo para otro d\u00eda. \u201cLa vida es as\u00ed, como dice pap\u00e1\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Sroka abre la puerta del cuarto porque \u201calgo hay que hacer, de lo contrario nos mataremos\u201d. Entra una suave briza. Pone la emisora de la universidad. Se recuesta de nuevo y su esp\u00edritu renace. Pienso en Giselle . . .<\/p>\n\n\n\n<p>Hace poco, en una clase donde Giselle ni siquiera estaba, la record\u00f3 tal y como la hab\u00eda visto la \u00faltima vez. Olvidada de lo que el profesor dec\u00eda, volte\u00f3 a hablar con Sroka y se acomod\u00f3 muy bien. Las piernas estiradas a un lado del pupitre, acodada perfectamente sobre el espaldar y la tabla. Hablaban de Plat\u00f3n y la apolog\u00eda de S\u00f3crates: \u00bfA todas estas, c\u00f3mo fue que muri\u00f3 \u00e9l? Porque habla de su defensa, pero no de c\u00f3mo muri\u00f3 \u2013pregunta Giselle . . .<\/p>\n\n\n\n<p>El sal\u00f3n est\u00e1 en un piso tres. La luz del mediod\u00eda entra por las 18 ventanas como una tranquila pero definitiva invasi\u00f3n radiof\u00edsica que llegase a las venas y termina arrasando los pensamientos. Todo es luz. Luz y Giselle con sus largas piernas de bluy\u00edn preguntando c\u00f3mo era que hab\u00eda muerto el maestro de Plat\u00f3n. Pens\u00f3 en otra pel\u00edcula: \u201cUn minuto con Giselle\u201d. Ten\u00eda 19 a\u00f1os. Su boca era como un bot\u00f3n de flor; bot\u00f3n todo por aflorar. Labio redondo arriba, labio redondo abajo. Dientes como un dibujo. Pelo amarillo marr\u00f3n, corto, abundante y con gracia sobre un cuello lleno de gracia tambi\u00e9n. Alta. Maravillosamente gr\u00e1cil y siempre en sandalias. Pero lo m\u00e1s notorio eran sus ojos. Grandes y llenos de belleza y vivacidad. Se colocaba sus lentes y aquellos ojos expand\u00edan el espacio todo como dos bolas electrizantes y juguetonas.<\/p>\n\n\n\n<p>El Bacard\u00ed se acab\u00f3. Mathie Sroka comi\u00f3 bistec con ensalada de oliva, arroz, y sali\u00f3 a caminar.<\/p>\n\n\n\n<p>El d\u00eda era un esplendor. La vida, despu\u00e9s de todo, otra maravilla.<\/p>\n\n\n\n<p>En un bar una gorda dorm\u00eda con las patas sobre una silla. En otro las mujeres com\u00edan. En otro la m\u00fasica era calamitosa. En otro barr\u00edan. En otro tambi\u00e9n dorm\u00edan.<\/p>\n\n\n\n<p>Se comi\u00f3 un pincho de cerdo. \u201cAlgo de cerdo, de cuando en vez, no nos puede matar\u201d, dijo a la mujer. La mujer le dijo: \u201cYo lo como todos los d\u00edas\u201d. Sroka le dijo: \u201cAh, as\u00ed es como debe ser\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Volvi\u00f3 atr\u00e1s. Creo que me ir\u00e9 a casa. Vio de nuevo a los que dorm\u00edan, a los que barr\u00edan, a los que no o\u00edan, a los que tambi\u00e9n com\u00edan, a los que tambi\u00e9n dorm\u00edan y vio una puerta cerrada: ERICK\u2019S BAR, dec\u00eda la puerta. Me llaman la atenci\u00f3n estos bares&nbsp;<em>cerrados<\/em>, ninguna invitaci\u00f3n para entrar y un cristal con cortina. Se dec\u00eda Sroka que en ellos algo siempre pasaba.<\/p>\n\n\n\n<p>Toc\u00f3 el timbre y de seguidas el mecanismo el\u00e9ctrico de la puerta ronc\u00f3. Se trababa. Sroka empujaba pero la puerta se atascaba. Esper\u00f3. Alguien parec\u00eda abrir desde adentro sin poder. Toc\u00f3 de nuevo. El mecanismo ronc\u00f3. Todo se repiti\u00f3 de la misma manera. Hasta que por fin. Un rostro amplio y negro, bello y sonriente, con dientes blancos como la leche, le dijo: \u00a1Hola, pasa adelante!<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1Gracias!<\/p>\n\n\n\n<p>No hab\u00eda nadie. Dos mujeres. La que abri\u00f3 y una detr\u00e1s de la barra, una barra de lado, al fondo del local. Antes, dos mesas de billar y un elefante grande de peluche gris junto a una pared. Una rokola y ba\u00f1os. M\u00e1s all\u00e1, una entradita con guindarejos y luz morada en el interior. Sroka dej\u00f3 que la mujer fuera adelante. Era cortica, sus chores tambi\u00e9n, pero el negro color de su cuerpo y aquella sonrisa lo enamor\u00f3. La vida le pareci\u00f3 m\u00e1s maravillosa que nunca. Fue donde el elefante. Lo examin\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfY ese elefante? \u2013pregunt\u00f3 a la otra mujer, acomod\u00e1ndose suave sobre la barra en los \u00faltimos taburetes debajo de un enorme ventilador, calculando que all\u00ed, all\u00ed era el mejor lugar, porque ella vendr\u00eda, se sentar\u00eda con \u00e9l lejos de los dem\u00e1s, los que llegasen despu\u00e9s. Aquel rinc\u00f3n para los dos.<\/p>\n\n\n\n<p>La mujer corta, del otro lado, completamente de frente a Sroka, se ech\u00f3 tambi\u00e9n con suavidad sobre la barra y, sonre\u00edda y con despreocupaci\u00f3n, contest\u00f3 alzando los hombros: Jhm, un elefante . . . \u00bfQu\u00e9 quieres tomar?<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;-Un Coors Light.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue. Vino con la lata envolvi\u00e9ndola con dedicaci\u00f3n en una servilleta. La enrroll\u00f3 dentro de la servilleta.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfMe brindas un trago? \u2013pregunt\u00f3 Sroka a la mujer.<\/p>\n\n\n\n<p>-Mi amor, lo que pidas . . .<\/p>\n\n\n\n<p>Ambos se miraron de cerca y rieron. Sroka levant\u00f3 la lata y bebi\u00f3. La vida le pareci\u00f3 una aut\u00e9ntica maravilla. Dijo en voz alta: \u201cSi la vida es as\u00ed, que prosiga y se contin\u00fae\u201d. La mujer volte\u00f3 y ri\u00f3 feliz preparando su trago. Mahtie Sroka estir\u00f3 un poquit\u00edn su cuerpo para mirarla de entero: magn\u00edfico . . ., dijo meneando la cabeza, todo protuberante.<\/p>\n\n\n\n<p>Vino la mujer: \u201cBrindemos por tu llegada\u201d, \u2013dijo.<\/p>\n\n\n\n<p>-No \u2013dijo Sroka poni\u00e9ndose cerquita-, brindemos por ti, por tu sonrisa bella y ese color maravilloso, por haber abierto la puerta t\u00fa.<\/p>\n\n\n\n<p>Ella ri\u00f3 con pena, como encogi\u00e9ndose, y chocaron de frente ambos recipientes, arrastr\u00e1ndolos con suavidad hacia el clink.<\/p>\n\n\n\n<p>La otra volteaba. Arrinconada contra la registradora, se ocupaba en algo minucioso de lo que no lograba soltarse: n\u00fameros . . . Sroka hab\u00eda visto parte de su rostro pero quer\u00eda ver el rostro completo. Le dijo, en un momento que la otra desapareci\u00f3 y quedaron solos, bar solo, una mujer en una registradora sola, un tipo con una lata solo, dos y media de la tarde, afuera un bullicio que no entraba, s\u00f3lo imaginable. El rudo mundo all\u00e1, aqu\u00ed nosotros, estas mesas de billar a media luz, esta cerveza . . .<\/p>\n\n\n\n<p>-Ese elefante, \u00bflo venden? \u2013pregunt\u00f3 Mathie Sroka.<\/p>\n\n\n\n<p>La mujer ni se movi\u00f3. Sroka lo dijo m\u00e1s fuerte:<\/p>\n\n\n\n<p>-El elefante que tienen ah\u00ed, \u00bflo venden?<\/p>\n\n\n\n<p>-No \u2013dijo la oscura mujer de la caja sin moverse.<\/p>\n\n\n\n<p>Sroka se fue un poco hacia ella y ella al fin volte\u00f3, m\u00e1s bien buscando algo.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfY si hiciese un cheque en blanco? \u2013insisti\u00f3 Sroka.<\/p>\n\n\n\n<p>-Maldita se la madre . . . \u2013dijo la mujer regresando a su registradora.<\/p>\n\n\n\n<p>Vino la corta. Sroka le hiso un se\u00f1a: ven y si\u00e9ntate aqu\u00ed. Ella tom\u00f3 su trago y vino. Se hizo en otro taburete, junto a Sroka. Se acomod\u00f3 bien. Era redondita y aquel color no terminaba de asimilarse a la mente de Sroka; no he visto algo as\u00ed. Bebieron. Todo era perfecto.<\/p>\n\n\n\n<p>-Dame algo para poner m\u00fasica \u2013dijo ella.<\/p>\n\n\n\n<p>-Lo que pidas, mi amor . . .<\/p>\n\n\n\n<p>La mujer se levant\u00f3. Mathie Sroka, d\u00e1ndose media vuelta en el taburete, la sigui\u00f3 con la mirada. Ella le pregunt\u00f3 \u00bfqu\u00e9 quieres escuchar?<\/p>\n\n\n\n<p>-Mi amor, yo escucho por ti. Pon lo que se te antoje \u2013dijo Sroka meneando la cabeza como un incr\u00e9dulo.<\/p>\n\n\n\n<p>Ella buscaba y Mathie Sroka, ante semejante rabo voluminoso, se levant\u00f3 y fue all\u00e1. La sujet\u00f3 suave por la cintura y los dos se dedicaron a seleccionar: dale pa\u2019tras, vuelve pa\u2019lante. Sigue. P\u00e1ralo ah\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>La due\u00f1a del elefante y del bar la llam\u00f3. La mand\u00f3 a comprar un almuerzo. Sroka esper\u00f3; todo en la vida aes cuesti\u00f3n de esperar . . . Cuando regres\u00f3, le dio otras \u00f3rdenes m\u00e1s y al mismo tiempo preparaba unas bolsas . . . \u2013de pl\u00e1stico, ese ru\u00eddo amenazador de los pobres, su eterna compa\u00f1\u00eda, bolsas pl\u00e1sticas hasta la muerte-: \u00a1se iba . . . !<\/p>\n\n\n\n<p>-Ll\u00e1mame el taxi \u2013le orden\u00f3 a Jackeline.<\/p>\n\n\n\n<p>Ll\u00e1male todos los taxis del mundo, se dijo Sroka.<\/p>\n\n\n\n<p>Y quedaron solos.<\/p>\n\n\n\n<p>Jackie puso un canto negro de tambores y empez\u00f3 a levantar los brazos y mover la cintura frente a Mathie Sroka. Mathie Sroka, echado en el espaldar, sonre\u00eda con su trago entre manos y entonaba con los tambores \u201colee ol\u00e1, ol\u00e9 ol\u00e9 ol\u00e1 . . .\u201d Levantaba un brazo. Ella tocaba ese brazo; se tocaban ambos por las puntas de los dedos en alto. Esto pasa dos o tres veces en vida . . . Todo est\u00e1 escrito. Una noche, dentro de no mucho, estaremos juntos y Jackie bailar\u00e1 para m\u00ed en un cuarto feo de una calle seguramente fea \u2013y tiros cercanos como los de ayer, tiros en la calle atr\u00e1s de la casa; amaneciendo, a una hora rara-. Todo feo, menos nosotros. Seremos la gloria y me acordar\u00e9 que la vida, con todo, es una maravilla que llueve como en los desiertos: siete a\u00f1os por medio \u2013y una de esas veces podr\u00eda ser por la puerta. \u00a1Conoces la puerta! Conozco varias. Me refiero al museo, la puerta del . . . Yo s\u00e9, el museo restaurado, la puerta que da a los muros de la ciudad vieja, la calle alta y abajo, al frente, el mar. Hay una palmera y el muro antiguo. Viento. La puerta es majestuosa, con l\u00e1mparas coloniales, balaustres finos en la media ojiva arriba del marco, adoquines en el piso. Si salgo con alguien por esa puerta y miro a todas las distancias alcanzables, s\u00e9 si ese alguien es alguien que amo para siempre. Lo sabr\u00e9 en el momento porque ella, igual que yo, algo distra\u00edda, mirar\u00e1 esas distancias y al saber que todo es tan distante en nuestras mentes, lo percibir\u00e9. Porque eso es tambi\u00e9n lo que micras antes, micras despu\u00e9s, habr\u00e9 sentido yo. Cero ideas, todo en el cuerpo; primero lo aloja el cuerpo, luego se esfuerza la mente. Giselle, ambos en la puerta, mirar\u00e1 a un lado y luego a otro \u2013el viento vendr\u00eda, la palma dar\u00eda un chas- y pondr\u00eda una mano sobre mi hombro, como alababa Cowfield de las novias verdaderas. Dir\u00eda entonces, \u00bfa d\u00f3nde vamos a ir?<\/p>\n\n\n\n<p>Jackie entra en las piernas abiertas de Sroka. El la toca por la cintura y ella se contonea, da vueltas mirando al piso y mirando a Sroka. Ponen los labios cerca. Mathie Sroka la aprieta entre sus piernas y ahora se besan sin Jackie dejar de moverse. Se meten la lengua. Se abrazan. Se toman el uno al otro. Se sueltan y Jackie se aleja haciendo remolinos como convertida en trompo mientras Sroka le da a la barra remedando tambores. Suena la puerta.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1Mar\u00eda! \u00a1Mira, \u00e9l es Matio . . . \u00a1<\/p>\n\n\n\n<p>-Soy su novio \u2013dice Sroka.<\/p>\n\n\n\n<p>-Y nos vamos a casar \u2013dice Jackie.<\/p>\n\n\n\n<p>-Vamos a tener cuatro hijos negritos y bonitos como Jackeline \u2013dice Sroka sin de dejar los tambores.<\/p>\n\n\n\n<p>Jackeline r\u00ede.<\/p>\n\n\n\n<p>-Matio, br\u00edndale un trago a Mar\u00eda, nosotras somos como hermanas \u2013dice Jackie.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1Mar\u00eda, mi amor, s\u00edrvete un trago y brindemos por la felicidad de los tres!<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda entr\u00f3 a la barra, puso sus cosas en un rinc\u00f3n \u2013cosas en bolsas como aquellas tambi\u00e9n- y se sirvi\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Brindaron.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfConoces a Jackeline Onasis? \u2013pregunt\u00f3 Sroka.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfQui\u00e9n?<\/p>\n\n\n\n<p>-Jackeline Kennedy, a\u00f1os 70 . . .<\/p>\n\n\n\n<p>-No, mi amor, yo no la he visto.<\/p>\n\n\n\n<p>-Ah, no importa mi amor, t\u00fa no tienes que ver nada ni tienes por qu\u00e9 saber un carajo. Yo te cuento la historia.<\/p>\n\n\n\n<p>-S\u00ed mi amor \u2013dijo Jackie con cara de angustia, besando los labios de Sroka-, pero dame un traguito.<\/p>\n\n\n\n<p>-S\u00edrvete tres de una vez \u2013dijo Sroka-. \u00a1La vida es as\u00ed!, como dice mi profesor de historia. La historia es la historia pero esta vida ya t\u00fa sabes c\u00f3mo es. Escucha.<\/p>\n\n\n\n<p>Jackeline se sent\u00f3 con su nuevo trago y Sroka cont\u00f3 c\u00f3mo esa Jackeline, de secretaria, pas\u00f3 a ser la esposa de un presidente exitoso y de c\u00f3mo ambos se convirtieron en la pareja americana ideal: j\u00f3venes, bellos, famosos, glamorosos. Jackeline Kennedy pas\u00f3, con su muy exquisito gusto o el de sus dise\u00f1adores, a regir la moda de todo un inmenso pa\u00eds y hasta de toda un \u00e9poca, con sus vestidos de corte sencillo y cuello redondito solapado. Pero hab\u00eda, como en toda historia principesca, \u00a1sombras en el porvenir! Los Kennedy eran gentes de destinos fatales. Este adorado esposo fue tiroteado en medio de su mandato y muri\u00f3. El mundo entero lo llor\u00f3. Qued\u00f3 un&nbsp; hijo, con id\u00e9ntico nombre que el pap\u00e1: John Kennedy Junior. Jackeline se cas\u00f3 al poco tiempo con Onasis, el hombre m\u00e1s rico del mundo, y as\u00ed su leyenda qued\u00f3 sellada para siempre. El peque\u00f1o John creci\u00f3 y con el tiempo fue el hombre m\u00e1s apetecido por las mujeres de Nueva York, donde viv\u00eda. No exactamente rico \u2013ni tampoco muy intelignte-, pero a juzgar por ellas, el m\u00e1s bello del universo, sin quitar &nbsp;desde luego &nbsp;la importancia &nbsp;de &nbsp;ser un Kennedy, hijo &nbsp;adem\u00e1s de&nbsp; aquellos dos&nbsp; . . . Y trotando un d\u00eda por Central Park, donde hay que ir a trotar si se es persona de cach\u00e9, y a buscar buscar la muerte tambi\u00e9n, conoci\u00f3 a otra Jackeline m\u00e1s \u2013y as\u00ed tenemos a tres, tres Jackelines en una sola pieza, de las que t\u00fa, por su puesto, eres la m\u00e1s hermosa, con esos cenos inmensos y ese color de pastel quemado-. Esta Jackeline se apellida Bisett, si m\u00e1s no recuerdo. . . Jackeline Bisset, una de las m\u00e1s deseadas mujeres por su belleza y su glamour. Se gustaron y ya t\u00fa sabes, una boda de bueyes, \u00a1de reyes! Pero a este Kennedy la fatalidad ligada al apellido \u2013o a los genes, acot\u00f3 Sroka levantando un dedo para remarcar mejor, genes amantes de lo riesgoso-, le hiso su consabida coartada. No sabiendo pilotear muy bien, el muy loco, hijo de su madre, hijo de su padre, nieto de su abuelo y bisnieto de su bisabuelo, se fue en su avioneta para la boda de otros famosos en una isla por all\u00e1 por el carajo viejo, con la singularidad de hacerlo empezando la noche, como si el d\u00eda no fuese lo suficientemente largo para transportarse &nbsp;de un sitio a otro &nbsp;y hacer lo que &nbsp;de noche &nbsp;no se &nbsp;deber\u00eda. &nbsp;\u00a1Y . . . &nbsp;\u00a1Y . . . &nbsp;Y!, como dice mi profesor de historia. \u00a1Y!, llev\u00e1ndose de paso a su bella esposa, adivina qu\u00e9 les pas\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfA qui\u00e9n?<\/p>\n\n\n\n<p>Sroka se pas\u00f3 las manos por ambas cejas y luego por el pelo todo.<\/p>\n\n\n\n<p>-A tu abuela \u2013dijo.<\/p>\n\n\n\n<p>-Mi abuela \u2013dijo Jackie- tambi\u00e9n muri\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>-Bueno, mi amor, todas las abuelas mueren tarde o temprano \u2013dijo Mathie Sroka-. Dame una cerveza ahora s\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>-Y me das a m\u00ed para poner una canci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>-Lo que me pidas, no joda.<\/p>\n\n\n\n<p>-Y un trago para Mar\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>-Mar\u00eda \u2013dijo Sroka-, yo no soy rico. T\u00f3mese el \u00faltimo y ya, te sientas a ver televisi\u00f3n. Mira que se aprende m\u00e1s mirando la tele que bebiendo como un cochino.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1Oh, le dices a Mar\u00eda que es un cochino!<\/p>\n\n\n\n<p>-Mar\u00eda, Mari\u00edta, mi amor, mi cu\u00f1adita, no lo tomes a mal \u2013explic\u00f3 Sroka-, es que soy estudiante y debo cuidar mi dinero. Mira que si uno se casa, muchos gastos amerita una empresa de tal proporci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda dijo algo . . .<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfQu\u00e9 dice Mar\u00eda? \u2013pregunta Sroka.<\/p>\n\n\n\n<p>-Que los ricos son siempre as\u00ed con los pobres. Ella cree que tienes dinero.<\/p>\n\n\n\n<p>-Que crea lo que quiera \u2013dice ahora Sroka a Jackie-. Me van a venir con esa mierda: los pobres y los ricos . . . &nbsp;\u2013agrega quej\u00e1ndose. Jackie r\u00ede. Parece haber entendido al menos eso y eso le produce mucha gracia a Mathie Sroka.<\/p>\n\n\n\n<p>-Jackeline \u2013dice-, te voy a regalar una cosa.<\/p>\n\n\n\n<p>Jackeline tiene que lavar unos trastos antes de venir a sentarse con Sroka. Sroka piensa, no sabe por qu\u00e9, \u201cestas neuronas . . .\u201d, en el ex jefe de una compa\u00f1\u00eda donde trabaj\u00f3 hasta hace meses. Hac\u00eda de guardia en esa compa\u00f1\u00eda y un d\u00eda le dijeron \u201cno podemos, as\u00ed, seguir contando con tus servicios\u201d. A Sroka le pareci\u00f3 bien y se fue. Hace dos semanas reclam\u00f3 el seguro por desempleo y la tipa que lo entrevistaba llam\u00f3 a la compa\u00f1\u00eda para cotejar las versiones que exist\u00edan de tal despido. A Mathie Sroka se le hiso una cosa de pel\u00edcula que, pasado \u201ctanto tiempo\u201d el se\u00f1or Cruz \u2013palabra temida por todos los guardias-, retornase a escena y de esa manera: a trav\u00e9s de un tercero, en una oficina del quinto infierno y sin verle la cara \u2013aquellas ojeras que ten\u00eda y como una zona morado-turbio alrededor de los ojos-, Sroka aqu\u00ed, la tipa all\u00ed, Cruz en el tel\u00e9fono. Se dijo a s\u00ed mismo que no lo conseguir\u00edan. Cruz era un tipo inconseguible \u2013aunque qui\u00e9n sabe, inconseguible quiz\u00e1 para los guardias-. Dieron otro n\u00famero. La tipa marc\u00f3. Pasaron a una extensi\u00f3n. L cosa se demor\u00f3. Contest\u00f3 una secretaria. Vino otra espera. \u00bfAl\u00f3, es usted del se\u00f1or Cruz . .&nbsp; . &nbsp;\u00bf Le habla fulana de tal, del Departamento del Trabajo. Sucede esto y esto y lo otro . . .&nbsp;&nbsp; . . .&nbsp;&nbsp; . . .&nbsp;&nbsp; Sroka no lo cre\u00eda. Era \u00e9l, Mr. Sacrosanto Cruz. \u00bfSe acordar\u00eda de su nombre, un tal Sroka . . . Sroki, Sruko? Se acordaba y perfectamente. Pero lo m\u00e1s sorprendente era \u2013\u201cy no s\u00e9 qu\u00e9 co\u00f1o de sorprendente puede tener\u201d- que Sroka estaba ah\u00ed, callado, escuchando, o escuchando la mitad de tal conversaci\u00f3n con su ex jefe, ca\u00eddo a la platea como un tomate venido de. . .<\/p>\n\n\n\n<p>-Mi vida, \u00bfqu\u00e9 cosa es lo que me vas a regalar?<\/p>\n\n\n\n<p>-Jackie se sienta, calculando primero que el voluminoso trasero caiga repartidamente sobre la tabla del angosto taburete. Su voz ha sido incre\u00edblemente dulce. Sroka respira lleg\u00e1ndole el aire a los huesos. Circunspecto dice:<\/p>\n\n\n\n<p>-Jackeline: \u00bfqu\u00e9 quieres que te regale?<\/p>\n\n\n\n<p>-Algo que me haga recordarte siempre bello. Algo que siempre, cuando lo vea, me traiga recuerdos bellos de ti.<\/p>\n\n\n\n<p>Mathie Sroka se echa atr\u00e1s para expeler a todas anchas una bocanada de cigarrillo que lo devuevle a Erick\u2019s Bar como un pelotazo de bola de spalding bateado y devuelto a la cabeza. El cerebro le da cuatro vueltas. Se toma el cerebro entre dos dedos.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfQu\u00e9 te duele, mi amor? \u2013dice Jackie.<\/p>\n\n\n\n<p>-Tengo clase de matem\u00e1ticas&nbsp; a las cinco . . .&nbsp; \u2013dice Sroka-. No importa. Brindemos.<\/p>\n\n\n\n<p>Se miran, brindan y se abrazan como dos melcochas aflojadas por el calor del sol y en el preciso instante en que la rockola dice \u201cabrazaditos as\u00ed al amanecer, cuando t\u00fa despiertes, cuando yo despierte . . .&nbsp; Abrazaditos as\u00ed . . .\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>-Abrazaditos as\u00ed . .&nbsp;. \u2013repitieron Jackie y Sroka- Tengo que decirte algo, algo importante.<\/p>\n\n\n\n<p>-Dime lo que t\u00fa quieras \u2013dijo Jackie sin dejar de cantar-, abrazaditos, abrazaditos . . .<\/p>\n\n\n\n<p>-Limpias de una manera que me enloquece . . . Me enloqueces . . . \u2013le dijo Sroka al o\u00eddo-. Pones todo lo mejor que tienes, moviendo cada pieza de ti como una m\u00e1quina delicada pero atenta y bien engranada. Nada se resiste al trapo que tus manos, h\u00famedo, entra aqu\u00ed, sale all\u00ed, contin\u00faa por all\u00e1 . . .<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1ABRAZADITOS , ABRAZADITOS . . . ! &nbsp;\u2013sigui\u00f3 Jackeline sin soltarse de Sroka, levantando su cara al techo, doblando el volumen de la propia rokola.<\/p>\n\n\n\n<p>Sroka La miraba. Se dijo que despu\u00e9s de todo, la vida era una palangana de mierda salpicada de \u201cp\u00fastulas radiantes, reflejos de un futuro . . . S\u00ed. La puerta del museo reci\u00e9n restaurado. Una novia adolescente, alta y floja al caminar. Una rama delicada cuyas dudas s\u00f3lo est\u00e1n en el ir y venir de la briza. Un rato a derecha, un rato a la izquierda. Mientras la briza pegue y este cuerpo brille con la luz . . .\u201d .<\/p>\n\n\n\n<p>-Es m\u00e1s \u2013dijo a Jackie-, si voy, si voy a la clase, una clase de matem\u00e1ticas que tengo a las cinco, puede que hasta te lleve. Entrar\u00edas conmigo a ese sal\u00f3n que parece un anfiteatro de miniatura. Te sentar\u00edas al lado. Todos dir\u00edan: ese Sroka, \u00bfde d\u00f3nde habr\u00e1 sacado esa preciosura? Porque, d\u00e9jame decirte, soy bueno, bueno en matem\u00e1ticas y, como dijo una amiga, \u201ceres bueno para todo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfQui\u00e9n te dijo eso?<\/p>\n\n\n\n<p>-. . . Qu\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>La puerta son\u00f3. Entr\u00f3 un gordo preguntando por Josefa. Eran las cuatro y doce. Josefa se hab\u00eda ido, quiz\u00e1 no volver\u00eda. Ma\u00f1ana. Pero ma\u00f1ana no sabremos ni d\u00f3nde estamos, me dijo que viniera hoy. A qu\u00e9 horas. Ahorita, ahorita ue viniera porque iba a decirme yo no s\u00e9 qu\u00e9 mierda. Algo del dinero. Dinero de qui\u00e9n. Eso es entre ella y yo. Pues hable con ella. \u00bfPero c\u00f3mo si no est\u00e1? \u00bfY qu\u00e9 quiere que nosotras hagamos, que la saquemos del inodoro? Dame una cerveza mientras espero. Le dije que no viene ya. Pero y entonces el dinero. Nosotras no sabemos nada de ning\u00fan dinero. Con m\u00e1s raz\u00f3n dame ah\u00ed una de esas verdes. La que toma el alcalde . . . Esa misma, pero ahora es para m\u00ed y no para ese cabr\u00f3n. Pague primero, aqu\u00ed se paga primero porque ya tenemos experiencia. No hay problema, yo tengo hasta para hacerme una estatua a m\u00ed mismo. Pues h\u00e1gasela pero pague primero.<\/p>\n\n\n\n<p>-Amigo \u2013dijo Sroka-, esa estatua suya de qu\u00e9 ser\u00eda, \u00bfde piedra o de metal?<\/p>\n\n\n\n<p>-Toma \u2013prosigi\u00f3 el gordo-, billetes de verdad, porque no ando con nada de mentira. Pago mi cerveza y pago hasta los calzones que el diablo dej\u00f3 botados en Julia la Buena.<\/p>\n\n\n\n<p>-Ah\u00ed me cri\u00e9 yo \u2013dijo Mar\u00eda, de ese sitio sale pura gente buena.<\/p>\n\n\n\n<p>-Y de ah\u00ed sali\u00f3 mi abuela, que dios la tenga en el infierno, porque era m\u00e1s terca que palo de mangle negro.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1Ja Ja! \u2013rien Jackie y Mar\u00eda-, en el infierno se tuestan los que uno cree en el cielo.<\/p>\n\n\n\n<p>-A m\u00ed \u2013dice el gordo-, no me tuestan ni en la parrilla, soy m\u00e1s duro que un tost\u00f3n pasa\u2019o.<\/p>\n\n\n\n<p>-Amigo \u2013vuelve ahora Sroka-, esa estatua que usted se har\u00eda a si mismo \u2013todos miran a Mathie Sroka y \u00e9ste se traba por un momento pero finalmente dice- . . . \u00bfqu\u00e9 dir\u00eda en la leyenda esa estatua?<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfLa leyenda de Scott y Joselo? \u2013dice el gorde mirando fijamente a Sroka.<\/p>\n\n\n\n<p>Sroka se levanta en el tubo de abajo de la barra y explica para todos que, \u201cse\u00f1ores: cada estatua, al pi\u00e9, reza una especie de consigna de vida que el estatuado se hace escribir para la posteridad &#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211;&nbsp; &nbsp;. . .&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211;&nbsp;&nbsp;. . . \u00a1Algo por lo que t\u00fa quieres ser recordado por los siglos de los siglos! \u2013agrega Mathie Sroka con un gran aspaviento de brazos.<\/p>\n\n\n\n<p>El gordo se acerca muy ceremoniosamente a Sroka y le pone una mano en el hombro. Lo mira con fijeza. Es, en realidad, m\u00e1s gordo de lo que parec\u00eda (o parece desde aqu\u00ed arriba); la cara, hinchada, m\u00e1s ancha que el mismo sal\u00f3n del bar. Todos miran. Sroka piensa en Giselle, en la puerta del museo reci\u00e9n restaurado y en la clase de matem\u00e1ticas, una clase de matem\u00e1ticas a las cinco, donde los pocos que quedaban se sentaban por all\u00e1 y \u00e9l por ac\u00e1. Los supervivientes de la clase, de treinta quedaban seis y \u00e9l era el segundo con mejores notas (y la otra era ayudante del contador de la universidad).<\/p>\n\n\n\n<p>-Mi placa dir\u00e1: \u2013dice el gordo botando un poco de saliva- \u201cnac\u00ed en mi propia tierra y no nacer\u00e9 en otro lugar\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Sroka se sienta. \u201c\u00bfPero piensas nacer de nuevo? \u2013dice-, hablas en futuro:&nbsp;<em>nacer\u00e9<\/em>. . . \u00bfPiensas nacer otra vez?, \u00bfno te basta con una?\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>El gordo saca un rev\u00f3lver y Jakeline grita. Le pasean el rev\u00f3lver a Sroka frente a las narices y Sroka, mudo y quieto como un conejo, piensa en . . .No hay nada en qu\u00e9 pensar y menos so\u00f1ar. \u00a1So\u00f1ar. . . ! Si la noche entera he so\u00f1ado y luego, dando vueltas en la cama, se han ido las horas&nbsp;<em>so\u00f1ando<\/em>&nbsp;las porquer\u00edas m\u00e1s in\u00fatiles que pueda uno so\u00f1ar. No quiero dormir. No puedo dormir. \u00bfPero y c\u00f3mo, si me acabo de despertar?<\/p>\n\n\n\n<p>-Lo que pasa \u2013dice el gordo sent\u00e1ndose- es que Josefa tiene un puto enredo con las cuentas. Yo le he dicho cien mil veces que apunte bien las cosas, pero eso le entra por arriba y le sale igualito por abajo.<\/p>\n\n\n\n<p>A las seis, faltando cinco minutos, Mathie Sroka sali\u00f3 de un bar de un supuesto llamado&nbsp;<em>Erick<\/em>, cuyo nombre estaba en la puerta frente a una plaza grande que de noche se llenaba de pordioseros j\u00f3venes y viejos. All\u00ed viv\u00edan. Deb\u00eda Mathie Sroka doce d\u00f3lares con algunos centavos y Mar\u00eda Jackeline y Mar\u00eda dijeron que confiaban en \u00e9l. Iba por m\u00e1s dinero.<\/p>\n\n\n\n<p>Se tir\u00f3 un rato en la cama. Volvi\u00f3 a pensar en el suicidio. Tambi\u00e9n en un apartamento con Jackie. En un futuro bello con Giselle. En un futuro sin alcohol. En un futuro lleno de alcohol. En la clase de Matem\u00e1ticas 100, como se titulaba, en pleno progreso ahora, \u00a1ahora! Y en pap\u00e1, que espera con excelente humor su pronta muerte. Me dijo: \u201cNo tengo problema en morir\u201d. All\u00ed, en su sala, rotando tranquilamente sobre su mecedora; mam\u00e1 dando vueltas, poniendo una cosa por aqu\u00ed, otra cosa por all\u00e1. Sab\u00eda de lo que se hablaba. Se hablaba de la muerte de pap\u00e1. A mis ochenta y tanto, dos veces he estado en un hospital y m\u00e1s bien por falsas alarmas, dec\u00eda pap\u00e1. Bello pap\u00e1. Lo ataj\u00e9, porque a veces se extiende, con el discurso de S\u00f3crates acerca de la muerte. Pap\u00e1 se interes\u00f3, y, cuando termin\u00e9, ri\u00f3 con magn\u00edfico humor. Total que todo este asunto no es otra cosa que, como acotara Cior\u00e1n, la \u00fanica espera real por lo verdaderamente real: la muerte. Todo lo dem\u00e1s es un puro mar de palabras.<\/p>\n\n\n\n<p>Sroka fue a la cocina. Se escuchaban las escalas de Herts que la hijastra solterona de la due\u00f1a de la casa practicaba al piano todas las tardes hacia las seis. Sroka sac\u00f3 agua en un vaso y se arrim\u00f3 al fregadero, detr\u00e1s de la puerta a\u00fan sin cerrar de la nevera. Cuando volte\u00f3, le dio un empuj\u00f3 n a la puerta y vio un fantasma parado del lado de all\u00e1 que le crisp\u00f3 todos los pelos.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1Rayos, qu\u00e9 cosa tan horrible es esta!<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1Mathie!, \u00a1si eres t\u00fa . . .! \u2013dijo el fantasma abriendo los brazos- \u00a1Feliz Navidad!<\/p>\n\n\n\n<p>-Qu\u00e9 navidad ni qu\u00e9 ocho cuartos. \u00a1Me has asustado, maldito Jalofonte! \u2013Jalofonte estaba descalzo y sin otra cosa que unos chores azules con flores rosadas grandes; el peloparec\u00eda un nido de palomas; la cara chupada, de tez marr\u00f3n bronceado, hac\u00eda un incre\u00edble y escabroso juego con el resto del esqueleto que, como de costumbre, sonre\u00eda mostrando unos magn\u00edficos dientes que parec\u00edan de caballo.<\/p>\n\n\n\n<p>-Mathie . . . \u2013repiti\u00f3 Jalofonte subrayando la frase con vehemencia-, feliz navidad. \u00bfD\u00f3nde has estado metido?<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfD\u00f3nde has estado metido t\u00fa? \u2013pregunt\u00f3 Sroka a su vez-. Yo he estado metido en mi cuarto meditando sobre importantes asuntos. T\u00fa sabes que soy un hombre de ideas trascendentes.<\/p>\n\n\n\n<p>-Rep\u00edteme esa palabra \u2013dijo Jalofonte acerc\u00e1ndose a Sroka con un gran tufo. Sroka arrim\u00f3 un pie adelante para mantener a Jalofonte, en lo posible, m\u00e1s o menos distante.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211;<em>Trascendente<\/em>&nbsp;\u2013explic\u00f3 Mathie Sroka solemnizando con una mano-, es todo aquello que no pertenece a este mundo vano, pasajero y pestoso.<\/p>\n\n\n\n<p>Jalofonte sonri\u00f3, mirando al piso y tomando a Sroka por un hombro. \u201cMathie, t\u00fa siempre con tus inventos . . .\u201d, dijo con un tufo en el que se revolcaban olores de establo con otros relacionados a cloacas y ollas con comida putrefacta. Sroka quiso vomitar.<\/p>\n\n\n\n<p>-Sabes, el domingo rec\u00e9 por ti y por todos ustedes \u2013prosigi\u00f3 Jalofonte-, le ped\u00ed a dios: diosito bello, ayuda a los muchachos. Ayuda a mi esposa y a mam\u00e1, t\u00fa sabes que son buenas personas . . .<\/p>\n\n\n\n<p>-Jalo . . . m\u00edrate y dime si no es tiempo ya de que vayas meditando un poco en otros asuntos. \u00a1Mira c\u00f3mo tus piernas se tambalean, Jalo! \u00a1Mira tu pelo . . .!<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfQu\u00e9 tiene mi pelo?<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp; -\u00a1Tu cuarto! Mira ese cuarto, pronto se parecer\u00e1 al de Misael, tan sucio, revolcado y vac\u00edo que . . .<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1UN MOMEN-TO! -Vocifer\u00f3 Jalofonte casi y\u00e9ndose de espaldas-. \u00a1P\u00e1rame eso ah\u00ed! Misael era un tipo que no se comportaba. Me gust\u00f3 que se lo dijeras, ja ja &nbsp;&nbsp;\u2013Ri\u00f3. El aliento lleg\u00f3 al techo y Sroka lo rode\u00f3 para alejarse un tanto hacia el pasillo-. Mathie, pero recuerda, yo soy un hotelero y me gusta la limpieza. Mira, &nbsp;tengo l\u00edquido de limpiar all\u00ed . . . \u00bfquieres un poco? Tengo esponja, tengo l\u00edquido de limpiar tambi\u00e9n, \u00bfquieres un poco?<\/p>\n\n\n\n<p>-No Jalo, no quise decir eso. T\u00fa eres un tipo muy aseado . . .<\/p>\n\n\n\n<p>-Acu\u00e9rdate que yo soy un hotelero, estudi\u00e9 hoteler\u00eda en Nueva York y fui gerente de actividades en el Caribe Hilton \u2013dijo Jalofonte en tono duro y remarcando con un dedo en el aire.<\/p>\n\n\n\n<p>-Jalo, pero tienes que lavarte un poco la cara y . . .<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1No no no! \u00a1No permito que me llamen cochino!<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1Jalo!, querido Jalo, s\u00f3lo quise que te rieras un poco&nbsp; . . .<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1Conmigo nadie&nbsp; bromea! \u2013dijo un Jalofonte ahora s\u00ed completamente molesto, mientras Mathie Sroka lo segu\u00eda al cuarto. Sroka le puso una mano en el hombro- \u00a1Don\u2019t touch me! \u2013dijo Jalofonte levantando ambos brazos volteado frente a su puerta-. \u00a1Don\u2019t touch me unless you love me!<\/p>\n\n\n\n<p>Vino Carlos, arrastrando sus sandalias con apuro. Ven\u00eda igual a la cocina pero antes se meti\u00f3 entre lo de Jalo y Mathie: \u201c\u00a1Jalo, baja la voz que do\u00f1a Suc\u00e9 . . . !<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1A mi do\u00f1a Suc\u00e9&nbsp; . . . \u00a1<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1Epa, qu\u00e9 es lo que pasa all\u00e1 abajo! \u2013gritaron de las ventanas de arriba en el patio. . .<\/p>\n\n\n\n<p>-M\u00e9tete a tu cuarto, Jalo, y acu\u00e9state \u2013dicen juntos Sroka y Carlos.<\/p>\n\n\n\n<p>Jalofonte se altera m\u00e1s todav\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1Nadie puede decir nada de mi cuarto! \u00a1Y qu\u00edtate de mi puerta, porque yo pago aqu\u00ed y mi hogar es mi hogar! Mi hogar se respeta. De aqu\u00ed para ac\u00e1 \u2013dice marcando incisivamente con un pi\u00e9, cogi\u00e9ndose del marco- es mi hogar. De aqu\u00ed para all\u00e1. . .<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1Voy a bajar de inmediato! \u2013gritan de nuevo- \u00a1Esto no es un bar, es una casa para hu\u00e9spedes! Ya mismo hablo contigo, Jalofonte.<\/p>\n\n\n\n<p>Carlo tom\u00f3 un paquete de la nevera y se march\u00f3. Mathie empez\u00f3 a re\u00edrse. Se re\u00eda y dec\u00eda, \u201ctodos ustedes parecen una comiquita de s\u00e1bado en la ma\u00f1ana\u201d. Jalofonte segu\u00eda con lo suyo:<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1T\u00fa puedes hacer lo que quieras, pero de aqu\u00ed para ac\u00e1 nadie, esc\u00fachame bien, nadie tiene derecho a entrar porque este es mi hogar!<\/p>\n\n\n\n<p>-Este no es tu hogar, Jalo, esto es una podrida c\u00e1rcel que nos hemos ganado por ser tan idiotas.<\/p>\n\n\n\n<p>Jalofonte da un portazo que resuena en todo el recinto. Mathie, con el vaso de agua todav\u00eda sin probar, se tira en el sof\u00e1. Jalofonte abre de nuevo con otro sonido espectacular. Las llaves en la reja suenan. Entra do\u00f1a Suc\u00e9 directo a la cocina. \u201c!T\u00fa, Mathie, y t\u00fa Jalofonte se me van de la residencia! No los quiero m\u00e1s aqu\u00ed. T\u00fa Jalofonte el pr\u00f3ximo jueves y t\u00fa Mathie el pr\u00f3ximo s\u00e1bado. Ya se los he prevenido. Esto no es esto ni es lo otro y tacata tin tacata tan . . .\u201d Jalofonte se devuelve al ba\u00f1o:<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1A m\u00ed me lo pasa por escrito! \u2013dice Jalofonte con voz rugiente.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfQu\u00e9 quieres t\u00fa que te pase por escrito? \u2013dice do\u00f1aSuc\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1A m\u00ed me lo pasa por escrito! \u2013repite Jalofonte haciendo que su mano escriba en el aire. A Sroka le hace tanta gracia pensar que Jalofonte parece \u201cun escriba salido del infierno\u201d que lo agarra otro corto ataque de risa, all\u00ed, vaso en mano y en el sof\u00e1 de la sala con do\u00f1a Suc\u00e9 alzada en humores frente a \u00e9l-, n\u00famero de registro, direcci\u00f3n y tel\u00e9fono.<\/p>\n\n\n\n<p>Y retorna Jalofonte tambaleante por el oscuro pasillo hacia su ba\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>-Por papel con goma es que te puedo pasar yo si no te vas el viernes que ya te dije \u2013dice Suc\u00e9 con firmeza y sin alterarse; no miraba a Sroka para nada-. No quiero borrachones aqu\u00ed se los he dicho ya dos veces. As\u00ed que ya saben.<\/p>\n\n\n\n<p>Se va. Las escalas de Hertz se vuelven crispadas en la parte alta del piano.<\/p>\n\n\n\n<p>Jalofonte vuelve. Llega hasta el umbral del pasillo, junto a la nevera. Mira como buscando a . . . Luego mira con gigantescas cejas alzadas a Sroka y dice con voz de ultratumba \u201cese que toca el piano, chan chan chan, no puede ser otro que Mozart o Beethoven\u201d. Y sube la voz casi en un grito, \u201c\u00a1Mozart o Beethoven!\u201d Y retorna al ba\u00f1o rumorando y dando tumbos igual. La casa queda en silencio. Esta vez Jalofonte se aloja en el cerebro de Sroka como una sombra en pena . . . Un hombre marchando al ocaso. \u201cUno se cansa, Mathie, uno se cansa . . .\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>D\u00e9jame pararme de aqu\u00ed y . . . diablos, tengo algo para hacer y no me acuerdo qu\u00e9 es. Le\u00ed en alguna parte que si a la cuarta uno no recordaba era que . . . \u00a1Jackeline, oh s\u00ed! Erick\u2019s Bar. \u00bfQui\u00e9n ser\u00e1 Erick?, apuesto a que nadie. Pudo ser Erick como pudo ser Victor como pudo ser Buoshua, mi profesor de matem\u00e1ticas: Buoshua\u2019s Bar . . . Tuvo una gasolinera, \u00bfpor qu\u00e9 no podr\u00eda tener un bar? \u201cS\u00ed, as\u00ed es. Ense\u00f1o matem\u00e1ticas y tengo un bar pero nunca voy porque soy musulm\u00e1n . . .\u201d As\u00ed dice un cuento que conozco de Suketu Metha; el protagonista es de Vietn\u00e1m, es musulm\u00e1n y tiene un bar en la Gare du Nord de Par\u00eds. No bebe pero regenta un bar. \u00bfY? Perfecto, uno puede darle veneno a la humanidad y orar al tiempo por el bien y la superaci\u00f3n de todos. Nada tiene que ver con nada, como debe ser, como tiene que ser. Los hechos y cosas son todos independientes y cualquier relaci\u00f3n entre ellos es s\u00f3lo producto de aberradas imaginer\u00edas. O sea, el mundo no existe, quiz\u00e1s lo que exista sea un universo de ideas deambulantes como cometas en el espacio. Pero no hay relaci\u00f3n entre ellas. Puedes decir: me caso ma\u00f1ana. Todos te creen. Y resulta que ma\u00f1ana est\u00e1n todos ah\u00ed y t\u00fa est\u00e1s en tu trabajo. Finalmente, cuando te vean, dir\u00e1n, \u00bfy no era ese d\u00eda tu&nbsp; matrimonio? Cu\u00e1l d\u00eda, respondes t\u00fa, si este d\u00eda es el \u00fanico que reconozco por verdadero d\u00eda . . . Bueno, esto est\u00e1 un poco cans\u00f3n, buscar\u00e9 ese dinero e ir\u00e9 a ese maldito bar porque no tengo otra puta cosa qu\u00e9 hacer esta noche, que ya comenz\u00f3 y todo a la mierda ha ido a parar. Buena forma de pasar el d\u00eda, son las siete y dale y no he hecho nada. Como si fuera tan importante hacer algo.<\/p>\n\n\n\n<p>Mathie Sroka se tir\u00f3 en la cama con la puerta cerrada. La oscuridad fue total. Tambi\u00e9n sinti\u00f3 hambre, \u201cuna almohada en la barriga\u201d. \u00bfY si durmiera de una vez? \u00bfY si duermo y me doy cuenta que no me duermo, que nada sue\u00f1o y estoy por lo tanto despierto, horriblemente despierto cuando pensaba que dorm\u00eda?<\/p>\n\n\n\n<p>Se par\u00f3 de un tiro y encendi\u00f3 la l\u00e1mpara. Fue por un poco de queso a la nevera. Bajo el microondas, un poco de Bacard\u00ed quedaba en una botellita de menor tama\u00f1o que aquella. En la papelera vi\u00f3 otras tres. En total, hab\u00eda botellas a diestra y siniestra, vac\u00edas y&nbsp; hasta con restos . . . Sentado en el piso se agarr\u00f3 la cabeza. Bebi\u00f3 un poco. Bebi\u00f3 todo lo que quedaba y trag\u00f3 varios trozos de queso de palma. Se sinti\u00f3 bien. M\u00e1s bien que un rey. Rugi\u00f3 en medio de su cuarto y se dijo que hab\u00eda que quemar el destino de este d\u00eda asqueroso pero finalmente con una incandescencia de belleza sin igual. La vida puede ser as\u00ed de fulgurante . . . de cuando en vez.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces se escuch\u00f3 un ru\u00eddo ensordecedor en lo que deb\u00eda ser la cocina . . . Uno solo. Definitivo y sordo a la vez. Luego una voz -la de Jalofonte&nbsp; . . . \u2013 rumorando algo intraducible. Luego gritos de las ventanas del patio: \u00a1qu\u00e9 fue lo que pas\u00f3 ah\u00ed! \u00a1Qu\u00e9 fue lo que pas\u00f3 ah\u00ed! El piano ya no se o\u00eda. Sroka pens\u00f3 abrir la puerta de un tiro y enfrentar lo que fuese, era valiente. Una vez persigui\u00f3 a un maldito ladr\u00f3n con una roca \u2013era una roca- corriendo por cuadras y cuadras para aplastarle la cabeza. Morir ya no significaba gran cosa, exepto ya no vivir. Pod\u00eda ser un asalto en pleno medio de la casa, ya con uno ca\u00eddo . . . Abri\u00f3 la puerta de un tiro y fue por otro pedazo de queso, \u201cque bueno es tener una imaginaci\u00f3n polic\u00edaca, podr\u00edamos escribir montones de novelones por el estilo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Por el camino se sent\u00f3 sobre un carro. Una mujer recog\u00eda arroces junto a un canasto de basura y con gran delicia se los met\u00eda a la boca.<\/p>\n\n\n\n<p>Lleg\u00f3 al bar.<\/p>\n\n\n\n<p>-Apuesto a que pensaban que ya no ven\u00eda \u2013dijo Sroka pasando por las mesas de billar del Erick\u2019s Bar.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1Mi amor!<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1Mi amor!<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfNos casamos entonces?<\/p>\n\n\n\n<p>-No, ya no. Lo pens\u00e9 muy meditadamente y . . . no me parece buena idea.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfPor qu\u00e9, mi amor, es feal la idea?<\/p>\n\n\n\n<p>-Las ideas son todas bellas y por eso precisamente es que . . .<\/p>\n\n\n\n<p>-Dime.<\/p>\n\n\n\n<p>-Es que . . .<\/p>\n\n\n\n<p>-Dime.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1Ah, lo hab\u00eda olvidado!: Un trago. Dos. Dos tragos y una escala de Hertz para volver a empezar. Vi un p\u00e1jaro patas arriba pele\u00e1ndose con los cielos como en el reino aquel &#8230; El reino de&nbsp; . . .<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfTienes un reino?<\/p>\n\n\n\n<p>-D\u00e9jame ver. Estee S. . .<\/p>\n\n\n\n<p>-Dime, amor.<\/p>\n\n\n\n<p>-El reino de Palomares.<\/p>\n\n\n\n<p>-A ese tampoco lo conozco.<\/p>\n\n\n\n<p>-Dame el trago y te cuento el cuento, el cuento de Palomares.<\/p>\n\n\n\n<p>-Que tipo este tan cabr\u00f3n. \u00a1Ta\u2019 bien!<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/milton-ordonez\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n\n\n\n<h6 class=\"wp-block-heading\">*Publicados en: https:\/\/ficcionbreve.org y https:\/\/herederosdelkaos.blogspot.com, respectivamente.<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Madame et Monsieur Rinc\u00f3n C.C. vino de entre las matas y se sent\u00f3. Al fin habl\u00f3 Bernardo: \u2014\u00bfQu\u00e9 viste por all\u00e1? \u2014pregunt\u00f3, aunque tambi\u00e9n \u00e9l hab\u00eda estado por all\u00e1. \u2014Vi un mono. \u2014\u00bfEn el jard\u00edn, un mono? \u2014S\u00ed. Igualito a usted, ahora que recuerdo \u2014y empez\u00f3 C.C. a mover los hombros y la cabeza con [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":9766,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[16],"tags":[33,3],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9765"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9765"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9765\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13097,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9765\/revisions\/13097"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/9766"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9765"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9765"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9765"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}