{"id":9542,"date":"2023-11-23T19:52:44","date_gmt":"2023-11-23T19:52:44","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=9542"},"modified":"2023-11-24T18:39:43","modified_gmt":"2023-11-24T18:39:43","slug":"favores-recibidos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/favores-recibidos\/","title":{"rendered":"En virtud de los favores recibidos"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Orlando Chirinos<\/h4>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\">\n<p>&#8230;al que no se quiere<\/p>\n\n\n\n<p>ya se puede morir, pero al que s\u00ed,<\/p>\n\n\n\n<p>hay que buscarle otra forma<\/p>\n\n\n\n<p>de que no se vaya completo<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Nadie me encuentre ese muerto<\/strong><\/p>\n<cite>Onelio Jorge Cardoso<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>Tach\u00f3n<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>Se muri\u00f3, Justina se acab\u00f3. A golpe de media noche le empez\u00f3 un cez\u00edo que no la dejaba ni respirar y como a las tres, cuando todav\u00eda estaba bien oscuro, entreg\u00f3 su alma a Dios, me dijo Eustaquio cuando fue a hablarme para los rezos, justo cuando sali\u00f3 para el calo que hice por Chic\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>No vali\u00f3 nada con ella; ni las medicinas del doctor Urbina, ni los rezos y remedios de del mismo Jose\u00edto Molleja, al que Eustaquio trajo expresamente de Miruquito, despu\u00e9s de hacer el viaje en bestia todo el d\u00eda. Yo mismo vine a verla varias veces, para rezarle la hinchaz\u00f3n y para mandarle unas tomas de cogollo de azahar y ruda; pero fue en balde, porque al rato aqu\u00ed estaba la mujer, postrada otra vez por la dolencia.<\/p>\n\n\n\n<p>No dur\u00f3 nada en cama, la enfermedad se la comi\u00f3 rapidito. Cosa de d\u00edas nada m\u00e1s. \u00a1La pobre! Por fin  ha descansado, por la fina la han dejado en paz esos diablos negros que le com\u00edan la barriga y sus partes, que era donde se agarraba cuando le arreciaban los dolores. Se hund\u00eda los dedos en el cuerpo, se hac\u00eda trizas la ropa que lleva encima y soltaba unos gritos largos, con una fuerza, que la escuchaban m\u00e1s all\u00e1 de San Lorenzo y Miruquito.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 Vine a decirle que mi mam\u00e1 se muri\u00f3 esta madrugada, para lo del novenario y esas cosas \u2013 me dijo Taco.<\/p>\n\n\n\n<p>Le dije que s\u00ed, qu\u00e9 m\u00e1s pod\u00eda decirle, porque todo cristiano tiene derecho a que se le alumbre y se le ayude a abrir el camino hacia Dios, y por el aprecio que le ten\u00eda, aunque no la frecuentara, y no por pena, no se\u00f1or, al fin y al cabo a m\u00ed nunca me han importado gran cosa las habladur\u00edas de alguna gente, que se pasa la vida meti\u00e9ndose donde no los llaman, sino porque entre el calo, el trabajo de la casa y el rezarle a los muertos, no me queda tiempo. Bueno, adem\u00e1s de que a m\u00ed me gusta muy poco andar metido en las casas ajenas. Nunca fue falta de aprecio. Tambi\u00e9n, que uno debe ser agradecido, para regresar de alguna manera los favores que le hacen.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 \u00a1Qu\u00e9 broma!, ahijado. Dios la haya recogido en su seno \u2013 le dije, limpi\u00e1ndome la boca mojada de caf\u00e9 y vi\u00e9ndolo c\u00f3mo ten\u00eda que doblar la cabeza para meter sus dieciocho a\u00f1os por la puerta. \u00a1Sant\u00edsimo!, en qu\u00e9 hombr\u00f3n se ha convertido Eustaquio. Tan alto, tan distinto en eso, de mi comadre Justina, que era gruesa pero bajita. Todav\u00eda me parece estarla viendo el d\u00eda en que me vino a preguntar si quer\u00eda ser el padrino de su hijo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 Buenas \u2013 dijo, y se qued\u00f3 parada en la entrada, con una mano apu\u00f1ada puesta contra el marco de la puerta. Llevaba el pa\u00f1ol\u00f3n medioluto, del que nunca se separaba, y con el que se proteg\u00eda del sol. \u2013 Buenas \u2013 repiti\u00f3, y fue en ese momento que la vi, sonri\u00e9ndose como si estuviera asustada o apenada.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 Pase adelante, Justina. Pase adelante y si\u00e9ntese\u2013 la invit\u00e9, arrim\u00e1ndole una silla. Llam\u00e9 a Martina y le dije que le trajera caf\u00e9 a la visita. Mi mujer fue y regres\u00f3, y despu\u00e9s nos dej\u00f3 hablando solos.<\/p>\n\n\n\n<p>Le daba vueltas al pa\u00f1uelo entre los dedos, dec\u00eda algo sobre el sol o la sequ\u00eda y se callaba, levantaba la mirada al techo, as\u00ed como el Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, y no le sal\u00eda lo que quer\u00eda decirme de verdad. Se bebi\u00f3 el caf\u00e9 poco a poco, se puso la taza en el regazo y de un tir\u00f3n me pregunt\u00f3 si quer\u00eda ser el padrino de bautizo de Eustaquio. Me extra\u00f1\u00f3 mucho, porque la mayor\u00eda le lleva los hijos a Flaviano Jim\u00e9nez para que lo haga. Me extra\u00f1\u00f3 mucho, digo, porque&#8230; \u00a1f\u00edjese usted que hay cada cosa! \u00a1Venir a fijarse en m\u00ed para apadrinarle al muchacho! \u00a1En m\u00ed, un pobre pendejo, que no cuenta con casi nada para vivir, aparte de unas cuatro maticas de ma\u00edz o de caf\u00e9 o alguna de naranja!<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00ed, es como digo: no alcanzan los dedos de las manos y de los pies, juntos, para contar los ahijados de don Flaviano. \u00a1Mire que hay gente interesada! A m\u00ed, los pocos que tengo, saben que no voy m\u00e1s all\u00e1 de darles la bendici\u00f3n y uno que otro bol\u00edvar por la \u00e9poca de reyes. Le dije que con mucho gusto, que fijara ella la fecha, pero no quiso. Entonces acordamos hacerlo para el veinticuatro de septiembre, el d\u00eda de la fiesta de las Mercedes.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 Ah, escoja usted la madrina \u2013 alcanz\u00f3 a decirme cuando dejaba la casa.<\/p>\n\n\n\n<p>Tan tranquila que se ve\u00eda, tan robusta, tan sana. Nadie la oy\u00f3 quejarse nunca de una dolencia, porque nunca las tuvo. Ni siquiera una gripe fuerte, ni un dolor de muelas, mucho menos un pasmo o un c\u00f3lico. Y todo el tiempo d\u00e1ndole y d\u00e1ndole a la brega, pegada de la fajina: de los cambures al ocumo, del ocumo al caf\u00e9 y a la naranja, en \u00e9pocas de cosecha, de la naranja a la le\u00f1a, de la le\u00f1a a otra cosa. Siempre buscando la vida, trabajando en conucos ajenos, mi comadre, y entre claro y claro, durante el d\u00eda, en su casa o en el momento, y por la noche, pues, a completar el diario con su cuerpo. Es la verdad, y no la ofendo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Qu\u00e9 m\u00e1s iba a hacer la pobre! De d\u00f3nde m\u00e1s pod\u00eda sacar el sustento, sin tierra y sin marido. Llevando vainas, aguantando malos tratos  desprecios de muchos de los que ahora vienen a santiguarse y a tirarle unos dos Padrenuestros en la cara, como si fueran los mismos \u00e1ngeles del cielo, y tuvieran poder all\u00e1 arriba para entreabrirle a los difuntos las puertas del Reino.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 Esperame mientras le aviso a Martina \u2013  me acuerdo que le dije a Taco y me fui a la cocina. Salimos, \u00e9l delante de m\u00ed, con su tranco r\u00e1pido de mozo, pero tuvo que esperarme frente a la casa de Basilio Didenot.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 Las dolencias, hijo, estos pasmos que no tienen compasi\u00f3n con nosotros los viejos \u2013  le dije despu\u00e9s que seguimos a mi paso.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 \u00bfPor qu\u00e9 no me avisaste ah\u00ed mismo que muri\u00f3, muchachito? Vos sab\u00e9s c\u00f3mo apreciaba yo a la comadre. Y decime, \u00bfha llegado mucha gente?<\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00eda mucha gente ya: Aulia, la mujer de Polonio Pelotas; Billa Rivira, la que cuida la iglesia y limpia los santos, con su hija Sonia Rivira, Arsenio Mell\u00edn y otros. M\u00e1s tarde se apersonaron Carmen y Juanita Adrianza, acompa\u00f1adas de Ram\u00f3n y Jes\u00fas, los hermanos de mi comadre, que andaban diligenciando unas galletas y un chocolate para el velorio. La hab\u00edan acostado en el catre de ella, una cama de lona dura, de las que se doblan como tijera.<\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00eda quedado muy p\u00e1lida, como si se le hubiera ido toda la sangre, pero ya no ten\u00eda la boca como siempre la tuvo en su vida, con ese aire de dolor o punzada que se la bajaba de un lado. Se ve\u00eda m\u00e1s bien reposada, como si hubiera terminado un trabajo grande y ahora estuviera reposando, feliz y sin apuros.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 Vestite para que acompa\u00f1\u00e9s un rato al velorio, Martina.<\/p>\n\n\n\n<p>Le estuve dando vueltas a la botella, con ganas de empujarme un trago. Le di vueltas y le di vueltas, y ningunitas ganas de beber.<\/p>\n\n\n\n<p>La veo puesta ah\u00ed en la urna, a mi comadre, y me parece \u00a1tan sola! Lo que pas\u00f3 entre los dos, pas\u00f3. Pero cuando eso no ten\u00edamos el compadrazgo de por medio y sin embargo nos trat\u00e1bamos de \u00abusted\u00bb, ella por su forma de ser, y porque a uno el que reza muertos y sabe sus oraciones para sanar algunas enfermedades la gente lo trata de \u00abusted\u00bb, y yo porque ella me llevaba mis a\u00f1itos, sus diez lo menos. Yo estaba en medio de tragos, con Chayo Polanco y Basilio, cuando record\u00e9 que Martina se hab\u00eda ido de viaje para Coro. De pronto la figura de Justina se me vino a la cabeza y cuando quise darme cuenta, ya estaba toc\u00e1ndole la puerta. Ella no quer\u00eda cobrarme y me dec\u00eda D\u00e9jelo, d\u00e9jelo Tach\u00f3n, c\u00f3mo cree que yo voy a cobrarle a Usted. Y as\u00ed me dijo en todas las veces que la visit\u00e9, pero yo me las arreglaba para meterle algunos cobres entre el seno o si no, se los dejaba, en un descuido, sobre la mesa.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi conciencia est\u00e1 en paz con ella ante Dios. La socorr\u00ed todas las veces que necesit\u00f3 mi ayuda, as\u00ed como ella me ayud\u00f3 cuando lo procur\u00e9, fuera o no fuera tomado, aunque en todos los casos jam\u00e1s le ocasion\u00e9 disgustos ni hice esc\u00e1ndalos en su casa. Si llegaba mareado, la pobre ten\u00eda que soportarme la hablantina o las d\u00e9cimas viejas que cantaba y despu\u00e9s me abrazaba por la cintura y me llevaba casi de rastras a la cama, me desvest\u00eda, y si yo segu\u00eda muy borracho, me tapaba con la colcha y all\u00ed se estaba, sob\u00e1ndome la frente hasta que me dorm\u00eda. Una vez me pas\u00e9 de tragos y perd\u00ed la cartera. Cargaba algunos cobritos, porque le hab\u00eda vendido un caf\u00e9 a Rufino G\u00f3mez. Ella estaba barriendo el patiio, por la tardecita, y me vio venir dando tumbos por la vereda, entre los guamos y los ipiros. Sali\u00f3 a encontrarme y me dijo:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013  \u00a1Dios!, Tach\u00f3n, \u00bfde d\u00f3nde sale en ese estado? \u00a1V\u00e9ngase, v\u00e9ngase!<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de pisar la entrada tuvo que detenerse varias veces para que yo vomitara. Me dej\u00f3 acostado en el catre, y al ratico se apareci\u00f3 con una toma de manzanilla y en frasco de cuerno de ciervo, para que se me espantara el mareo. Al otro d\u00eda, apenas clarear, se apareci\u00f3 en mi conuco, a llevarme la cartera con el dinero completico. Por m\u00e1s que le rogu\u00e9, no quiso recibirme ni medio.<\/p>\n\n\n\n<p>D\u00edgame usted, \u00bfc\u00f3mo no va uno a agradecer cosas as\u00ed?, y si uno de verdad es agradecido, no debe andar ensuciando a la gente que le ha servido, y despu\u00e9s que se mueren mucho menos. Yo, ni siquiera con el pensamiento. Ni siquiera para m\u00ed mismo quiero recordar esas cosas de la cama que pasaron entre ella y yo, ahora que est\u00e1 muerta. En cambio, otros de los que est\u00e1n aqu\u00ed, despu\u00e9s que se serv\u00edan de ella, despu\u00e9s que llegaban a importunarla a deshoras, a procurarla en medio de una grizapa, no se contentaban con irse sin pagarle, sino que tras eso se burlaban de ella y dec\u00edan que ten\u00eda la carne fofa y las tetas aguadas, que no sab\u00eda moverse, que le hed\u00edan mucho el almizcle y los sobacos. Se emborrachaban en el negocio de Jos\u00e9 G\u00f3mez, y cuando ya no hallaban para d\u00f3nde ir, se acordaban de la pobre Justina y se iban a echarle vainas,y despu\u00e9s que volv\u00edan a jartarse de ron y de cocuy, vuelta a comenzar a echar los cuentas de las veces que se hab\u00edan cogido a la comadrita, y a inventar.<\/p>\n\n\n\n<p>All\u00ed est\u00e1 Don Flaviano con Paulo Trinche. Don Flaviano est\u00e1 empe\u00f1ado en que yo le venda todas las tierritas de Chic\u00f3n, que es con lo \u00fanico que cuento. Pero no lo voy a hacer. El Negro Merino me estuvo diciendo que no lo hiciera, por lo menos por los momentos, que \u00e9l se iba a informar bien y me explicaba por qu\u00e9. Si el Negro lo dice, es de creerlo, porque es un hombre serio y de confiar, y a pesar de perdieron la pelea con el gobierno, hay gente como uno, que lo respeta y lo estima. No tiene tama\u00f1o ese negro, para lo brioso que es. Cuando el ej\u00e9rcito lo agarr\u00f3, mal armado y enfermo, lo pasearon por la calle principal, con las manos amarradas atr\u00e1s y la cara hinchada de la golpaz\u00f3n que le hab\u00edan metido. Los soldaditos le gritaban: \u00bfcu\u00e1les, ah, cu\u00e1les son los que colaboraban contigo, vagabundo? \u2013  y se quedaban esperando la respuesta, que \u00e9l nunca les dio. Lo empujaban con las manos y los fusiles. Muchos cerraron la puerta para no ver tanta humillaci\u00f3n en un hombre, y Martina tuvo que agarrarme para que no saliera a decirles cuatro vainas a los del gobierno.<\/p>\n\n\n\n<p>Le dije a Martina que nos fu\u00e9ramos por la tardecita, para que les prepare la cena a los muchachos. Mejor ser\u00e1 que se quede en la casa, y regreso yo solo por la noche, a rezar y a velar hasta ma\u00f1ana por la ma\u00f1ana, cuando la enterremos. Pero ni un trago me voy a echar, ni uno solo, lo juro.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/orlando-chirinos\/\" target=\"_blank\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Orlando Chirinos &#8230;al que no se quiere ya se puede morir, pero al que s\u00ed, hay que buscarle otra forma de que no se vaya completo Nadie me encuentre ese muerto Onelio Jorge Cardoso Tach\u00f3n Se muri\u00f3, Justina se acab\u00f3. 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