{"id":9120,"date":"2023-10-21T01:17:07","date_gmt":"2023-10-21T01:17:07","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=9120"},"modified":"2023-11-24T18:11:00","modified_gmt":"2023-11-24T18:11:00","slug":"dos-libros-de-cuentos-imprescindibles","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/dos-libros-de-cuentos-imprescindibles\/","title":{"rendered":"Dos libros de cuentos imprescindibles"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Jos\u00e9 Carlos De N\u00f3brega<\/h4>\n\n\n\n<p>La obra cuent\u00edstica reciente de Orlando Chirinos (Maracaibo, 1944) significa un punto notable de inflexi\u00f3n en su escritura narrativa publicada a la fecha de la presente aproximaci\u00f3n, sobre todo en el caso de los vol\u00famenes titulados <em>Mercurio y Otros Metales<\/em> (1997) y <em>Los D\u00edas Mayores<\/em> (2005), los cuales se regodean en los motivos de la falsificaci\u00f3n y parodia del discurso literario y la vindicaci\u00f3n de los personajes marginales como h\u00e9roes aut\u00e9nticos de una \u00e9poca finisecular que, cinco a\u00f1os despu\u00e9s, seguimos viviendo y de la cual disertamos a\u00fan con vol\u00e1til empecinamiento. Si bien tales temas han sido tocados por otros autores, etiquetados por la cr\u00edtica con el blas\u00f3n del Postboom, es harto destacable la personalidad vigorosa y generosa de Orlando Chirinos en su abordaje, am\u00e9n de su estupenda factura t\u00e9cnica. Es innegable la depuraci\u00f3n de fondo y forma del trabajo narrativo de Chirinos, el cual parte de su primer libro de cuentos, su conmovedora <em>\u00daltima Luna en la Piel <\/em>(1979), para luego pasar por el resto de su producci\u00f3n cuent\u00edstica y novel\u00edstica: las colecciones de relatos <em>Oculta Memoria del \u00c1nge<\/em>l (1985) y <em>P\u00e1jaros de Mayo, su trueno verde<\/em> (1989), adem\u00e1s de las dos ya referidas que son materia de este ensayo, y las novelas En virtud de los favores recibidos (1987), Adi\u00f3s gente del sur (1991), Imagen de la Bestia (1994) y Parte de Guerra (1998). La catedr\u00e1tica \u00c1ngela Romero P\u00e9rez (2000), de la Universidad de Salamanca, ratifica por qu\u00e9 es pertinente la lectura de la obra de Chirinos \u2013de resonancias impertinentes e impenitentes para lectores poco atentos-, sin apelar a cr\u00edpticos razonamientos acad\u00e9micos: \u201cHasta este punto hemos querido avanzar unos apuntes apenas retaceados, en realidad primeras impresiones de lectora vehemente, acerca de una obra recientemente descubierta y que esperamos tener la posibilidad de conocer en toda la profundidad que merece\u201d (p. 10).<\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n tenemos dos aproximaciones cr\u00edticas y afectivas a la cuent\u00edstica m\u00e1s reciente de Orlando Chirinos. La primera, una revisi\u00f3n y ampliaci\u00f3n de una nota o recensi\u00f3n nuestra a <em>Mercurio y Otros Metales<\/em>, realizada en marzo de 1998 y que forma  parte del libro <em>Derivando a Valencia a la Deriva <\/em>(2005); y la segunda, referida a su m\u00e1s reciente libro, <em>Los D\u00edas Mayores<\/em> (2005), publicado por Monte \u00c1vila Latinoamericana.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Mercurio y otros metales<\/strong> <\/p>\n\n\n\n<p>Cierta vez, Mario Vargas Llosa defini\u00f3 el arte narrativo como un striptease a la inversa; el narrador se iba escondiendo a medida que transcurr\u00eda el acto de vestirse. Otro narrador sostuvo que el mejor escritor es el que m\u00e1s miente, en una evidente referencia cruzada al aserto del hasta entonces novelista peruano. La escritura, en todas sus formas, consiste en revisitar las obsesiones, preocupaciones, vivencias y alucinaciones del autor respecto a s\u00ed mismo, al entorno que le comprime, y a la concepci\u00f3n del arte en tanto representaci\u00f3n de su universo. Lo cual se realiza en la intermitencia, recogiendo y dispersando los pedazos, volvi\u00e9ndolos a reunir y luego a extraviar, remedo del mito de S\u00edsifo; s\u00f3lo que esta condena ir\u00e1 configurando, siempre y cuando los sentidos est\u00e9n alerta, una propuesta escritural v\u00e1lida e intensa. En este caso, la mentira es una de sus aristas \u2013bien significativa, por supuesto- de la ficci\u00f3n, no su excluyente misterio.<\/p>\n\n\n\n<p>Este volumen de catorce cuentos (<em>Mercurio y Otros Metales<\/em>, Predios, Valencia, 1997) asemeja a un callej\u00f3n sin salida, pues Orlando Chirinos llama la atenci\u00f3n del lector dejando tras s\u00ed una serie de pistas falsas. La incomodidad y la confusi\u00f3n traer\u00e1n consigo la curiosidad, luego la incertidumbre en cuanto a la lectura acertada de los textos ir\u00e1 de la angustia a la sonrisa compasiva, dada la tonalidad amena, festiva y humor\u00edstica del libro. No se trata de hallar o descubrir la revelaci\u00f3n que justifique y agote la obra entera del autor, m\u00e1s bien Chirinos busca capturar en su red ebria a todo aquel lector que le lea con m\u00f3rbido<br>placer, como lo cantara Serrat en Si la muerte pisa mi huerto. De lo contrario, todo esfuerzo interpretativo ser\u00e1 en vano \u2013tambi\u00e9n el narrador ha apostado a ello, el estr\u00e9pito de una bomba caza-bobos-. El conjunto constituye el contralibro de los discursos profesorales y acad\u00e9micos. El llamado incumbe al homo ludens, en toda su torpeza, sofocado y ahogado hasta en el mero hecho de abrir la bragueta, apremiado por las punzantes ganas de orinar: se confundir\u00e1n el alivio y la sensaci\u00f3n mojada y caliente en una de sus piernas.<\/p>\n\n\n\n<p>Los tres primeros relatos recrean una visi\u00f3n sat\u00edrica y desenfadada del mundillo intelectual venezolano, precioso y rid\u00edculo; obnubilaci\u00f3n cosmopolita que no es m\u00e1s que provincianismo burd\u00edsimo. Tanto <em>Un respetable escritor ingl\u00e9s<\/em>, desde el exilio como <em>Respecto de un plagio del que he sido objeto<\/em>, toman como pretexto tem\u00e1tico la falsificaci\u00f3n literaria, copiando a su vez una atm\u00f3sfera borgiana con suma e irreverente afectaci\u00f3n. La indagatoria trasciende el discurso chocante de la intelectualidad, plet\u00f3rico de falso pluralismo y f\u00e1ciles alusiones literarias, as\u00ed como la iron\u00eda en tanto instrumento desmitificador. Nelson Gonz\u00e1lez Ortega (s\/f) destaca una de las caracter\u00edsticas de la escritura del Postboom que viene a cuento:<\/p>\n\n\n\n<p>Discurso cr\u00edtico-literario. Presencia en las novelas (y cuentos) de discursos que comentan o parodian teor\u00edas cr\u00edticas y movimientos literarios de este siglo. Por ejemplo, en <em>Ten\u00eda los cabellos rojizos y se llamaba Sabina <\/em>(1974) de la cubana Julieta Campos y en <em>Cobra <\/em>(1975) de Severo Sarduy se comentan conceptos feministas de Virginia Woolf como \u2018la escritura femenina\u2019; conceptos postestructuralistas de Roland Barthes como la noci\u00f3n de \u2018el placer del texto\u2019 y conceptos deconstruccionistas de Jacques Derrida como la \u00absustituci\u00f3n como t\u00e9cnica de desmontaje\u00bb y \u2018la escritura y el problema de la representaci\u00f3n\u2019 \u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El plagio y la impostura en la literatura constituyen el motivo y la t\u00e9cnica narrativa de la que se vale Chirinos, para parodiar \u2013unas veces con suma dureza y otras con ternura- un mundo intelectual aislado en una isla desconectada (a su vez) del continente de la cotidianidad del hombre de a pie. T.J. Sullivan se metamorfosea y mimetiza en su propia impostura y equ\u00edvoco, escribe a distancia usurpando textos ajenos, reflej\u00e1ndose en la ira y la postiza indignaci\u00f3n de Louis Broubuillion. Detr\u00e1s de esta inconsistente tramoya que molesta e importuna, en un primer momento, nuestra sensibilidad, Chirinos traza el corpus narrativo jugando con la intertextualidad, manipulando con destreza y madurez el tantas veces mentado y pervertido discurso metaficcional: el puzzle se descompone y recompone en la convergencia y el desencuentro tanto de personajes y situaciones, del apego y la repulsi\u00f3n que mueven y conmocionan al creador. En el texto El sacrat\u00edsimo desamparo de los h\u00e9roes, hace desfilar sobre la cubierta de una alocada embarcaci\u00f3n, de proa a popa, una comparsa de personajes que conocemos muy bien, convocados en una absurda peregrinaci\u00f3n: en pos de la idolatr\u00eda solemne del quehacer art\u00edstico per se, tan artera al igual que el plagio de Javier Vidal respecto al libro <em>Performance Art<\/em> de R. Golberg, consternaci\u00f3n y litigio incluidos. Nos recuerda, a modo de gui\u00f1o c\u00f3mplice, el desparpajo y la ternura agria del Fellini de Prueba de Orquesta y E la nave va. Sin embargo, la tripulaci\u00f3n est\u00e1 muy cerca de los afectos del autor:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cDe all\u00ed que Jos\u00e9 Pulido en El sacrat\u00edsimo desamparo de los h\u00e9roes es \u2018conocido entre sus \u00edntimos como Joe Century, por una evidente y confesada man\u00eda o aberraci\u00f3n por seducir y llevar a la cama a mujeres que estuviesen m\u00e1s all\u00e1 de los cien a\u00f1os de edad\u2019 \u201d(Alfonzo, 1998: p. 7; citando a Chirinos, 1997: p.29). En el mismo relato de corte felliniano, se transfiguran amigos y escritores tales como Tito N\u00fa\u00f1ez Silva, Laura Antillano y Alejandro Oliveros. El primero en un vil plagiario, la segunda en una lujuriosa monja descalza, y el tercero como un capit\u00e1n extraviado en la calma chicha que profetiza naufragio en la niebla y el vaho et\u00edlicos. Los datos autobiogr\u00e1ficos y las alusiones a sus amigos m\u00e1s amados, no son m\u00e1s que un pretexto para extraviar los an\u00e1lisis descabellados y desencaminados de cierta cr\u00edtica re\u00f1ida con el placer impl\u00edcito en la lectura y la reescritura del texto literario. Rafael Jos\u00e9 Alfonzo (1998) lo apunta con seguridad y certidumbre \u2013s\u00ed, en la impostora, aleatoria y azarosa estructura del texto narrativo-:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c(\u2026) Chirinos en el proceso gen\u00e9tico del relato satiriza realidad y discurso, crea el doble juego en sus diversas referencias, y escenifica con provocadora mordacidad una galer\u00eda de entes literarios, que como tales, proceden de nuestro \u00e1mbito cultural. Es as\u00ed, como aparecen con sus contexturas trastocadas, en este relato (<em>Un respetable escritor ingl\u00e9s desde el exilio<\/em>), Lydda Franco Far\u00edas (Lydda Josephine Cole Gaarefix o Frank), Tito N\u00fa\u00f1ez (Tito N\u00fa\u00f1ez S\u00falinar), Secundino Urbina, entre otros. A todos ellos se le ha<br>ido creando una biograf\u00eda imaginaria en la mayor\u00eda de los relatos que impregnan el libro\u201d (p. 4).<\/p>\n\n\n\n<p>No obstante la audacia y el ilusorio desprop\u00f3sito del cual hace gala Chirinos en dichos cuentos, interpola a continuaci\u00f3n un puente colgante de cuatro textos, ligados a motivos y temas desarrollados en libros anteriores como <em>\u00daltima Luna en la Piel<\/em> y <em>En Virtud de los Favores Recibidos<\/em>. Tenemos dos de ellos, <em>Coraz\u00f3n de acero<\/em> y <em>Noviembre con rel\u00e1mpago en los ojos<\/em>, en los cuales prevalece la excitante imaginer\u00eda de la infancia en su car\u00edsimo \u00e1mbito, el Falc\u00f3n de su crianza y pertenencia, siendo el habla de la tierra centro e instrumento del tratamiento l\u00edrico del lenguaje. El mismo autor as\u00ed lo declar\u00f3 en una entrevista a Maritza Jim\u00e9nez (1987): \u201cEn los arca\u00edsmos escucho otros modos del cielo\u201d. Lo cual se intensifica en Se\u00f1or de perdido encantamiento, el habla coloquial y rural se refunde en el anacronismo castizo de los conquistadores, la lengua intenta conjurar y hallar la contra a las fuerzas perversas que nos agobian y perturban, en la rebati\u00f1a de los gallinazos esparciendo los despojos. Chirinos, m\u00e1s all\u00e1 de la diab\u00f3lica an\u00e9cdota, precisa que \u201cLo que me interesaba era rendir reconocimiento a esa gente de la serran\u00eda que todav\u00eda utiliza arca\u00edsmos como truje por traje\u201d (Jim\u00e9nez, 1987).<\/p>\n\n\n\n<p>En los \u00faltimos siete relatos, Chirinos retoma las andanzas y travesuras del inicio. En La estimable confianza de la sombra, el personaje protagonista, Grandpholius Walter Benjamin Senior, vive su atribulaci\u00f3n y desmembraci\u00f3n interna perdida la senda en el influjo de La noche boca arriba de Julio Cort\u00e1zar, la alienaci\u00f3n literaria como vestimenta prestada; Chirinos atina nuevamente, pues lo que pudiera considerarse un obsceno plagio, muta en la consideraci\u00f3n de lo que llam\u00f3 Harold Bloom \u201cla angustia de las influencias\u201d (es harto destacable la confusi\u00f3n adrede de Cort\u00e1zar con el Oliveira de Rayuela, as\u00ed como<br>tambi\u00e9n cambiar el nombre de sus cuentos, por ejemplo decir \u201cLeticia\u201d en vez de \u201cSilvia\u201d). O el juego o comedia de las equivocaciones patente en La segunda copia del informe McBride, del pastiche no se infiere la resoluci\u00f3n del misterio all\u00ed planteado. El humor se hace bien agudo en Los corteses se\u00f1ores de aristocr\u00e1ticas maneras y <em>\u00daltima Ratio, Sociedad An\u00f3nima<\/em>, los cuales establecen vasos comunicantes con los tres primeros relatos del libro ya comentados: la intelectualidad como inquisidor y verdugo, la indignidad e inocuidad del \u201cseguir permitiendo que se le utilice como perchero, como portero del ba\u00f1o de damas o como blanco para el lanzamiento de dardos, indistintamente, en las fiestas a las que es dado en pr\u00e9stamo por el jefe\u201d (Chirinos, 1997: p. 111), bien sea el CONAC, el Ministerio de Relaciones Exteriores o la Universidad P\u00fablica. Ni siquiera este libro se libra de s\u00ed mismo, pues en La concluida luz de una ventana, Chirinos convierte su propio proyecto en una revisi\u00f3n del relato La isla al mediod\u00eda del mismo Cort\u00e1zar, contraposici\u00f3n del tono borgiano de los tres primeros cuentos, distrayendo e impacientando a los lectores a trav\u00e9s de la alteraci\u00f3n misma de los t\u00edtulos de los cuentos le\u00eddos con anterioridad. Desdice<br>entonces la predilecci\u00f3n de Borges por los laberintos, las imposturas, la recensi\u00f3n de textos imaginarios. Constituye un divertid\u00edsimo e impenitente Cul de Sac, lo cual nos retrotrae al Nabokov de Lolita, Desesperaci\u00f3n y P\u00e1lido Fuego: la fragmentaci\u00f3n de la voz narrativa en correspondencia con la multiplicidad de nuestros \u201cyoes\u201d, nuestro cielo e infierno terrenos como lo defini\u00f3 Tolstoi brillantemente.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los D\u00edas Mayores<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u201cCuando me muera levanten \/ una cruz de marihuana \/ con diez botellas de pino y diez barajas clavadas \/ (\u2026) \/ En mi caja de la fina \/ mis metrallas de tesoros\u201d (del CD M\u00e1s Corridos Prohibidos, vol. 2)<\/p>\n\n\n\n<p>La violencia en Am\u00e9rica Latina va m\u00e1s all\u00e1 de toda coyuntura: Responde a un mal de \u00edndole estructural, valga lo repetido y lo desvencijado del t\u00e9rmino, que se escurre de nuestros cerros y urbanizaciones a la par del torrente que hermana en estulticia a las agua  servidas (\u00bfa d\u00f3nde, pues?) y a la sangre de trabajadores, desempleados, malandros y polic\u00edas que desembocar\u00e1 (encunet\u00e1ndose y enrareci\u00e9ndose) en los espacios estridentistas y amarillistas de diarios, radios y televisoras. Lamentablemente, los medios se han limitado a ser una ruidosa caja de resonancia, de la cual no se obtienen ni algunas soluciones posibles a tal problem\u00e1tica, mucho menos un cambio significativo del paradigma econ\u00f3mico, pol\u00edtico, cultural y social que empobrece a la mayor\u00eda de los latinoamericanos. El cineasta brasile\u00f1o Glauber Rocha indaga en sus posibles causas:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEl hambre del latinoamericano no es s\u00f3lo un s\u00edntoma alarmante de pobreza social, sino la esencia misma de la sociedad. As\u00ed, nuestra cultura la podemos definir como una cultura del hambre. Ah\u00ed reside la originalidad del Cinema N\u00f4vo en relaci\u00f3n con el cine mundial. Nuestra originalidad es nuestra hambre,<br>nuestra miseria, sentida pero no compartida. No obstante, nosotros la comprendemos: sabemos que su eliminaci\u00f3n no depende de programas t\u00e9cnicamente elaborados, sino de la secularizaci\u00f3n del hambre que, al minar las estructuras, las supere cualitativamente. La m\u00e1s aut\u00e9ntica manifestaci\u00f3n del hambre es la violencia\u201d (Gubern, 1973: Pp. 126-127).<\/p>\n\n\n\n<p>No es, entonces, un desperdicio abordar tales temas en la literatura. Por supuesto, sin resbalar en el cad\u00e1ver exquisito hasta el hartazgo de la propaganda consolatoria de cierta izquierda (Lina Ron y Mario Silva rasgando la cat\u00f3dica pantalla con oxidadas hojillas), ni mucho menos fallar en la visi\u00f3n rococ\u00f3, de narices respingadas y empolvadas en talco o rap\u00e9, de espont\u00e1neos (y) te\u00f3ricos de la comunicaci\u00f3n como es el caso cl\u00e1sico de Marta Colomina. \u00bfQui\u00e9n duda de la violenta y est\u00e9tica coreograf\u00eda de aqueos y troyanos en el teatro de operaciones que es Troya?; s\u00f3lo voces agoreras af\u00f3nicas en la ignorancia, el moralismo y la intolerancia. \u00bfO de estos contundentes versos de la tradici\u00f3n maya, en los que suceden la danza, las vueltas y el canto del arquero flechador en pleno sacrificio de un<br>\u201chombre joven, virgen \/ inmaculado\u201d ?:<br>\u201cDa la primera, a la segunda<br>toma tu arco, ponle la flecha,<br>ap\u00fantale al pecho, no es necesaria<br>toda tu fuerza<br>para asaetearlo, para no<br>herirlo profundamente en sus carnes,<br>para que sufra un poquito,<br>as\u00ed lo quiso el dios<br>Bello Se\u00f1or\u201d. (Rodr\u00edguez Carucci, 1992: Pp. 23-24).<\/p>\n\n\n\n<p>Asimismo, manifestaciones de la m\u00fasica popular latinoamericana como el narcocorrido y el rap mezclado con el merengue y la salsa, desarrollan una \u00e9pica marginal y finisecular que integra en un santoral o corte malandra a delincuentes, \u00f1\u00e1ngaras, asesinos, ladrones y narcotraficantes, como respuesta intr\u00e9pida a las dolencias f\u00edsicas y espirituales, las ingentes necesidades econ\u00f3micas y las frustraciones de las clases m\u00e1s despose\u00eddas, sobre todo ell\u00fampen-proletariado. Autores como Fernando Vallejo dan testimonios de ello en la intermitencia y fragmentaci\u00f3n del discurso literario que descree de los para\u00edsos terrenales forjados por la vocingler\u00eda mediocre de los partidos pol\u00edticos. En el caso del narrador colombiano, especialmente en su novela <em>La Virgen de los Sicarios <\/em>(1994), el discurso hiperrealista &#8211; c\u00f3nsono con una cr\u00edtica implacable de lo postmoderno &#8211; esboza cruentos trazos del alucinado avispero homicida y suicida que es la ciudad de Medell\u00edn. La voz narrativa susurra palabras de amor a su sicario o gam\u00edn, para repentinamente estallar electrocutando la imagen y la voz bogotana de C\u00e9sar Gaviria, a fuerza de una voluntad y de un pensamiento reaccionario revolcados en los camastros de casas de amigos, apartamentos vac\u00edos y cuartos de hotel.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, a pesar de la contrariedad y la calamidad a la que nos somete el mundo (la vista a los lados y en el suelo &#8211; jam\u00e1s en direcci\u00f3n al cielo -, el miedo y la desconfianza tratando de adelantarse en estrepitosa carrera bajo el acoso de las tinieblas), libros maravillosos nos pillan y encantan en la desoladora encrucijada de la desilusi\u00f3n. Es el caso de <em>Los D\u00edas Mayores<\/em> (2005) de Orlando Chirinos, su m\u00e1s reciente colecci\u00f3n de cuentos. Luego de su pl\u00e1cida y sorprendente lectura, se nos antoja uno de los libros que desear\u00edamos escribir alguna vez, tal como nos ocurri\u00f3 veinte a\u00f1os atr\u00e1s con la disparatada novela picaresca <em>La Conjura de los Necios<\/em> (1985) del malogrado y olvidado John Kennedy Toole. No es casual mencionar ambas obras al punto, pues se adentran en los arrabales y los bajos fondos de ciudades dis\u00edmiles tales como Valencia y New Orleans; adem\u00e1s de compartir una atm\u00f3sfera hiperb\u00f3lica, desgarradora e ir\u00f3nica que aprehende con pezu\u00f1as mugrientas el entorno de la marginalidad econ\u00f3mica, social, cultural y vivencial de urbes descoyuntadas por \u00e1ngeles burlones e imp\u00edos.<\/p>\n\n\n\n<p>Magalys Caraballo, en la presentaci\u00f3n del libro en la UPEL de Maracay, observ\u00f3 atinadamente la cualidad transgen\u00e9rica de su discurso narrativo: M\u00e1s que magn\u00edfica reuni\u00f3n de cuentos que bordean la maestr\u00eda, simula una estructura cuasi novel\u00edstica, de la cual el primer relato constituye la piedra de \u00e1ngulo. Efectivamente, el p\u00edcnico superh\u00e9roe desdibujado en su tr\u00e1nsito accidentado y tragic\u00f3mico por la ciudad, acometiendo su sacrosanta misi\u00f3n cada vez con mayor dificultad, visita un extra\u00f1o museo que le distra\u00eda y conmov\u00eda la ya erosionada capacidad de asombro \u2013recordemos que Superman pertenece a un Olimpo Post-industrial, no en balde su condici\u00f3n \u00e9pica y m\u00edtica-:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEntre una incursi\u00f3n y otra sobre la ciudad, se conced\u00eda licencia para bajar al museo y all\u00ed se maravillaba cada vez m\u00e1s de las perversiones de aquella raza de mestizos deslenguados y alborotadores. Se deten\u00eda con especial atenci\u00f3n en la momia de un general que en un hecho fortuito hab\u00eda sido degollado por su barbero de confianza pero que, cosa extra\u00f1a, hab\u00eda continuado con su vida habitual durante largu\u00edsimos a\u00f1os, hasta fallecer de muerte natural, y en su cama. As\u00ed mismo, mostraban las armas y los utensilios del caso de un joven asesino, quien hab\u00eda sido tiroteado y muerto (al parecer de manera afrentosa) por la polic\u00eda, y que fue sepultado tras varios d\u00edas de brindis y banquetes en su honor; la aberraci\u00f3n de una pareja perecida mientras fornicaban en el mar (\u2026); la media metamorfosis de un hombre en un saurio descomunal, humano de la cabeza hasta la cintura, y de ah\u00ed hacia abajo con la corporeidad de un cocodrilo (\u2026). Y, por \u00faltimo, la \u2018mascota\u2019 del museo: un cad\u00e1ver bicentenario, al que hab\u00eda de someter de forma peri\u00f3dica a mantenimiento pues le continuaron creciendo el pelo y las u\u00f1as despu\u00e9s de fallecido, as\u00ed como cambiarle la ropa, ya que nadie entend\u00eda c\u00f3mo pasaba, pero la momia segu\u00eda vaci\u00e1ndose de sus excretas como si tal\u201d (Chirinos, 2005: Pp. 9-10).<\/p>\n\n\n\n<p>Tal museo -de \u00edndole circense, si se quiere- no s\u00f3lo compendia las an\u00e9cdotas insertas en la mayor\u00eda de los cuentos del volumen, sino que representa la metaforizaci\u00f3n de la deconstrucci\u00f3n de su hilo narrativo, hasta el punto de establecer vasos comunicantes entre s\u00ed. La estructura novel\u00edstica de este libro de cuentos, equivale a la novela de noveletas que es <em>Sefarad<\/em> (2001) del espa\u00f1ol Antonio Mu\u00f1oz Molina; no es casual tampoco que este \u00faltimo t\u00edtulo se refiera a la marginalidad patente en la exclusi\u00f3n por la intolerancia religiosa, racial y pol\u00edtica, am\u00e9n de sus virtudes discursivas que exceden los artificiales l\u00edmites impuestos a los g\u00e9neros literarios. El museo puede ser una aparatosa pir\u00e1mide en la cual se guarda, en el celo de las maldiciones, las trampas mortales y los pasadizos postizos, el cad\u00e1ver del texto narrativo convencional, previsible y esclerotizado, materializado en su ant\u00edpoda llagada en digresiones. Magalys Caraballo (2000), presentando esta vez la novela <em>En virtud de los favores recibidos<\/em>, resume la actitud escritural de Orlando Chirinos:<\/p>\n\n\n\n<p>Es \u201cla intencionalidad de un escritor comprometido directa e indirectamente con las t\u00e9cnicas narrativas de la novela finisecular, en la que el narrador se asume como el art\u00edfice de un mundo ficcional fragmentado que construye cuando asume la funci\u00f3n ling\u00fc\u00edstica de la enunciaci\u00f3n narrativa para relacionarse, simularse o espejarse en los dem\u00e1s elementos ficticios que conforman el espacio textual\u201d (p. 1).<br>La t\u00e9cnica narrativa va aparejada al tratamiento del tema que es la apolog\u00eda a la marginalidad. Si revisamos los relatos <em>Sagrado vino de los dioses<\/em> y <em>Cegato como Homero<\/em>, por un lado, y los titulados <em>Cuando est\u00e9s en tu reino<\/em>, <em>Mism\u00edsimo Dios<\/em> y <em>Polifemo en los ojos<\/em>, por otro lado, se constatar\u00e1 la deificaci\u00f3n del antih\u00e9roe en las figuras opuestas y complementarias del asesino y el \u00f1\u00e1ngara respectivamente. En el primero de los apartados, el asesino es homenajeado en su funeral casi a la usanza de los paladines aqueos o troyanos, mediado y logrado el efecto intertextual, s\u00f3lo que tal vindicaci\u00f3n es adobada en la oral lengua entrecortada y fragmentada de la turba hamponil:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c(\u2026) El vidrio agarrando y abrazando, el esquel\u00e9tico, brindando por H\u00e9ctor, que \u00a1juelasant\u00edsimaputa! iban a pagar bien caro el hueco en los tendones de ambos pies, los doce d\u00edas de sol y polvo, por Armando, la injuria, el vejamen, por H\u00e9ctorarmando, las vueltas y la huida alrededor de la ciudad, disparando,  correr-correr, tiroteando, huir-huir, el acosamiento, el arrastramiento, por H\u00e9ctor Armando Cintavalle Moro\u201d (Chirinos, 2005: p. 24).<\/p>\n\n\n\n<p>Las cr\u00f3nicas musicales de Col\u00f3n y Lavoe sobre la <em>Calle Luna, Calle Sol<\/em>, la acongojada y vengativa redacci\u00f3n de los obituarios, am\u00e9n de la hiperb\u00f3lica atm\u00f3sfera de las cr\u00f3nicas rojas, impregnan la rud\u00edsima y art\u00edstica atm\u00f3sfera de esos dos relatos. Se encienden cirios y se musitan plegarias por la santa memoria de El Negro Antonio y El Currutaco, h\u00e9roes verdaderos a la hora de las tertulias en los bares del sur de Valencia. El segundo grupo de cuentos o tr\u00edada macabra se refiere a una misma org\u00eda de sangre: presos comunes y \u00f1\u00e1ngaras torturados y sodomizados por verdes milicos en un botiqu\u00edn de mala muerte. Las voces narrativas, en todos y cada uno de los relatos, se abalanzan sobre el hecho en un fuego cruzado de forma triangular: el narrador omnisciente recrea en <em>Cuando est\u00e9s en tu reino<\/em> la crucifixi\u00f3n de Cristo y los dos ladrones, encarnados en el prisioneropol\u00edtico y los delincuentes comunes, apelando al recurso de la transfiguraci\u00f3n ficcional tal como lo hace Borges en el cuento <em>El Evangelio de Mateo<\/em>. En <em>Mism\u00edsimo Dios<\/em>, el guardia identificado como el hijo de Florentino y Dioselina, nos refiere una versi\u00f3n t\u00edpica del narrador testigo pasivo, sazonada por las trompetas y los redoblantes que anuncian el juicio final:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cYo recuerdo esas vainas y me averg\u00fcenzo por ellos, porque lo que hice fue quedarme plantado con la boca abierta, viendo c\u00f3mo puede caber tanta maldad en una persona, y cagarme de susto cuando vi que la noche se vino de repente, en medio de ese sol tan arrecho que estaba un ratico antes en el cielo, y los rel\u00e1mpagos m\u00e1s los truenos y aquel diluvio que se nos vino encima, como si deseara aplastarnos contra el suelo, por las barbaridades cometidas en esa llanura\u201d (Chirinos, 2005: p. 105).<\/p>\n\n\n\n<p>Polifemo en los ojos tiene como voz narrativa la de un homosexual tet\u00f3n, novio del tuerto barman que sodomiz\u00f3 a una de las v\u00edctimas. La transparencia del discurso es equiparable a la del <em>Diario del Ladr\u00f3n<\/em> de Jean Genet, texto paradigm\u00e1tico de la marginalidad que habita en las sucias calles, los oprobiosos pabellones de las c\u00e1rceles e, incluso, en un vulgar pero fetichizado tubo de vaselina. La palabra se ense\u00f1orea de tan s\u00f3rdidos ambientes en la oralidad, la multiplicidad y la fragmentaci\u00f3n de los puntos de  vista narrativos, hasta trascender el l\u00edmite que va de la enunciaci\u00f3n misma al objeto enunciado, confundi\u00e9ndose en la niquelada apariencia de una nueve mil\u00edmetros:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cUna mar de gente iba y regresaba de la sala y de los cuartos de la suciedad pestilente que se hab\u00eda acumulado en los retretes de la calle de.\u201d (Chirinos, 2005: p. 29).<\/p>\n\n\n\n<p>El libro conforma un caligrama terrorista que se compadece tanto de las v\u00edctimas como de los victimarios, en la recreaci\u00f3n po\u00e9tica y \u2013por qu\u00e9 no- sublime de la violencia, tal como se demuestra en la c\u00e1mara lenta de <em>Los Gansos Salvajes <\/em>de Sam Peckimpack o en la maravillosa pericia narrativa de Quentin Tarantino en <em>Pulp Fiction<\/em>. S\u00f3lo le resta manifestar a este le\u00f3n afeitado y mimetizado en la solazadora lectura del libro, el agradecimiento a Orlando Chirinos por su generosidad sin par.<\/p>\n\n\n\n<p>REFERENCIAS BIBLIOGR\u00c1FICAS<\/p>\n\n\n\n<p>Alfonzo, Rafael Jos\u00e9 (1998). El Orden Secreto en \u201cMercurio y otros metales\u201d. Trujillo: Trabajo mimeografiado.<\/p>\n\n\n\n<p>Caraballo, Magalys (2000). \u201cEn virtud de los favores recibidos\u201d: Voces para construir personajes. Maracay: Trabajo mimeografiado.<\/p>\n\n\n\n<p>Chirinos, Orlando (1997). Mercurio y otros metales. Valencia, Venezuela: Predios.<\/p>\n\n\n\n<p>Chirinos, Orlando (2005). Los D\u00edas Mayores. Caracas: Monte \u00c1vila.<\/p>\n\n\n\n<p>De N\u00f3brega, Jos\u00e9 Carlos (2005). Derivando a Valencia a la Deriva. Caracas: Libro a ser publicado pr\u00f3ximamente por el Ministerio de la Cultura.<\/p>\n\n\n\n<p>Gonz\u00e1lez Ortega, Nelson (s\/f). La Novela Latinoamericana de Fines del Siglo XX: 1967-1999. Hacia una tipolog\u00eda de sus discursos. http:\/\/www.hf.uio.no\/ilos\/studier\/fleksibel\/spansk\/emne\/spa1301\/textos\/sem\/nelsonmoderna.doc.<\/p>\n\n\n\n<p>Gubern, Rom\u00e1n (1973). Cine Contempor\u00e1neo. Barcelona, Espa\u00f1a: Salvat.<\/p>\n\n\n\n<p>Jim\u00e9nez, Maritza (1987). En los arca\u00edsmos escucho otro modo del cielo. Diario El Nacional, Caracas, 1-11- 87.<\/p>\n\n\n\n<p>Rodr\u00edguez Carucci (1992). Antolog\u00eda de la Poes\u00eda Antigua de Am\u00e9rica. Valencia, Venezuela: Universidad de Carabobo.<\/p>\n\n\n\n<p>Romero P\u00e9rez, \u00c1ngela (2000). Un eco creativo que traspasa fronteras. Salamanca: Trabajo mimeografiado.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/jose-carlos-de-nobrega\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Carlos De N\u00f3brega La obra cuent\u00edstica reciente de Orlando Chirinos (Maracaibo, 1944) significa un punto notable de inflexi\u00f3n en su escritura narrativa publicada a la fecha de la presente aproximaci\u00f3n, sobre todo en el caso de los vol\u00famenes titulados Mercurio y Otros Metales (1997) y Los D\u00edas Mayores (2005), los cuales se regodean en [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":9123,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[44,3],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9120"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9120"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9120\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9125,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9120\/revisions\/9125"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/9123"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9120"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9120"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9120"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}