{"id":9538,"date":"2023-11-23T16:11:46","date_gmt":"2023-11-23T16:11:46","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=9538"},"modified":"2023-11-25T21:26:05","modified_gmt":"2023-11-25T21:26:05","slug":"ensayos-jvgonzalez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/ensayos-jvgonzalez\/","title":{"rendered":"Ensayos de Juan Vicente Gonz\u00e1lez"},"content":{"rendered":"\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Meseniana a Ferm\u00edn Toro<\/h3>\n\n\n\n<p><em>Pereci\u00f3&nbsp; como perece&nbsp; un&nbsp;&nbsp; instru\u00admento divino en la discordia de los&nbsp;elementos terrestres, resonando en&nbsp;el universo. Toro<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Es medianoche. Silencio dulce y triste envuelve la&nbsp;tierra adormecida. La luna p\u00e1lida va visitando las dispersas nubes; las estrellas del cielo se miran en los r\u00edos; las cimas de los \u00e1rboles se estremecen,&nbsp;murmuran y parecen pensativas&#8230; A\u00fan est\u00e1 m\u00e1s triste mi coraz\u00f3n. En vano un aire fresco acaricia las hojas; el oto\u00f1o imita en vano las galas de la primavera y flores del color del cielo recogen en&nbsp;sus tiernos p\u00e9talos las gotas del roc\u00edo. \u00bfQu\u00e9&nbsp;&nbsp;nuevas desgracias amenazan a mi patria?&nbsp;reciente crimen se ha cometido en nombre&nbsp;santa libertad?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Es que acaba de abrirse una tumba&nbsp;y ha ca\u00eddo en ella el \u00faltimo venezolano, el fruto que crearon la &nbsp;aplicaci\u00f3n y el talento, y que sazon\u00f3 la paz en los &nbsp;envidiados d\u00edas, que para siempre huyeron de&nbsp;gloria nacional! \u00a1Llorarle es afligirse &nbsp;con los &nbsp;destinos de un pueblo condenado a vivir en las &nbsp;ceniza de sus d\u00edas pasados!<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Oh! \u00bfQui\u00e9n me diera las alas del canto para volar &nbsp;hacia esos tiempos, praderas cubiertas de &nbsp;rosas&nbsp;&nbsp;donde la libertad sonre\u00eda como las flores de loto &nbsp;sagrado, donde una naci\u00f3n dorm\u00eda, a la sombra de &nbsp;palmeras, entre sue\u00f1os de amor y de felicidad<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Cuatro j\u00f3venes, cuatro \u00e1rboles, llenos de perfumes&nbsp;y vida, alzaban all\u00ed sus altivas copas, o&nbsp;gloria de la patria; y a todos, a todos los ha segado &nbsp;la muerte!<\/p>\n\n\n\n<p>Por nueve a\u00f1os, bajo caney pajizo, extra\u00f1o&nbsp; a las &nbsp;cosas de la vida, errante con los astros &nbsp;por los espacios&nbsp;&nbsp;del cielo, atento a la divina m\u00fasica que &nbsp;los gu\u00eda; con la pluma en la mano, o bien mustio y&nbsp;silencioso, viendo las olas crecer, enfurecerse y &nbsp;estrellarse a los pies de su morada, languideci\u00f3 el menos joven de aquellos varones, el que planto en &nbsp;Venezuela el \u00e1rbol hermoso de las matem\u00e1ticas\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>La naturaleza le hab\u00eda hecho orador &nbsp;con la firmeza, flexibilidad y energ\u00eda que distinguieron su&nbsp;palabra; con el brillo y magnificencia de lenguaje,inseparables del fuego del coraz\u00f3n, vi\u00f3sele siem\u00adpre del partido de las nobles y generosas causas.&nbsp;En tiempo en que las C\u00e1maras sab\u00edan guardar su gravedad, estuvieron muchas veces para olvidarla en un entusiasmo sin ejemplo. Pose\u00eda el principal&nbsp;elemento del orador: una voz de corriente pura yextenso aliento, de sonido preciso y claro, de&nbsp;acento distinto y vibrador, que marcaba todos los&nbsp;movimientos de su alma sublime. Era una voz eco&nbsp;de su esp\u00edritu, m\u00fasica de su genio, dulce y&nbsp;flexible, pat\u00e9tica o irritada, que sonaba a veces&nbsp;como el clar\u00edn guerrero, llena de ritmos y ar\u00admon\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Como pol\u00edtico, Toro fue de esos esp\u00edritus ideales&nbsp;que sue\u00f1an hermosas teor\u00edas sobre el cabo de&nbsp;Suniun o en los jardines de la Academia.&nbsp;Abrasaba su alma el amor de la libertad, llama&nbsp;celeste, y el amor de los hombres, que en \u00e9l no se debilit\u00f3 jam\u00e1s. Cuando el demonio tentador de la&nbsp;gloria, el odio a la injusticia, la impaciencia de&nbsp;vengar los ultrajes de la patria, le arrastraron a ar\u00addientes pol\u00e9micas o a peligrosas resoluciones, su&nbsp;esp\u00edritu, en emoci\u00f3n perpetua, se esparc\u00eda sobre&nbsp;todos los objetos, colorando las palabras,animando y engrandeciendo los hechos.<\/p>\n\n\n\n<p>Tres veces visit\u00f3 Europa al servicio de la&nbsp;Rep\u00fablica. Con el c\u00e9lebre apellido de la esposa de&nbsp;Bol\u00edvar en un pueblo aristocr\u00e1tico, joven, de&nbsp;maneras brillantes, de palabra viva, lleno de&nbsp;talento y gracia<em>,&nbsp;<\/em>una naci\u00f3n grande le ofreci\u00f3 en&nbsp;su seno honores y fortuna. Todo le convidaba a aceptar. \u00bfQu\u00e9 le esperaba en un pa\u00eds que se hab\u00eda convertido en cementerio de sus hijos, en el loco de sus tiranos? \u00bfPor qu\u00e9 preferir a la gloria y el&nbsp;respeto el menosprecio de la ignorancia y el odio de&nbsp;la envidia? Mas Toro no vacila; por bella que sea&nbsp;la tierra del extranjero y por grandes promesas&nbsp;que haga, jam\u00e1s reemplaza aquella en que&nbsp;nacimos. Todo lo desde\u00f1a, y despu\u00e9s de haber asegurado la paz de la Rep\u00fablica, vuelve, nuevo&nbsp;Anacarsis, a morir en su seno.<\/p>\n\n\n\n<p>En todas partes se agita el hombre sobre el mar de&nbsp;la vida, llena de vanos dolores. Pero en nuestra&nbsp;tierra desgraciada, hasta la copa del placer se&nbsp;llena de ajenjo; la primavera de los a\u00f1os se ex\u00adtingue sin honor; suspira la virtud en el&nbsp;menosprecio; toda esperanza es quimera; la existencia es un sue\u00f1o doloroso&#8230; Para estar&nbsp;tranquilo habr\u00eda tenido que vivir sin entra\u00f1as en medio de las convulsiones de la historia con\u00adtempor\u00e1nea. Pero \u00a1cu\u00e1l ser\u00eda su dolor al ver la&nbsp;patria amada convertida en -sepulcro de ilusiones muertas! \u00a1Al asistir a la crucifixi\u00f3n de un pueblo infortunado!&#8230; Sobre la cima del pensamiento, al abatir sobre el sombr\u00edo valle que habitamos, su mirada de \u00e1guila, despedazado el coraz\u00f3n, bajaba&nbsp;a mezclarse en nuestras tristes miserias, para&nbsp;alegrarse con nuestros vanos contentos, dar&nbsp;l\u00e1grimas al dolor, consuelo al infortunio, excusa a todas las faltas, suplicas por todas las desgracias , animaci\u00f3n a todas las esperanzas . El desd\u00e9n de su labio silencioso era piedad; su erguida frente no acusaba a sus compatriotas envilecidos sino al destino inexorable\u2026.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo te saludo, amigo; no en esa fosa estrecha, sino en los espacios luminosos, donde innumerables astros giran con desconocida armon\u00eda sobre este peque\u00f1o t\u00famulo que llamamos nuestro universo!<\/p>\n\n\n\n<p>Antes del d\u00eda supremo, hab\u00edas ido a buscar en medio de la naturaleza la armon\u00eda y el amor que no hallaste en los hombres. Viviste en los campos oyendo el soplo de los vientos, atento al variado color de las tr\u00e9mulas hojas, poniendo el o\u00eddo al religioso murmullo de los bosques agitados. Y cuando viste a lo lejos las confusas sombras, mensajeras del p\u00e1lido reposo, contemplaste el mundo como una flor fresca y te reclinaste en su seno, sonre\u00eddo. \u00a1Los cielos te coronan!<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Mis libros <\/h3>\n\n\n\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 he de luchar yo con las tempestades pol\u00edticas, contra el movimiento continuo de las pasiones, con la ambici\u00f3n, las venganzas y cr\u00edmenes de los hombres? A m\u00ed no me tienta el esplendor de honores ni riquezas: m\u00e1s que lanzar mi nave al proceloso mar, amado de aquil\u00f3n, me es grato, cerca de la orilla, en t\u00edmida barca, cruzar sonriendo las tranquilas aguas del lago. La pol\u00edtica es una Diosa austera y sangrienta: su templo ahuyenta por el cruor de la sangre que lo ennegrece: esos ambiciosos que corona la fortuna, son v\u00edctimas destinadas a sus cruentas aras. <\/p>\n\n\n\n<p>Cuando se tiene un amigo, cuando horas enteras, en el rinc\u00f3n del hogar, hablamos dulcemente, con franqueza y lealtad, de la infancia, tan r\u00e1pida, de las locuras de la juventud, el tesoro que ama el avaro es despreciable, y nada tiene el mundo que pueda turbar nuestro coraz\u00f3n. Yo tengo mis amigos, tan fieles y discretos que no hablan a mi o\u00eddo, por temor de que los oiga, y hablan a mi coraz\u00f3n con tanta timidez y encanto que su voz parece el soplo de la inspiraci\u00f3n, una voz interior, un rayo que brota del alma misma. Este len- guaje misterioso como el del amor, p\u00fadico y ligero como la gasa que cubre un bello seno, da un placer al esp\u00edritu que le hace odioso cualquier otro. \u00bfQui\u00e9n hall\u00f3 un amigo tan seguro y firme, tan simp\u00e1tico y tierno como un libro? <\/p>\n\n\n\n<p>La copa de la sociedad reboza en tedio: cerca de uno conocido de muchos a\u00f1os, puede hasta olvidarse el trato de los dem\u00e1s; es el mayor bien de las relaciones del mundo : la constancia del trato es la amistad; el tiempo que corre constituye su encanto, y en mi ansia de ilusi\u00f3n, conservo con vigilante celo las \u00fanicas que tengo, juzgando hallar en ellas esa amistad pura que huy\u00f3 con la verdad al cielo y que debe colocarse entre las m\u00e1s bellas f\u00e1bulas de la antig\u00fcedad. <\/p>\n\n\n\n<p>. . . T\u00fa, t\u00fa no eres infiel, amigo m\u00edo: con tu calva frente, majestuoso de genio, rico de pensamiento, con esos ojos que cierras para ver mejor en el porvenir, llamarte amigo escuna gloria, un consuelo. T\u00fa conoces el idioma de los Dioses, tus cantos resuenan como el clar\u00edn guerrero, los r\u00edos que atraviesas conservan para siempre el nombre con que los llamaste. Homero, tu eres el Dios del canto, el primer genio de los tiempos heroicos; y t\u00fa, sin embargo, eres mi amigo. <\/p>\n\n\n\n<p>All\u00e1 en las tinieblas de la edad media, entre lo pasado y el porvenir, una figura adusta y grande se dibuja a mis ojos : su voz hace olvidar la del pa\u00eds de los bellos cantos, la Provenza; dicta una lengua que nadie podr\u00e1 alterar y anuncia un porvenir de entusiasmo y de luz. El como Dios form\u00f3 un cielo para sus amigos y cre\u00f3 un infierno de horrores para sus contrarios. Este te\u00f3logo, este poeta habla conmigo diaria- mente, y en largos coloquios, ya suspira de amor con la ad\u00faltera de R\u00edmini, ya me hace estremecer con el castigo del traidor a la patria, en el suplicio de Rugiero y de Hugolino. Beatriz convertida en la gracia por el poder del genio habla tambi\u00e9n conmigo, y soy el confidente de la amante por mi adoraci\u00f3n al poeta. <\/p>\n\n\n\n<p>Entre las nieblas del Albi\u00f3n, Shakespeare como un h\u00e9roe de Mowern, se levanta grande, majestuoso y sublime. La edad media con su valor, su genio, su poder de acci\u00f3n, sus corazones de bronce, yo la aprend\u00ed de \u00e9l. i Y comprend\u00eda las pasiones m\u00e1s dulces del alma: Desd\u00e9mona! Julieta! Ofelia! \u00a1y mientras yo hablo con tan ilustres amigos, con ese Calder\u00f3n, Iris de poes\u00eda, con esas creaciones del Tasso, Goethe, Chateaubriand, con la encantadora Armida y la tierna Herminia, y oigo el triste gemido de Margarita y Atala, se quiere que armado de la espada, aparezca entre los enemigos de mi patria como la sombra irritada que a las orillas del Egeo pon\u00eda en fuga a los ej\u00e9rcitos de Jerjes !<\/p>\n\n\n\n<p>. . . No, dejadme entre mis h\u00e9roes, dejadme o\u00edr las lecciones sublimes de estos genios. \u00bfQu\u00e9 dec\u00eda, almas magn\u00e1nimas y generosas? Ah! ya escucho vuestra voz: en adem\u00e1n austero sus sombras me excitan al combate: de entre las cenizas de Ili\u00f3n sale un canto f\u00fanebre en honra del valeroso H\u00e9ctor, que supo morir por la patria. Ese poeta, el amante de Beatriz, es el patriota, el fogoso Gibelino, el proscripto de Florencia, que va llorando por todas partes a la adorada patria. Anoche&#8230; no es una ilusi\u00f3n: espesas eran las tinieblas que me rodeaban: mi coraz\u00f3n temblaba con inquieto af\u00e1n, cuando de en medio de los libros una voz me llam\u00f3 tres veces por mi nombre, apellid\u00e1ndome cobarde, aguijone\u00e1ndome al combate: era la voz que escuch\u00f3 Aristodemo junto al ara fugitiva de Mecenia, la que despert\u00f3 los corazones griegos por la voz de Dem\u00f3stenes, la que, como una lava, brotaba en ondas de fuego de los labios de Mirabeau. <\/p>\n\n\n\n<p>Patria! soy tu soldado, y morir\u00e9 junto a tu altar: tu nombre resuena en mi coraz\u00f3n como el de la joven que se ama despu\u00e9s de luengos a\u00f1os de ausencia. \u00a1Liber-tad! yo veo esa horda manchar tu nombre y amenazar tus altares. Con la trompa de Tirteo yo convoco al combate, \u00a1Ciudadanos! a la voz del peligro regocij\u00e9monos: despreciarlos y vencerlos da la gloria y el renombre de los h\u00e9roes!<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Las letras en 1865<\/h3>\n\n\n\n<p>Al o\u00edrnos hablar del esp\u00edritu literario, se nos preguntar\u00e1 si creemos exista en Venezuela, si conocemos obras que lo expresen y cu\u00e1les son su car\u00e1cter y sus tendencias. La literatura naci\u00f3 un d\u00eda entre nosotros y sin las agitaciones y revueltas \u00a1ay! que han consumido al pa\u00eds, tendr\u00edamos acaso una, ingeniosa, noble, fruto espont\u00e1neo de nuestra civilizaci\u00f3n y nuestro clima. Pero si las letras son el lujo de las sociedades avanzadas en cultura, mal puede encontrarse entre nosotros, sin ocio para escribir, inspirados por pasiones moment\u00e1neas, distra\u00eddos por el ruido de las cat\u00e1strofes, tristes con lo presente, temerosos del porvenir. Los talentos vienen como siempre, el sol todos los a\u00f1os enciende las imaginaciones: a cada primavera, sobre el \u00e1rbol que destroz\u00f3 el rayo, sobre el cauce desecado, depositan nuestros j\u00f3venes sus verdes nidos donde adormecen sus sue\u00f1os, sus ilusiones y esperanzas. Nada les falta, ni el talento, ni la emoci\u00f3n, ni la frescura, ni la gracia; pero la flores all\u00ed ocultas se marchitan sin abrir, sin que una mano las coja, sin que pueda se\u00f1alar nadie sus colores y perfumes. Primero es saber, y el estudio es impopular; las Musas no desplegan sus alas sino a los ecos de la gloria, y nuestra gloria pas\u00f3. La pluma cae de las manos del historiador, y lo bello, lo sublime, lo ideal, huyen espantados ante la realidad mezquina. Como en el El\u00edseo de Virgilio los ojos entreven sombras divinas que el coraz\u00f3n no puede estrechar. <\/p>\n\n\n\n<p>Al hablar del esp\u00edritu literario nos referimos al que se extiende por el mundo y nos viene de Europa, no en las producciones elevadas de la alta literatura, sino en la corriente fangosa de novelas, comedias, \u00fanicos libros que nutren nuestra juventud, envenen\u00e1ndola: obras que extinguen toda inspiraci\u00f3n superior y divina para lisonjear cuanto hay de sensual y bajo en nuestro ser, nacidas de una fuente impura y que pertenecen a una serie de ideas inferiores y corruptoras. <\/p>\n\n\n\n<p>Pero el mal no existe sin honrosas excepciones; v\u00e9nse paladines intr\u00e9pidos caer duramente sobre lo? enemigos del buen sentido y de la moral, y con la m\u00fasica de Verdi a la cabeza, continuar su cruzada en provecho, de la verdad. Tal vez la literatura recobre su alto puesto. En cuanto a nosotros, persuadidos de que el pesimismo es esencialmente est\u00e9ril y de que a nadie persuade la violencia, esperamos y convidamos a esperar; c\u00f3mplices de todas las imaginaciones en el mal que se les se\u00f1ala, si se les representa sin remedio, sin bien alguno que lo mitigue, revelar\u00edanse contra la desesperante anatema, y el rigor de la censura comprometer\u00eda la autoridad. <\/p>\n\n\n\n<p>Debemos comenzar investigando hacia qu\u00e9 lado se inclina hoy la literatura lo que no es una innovaci\u00f3n ni una paradoja en las tradiciones de la cr\u00edtica; porque dependiendo la literatura de las grandezas y debilidades del esp\u00edritu humano, hasta en sus faces m\u00e1s brillantes, tiene un lado que agrav\u00e1ndose, puede ser peligroso y funesto. Existen siempre dos literaturas que marchan paralelas, la buena y la mala; bastando para convencerse de ello arrojar una mirada hacia atr\u00e1s, hacia las \u00e9pocas de ensayos y decadencia, o hacia las que son objeto de admiraci\u00f3n, de sentimiento y estudio. S\u00f3lo hay que advertir que el bien o el mal en las letras var\u00edan seg\u00fan sean los tiempos favorables o contrarios al generoso vuelo de las almas; ya que el movimiento, la vida, el \u00e9xito, la popularidad, la influencia, la facultad de atraer a la juventud \u00e1vida de fama y ruido, inspirar\u00e1n obras honestas o perversas, buenos o malos ejemplos, seg\u00fan pertenezcan a ideas sanas o corruptoras, a celebridades puras o manchadas. <\/p>\n\n\n\n<p>Es preciso decirlo, el arte moderno se inclina a un lado donde a empe\u00f1arse m\u00e1s, encontrarla su degradaci\u00f3n y su p\u00e9rdida ; pero ella no es la \u00fanica culpable y debemos acusar tambi\u00e9n a las vicisitudes pol\u00edticas en que no nos toca juzgar, a la sociedad que ha desde\u00f1ado sus intereses y deberes y a la cr\u00edtica que en vez de guiar y advertir, se ha complacido en extraviar.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfDe qu\u00e9 idea fecunda es instrumento esa literatura que ha merecido el nombre de peque\u00f1a (petit?)? \u00bfPor qu\u00e9 se a\u00edsla, ego\u00edsta, de la causa que debe defender, de la tarea que se le ha impuesto, independiente de lo que expresa, esclava de un poder particular que busca en s\u00ed su vida, su fin y su gloria? Si como dice un grande escritor, las mejores obras del esp\u00edritu son aquellas donde no ha habido premeditaci\u00f3n literaria, y que han hecho centellear de un cerebro inspirado una pasi\u00f3n ardiente, una convicci\u00f3n vigorosa, un poderoso inter\u00e9s, debe confesarse que el exceso de que hablamos lleva precisamente a resultados contrarios e impone a sus producciones un car\u00e1cter artificial y mezquino. Sin duda que en los \u00faltimos a\u00f1os hubo s\u00edntomas alarmantes. Pero; qu\u00e9 diferencia entre los excesos de entonces y los de hoy! En esos d\u00edas, al salirse el esp\u00edritu literario de sus verdaderos caminos, para complacerse en su omnipotencia y entregarse a sus caprichos, tend\u00eda al menos hacia grandes cosas. Su exagerado papel y su destino en el mundo se manifestaban en superiores esferas. Te\u00f1\u00eda con sus colores brillantes la pol\u00edtica, la historia, la poes\u00eda, la propaganda revolucionaria y todas las quimeras sociales, preludios de las revoluciones. Aspiraba a intervenir dictatorialmente en el gobierno de las sociedades futuras, a crear un tipo de soberbio individualismo que debiera dominar rep\u00fablicas e imperios&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>Hubo presunci\u00f3n en estos sue\u00f1os romanescos, hubo orgullo, demencia, hubo el rid\u00edculo y peligros de toda especie; pero no hab\u00eda abatimiento, los hombres eran insensatos, no viles! Las instituciones liberales de aquella \u00e9poca, las licencias de la imaginaci\u00f3n embriagada con sus propios filtros, la disposici\u00f3n volc\u00e1nica de los lectores, todo contribuy\u00f3 a la excitaci\u00f3n desmesurada del esp\u00edritu literario. La situaci\u00f3n actual inspira consideraciones diferentes. Aparte toda oposici\u00f3n y s\u00e1tira, es preciso confesar que las letras no pueden existir independientes de las formas de la vida p\u00fablica, que las eleva o abate, las fortifican o debilitan, excita la emulaci\u00f3n o provoca Ja laxitud. Se animan por el contacto de las instituciones, que hieren a veces su delicadeza y absorben a expensas suyas la atenci\u00f3n general y que las arrebatan tambi\u00e9n en su movimiento y las calientan a su llama. Los g\u00e9rmenes fecundos que la libertad deposita en las almas y disemina en el aire, el vuelo que imprime a la juventud, el gusto de pol\u00e9mica y aventura que propaga y dirige, reflejan necesariamente sobre las letras; porque todo entusiasmo del mismo modo que todo desencanto se eslabonan como lo prueban las batallas literarias de la Restauraci\u00f3n, contempor\u00e1neas y rivales de las luchas apasionadas de la tribuna y la prensa. Cada \u00e9poca tiene su expresi\u00f3n literaria particular, caminos que ama m\u00e1s, g\u00e9neros que cultiva de preferencia, seg\u00fan el grado de perfecci\u00f3n social y el ardor de las ilusiones o creencias, el juego de los intereses p\u00fablicos, la curiosidad, el gusto, la pasi\u00f3n, la moda. Los gloriosos esfuerzos del romanticismo en 1828, el entusiasmo y c\u00f3lera que despertaron sus tentativas, el car\u00e1cter militante de cada uno de sus triunfos, su acci\u00f3n en la sociedad escogida y en los placeres del esp\u00edritu fue una de las fases de la vida p\u00fablica de entonces, f\u00e1cil de observar en los peri\u00f3dicos y en las C\u00e1maras, sobre el teatro, en los cursos de la Sorbona, en los prefacios de los nuevos libros y en los salones. <\/p>\n\n\n\n<p>Agotadas estas fuentes por tempestades que desecan los r\u00edos despu\u00e9s de haber hecho los torrentes, suprimidas estas condiciones de renovaci\u00f3n y excitaci\u00f3n fecunda, el vac\u00edo ha sucedido por todas partes. Burlado el esp\u00edritu literario en sus aspiraciones quim\u00e9ricas y condenado a sufrir la reacci\u00f3n del buen sentido y de las ideas positivas, humillado, irritado por la adversidad, no convertido, sigue la marcha l\u00f3gica de los poderes que se debilitan, exager\u00e1ndose y que se precipitan al extremo contrario, creyendo suplir los que les falta por la -est\u00e9ril ostentaci\u00f3n de sus abusos y caprichos. H\u00e9le hoy exagerado en lo que es bajo como se hab\u00eda exagerado en lo que es alto. A falta del imperio del mundo, ha reemplazado las quimeras por el c\u00e1lculo y aspira francamente al bienestar, a grandes sueldos, a la riqueza r\u00e1pidamente adquirida. No es ya un joven ambicioso que tiende al dominio universal; es un pendolista h\u00e1bil gastado, que tiene en venta art\u00edculos de ocasi\u00f3n y que calcula lo que puede ganar en cada una de sus obras, mezclando convenientemente el anuncio, el cartel, el reclamo industrial, no literato, por una alianza extravagante, hija de vanidades contradictorias, est\u00e1 tan infatuado de su m\u00e9rito, tan indiferente a su misi\u00f3n, tan desenga\u00f1ado de sus sue\u00f1os, que si una circunstancia se presenta, se apodera de ella con furor, abdica y se absorbe en la industria y el agio, sus antagonistas antes, hoy sus amigos. <\/p>\n\n\n\n<p>Notaba ha poco un cr\u00edtico espiritual, comentando una frase de Jos\u00e9 de Maistre que las sociedades tienen siempre la literatura que merecen; a lo que podr\u00eda a\u00f1adirse que una literatura agrada siempre a la sociedad que representa. Cuando ha desaparecido de la vida social el sentimiento del respeto \u00bfc\u00f3mo habr\u00eda de subsistir en la novela y el drama? Cuando la gracia y el pudor de la educaci\u00f3n y los modales han ca\u00eddo ante la licencia moderna \u00bfc\u00f3mo podr\u00edamos hallarlos en el teatro y en los libros? Cuando a la grandeza de las ideas, al sentimiento de la consagraci\u00f3n y el sacrificio, a la aspiraci\u00f3n a lo bello y grande, a las generosas locuras de la pasi\u00f3n y la juventud, han sucedido en las almas el culto del oro, del placer y de la mentira, \u00bfc\u00f3mo tan vulgares \u00eddolos animar\u00edan con su negro soplo las producciones del pensamiento? La vigilancia del buen gusto, \u00bfde qu\u00e9 modo se ejercer\u00eda y qui\u00e9n podr\u00eda ejercerla de entre esa multitud que corre de todos los puntos del globo, sin discernimiento, sin gusto, dem\u00f3cratas literarios que predican la igualdad entre lo bueno y lo malo, mercaderes de Nueva York, bebedores de cerveza de Hamburgo, agiotistas de Par\u00eds? <\/p>\n\n\n\n<p>Quince a\u00f1os ha, cuando las novelas en follet\u00edn apasionaban con sus invenciones gigantescas las cortes, las ciudades y las aldeas, creando existencias singulares fuera de las leyes sociales y morales como estaban las obras mismas fuera de las reglas literarias, pod\u00eda asegurarse que la literatura calumniaba la sociedad. Reduc\u00edase su arte a una perpetua ant\u00edtesis que nos mostraba el hero\u00edsmo en el crimen, la grandeza en el desorden, la poes\u00eda en el mal, y que distribuyendo bellos papeles a cuantos ve de reojo una civilizaci\u00f3n regular, los impon\u00eda, odiosos y rid\u00edculos, a todos los representantes del orden, del deber, de la defensa leg\u00edtima y legal, desde el magistrado hasta el sacerdote. La boga inmensa que obtuvieron esas pinturas mentirosas, si conmovi\u00f3 los esp\u00edritus alter\u00f3 tambi\u00e9n las relaciones de los hombres de letras con el mundo; y los autores de estos extra\u00f1os cuentos fueron como su obras mismas objeto de m\u00eda curiosidad sin respeto, donde la influencia y la dignidad literaria desaparec\u00edan en la alucinaci\u00f3n, el capricho y lo fant\u00e1stico. <\/p>\n\n\n\n<p>Pero al menos si se calumniaba entonces a la se\u00f1ora respetable, al funcionario, al pr\u00edncipe, al magistrado, al ciudadano, era represent\u00e1ndolos con vaga generalidad en personajes de invenci\u00f3n, seg\u00fan las exigencias de la novela. Pod\u00edan quejarse las clases de que se les hab\u00eda ofendido, pero a\u00fan no se tocaba a los individuos, triste progreso que nos estaba reservado y que es l\u00f3gico. Las cat\u00e1strofes p\u00fablicas, las variaciones del gusto y de la moda, el esp\u00edritu de reacci\u00f3n, hab\u00edan relegado en la sombra sus ficciones pasmosas, que en medio de innumerables defectos, tuvieron el m\u00e9rito de generalizar sus calumnias y sus paradojas. Habiendo agotado las imaginaciones saturadas todas las sensaciones violentas, todas las emociones febriles de la novela y el drama, ped\u00edan algo m\u00e1s vivo, m\u00e1s corto y m\u00e1s picante. Es entonces cuando hemos visto el esp\u00edritu literario&#8217; descender algunos escalones m\u00e1s y con ellos la sociedad; tal es esta literatura que hace tanto ruido, que germina tan pronto, donde las preocupaciones, los errores, las malas pasiones ofrecen pasto abundante a los consejos p\u00e9rfidos y a las impuras im\u00e1genes de la novela y el teatro. Res\u00famese en ella el esp\u00edritu literario, exagerado, viciado y envilecido, tal como hemos procurado dibujarlo y tal como influye en nuestras pasiones, costumbres y f\u00fatiles ensayos.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/jv-gonzalez\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Meseniana a Ferm\u00edn Toro Pereci\u00f3&nbsp; como perece&nbsp; un&nbsp;&nbsp; instru\u00admento divino en la discordia de los&nbsp;elementos terrestres, resonando en&nbsp;el universo. Toro Es medianoche. Silencio dulce y triste envuelve la&nbsp;tierra adormecida. 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