{"id":952,"date":"2021-08-27T19:20:57","date_gmt":"2021-08-27T19:20:57","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=952"},"modified":"2025-04-18T08:46:51","modified_gmt":"2025-04-18T13:16:51","slug":"cuentos-laura-antillano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/cuentos-laura-antillano\/","title":{"rendered":"Dos cuentos de Laura Antillano"},"content":{"rendered":"\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Con los ojos abiertos<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>\u2014Ahora levanten los brazos y exti\u00e9ndalos horizontalmente\u2026 \u00a1As\u00ed! \u00a1descansen!<\/p>\n\n\n\n<p>Una sola fila, la l\u00ednea de pantaloncitos azules se mueve, pierde simetr\u00eda, manchas de sol sobre el asfalto. La masa de muchachas se convierte en un todo borroso. Once de la ma\u00f1ana que no pasar\u00e1n nunca. El muro del Liceo permite el reposo de algunas ramas del camoruco ya mustias.<\/p>\n\n\n\n<p>Miriam entrelaza sus piernas, apoyando los codos en las rodillas y espera al final del receso, las estudiantes parecen ignorarla en sus cuchicheos y los gestos de la coqueter\u00eda. Miriam mira absorta la textura misma del asfalto, con la espalda inclinada, y la humedad tibia de sus muslos bajo el sol inclemente.<\/p>\n\n\n\n<p>Coraz\u00f3n-pozo, sombr\u00edo foso de ausencia, he aqu\u00ed el dolor.<\/p>\n\n\n\n<p>Dentro de las l\u00edneas del paisaje recordaba fugaz la presencia de aquellos vagones de tren abandonados, las copas de los \u00e1rboles proyectando una enorme sombra a la orilla de la avenida, ceibas, jabillos, samanes, carabal\u00edes, y ese viento de inicio de la noche que apenas alcanzaba a levantar el dobladillo del vestido de una muchacha que pasa rumbo al parque. \u00c9l hab\u00eda detenido el carro all\u00ed, inesperadamente, sin consulta previa, \u00e9l, con su elegancia de gesto refinado, su aroma de pinos, su historia de tres a\u00f1os cercanos.<\/p>\n\n\n\n<p>Con un dedo r\u00e1pido introdujo de nuevo el cassette en el radio-reproductor, y la voz melodiosa, met\u00e1lica, sali\u00f3 de improviso en una r\u00e1faga golpeante.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014(\u201cSe te olvida\/ que me quieres a pesar de lo que dices\/ pues llevamos en el alma cicatrices\/ imposibles de borrar\u201d.)<\/p>\n\n\n\n<p>La mano de \u00e9l comenz\u00f3 a pasearse por su muslo, como dando palmaditas. \u2014Tranquil\u00edzate, Miriam, tranquil\u00edzate.<\/p>\n\n\n\n<p>La l\u00e1grima de ella se detiene en la cuenca del lagrimal y crece, pero ya no es agua sino cristal endurecido, no es gota, es pozo profundo, no es fr\u00e1gil es met\u00e1lica bala acerada. (\u2014No quiero que brotes\u2014.) La l\u00e1grima se revierte, pupila h\u00fameda.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Te ped\u00ed que no salieras con ella.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Y sal\u00ed! \u00a1Sal\u00ed!&#8230; \u00a1\u00bfY entonces qu\u00e9?!<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora el contacto de esa palma sobre su muslo deroga en roce violento no caricia. Se retira. Vuelve a ocupar su lugar en el volante del autom\u00f3vil.<\/p>\n\n\n\n<p>La l\u00e1grima retenida no tiene amparo ni escolta. Miriam lo mira, trata de mirarlo. Ahora lo ve\u2026 tiene tres a\u00f1os llam\u00e1ndolo \u201cvida\u201d\u2026 Ella descubre lo impecable del lazo de su corbata, y lo sabe desde siempre as\u00ed. Negro nudo exacto, paradigm\u00e1tico, entre los extremos del cuello duro blanco.<\/p>\n\n\n\n<p>No hay v\u00e1lvula de escape, esa gota salada quiere deslizarse por su rostro.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 pasa, chica? \u00bfTe quedaste muda? \u00bfNo tienes nada que decir ahora?<\/p>\n\n\n\n<p>Espeso cielo gris sobre los camorucos, las ceibas, los jabillos\u2026 Coraz\u00f3n-pozo, sombr\u00edo foso de ausencia, he aqu\u00ed el dolor.<\/p>\n\n\n\n<p>El timbre suena, y las muchachas en medio de risas y gestos voluptuosos vuelven a formar filas, la profesora sin embargo no parece percatarse de la situaci\u00f3n y permanece a\u00fan durante largos minutos sentada en el suelo con la cabeza gacha mirando la explanada de concreto, el silencio se generaliza. Una de las m\u00e1s j\u00f3venes del grupo del primer a\u00f1o, una de las m\u00e1s audaces, decide romper la l\u00ednea de fuego, y se acerca certera hasta el hombro de su profesora.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Profesora Miriam, ya son\u00f3 el timbre\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Unos ojos se levantan a mirarla desde un lugar remoto, y despu\u00e9s de largo desconcierto, la profesora se pone de pie, estirando sus muslos \u00e1giles, flexionando su cintura.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014S\u00ed\u2026 sigamos con la clase.<\/p>\n\n\n\n<p>Los ojos de Miriam se posan distra\u00eddos sobre los rostros de sus estudiantes, y puede percibir las goticas de sudor desliz\u00e1ndose en las sienes.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Coloquen las manos a ambos lados de la cintura, vamos a trotar en el lugar, para calentarnos de nuevo\u2026 \u00bftodas en posici\u00f3n? \u00a1empecemos!<\/p>\n\n\n\n<p>Los brazos en relax a los lados del t\u00f3rax, las piernas firmes, los senos siguiendo el movimiento de arriba hacia abajo, las palpitaciones se aceleran.<\/p>\n\n\n\n<p>La voz del cassette parece plegarse a la situaci\u00f3n (\u00a1\u201cAti\u00e9ndeme\/ quiero decirte algo, que quiz\u00e1s no esperes\/ doloroso tal vez\/ Esc\u00fachame\/ que aunque me duele el alma\/ yo necesito hablarte\/\u201d!) En la gota-l\u00e1grima-copa-torre-cristal de roca, Miriam evoca, reteni\u00e9ndolas, algunas sensaciones de la historia. \u00c9l, cabalgador, centauro, la respiraci\u00f3n entrecortada transfigurado en h\u00e9roe de otra estancia, aquel albor de s\u00e1banas, espacio interminable para el amor, sensaci\u00f3n de sus piernas entre las suyas, piel tibia, oasis en infinito desierto, cobijo de retorno a la salida originaria, internados uno dentro del otro hasta la saciedad, sombra de espadas, cr\u00e1teres de lava feroz, erupci\u00f3n de infinito recomienzo.<\/p>\n\n\n\n<p>En el silencio dentro del autom\u00f3vil una hoja cruje, un tronco cruje y se astilla de rama adentro.<\/p>\n\n\n\n<p>En la mirada de \u00e9l no hay transparencia, s\u00f3lo una superficie convexa de pupila sin matices.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfD\u00f3nde quieres que te lleve, Miriam?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfC\u00f3mo?&#8230; \u00bfY no \u00edbamos a pasar la tarde juntos?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Estoy ocupado\u2026 No puedo\u2026 \u00a1Miriam, chica, entiende!<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 entienda, qu\u00e9?&#8230; \u00bfQu\u00e9 es lo que t\u00fa quieres que yo entienda?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Esto! \u00a1El final: todo!<\/p>\n\n\n\n<p>Los brazos de \u00e9l se levantan, sus hombros se levantan, el rostro, voltea a mirar por la ventanilla. La llovizna comienza, apenas puede percibirse a trav\u00e9s del cristal. Si la l\u00e1grima fluye no se escuchar\u00e1 ahora.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014D\u00e9jame aqu\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfAqu\u00ed?, \u00bfno quieres que te lleve a tu casa?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No, estar\u00e9 bien aqu\u00ed\u2026 puedo caminar por el parque. \u2014Ella abre la puerta del autom\u00f3vil, no quiere que pueda ver su rostro, quiere que este instante sea borrado de la pel\u00edcula, quiere que no pase, que no exista. Desde afuera, desde la ventanilla vuelve a mirarlo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfSe acab\u00f3, verdad?&#8230; Se acab\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9l la mira y no responde, la frase se queda flotante debajo de la sombra de las ceibas y los jabillos, entre las aguas turbias del r\u00edo, entre las hojas secas y la llovizna de la noche que comienza. La frase se va, desaparece. No la oy\u00f3 nadie. No estaba dirigida a nadie.<\/p>\n\n\n\n<p>Miriam siente su falda flotando y camina r\u00edgida, se\u00f1orial, percibiendo las agujitas finas sobre su piel. Hay una peque\u00f1a loma verde frente a ella; detr\u00e1s, un ni\u00f1o juega con una enorme pelota que caer\u00e1 a los pies de Miriam. Coraz\u00f3n-pozo, sombr\u00edo foso de ausencia, he aqu\u00ed el dolor.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Profesora, \u00a1la pelota!<\/p>\n\n\n\n<p>La masa de muchachas se mueve frente a ella difusa, s\u00f3lo distingue por instantes el volumen de la pelota saltando sobre las cabezas. All\u00ed est\u00e1 la cesta, hay que hacerla llegar dentro.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Sep\u00e1rense! \u00a1Termin\u00f3 el primer tiempo!<\/p>\n\n\n\n<p>Pudo percibir el arranque del motor del auto a su espalda, pudo saber que el daba por asumido ese final y se dio cuenta entonces de que sus zapatos estaban mojados por la humedad del verde y la llovizna y de que la pelota del ni\u00f1o la hab\u00eda golpeado y la sombra de las ceibas, los jabillos, los samanes, los carabal\u00edes era ahora m\u00e1s espesa, negra, de noche turbia. La mujer camina por la vereda descuidada, se detiene frente al banco de concreto y se sienta teniendo especial cuidado en estirar la falda, el reposo hace su rostro arm\u00f3nico frente a un paisaje que se oculta en el velo de la obscuridad, las l\u00e1grimas comienzan a fluir de sus ojos sin que las l\u00edneas del rostro se inmuten.<\/p>\n\n\n\n<p>Coraz\u00f3n-pozo, sombr\u00edo foso de ausencia, he aqu\u00ed el dolor.<\/p>\n\n\n\n<p>La voz del bolero resuena repetitiva en sus o\u00eddos (\u201cSe te olvida\u2026 que tenemos en el alma cicatrices\/ imposibles de borrar\u2026\u201d).<\/p>\n\n\n\n<p>Como una panor\u00e1mica desfilan ante sus ojos tres a\u00f1os, y la cifra suena inconexa, absurda, un n\u00famero flotando en un espacio vac\u00edo, un silencio que se compagina con esta sombra de samanes, ceibas, jabillos y carabal\u00edes.<\/p>\n\n\n\n<p>La mujer se pone de pie cuando ya de sus ojos no brota humedad posible, de su bolso ha extra\u00eddo el peque\u00f1o pa\u00f1uelo con aroma suave, toca autom\u00e1tica las mejillas como si se tratara de un rostro que no es el suyo, y comienza serena el trayecto hacia su casa. Esta calle no es m\u00e1s calle conocida, esta penumbra nada dice de afectos, estas hojas, estos vientos, ahora todo es extra\u00f1o, desconocido, se siente una extranjera.<\/p>\n\n\n\n<p>Coraz\u00f3n-pozo. Sombr\u00edo foso de ausencia. He aqu\u00ed el dolor.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Profesora, Miriam, el receso ha sido muy largo\u2026 \u00bfNo vamos a jugar el segundo tiempo?<\/p>\n\n\n\n<p>La profesora Miriam est\u00e1 sentada en el muro que bordea la jardinera y mantiene la pelota de basketbol entre sus brazos, cuando la estudiante le habla necesita algunos segundos para entender la noci\u00f3n presencial de la situaci\u00f3n, finalmente sus ojos dan alguna se\u00f1al de estar en ese lugar.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Ah \u00a1S\u00ed, Mart\u00ednez, tiene raz\u00f3n, tome la pelota!&#8230; \u2014 y dirigi\u00e9ndose al grupo, que la mira curioso, se coloca el silbato cerca de la boca.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Comienza el segundo tiempo!<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Puiiiiiiii!!! \u2014Suena el silbato.<\/p>\n\n\n\n<p>La pelota salta casi exclusivamente entre las manos de las estudiantes m\u00e1s altas: Mart\u00ednez y Flores, los zapatos de goma parecen rebotar contra el calor del asfalto, una mancha blanca trenzada que salta, otra, alguna azul, las rodillas flexionan y la pelota vuela.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Esa cesta es mala!<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1\u00bfPor qu\u00e9?!<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014T\u00fa empujaste a Antonieta.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfYo?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Vamos, Alejandra, todas vimos\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Bueno, que lo decida la profesora Miriam.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Profesora Miriam\u2026 \u00bfd\u00f3nde est\u00e1?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No s\u00e9\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 se hizo?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Ah, pues, ahora s\u00ed\u2026 \u00bfC\u00f3mo que se fue?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Vamos a buscarla, a lo mejor est\u00e1 en el ba\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Verdad, b\u00fascala.<\/p>\n\n\n\n<p>La cara de Mart\u00ednez es una l\u00e1pida, el relieve de su rostro sobre una superficie marm\u00f3rea.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 te pasa, Alejandra?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Vengan!<\/p>\n\n\n\n<p>En la superficie heterog\u00e9nea del piso de granito un hilo delgado rojo es la l\u00ednea conductora hasta el cuerpo de la mujer, el peque\u00f1o rev\u00f3lver yace cercano a su mano de u\u00f1as recortadas. La sangre brotando de su boca es como un error en el dibujo del rostro, siempre sereno a pesar de los grandes ojos abiertos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Gol de contra-ataque para defensa vulnerable<\/h3>\n\n\n\n<p>Yo estaba enamorada de F\u00e9lix, el guardameta, y los gringos se hab\u00edan metido en Camboya.<\/p>\n\n\n\n<p>A ti te gustaba Orlando, sus anteojos cuadrados, calva y acento falconiano de Menemauroa. La facultad ha sido declarada en proceso de Reforma, y en el malec\u00f3n de El Milagro se cuentan las \u201c penas\u201d frente a un lago inspiraci\u00f3n de viejos poetas (\u201cUd\u00f3n P\u00e9rez y Baralt, la pareja sin igual\u201d), olor de pl\u00e1tanos, cielo ra\u00eddo, incendiado, y las aguas de tan oscuras que no se ven.<\/p>\n\n\n\n<p>All\u00ed est\u00e1 el F\u00e9lix en la cancha, defendiendo como un tigre de bengala. Los tiene confundidos con sus movimientos, se tropiezan unos con otros y \u00e9l se va por arriba, siempre sonr\u00ede con el mech\u00f3n cayendo sobre su frente.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que te gusta de Orlando es la seriedad. El es el responsable de la \u201cc\u00e9lula\u201d. Por ti&nbsp; que hubiera una redada y buscaran a Orlando para t\u00fa&nbsp; ofrecer tu casa \u201cconcha\u201d y as\u00ed tenerlo tuyo por horas y horas.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese fue un tiro fenomenal.<\/p>\n\n\n\n<p>Rivelino esta dur\u00edsimo.<\/p>\n\n\n\n<p>Se cayeron los checos con esta.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQuieres media pastilla para mantenernos esta noche?<\/p>\n\n\n\n<p>Respondes con un movimiento afirmativo de cabeza.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Coutinho, as\u00ed se juega!<\/p>\n\n\n\n<p>Una tajada de queso americano y el resto de la jarra con limonada. El libro de filolog\u00eda rom\u00e1ntica&nbsp; yace cad\u00e1ver sobre mis piernas. Desde un balc\u00f3n vecino suena \u201cChatarra\u201d, la de Paul&nbsp; Mc Carthy. A veces salgo con Rocco, la guitarra y un cantar bajito. Arquitectura: amanecen dormidos sobre los mesoneros del taller los d\u00edas en que hay entrega de \u201ccomposici\u00f3n\u201d. Rocco est\u00e1 trabajando en un proyecto de plan de viviendas para los pecadores de los Puertos de Altagracia. Las tardes de la casa de la playa son un oc\u00e9ano de sensaciones febriles.<\/p>\n\n\n\n<p>Correr con la tibieza de la arena en la planta de los pies, saber&nbsp; del agua, de luces diferentes, no tener tiempo y espacio sino abierto, y ver el cielo cambiante en le caer de la tarde, para regresar al Ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p>T\u00fa mam\u00e1 todav\u00eda&nbsp; no descubre los frascos de dexedrina, yo misma no s\u00e9 donde los escondes, de todos modos sospecho que si los encuentra nunca entender\u00e1 de que se trata.<\/p>\n\n\n\n<p>En casa sembr\u00e9 semillas de girasol en una maceta y esta ma\u00f1ana aparecieron los primeros brotes. Me rega\u00f1as porque he llenado las m\u00e1rgenes del libro de \u201cra\u00edces griegas\u201d con dibujitos burlones, y ayer nos tropezamos con Orlando en la cafeter\u00eda y casi te desmayas, entonces te rega\u00f1\u00e9 yo, por tu obviedad (mira \u00a1que palabras aprendo!).<\/p>\n\n\n\n<p>Saquearon la residencia en donde vive Rocco, esta ma\u00f1ana, y se lo llevaron preso, al Gato, a Alfonso, a Pedro Vicente\u2026a casi todos los del grupo, adem\u00e1s \u201cLa Cobra\u201d pas\u00f3 y ametrall\u00f3 los cristales de las ventanas, en las paredes quedaron incrustados los proyectiles\u2026 Hoy amanecieron pintas por toda la Ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p>El martes pasado nada m\u00e1s hab\u00edamos estado todos juntos viendo \u201cLa Infancia de Iv\u00e1n\u201d en el cine club de Ingenier\u00eda. Por cierto&nbsp; que te quedaste dormida sobre mi hombro toda la pel\u00edcula y yo pase la noche con dolores musculares.<\/p>\n\n\n\n<p>Para m\u00ed que F\u00e9lix es el mejor guardametas de la bolita del mundo, y de todas las galaxias. \u00a1C\u00f3mo sabe moverse! Sus ojos son l\u00e1mparas atentas.<\/p>\n\n\n\n<p>F\u00e9lix se convierte en una pared y la pelota no pasa, F\u00e9lix teje esa pared con la agilidad de sus piernas, salta, corre, mueve el mech\u00f3n de cabello, tiene risa de muchacho sano- zanahoria.<\/p>\n\n\n\n<p>Tu muerdes el pedazo de pan con queso americano, hipnotizada, no das cuenta del paso por la garganta, del sabor de ese amarillo. Trato de fijar la mirada en las l\u00edneas del texto sobre mis piernas, abierto hace horas en la materia a examen, pero las letras saltan, crecen, se disuelven, pasan a convertirse en un jerogl\u00edfico desconocido.<\/p>\n\n\n\n<p>Mis ojos, desde atr\u00e1s de los cristales, vuelven al t\u00f3rax de F\u00e9lix, la torso de F\u00e9lix, a las piernas de F\u00e9lix- (\u00bfc\u00f3mo ser\u00e1n las de Rocco?). La pelota viene y va por el campo, la tiene Coutinho. La juega a ritmo de samba con pasito corto, esquivando con la espalda al enemigo.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00a1Vamos Coutinho! \u00a1Estamos contigo! \u00a1No te dejes dar un gol de contra ataque!<\/p>\n\n\n\n<p>Esta tarde repartimos los volantes contra la invasi\u00f3n a Camboya. Orlando habl\u00f3 desde una tarima que improvisamos en el pasillo frente al auditorio, tambi\u00e9n aludi\u00f3 al asunto de La Cobra. Ya soltaron a los muchachos, pero los maltrataron, Alfonso nos ley\u00f3 algunas p\u00e1ginas de su diario en donde cuenta el asunto por dentro.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s nos fugamos de la clase de lat\u00edn para ir a ver \u201cEl Submarino Amarillo\u201d en el cine Roxy. Ando con la carta de Jes\u00fas Que recib\u00ed esta ma\u00f1ana para mostr\u00e1rtela, con \u00e9l pas\u00e9 unas lindas vacaciones en Lecher\u00edas y ahora escribe. El hielo de la limonada se ha derretido y no hay m\u00e1s en la nevera. Comienza diciendo: \u201cdesde que te fuiste ando en una depre\u2026\u201d T\u00fa me muestras que el hecho de que no haya escrito la palabra completa es un indicio de que no est\u00e1 decidido a&nbsp; nada, y yo me pongo de pie par ir a buscar a la nevera un hielo que no existe y as\u00ed disimular mi desilusi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy nos tomaremos el pasillo de la Escuela de Letras, el Enano Siniestro nos ensay\u00f3 el coro (\u201cMaldigo la poes\u00eda concebida como un lujo\/ primordial por los neutrales\/\u201d), cantaremos y despu\u00e9s Alfonso, encaramado en el escritorio \u2013 tarima leer\u00e1 la parte de su diario, relativa al allanamiento y los desmanes de la polic\u00eda y La Cobra.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo creo que la clave es Roberto Rivelino. Mira como patea. El equipo traza la estrategia alrededor de Roberto. El es el hombre- eje del partido.&nbsp; De acuerdo, t\u00fa dices: Pel\u00e9. Bien. Pel\u00e9 vuela, no es humano, es un ant\u00edlope, piernas y brazos larg\u00edsimo, si&nbsp; Pel\u00e9 toma la pelota no hay para m\u00e1s nadie. Pero Rivelino es m\u00e1s cerebral, hace las jugadas conectadas, su estrategia es como un ballet.<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas sabe besar muy bien. De que sabe, y cuando mueve las pesta\u00f1otas, esas amarillas y lo mira a una\u2026 se me olvida hasta la hamburguesa del \u201cRey Rosca\u201d, y el examen de Ling\u00fc\u00edstica II, y las tesis de Saussure, el Manifiesto de Bret\u00f3n y\u2026 lo que sea. Jes\u00fas estudia ingenier\u00eda en la Universidad de Oriente. Y \u00a1hay que ver lo que cuesta atravesar un pasillo de ingenier\u00eda aqu\u00ed en hora de receso!, hay que llenarse de coraje y decirle al coraz\u00f3n \u00a1andando! Teresa&nbsp; dice que lo que ocurre es que hay muy pocas mujeres en esa facultad, y entonces es como con los presos o los soldados encuartelados. Yo no s\u00e9, pero procuro evitar el trance las m\u00e1s de las veces.<\/p>\n\n\n\n<p>De visitar a los camaradas en la c\u00e1rcel me molesta la requisa. Las mujeres polic\u00edas te palpan toda, como si se pudiera esconder algo en el \u00faltimo rinc\u00f3n, hasta all\u00ed quieren meterte los dedos, y despu\u00e9s viene eso de revisar los paquetes, comida, libros y cigarrillos\u2026 y hay que tragar grueso cuando las ves deshacer con agresividad exagerada los empaques que una ha preparado con tantas ganas a jugar la imaginaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1F\u00edjate lo que te dije: el lateral no regres\u00f3 y dej\u00f3 la defensa vulnerable! \u00a1Ahora el enemigo avanza!<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; No te preocupes, Pel\u00e9 se est\u00e1 tomando un tiempito de ventaja.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Ah\u00ed viene su pase maestro.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Mira como cabecea ese cruce de Rivelino.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Gerson\u2026 \u00a1dur\u00edsimo ah\u00ed!<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Este es tu gol, \u00a1Gerson!<\/p>\n\n\n\n<p>Me levanto emocionada y el libro de Filolog\u00eda Rom\u00e1nica cae al piso.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Pel\u00e9, \u00a1dale ese paso a Carlos Alberto!<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00a1Mira la cara de&nbsp; asombro de los italianos!<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00a1Eso, Carlos Alberto, as\u00ed!<\/p>\n\n\n\n<p>Nos abrazamos en un s\u00f3lo grito:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Goooooooooolllllll!<\/p>\n\n\n\n<p>Ma\u00f1ana: nos aplazar\u00e1n en Filolog\u00eda Rom\u00e1nica.<\/p>\n\n\n\n<p>Me imagino la cara de \u00c1lvaro cuando vea como le quemaron los pantalones en la tintorer\u00eda\u2026 lo peor fue el descaro de la vieja Mendoza, me dijo: S\u00ed tiene raz\u00f3n\u2026 es la marca de la plancha\u2026 y encendi\u00f3 un Belmont suave. Yo miraba aquella figura oval, casi triangular, oscura en la pierna derecha del pantal\u00f3n. Pero no hay garant\u00eda, (ella no respeta lo que se lee en el recibo azul) y me hablaba de pagar el da\u00f1o con una cantidad que no da ni para comprar un parcho de la misma tela.<\/p>\n\n\n\n<p>De verdad que no s\u00e9 cual ser\u00e1 la reacci\u00f3n de \u00c1lvaro, diez a\u00f1os viviendo con \u00e9l y todav\u00eda, no s\u00e9 seguramente se pondr\u00e1 furioso y tirar\u00e1 la puerta. Lo usar\u00e1 como pretexto para desaparecer el fin de semana\u2026 al final cualquier cosa le sirve para hacerlo. Me pregunto por qu\u00e9 considera que necesita un pretexto si lo extra\u00f1o ser\u00eda justamente lo contrario, que la pasara con nosotros\u2026 la escena teatral podr\u00eda titularse: \u201cIntroducci\u00f3n- pr\u00f3logo para huir misteriosamente antes que enfrentar fin de semana con familia\u2026\u201d todos los viernes al mediod\u00eda cuando me dispongo a levantar la loza de la mesa despu\u00e9s del almuerzo y traer el caf\u00e9 de la cocina, todo mi cuerpo (o\u00eddos, coraz\u00f3n, etc.) autom\u00e1ticamente adquiere la disposici\u00f3n necesaria para escuchar el discurso de \u00c1lvaro alusivo a la circunstancia, desde una tarea imprevista de la oficina hasta la enfermedad de alguna t\u00eda que no estaba entre las ramas del \u00e1rbol geneal\u00f3gico del que tengo informaci\u00f3n hasta ahora, como resultado \u00e9l ha terminado por poseer la familia m\u00e1s fruct\u00edfera, inesperada y de mala salud que pueda haber nacido sobre la faz de la tierra.<\/p>\n\n\n\n<p>No sab\u00eda si aceptar o el pantal\u00f3n de vuelta a&nbsp; casa\u2026 se arm\u00f3 tal discusi\u00f3n en la tintorer\u00eda y todos me miraban, me incomod\u00f3, pero\u2026 \u00c1lvaro insisti\u00f3 tanto en que le tuviera listo el pantal\u00f3n de lino crudo para esta tarde\u2026 claro, hoy es viernes\u2026 viernes de fuga\u2026 ya lo s\u00e9\u2026 No importa, hoy juega Maradona, s\u00ed, hoy sigue el Mundial. Veo a Maradona en la pantalla y lo dem\u00e1s lo soporto. Diego Armando Maradona y el mundo&nbsp; pueden caerse.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero deber\u00eda ir pensando a d\u00f3nde me llevo a los ni\u00f1os ma\u00f1ana s\u00e1bado. Antes, ten\u00eda el escape a casa de pap\u00e1, pero desde hace tres domingos ese se me acab\u00f3. Lo acab\u00e9 yo, cuesti\u00f3n de orgullo. S\u00ed, a pesar de todo a una le quedan gramos de orgullo, miligramos\u2026 l\u00e1stima que sean para con el pap\u00e1 de una, justamente, que al final es el \u00fanico qu\u00e9\u2026 no s\u00e9, los hombres\u2026 Eso tampoco me gusta pensarlo, porque bien claro est\u00e1 que \u00c1lvaro no puede ser considerado justamente como un prototipo de hombre, como el modelo \u00fanico quiero decir, eso ser\u00eda injusto\u2026 con los otros, claro\u2026 En fin, pap\u00e1. Pap\u00e1 y mi orgullo.<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto \u00c1lvaro realizaba su escena teatral y daba el portazo, ya yo ten\u00eda listo a los ni\u00f1os y la se\u00f1ora Paulita&nbsp; para llenar el tanque de la gasolina y arrancar a Maracaibo, creo que bat\u00ed todos los records de carreteras, para estar de regreso el domingo, para tenerlos a todos acomodaditos, por la llegada de \u00c1lvaro, lunes de madrugada como si no hubiera pasado nada. \u00bfY qu\u00e9 m\u00e1s hac\u00eda?, esta ciudad no es la m\u00eda\u2026 y parece que diez a\u00f1os ni siquiera han servido para que me acostumbre a ella.<\/p>\n\n\n\n<p>Con esto de la tintorer\u00eda y la vieja Mendoza me sent\u00ed como cuando el coreano le dio la patada a Marradota al comenzar el Mundial, ya Diego hab\u00eda mostrado sus alas, y el p\u00fablico lo aclamaba, cuando vino Cho Kwang- Rae y le dio un golpe bajo\u2026 yo sent\u00eda que \u00e9l pod\u00eda responder y seguir el bal\u00f3n, pero deb\u00eda coger&nbsp; aire y volver a respirar antes\u2026 han debido declararlo penalti, pero no, creo que \u00e9l \u00e1rbitro lo dej\u00f3 pasar\u2026 Yo creo que pod\u00eda ganar la pelea en la tintorer\u00eda, pero me sent\u00ed intimidada\u2026 y las miradas\u2026 a la vez, all\u00e1 en el fondo de mi est\u00f3mago no hab\u00eda como mucha disposici\u00f3n para defender el pantal\u00f3n, el lino, las pretensiones elegantes de \u00c1lvaro\u2026 y ahora, sin Maracaibo. \u00bfLo que pas\u00f3?, muy sencillo\u2026 cuando inici\u00e1bamos el almuerzo y yo me sentaba a \u00c1lvarito sobre las rodillas para darle la sopa, mientras la se\u00f1ora Paulita se encargaba de Carlos Alberto y Felicia, sent\u00ed la mirada de pap\u00e1\u2026 desde que llegu\u00e9 supe que algo iba a pasar entre nosotros\u2026 lo encontr\u00e9 en la sala leyendo el \u201cPanorama\u201d, y al saludarlo me respondi\u00f3 con una especie de rugido corto que le conozco hace a\u00f1os y que se\u00f1ala: bilis, mal humor, oscuridad\u2026 me apart\u00e9\u2026 Desde que mam\u00e1 muri\u00f3 est\u00e1 m\u00e1s susceptible que nunca, pero se soporta y demasiada paciencia demuestra con todo, creo. Labarito sacudi\u00f3 el plato y el contenido de auyama licuada salt\u00f3, nos ba\u00f1\u00f3 a todos, me apresur\u00e9 a mojar una servilleta y secar lo que pod\u00eda, pero pap\u00e1 ya estaba nervioso y dijo que no s\u00e9 qu\u00e9 cosa con estos ni\u00f1os, y de la vida, y&nbsp; de\u2026 no s\u00e9, no recuerdo, o no quiero\u2026 el asunto pas\u00f3, Felicia le tir\u00f3 un tenedor a&nbsp; Alberto, \u00c1lvarito no quiso comer m\u00e1s, y yo termin\u00e9 dej\u00e1ndolos en el patio con el morrocoy y la manguera\u2026 y por supuesto, despu\u00e9s de los gritos y rugidos, y el chapoteo, me fui al ba\u00f1o del cuarto de servicio, cerr\u00e9 la puerta, y me puse a llorar como una boba, sentada sobre el inodoro, cuando hago eso \u00a1santo remedio! , me lavo la cara y puedo salir afuera otra vez a la batalla. Y m\u00e1s ahora con el Mundial, y Platin\u00ed y Maradona y Burruchaga dando la nota.<\/p>\n\n\n\n<p>Prend\u00ed el televisor y me sent\u00e9. Afuera estaba Paulita cuid\u00e1ndomelos y desde el lugar yo pod\u00eda voltear y estar pendiente. Pap\u00e1 pas\u00f3 cerca, ven\u00eda de su estudio, con los lentes en la punta de la nariz y un libro en la mano pas\u00f3, volvi\u00f3 al rato, me miraba. Yo no pod\u00eda quitar los ojos de la pantalla. Maradona vol\u00f3 sobre Shumacher y Forsters para meter el gol\u2026 Pap\u00e1 me muestra la portada de un libro y me pregunta no s\u00e9 qu\u00e9 cosa\u2026 vuelve a preguntar\u2026 esquivo sus preguntas con monos\u00edlabos\u2026 la pelota corre\u2026 los argentinos la persiguen\u2026 Maradona arriba\u2026 pap\u00e1 se coloca entre le televisor y yo, me pregunta ahora&nbsp; cu\u00e1ndo fue la \u00faltima vez que le\u00ed un libro, el titular de los peri\u00f3dicos, guardo silencio\u2026 ya s\u00e9 a&nbsp; d\u00f3nde va&#8230; se sienta, ironiza\u2026 Yo llegu\u00e9 a pensar que t\u00fa eras inteligente- dice, y me mira desde el \u201cMonte Sina\u00ed\u201d\u2026 yo callo\u2026 \u201cT\u00fa mam\u00e1 en cambio, siempre estuvo m\u00e1s clara que yo, ella nunca lo pens\u00f3\u2026 sigo callada, tengo ganas de ir a vomitar al ba\u00f1o del cuarto de servicio\u2026 me gustar\u00eda que \u00e9l se fuera y me dejara ver&nbsp; a Maradona, pienso\u2026ojal\u00e1 no sea otro embarazo, pienso otra vez, pero me r\u00edo conmigo, ser\u00e1 por \u201cobra y gracia del esp\u00edritu santo\u201d, ironizo conmigo; me quiero ir, no miro a pap\u00e1, pero volteo de un lado y le hablo a la se\u00f1ora Paulita que est\u00e1 afuera en el patio: &#8211; Paulita, arr\u00e9glemelos, que ya nos vamos.<\/p>\n\n\n\n<p>Logro ponerme de pie. Pap\u00e1 no se interpone, sigue mir\u00e1ndome como desde el Monte Sina\u00ed pero, de reojo descubro algo que llaman conmiseraci\u00f3n en su mirada, y entonces, quisiera tener poderes m\u00e1gicos y ya no estar aqu\u00ed, pero hay que lavarles la cara, y arreglarles los tirantes, y casi explicarles por qu\u00e9 de pronto\u2026&nbsp; Estamos ya en el carro, pap\u00e1 se queda parado en la reja, y me voy sin despedirme, los ni\u00f1os s\u00ed, cada uno le dio&nbsp; un beso al abuelo\u2026 Yo no s\u00e9 como manejo, llorando toda la v\u00eda\u2026 Coro, escog\u00ed regresar por Coro por la recta, para pensar en la recta, o para poder pensar en otra cosa, o justamente no dejarme pensar en nada. Porque si pienso existo, y\u2026 \u00bfpara qu\u00e9&nbsp; quiero existir?&#8230; se hace oscuro y me duele la espalda.<\/p>\n\n\n\n<p>A d\u00f3nde los llevar\u00e9 ma\u00f1ana\u2026 al Parque Metropolitano, \u00bfa que vean las jaulas de los monos vac\u00edas?&#8230; a lo mejor al Acuario, a las diez y a las cuatro hacen n\u00famero con las toninas mientras le dan de comer sardinas\u2026 pero ellos han visto eso mil veces y no van a aceptar.<\/p>\n\n\n\n<p>Me fui al mercado y compr\u00e9 en la pescader\u00eda los mejores bocachicas que encontr\u00e9. Hice gala de la preparaci\u00f3n de bocachicas rellenas&nbsp; las&nbsp; m\u00e1s deliciosas deliciosas que he comido desde la cocina&nbsp; de m\u00ed abuela misma, all\u00e1 en El Saladillo a med\u00eda cuadra de la Bas\u00edlica de la Chiquinquir\u00e1. Y no es que amparara ninguna esperanza, sab\u00eda de anteojito que \u00c1lvaro&nbsp; jam\u00e1s iba a renunciar a su escena teatral de los viernes, pero\u2026 me empe\u00f1\u00e9 en hac\u00e9rselo hoy menos f\u00e1cil\u2026 obligarlo a afinar el recurso, nada m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>La casa como una \u201ctacita de plata\u201d y con los ni\u00f1os, todo previsto, par que no hubiera situaciones demasiado exhacerbantes y ruidosas, hasta acost\u00e9 a dormir&nbsp; a Albertico m\u00e1s temprano para que el padre no tuviera ni, que verlo (cuando&nbsp; Alberto naci\u00f3, \u00c1lvaro reaccion\u00f3 con violencia pero fue ignorando la situaci\u00f3n en la medida en que los m\u00e9dicos dijeron que \u00e9l ni\u00f1o podr\u00eda, m\u00e1s lentamente de lo normal, ir adapt\u00e1ndose a la vida cotidiana como los otros\u2026 \u00e9l puso demasiado optimismo, y ahora su actitud es francamente agresiva hac\u00eda el peque\u00f1o, al punto en que refiero evitarle su presencia). Me vest\u00ed como le gusta, no estuve ni ir\u00f3nica ni irritable (tengo algunos m\u00e9todos \u201carbolarios\u201d para aparentar serenidad.<\/p>\n\n\n\n<p>En sus ojos capt\u00e9 cierto desconcierto, pero su actitud de apuro era la misma de todos los viernes. Efectivamente, el pantal\u00f3n de lino con la marca de la quemadura le sirvi\u00f3 como material apara sus fines, y a\u00fan cuando yo intent\u00e9 pronunciar mis parlamentos con la velocidad que la escena me exig\u00eda, \u00c1lvaro estuvo saliendo del apartamento con su malet\u00edn y su aroma de \u201chombre de mundo\u201d, a las dos y media de la tarde, como es habitual. El portazo de rigor se escuch\u00f3, y por primera vez me doy cuenta de que los ni\u00f1os ya hacen o\u00eddo sordo al mismo, e igualmente Paulita.<\/p>\n\n\n\n<p>Corr\u00ed entonces al receptor&nbsp; del televisor. Pasaban los comerciales antes del juego. Felicia est\u00e1 recortando con su tijera escolar el suplemento de mu\u00f1equitos del peri\u00f3dico, va por el fantasma\u2026 recuerdo que a m\u00ed me gustaba leerlo. Le pido a Felicia que me busque en la habitaci\u00f3n los peri\u00f3dicos que su pap\u00e1 dej\u00f3 tirados en el piso, va y los trae. Evidentemente el rega\u00f1o de pap\u00e1 ha hecho efecto, no recuerdo desde cuando no reviso un peri\u00f3dico. Enciendo un Belmont, una bocanada, y estoy en el peri\u00f3dico. Leo avisos y cuanta cosa hay, cambi\u00f3 la diagramaci\u00f3n y el tipo de titulaciones. De pronto me sorprende un nombre que me remueve cosas atr\u00e1s. Rocco, un antiguo compa\u00f1ero de juerga universitaria, aparece protestando con un grupo vecinal, hablan de la zona verde y el riego de contaminaci\u00f3n por un asunto de una f\u00e1brica de jab\u00f3n que se construye cerca de sus edificios. No ha cambiado mucho el Rocco\u2026 suspiro, doblo, y\u2026 prefiero volver a Diego Armando Maradona, quien ahora se pasea como un pavor real&nbsp; por el campo de juego, con sus&nbsp; piernas de roca, tiene la sonrisa de los campesinos, sin tapujos, que brota sola.<\/p>\n\n\n\n<p>Paulita me dice que los ni\u00f1os quieren bajar al parque y que ella puede llevarlos y comprarles helados en la esquina para la merienda. Le doy alg\u00fan dinero y la veo cargar a \u00c1lvarito y ponerle abrigo, se lo quito y lo hago yo misma. Felicia le hala los cabellos a Alberto, la rega\u00f1o y le recojo el suyo en un acola de caballo. Un beso a cada quien, y salen todos. Entonces, intento ya sola concentrarme en le partido que comienza\u2026 no puedo, algo no me deja. Apago y voy al cuarto. Me acuesto vestida sobre el cubrecamas. Enciendo otro cigarrillo. Me desvisto. Mi cama huele a m\u00ed, tiene&nbsp; mi olor. Palpo mis senos y est\u00e1n firmes. Amamantar a los ni\u00f1os no cambi\u00f3 las cosas, y han sido tres, ellos vuelven a su lugar, y tengo los pezones a\u00fan rosados. Nunca imagin\u00e9 que los treinta y cinco fueran tan lujuriosos. Me sorprenden&nbsp; mis humedades. Ya sea que piense en Maradonna o en Ignacio, el muchacho que pesa las verduras en el supermercado de arriba\u2026 En cambio mi cuello est\u00e1 tenso. Por ah\u00ed tengo un libro de acupuntura digital (he podido nombrarle ese a pap\u00e1).<\/p>\n\n\n\n<p>Deber\u00edan publicar avisos clasificados&nbsp; masajistas hombres\u2026 Que idioteces pienso\u2026 \u00bfpor qu\u00e9&nbsp; se dir\u00e1 lubricar? Suena como a motor de carro. Deber\u00eda irme a duchar ahora, y salir\u2026 s\u00ed, salir. Cuando muchacha me escapaba a la playa, eran playas muy cerca de Maracaibo, playa de lago, ahora nadie se&nbsp; ba\u00f1a all\u00ed, est\u00e1n prohibidas\u2026 hay contaminaci\u00f3n, demasiada\u2026 se acab\u00f3 el lago, las playas, esa luz\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Me ba\u00f1o\u2026 el malet\u00edn est\u00e1 all\u00ed tent\u00e1ndome\u2026 hace meses que lo pienso, creo que hasta he sentido verg\u00fcenza de pensarlo\u2026 a lo mejor otro lugar, hasta otro nombre\u2026 lo decido: un par de pantalones, ropa interior\u2026 el dinero que me queda&nbsp; para el mes\u2026 y \u2026 No, mejor dejo el dinero a Paulita, los ni\u00f1os\u2026 Dejar\u00e9 la luz del balc\u00f3n encendida para que no se tropiecen al entrar\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Tengo un saltico en el est\u00f3mago, como cuando organiz\u00e1bamos un mitin contra los gringos en Camboya\u2026 me llevo esta foto de los ni\u00f1os, fue a la salida del circo. Alberto ten\u00eda sueltas las trenzas&nbsp; de los zapatos, loco que es.<\/p>\n\n\n\n<p>La conserje se me qued\u00f3 mirando raro \u00bfo ser\u00e1 idea m\u00eda?&#8230; y ahora, \u00bfa d\u00f3nde? Tengo que buscar un av\u00eda en donde no me tropiece con Paulita y los ni\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>La gente grita: \u00a1gooolll! Y todos los edificios vibran\u2026 \u00bfqui\u00e9n habr\u00e1 anotado? Aqu\u00ed en esta plaza, estar\u00e9 a salvo, y si me siento puedo pensar un poco\u2026 en este banco de arena aprendi\u00f3 a caminar Felicia, yo la dejaba all\u00ed y me sentaba a leer cartas, a revisar la prensa. Cartas, un d\u00eda dej\u00e9 de escribirlas, no ten\u00eda nada distinto que contar\u2026Enciendo un cigarrillo y miro las parejas abrazadas en los bancos, podr\u00eda reinventar sus di\u00e1logos una y otra vez, siempre se dice lo mismo\u2026 siempre.<\/p>\n\n\n\n<p>Mejor camino un poco, eso ayuda a que vengan ideas a la cabeza, detr\u00e1s del edificio del rectorado hay un lugar de comida r\u00e1pida donde siempre hay mucha gente joven, me acercar\u00e9 all\u00ed. Me gusta ver a los muchachos ri\u00e9ndose y diciendo cosas graciosas, me gusta tanto como ver a Maradona haciendo maromas en el campo. Aqu\u00ed comen, los ni\u00f1os entran a la piscina de pelotas, y uno est\u00e1 como fuera del mundo, como si all\u00e1 afuera, despu\u00e9s de3 los cristales, todo fuese una pel\u00edcula.<\/p>\n\n\n\n<p>Me gustar\u00eda tener el pelo como esa ni\u00f1a, un afro, un esponjadito, no tiene ni que peinarse, y esta ropa toda suelta y graciosa\u2026 deb\u00eda tener quince a\u00f1os ahora y no cuando los tuve\u2026&nbsp; o tambi\u00e9n cuando los tuve\u2026 bien, no deber\u00eda ser injusta, era \u00a1tan divertido!<\/p>\n\n\n\n<p>Me tomo un caf\u00e9, hago mi cola, para o\u00edr conversaciones y risas. Un claro grande por favor\u2026 gracias\u2026 tomo una mesa con buena vista sobre la panor\u00e1mica del lugar. Amarillos, rojos, azules, \u00a1que audaces son&nbsp; con el color! Ojal\u00e1 lo sean tambi\u00e9n con la vida\u2026 En la venta de galletas hay carteles enormes con unos gatos que se burlan de la gente que hace dieta\u2026 les har\u00e9 caso y me como unos doscientos gramos de chocolate\u2026 los de c\u00e1ncer comemos chocolates, eso dicen los astr\u00f3logos de las revistas \u201cligeras\u201d. Ojal\u00e1 Paulina se acuerde de que no&nbsp; debe dejar a Felicia comer tanto chocolate, hoy no hab\u00eda amanecido bien del est\u00f3mago, y despu\u00e9s no duerme sino con pesadillas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2026 Debe estar a mitad el juego de la final, \u00a1pensar que hoy se decid\u00eda el Mundial y yo aqu\u00ed abandonando a mi \u00eddolo!&#8230; podr\u00eda caminar hasta la arepera de Mayantigo, all\u00ed tiene un televisor peque\u00f1o, frente al cual la gente se arrebata.<\/p>\n\n\n\n<p>En esta barra no es muy f\u00e1cil mantenerse a flote, y yo debo estar c\u00f3mica con mi malet\u00edn a cuestas. De paso se me sientas el borrachito al lado y lo primero que hace es decirme al o\u00eddo: \u201ccosa rica\u201d \u00a1hazme t\u00fa el favor!, lo que me faltaba. El muchacho que abre las arepas y les pone el relleno me mira y se r\u00ede en un gesto de complicidad. Pero\u2026 ah\u00ed est\u00e1n los gloriosos uniformes de rayas azules y blancas contra las franelas verdes de los alemanes y \u00a1que vivan las Malvinas! \u00bfQu\u00e9 m\u00e1s da?&#8230; All\u00ed va Valdano, ese meti\u00f3 un gol contra Bulgaria como&nbsp; un Dios\u2026 sigue, la pelota la tienen los alemanes\u2026 (El borrachito se me sienta en la de al lado y ya viene el primer codazo). Diego Armando Maradona con la pierna izquierda usa la zurda como estilete\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Pido un caf\u00e9 claro grande, como para disimular mi estad\u00eda en la barra\u2026 el muchacho le dice al borrachito que me deje tranquila. Ruggeri est\u00e1 buscando centro, \u00e9l tambi\u00e9n con los belgas se gan\u00f3 un derechazo\u2026 \u00a1Ay va Maradona, que salt\u00f3!&#8230; Me tomo el caf\u00e9 sin darme cuenta\u2026 Est\u00e1 oscureciendo, \u00a1\u00a1habr\u00e1 regresado Paulita con los ni\u00f1os?&#8230; Aqu\u00ed hay un tel\u00e9fono p\u00fablico, debo tener un sencillo, y as\u00ed me quito de encima el borrachito del hombro\u2026 casi se cae\u2026 \u00a1Al\u00f3, al\u00f3\u2026 \u00bfPaulita? \u00bfC\u00f3mo est\u00e1n todos? \u00bfMerendaron?&#8230;\u00a1se\u00f1ora! me dice el de las arepas\u2026 Se\u00f1ora, mire, no se la pierda\u2026 Volteo y veo a Maradona en la pantalla&nbsp; haciendo un pase maestro para darle la pelota a Burruchaga\u2026 Es t\u00fa mam\u00e1, yo quiero hablarle \u2013 mam\u00e1, yo quiero cenar mi s\u00e1ndwich con pasta de h\u00edgado y Paulita no me deja\u2026 Burruchaga corre, va hac\u00eda la mitad de la cancha\u2026 mi amor, no te puede dejar porque tu est\u00e1s mal del est\u00f3mago\u2026 Mam\u00e1, Alberto se cay\u00f3 en el parque y se rompi\u00f3 la rodilla \u00bffue mucho?&#8230; tiene un poquito de sangre\u2026 Burruchaga sigue, tiene encima a Shumecher y Briegel, la c\u00e1mara se acerca en plano americano, est\u00e1n en el momento decisivo del partido, de aqu\u00ed de aqu\u00ed a la copa\u2026 \u00a1Mama, vente, no me duermo si no vienes, voy a tener pesadillas\u2026 \u00a1As\u00ed, as\u00ed Burruchaga! \u00a1gooolll! Todo el Mayantigo&nbsp; se levanta en un solo grito, el muchacho suelta la arepa y el borrachito se me viene a recostar encima, yo estoy de pie con el&nbsp; auricular&nbsp; del tel\u00e9fono, paralizada:-Mam\u00e1, mam\u00e1, \u00bfte vienes?<\/p>\n\n\n\n<p>La c\u00e1mara se mueve en una zona de alejamiento, y estoy all\u00ed, con el auricular en la mano, mientras a Burruchaga lo llevan en hombros sus compa\u00f1eros, por el campo de juego.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/laura-antillano\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre la autora<\/a><\/h4>\n\n\n\n<h6 class=\"wp-block-heading\">*Primera y \u00faltima comuni\u00f3n, \u00f3leo de R\u00e9gulo P\u00e9rez<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Con los ojos abiertos \u2014Ahora levanten los brazos y exti\u00e9ndalos horizontalmente\u2026 \u00a1As\u00ed! \u00a1descansen! Una sola fila, la l\u00ednea de pantaloncitos azules se mueve, pierde simetr\u00eda, manchas de sol sobre el asfalto. La masa de muchachas se convierte en un todo borroso. Once de la ma\u00f1ana que no pasar\u00e1n nunca. 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