{"id":9041,"date":"2023-10-07T00:06:57","date_gmt":"2023-10-07T00:06:57","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=9041"},"modified":"2024-02-09T19:46:55","modified_gmt":"2024-02-09T19:46:55","slug":"se-llamaba-sn-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/se-llamaba-sn-i\/","title":{"rendered":"Se llamaba SN (I)"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Jos\u00e9 Vicente Abreu<\/h4>\n\n\n\n<p><strong>1<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>No s\u00e9 cu\u00e1ndo me dorm\u00ed. Pero eso no tiene importancia. Cansado, casi arrastrando los pies como un borracho, despu\u00e9s de un largo rodeo para evitar las calles concurridas y las luces, llegu\u00e9 al apartamiento. El viento golpeaba en las persianas. A la entrada del edificio un remolino de peque\u00f1as hojas clandestinas. Volv\u00ed la cabeza a todos lados. La calle estaba desierta. Los bares de la esquina, cerrados. Pod\u00eda ser esa noche, me dije sin convicci\u00f3n, como todas las noches de perseguido. Calero a Desamparados. Podr\u00edan estar en el hueco de Desamparados. Llegu\u00e9 hasta las barandas y mir\u00e9 hacia abajo. Un perro callejero alz\u00f3 la cabeza, ladr\u00f3 entre dientes y volvi\u00f3 a su posici\u00f3n de descanso. Los carros estacionados a lado y lado estaban vac\u00edos. Sin embargo, el viento revolvi\u00f3 las hojas a la entrada del edificio. Lejos o\u00eda los ruidos de otros carros en la Avenida. No ten\u00eda importancia. El edificio, como todas las noches despu\u00e9s de las diez, estaba a oscuras. Las mismas sombras de siempre. En los balcones interiores las gentes hab\u00edan guindado, como todas las noches, su ropa \u00edntima.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No es nada \u2014me dije y entr\u00e9 al apartamiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Me desvest\u00ed, le\u00ed dos o tres l\u00edneas y me qued\u00e9 dormido. El d\u00eda hab\u00eda sido largo para m\u00ed. Catorce reuniones. Del cerro de La Cruz sal\u00ed aquella misma noche por la parte de atr\u00e1s mientras la polic\u00eda tomaba posiciones en las escalinatas. Los perros ladraban. Pero llegu\u00e9 hasta la calle sano y salvo. Carmen me dijo:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Si quieres te vienes conmigo. . . Pero eso no tiene importancia.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando despert\u00e9 nada pod\u00eda hacer: seis rev\u00f3lveres me apuntaban a la cara. Abr\u00ed un ojo. Un vistazo so\u00f1oliento, brumoso, parcial. Pod\u00eda ser una pesadilla. Fracciones de segundo para saber que estaba preso. Deb\u00eda hacer algo. Seis rev\u00f3lveres. Simul\u00e9 un sue\u00f1o profundo y tranquilo. Quer\u00eda pensar, encontrar una salida, un descuido, una oportunidad de evasi\u00f3n. Pens\u00e9 en el nombre que dar\u00eda y en el libro que ten\u00eda como un escudo sobre mi pecho. (Como todas las noches hab\u00eda dejado la pistola en el doble fondo del closet). \u00a1Si pudiera saltar! Un grito de mujer me hizo brincar. Con el ca\u00f1\u00f3n de sus armas me daban en el pecho como sobre una puerta y me llamaban por el seud\u00f3nimo viejo. Al extremo, despeinado, esposado, con los ojos muy abiertos, estaba Pedro esperando a cada instante los disparos fatales.<\/p>\n\n\n\n<p>Conoc\u00eda al jefe, el tuerto Matute. Apenas era estr\u00e1bico pero le dec\u00edan el tuerto. Y era tan cruel como cualquier tuerto cruel.<\/p>\n\n\n\n<p>Necesitaba un nombre, un nombre a mi medida, biograf\u00eda, profesi\u00f3n, familiares y todo lo dem\u00e1s. Pedro, el due\u00f1o del apartamiento, deb\u00eda comprenderlo as\u00ed. Mientras me despertaban, los esbirros le interrogaban amenazantes y \u00e9l permanec\u00eda en silencio con los ojos muy abiertos. Pedro trabajaba en un Banco local. Hac\u00eda varios meses se hab\u00eda divorciado de su mujer y desde entonces entr\u00f3 en contacto conmigo. Era un apartamiento de dos piezas, recibo, cocina y ba\u00f1o. La mujer de Pedro se fue y todo qued\u00f3 igual en el apartamiento. Nunca hablamos de su mujer. S\u00f3lo me dijo un d\u00eda que estaba borracho:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No fue por motivos pol\u00edticos. Un d\u00eda sali\u00f3 y aqu\u00ed quedaron sus cosas como espectros.<\/p>\n\n\n\n<p>Los vestidos, los zapatos, las pinturas, los cosm\u00e9ticos, el cepillo de dientes, todo qued\u00f3 en su sitio.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora lloraba un ni\u00f1o. Apenas se o\u00eda en medio de las voces y las amenazas. Los pasos zumbaban como una marcha enloquecida. Al fondo del edificio, vidrios rotos, cuadros rotos. Parec\u00eda un ruido de astilleros. Alguien del apartamiento de enfrente habl\u00f3 de abusos, de justicia, de tribunales, de un hermano que era m\u00fasico de la banda marcial, y el tuerto Matute se enfrent\u00f3 indignado al polic\u00eda, registr\u00f3 en su bolsillo y le estir\u00f3 una hoja de papel:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfAbusos? \u00bfTribunales conmigo? Aqu\u00ed est\u00e1 la orden, firmada y sellada como es debido&#8230; Que la llenen&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>Nada deb\u00eda quedar en su sitio: las cosas se amontonaban como en una mudanza. Las cuerdas de un piano sonaron a la vez. Una anciana lloraba. Esta vez era cierto. Yo no pensaba caer as\u00ed, pero era cierto.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa misma noche le hab\u00eda dicho a Carmen:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Un d\u00eda de \u00e9stos entro en una casa allanada. Por eso cargo estos recibos. Soy un cobrador.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero no fue as\u00ed. <\/p>\n\n\n\n<p>Por fin me incorpor\u00e9. Simulaba extra\u00f1eza. Rieron todos con cinismo. Se daban con los codos. Me llamaban por el seud\u00f3nimo viejo como un antiguo conocido. Pregunt\u00e9 si eran ladrones. Se me echaron encima, pero Matute impidi\u00f3 que me rompieran la cabeza con sus armas.<\/p>\n\n\n\n<p>El tuerto Matute dijo:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Dos a\u00f1os detr\u00e1s de este carajo!\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Otro, d\u00e1ndose importancia:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Hace un a\u00f1o me dej\u00f3 la chaqueta en la mano. Pero ahora va a dejarme el pellejo. Y su mano me oprim\u00eda en la mu\u00f1eca como unas tenazas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014T\u00fa fuiste el que nos dispar\u00f3 frente a la Embajada Americana y en el Peaje cuando agarramos al viejo Ramones. . .<\/p>\n\n\n\n<p>Insinu\u00e9 que se equivocaban. Les dije el nombre que ten\u00eda escogido. Rieron de nuevo, pero ahora el jefe de la comisi\u00f3n me agarraba por el cuello y me zarandeaba como un arbusto.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfPedro Le\u00f3n? \u2014Me solt\u00f3 del cuello para picotearme con el rev\u00f3lver en el hombro\u2014. \u00bfPedro Le\u00f3n? Ya te vas a acordar c\u00f3mo te llamas y c\u00f3mo se llama tu familia, vergajo&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Hijo\u2019e puta. . . \u2014movi\u00f3 el gatillo del rev\u00f3lver.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014All\u00e1 veremos. . . V\u00edstase. . . y con cuidado. . .<\/p>\n\n\n\n<p>Comenc\u00e9 a vestirme con calma. Eran doce ojos que segu\u00edan los movimientos de las piernas, de los brazos, de las manos, de los ojos. En el apartamiento de enfrente una mujer re\u00eda ahogada, sin respiraci\u00f3n, con risa hist\u00e9rica. Deb\u00eda ser la muchacha del piano. Siempre que llegaba temprano al apartamiento o\u00eda sus ejercicios y trataba de imaginar sus anhelos y sus sue\u00f1os. Ninguna de las familias del edificio me conoc\u00eda, pero yo estaba enterado al detalle de cada una. Antes de mudarme, Pedro me inform\u00f3 detenidamente de ellas, de sus h\u00e1bitos, de sus familiares m\u00e1s cercanos, en fin todo lo que pudiera interesarme.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo el piso lo hab\u00edan revuelto. Los cuatro apartamientos eran saqueados. A veces sonaba un culatazo. Todos los juramentos, todas las maldiciones y palabrotas retumbaban de parea a pared. Una ni\u00f1a llamaba a su madre. Hubo un momento que estuve convencido de hacer algo concreto. Pens\u00e9 dispersarlos, distribuirlos por todo el apartamiento y luego saltar. Apenas hab\u00eda dos metros hasta el suelo. Intent\u00e9 dirigirme al ba\u00f1o con el pretexto de buscar un cepillo y me saltaron enfurecidos. Sin embargo, pude quitar la toalla del balc\u00f3n. Era algo. Cuando Carmen llegara al d\u00eda siguiente, desde la calle pod\u00eda ver que faltaba la toalla y seguir\u00eda de largo. Era lo convenido. Ella llegar\u00eda a Calero como todas las ma\u00f1anas, mirar\u00eda al balc\u00f3n y seguir\u00eda de largo hasta Desamparados. Eso me tranquilizaba un poco.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de darme cuenta ten\u00eda los brazos a la espalda y sent\u00ed el fr\u00edo de las esposas en mis mu\u00f1ecas. Definitivamente estaba inmovilizado. Dos esbirros me agarraron por los brazos y me condujeron hasta el centro del recibo.<\/p>\n\n\n\n<p>Las cosas fueron amontonadas. El escaparate qued\u00f3 sin puertas. Dos esbirros arrancaban las tablas de la biblioteca. Volaban las hojas de los libros desencuadernados y rotos. Buscaban armas, una clave, nombres, documentos secretos, planos, mi c\u00e9dula de identidad. Para ellos cualquier cacharro era un escondite. Algo secreto. Desarmaron el radio y rompieron los tubos. Desde entonces conozco perfectamente la anatom\u00eda de un colch\u00f3n, de una almohada, de un sill\u00f3n. Palmo a palmo tocaron con sus armas la loza del ba\u00f1o. Pedro lo miraba todo con los ojos muy abiertos. A m\u00ed me daba pena. Ni la cuna escap\u00f3 a este delirio de destrucci\u00f3n y saqueo. A cada momento ven\u00edan al jefe con una nueva, con un hallazgo de importancia.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Mire, esto debe ser para escribir \u2014mostraban algunas hojas de papel en blanco\u2014. Tambi\u00e9n hay una m\u00e1quina&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014En la terraza encontr\u00e9 esto&#8230; \u2014y mostraban unos tiestos para sembrar\u2014. Puede haber algo&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>El tuerto Matute bizqueaba.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfAlgo? Mucho cuidado\u2026 procura no golpearlos\u2026 puede haber una bomba\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Hay caf\u00e9 caliente en el termo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfCaf\u00e9 caliente? \u2014entend\u00eda el jefe que caf\u00e9, de noche, caliente, era sin\u00f3nimo de reuni\u00f3n. S\u00ed, una reuni\u00f3n, no lo dudaba.<\/p>\n\n\n\n<p>Y en su libreta garabate\u00f3: \u201creuni\u00f3n importante\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s adelante lo amontonado fue a dar al fondo de una camioneta. Los vestidos de la ex-esposa de Pedro tambi\u00e9n. El jefe explic\u00f3 que los clandestinos siempre se disfrazaban. Estos vestidos no ten\u00edan otra finalidad. Inquieto mir\u00e9 a los ojos de Pedro. Pod\u00eda reaccionar. Pero se limit\u00f3 a sonre\u00edr y encogerse de hombros.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Los espectros \u2014-dije indicando los vestidos en un gesto.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 dice? \u2014pregunt\u00f3 Matute.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Se llevan los espectros.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1C\u00e1llese! \u2014grit\u00f3 y encontr\u00f3 la f\u00f3rmula policial apropiada\u2014. Los detenidos no pueden hablar\u2026<br>Part\u00edamos. Me empujaron. La oscuridad pod\u00eda ser un buen aliado. Pero todas las luces estaban encendidas. Arriba pod\u00eda ver colgada de los balcones la ropa interior de las gentes. Oscuro el cielo. Cuando estaba borracho me gustaba mirar las estrellas, pero ahora pod\u00eda ser por \u00faltima vez.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre dos me agarraron por los brazos y nos dirigimos al apartamiento de enfrente. El jefe quer\u00eda inspeccionar el trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Nunca saben hacer nada \u2014dijo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>2<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Todo estaba revuelto en el apartamiento de enfrente. Temblando, una muchacha semidesnuda estaba contra la pared. Un medio fondo, un portasenos, unos zapatos viejos y los ojos cerrados para no mirar su propia desnudez. Los cuadros por el suelo, las sillas de cualquier manera en el recibo, el piano abierto en un rinc\u00f3n, un florero roto, las cortinas de grandes dibujos amontonadas en mitad de la sala. La madre se quejaba llorosa en un rinc\u00f3n. No hab\u00eda una sola cosa en orden. Los alimentos por el suelo. Un polic\u00eda tomaba refresco. El padre, detr\u00e1s de los esbirros, ten\u00eda en su rostro un siglo de miedo. La muchacha levant\u00f3 los ojos y me mir\u00f3 sin comprender nada. A medianoche hab\u00edan llegado al apartamiento. Grandes voces y grandes golpes a la puerta. Rev\u00f3lveres en mano entraron. La levantaron. En nombre de la ley, el orden y las buenas costumbres no dejaron que terminara de vestirse. Y no comprend\u00eda. Ella estudiaba al piano. Eso era todo. Su padre vend\u00eda seguros y un t\u00edo suyo era m\u00fasico de la banda marcial.<\/p>\n\n\n\n<p>Matute parec\u00eda conforme. Arranc\u00f3 un bander\u00edn deportivo de la pared y lo examin\u00f3 a la luz de la l\u00e1mpara. Lo tir\u00f3 y de su carpeta extrajo un papel mimeografiado, donde un representante de la justicia autorizaba con su firma y el sello del tribunal estas \u201cvisitas domiciliarias\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Ya la firm\u00f3 \u2014dijo uno de los oficiales de S. N. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfYa la firm\u00f3?<\/p>\n\n\n\n<p>Matute guard\u00f3 la hoja en su carpeta. Un vistazo final. Mir\u00f3 a la muchacha en la pared. Bizco el ojo derecho. La muchacha tosi\u00f3. Mov\u00ed la cabeza y me empujaron de nuevo al pasillo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>3<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En el primer apartamiento dos ni\u00f1itas estaban como estatuas, firmes, r\u00edgidas, fijos los ojos inmensos en un hombret\u00f3n de subametralladora que manten\u00eda al padre con los brazos alzados. M\u00e1s all\u00e1 la madre, una mujer joven, encinta, se tomaba las manos, desataba el nudo de su bata, se alisaba el pelo y mov\u00eda las manos en todas direcciones sin saber. Miraba a su marido, miraba las ni\u00f1as, miraba la casa de mu\u00f1ecas de sus hijas. Cuando se decidi\u00f3 a proteger a sus hijas con el cuerpo, dio unos pasos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfAdonde va? \u2014dijo el hombret\u00f3n volviendo el arma contra ella\u2014. Ya le he dicho que no se mueva.<\/p>\n\n\n\n<p>No se movi\u00f3 m\u00e1s. Asustada, se protegi\u00f3 el vientre con las manos. Quer\u00eda esconder el hijo m\u00e1s profundamente en sus entra\u00f1as. Aquel hombre quer\u00eda quem\u00e1rselo con los ojos. Los ten\u00eda como un reptil, inm\u00f3viles, fijos, protegidos en c\u00e1psulas. Era una serpiente vertical, corpulenta. Ella sent\u00eda asco, miedo. Ensay\u00f3 descansar sus manos sobre una mesa. Volvi\u00f3 a erguirse. Ahora era en los dedos. Pasaba el anillo de falange a falange y lo volv\u00eda a su sitio. Le inquietaban las ni\u00f1as, su marido. \u00bfQu\u00e9 har\u00edan con \u00e9l? \u00bfLo matar\u00edan? \u00bfSe lo llevar\u00edan? Me mir\u00f3 inquieta. Intencionalmente cambi\u00e9 de posici\u00f3n para que viera las esposas. No quer\u00eda confusiones. Y habl\u00e9 con franqueza.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfPuede darme un vaso de agua? \u2014mov\u00eda los hombros para indicar las esposas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Ya te vamos a dar agua, no te apures&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014D\u00e9jelo a \u00e9l \u2014dijo Matute indicando al padre\u2014. Enc\u00e1rguese de \u00e9stos \u2014y en un gesto nos envolvi\u00f3 a m\u00ed y a Pedro.<\/p>\n\n\n\n<p>El hombret\u00f3n gir\u00f3 sobre sus talones. Su arma a la altura de la cadera nos apuntaba.<\/p>\n\n\n\n<p>El padre, cansado, baj\u00f3 los brazos. Era un hombre bajo, pero fuerte. Muchas tardes lo vi entrar con sus peri\u00f3dicos debajo del brazo. Trabajaba en la Electricidad. Dos ni\u00f1as y su mujer, esperaba un var\u00f3n. Los s\u00e1bados en la tarde jugaba domin\u00f3 con otros empleados de la empresa. A veces bajaba borracho a uno de sus amigos y llegaba hasta el apartamiento a buscar a Pedro para que completara la partida.<\/p>\n\n\n\n<p>La madre era una mujer joven. De tarde sacaba las ni\u00f1as hasta la esquina y volv\u00eda a la media hora. Economizaba hasta el \u00faltimo centavo. Ahora ve\u00eda con horror los destrozos. Las cortinas en el suelo, la peque\u00f1a biblioteca de \u201cSelecciones\u201d, una copa de un torneo de domin\u00f3, las cuatro cosas que re\u00fanen las gentes con el tiempo. Matute miraba extra\u00f1amente a los libros. No los romp\u00eda. Mucho inter\u00e9s le caus\u00f3 un libro de estampas, exclusivamente infantil. Lo hojeaba \u2014fuertes las p\u00e1gina\u00bb\u2014 con su \u00edndice untado en saliva. Mir\u00f3 a las ni\u00f1as de reojo y lo guard\u00f3 en su carpeta. Muy pocos libros quedaron. Entre los que seleccionaron para llevarse alcanc\u00e9 a ver las ediciones cubanas de \u201cObras Completas\u201d de Bol\u00edvar y Mart\u00ed, varias de R\u00f3mulo Gallegos y otras. Todas de fina encuadernaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de leer el papel mimeografiado y dejar constancia escrita que la \u201cvisita domiciliaria\u201d se hab\u00eda llevado a cabo con el debido respeto a la dignidad de las personas, el padre lo firm\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Matute sonri\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Conforme a los derechos humanos, \u00bfno es as\u00ed?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>4<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A\u00fan o\u00eda el llanto de las ni\u00f1as y la voz de la madre cuando entramos al \u00faltimo apartamiento del piso. Tres mujeres y un ni\u00f1o como de diez a\u00f1os de edad. Una, la m\u00e1s vieja, sentada sobre una mecedora, parec\u00eda ausente. Era paral\u00edtica. Dos esbirros la levantaban para registrar los trapos de la silla. Entonces vi que era ciega. Los ojos, blancos, danzaban en las cuencas. Las manos nerviosamente, impresionantemente, buscaban un apoyo en el aire. Pocos muebles de \u00e9pocas y modelos diferentes, en los rincones. No hab\u00eda biblioteca. Dos m\u00e1quinas de coser. Ni radio ni nevera. Las paredes casi vac\u00edas: un crucifijo y tres litograf\u00edas: Bol\u00edvar, Sucre y V\u00edctor Hugo. Familia oriental, dec\u00eda ser pariente de Sucre. Yo lo miraba todo. En aquellos momentos sent\u00eda la muerte amarga, sin saliva en la garganta. La sent\u00eda entre mis mu\u00f1ecas esposadas que en cada movimiento se enterraban m\u00e1s y m\u00e1s en las carnes. Deb\u00eda ver todo esto. Quiz\u00e1s mis \u00faltimas im\u00e1genes del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfMatute, me dijo? \u2014pregunt\u00f3 la viejecita.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014S\u00ed, Matute. ..<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfSer\u00eda el Matute de la \u00e9poca de G\u00f3mez? G\u00f3mez hab\u00eda muerto. De eso estaba segura. Ella conoc\u00eda muchas historias. Pero as\u00ed no era cuando G\u00f3mez.<\/p>\n\n\n\n<p>Carmen, la menor de las tres, contaba tantas cosas ahora. Dec\u00eda que una amiga de ella \u2014tambi\u00e9n del Sindicato del Vestido\u2014 estaba presa. Hablaba de una doctora a quien le torcieron los senos. Cu\u00e1nto hab\u00edan llorado la noche que Carmen dijo que ven\u00eda de la Seguridad Nacional. Fue la noche que allanaron el sindicato.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfEncontraron algo? \u2014interrogaba Matute.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Movimos todo&#8230; Aqu\u00ed no hay nada\u2026 ni muebles \u2014luego al o\u00eddo\u2014. Aqu\u00ed lo que hay es hambre&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfNada? \u00bfY esto? \u2014se\u00f1alaba con el \u00edndice el retrato de Sucre en la pared.<\/p>\n\n\n\n<p>Las mujeres miraron asustadas. Sucre era un pariente lejano, seg\u00fan la m\u00e1s vieja.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Ese, el de las patillas \u2014repiti\u00f3 Matute\u2014. \u00bfNo saben que es Ezequiel Zamora, el \u00fanico general venezolano que se meti\u00f3 a comunista?<\/p>\n\n\n\n<p>La vieja se revolvi\u00f3 en el sill\u00f3n y se persign\u00f3 asustada.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Ese tambi\u00e9n, descu\u00e9lguelo! Es un escritor ruso muy peligroso \u2014gru\u00f1\u00f3 indicando el retrato de V\u00edctor Hugo.<\/p>\n\n\n\n<p>La m\u00e1s joven quer\u00eda decir algo. Prefiri\u00f3 sonre\u00edr mientras se persignaba. \u00bfRuso? \u00bfComunista? Y pensar que estaban al lado de Cristo y Bol\u00edvar.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>5<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Vi el edificio por \u00faltima vez. Parec\u00eda de mayores dimensiones. El viento me daba en la cara. Me lijaba la nariz y los p\u00f3mulos. Las manos se me dorm\u00edan pesadamente. La calle comenzaba a moverse. De vez en cuando pasaba un autom\u00f3vil por la esquina. La luz se amontonaba y desaparec\u00eda como en un vuelo. Tres veh\u00edculos esperaban. Cuando apareci\u00f3 el jefe pusieron en marcha los motores. Yo caminaba firme y los pasos sonaban separados como un eco. En la puerta del edificio el viento amontonaba las hojas clandestinas. En Desamparados ladraba el perro. M\u00e1s intenso el ruido de los carros. El edificio estaba iluminado como en una fiesta. La fiesta del allanamiento y del terror.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Si\u00e9ntese all\u00ed \u2014indic\u00f3 Matute con su rev\u00f3lver.<\/p>\n\n\n\n<p>No pod\u00eda. Las esposas se me enterraban m\u00e1s. Intent\u00e9 sentarme en la parte saliente del asiento y lo logr\u00e9. Deb\u00eda sangrar. Sent\u00eda calor en las mu\u00f1ecas. Dif\u00edcilmente mov\u00ed un brazo, me dol\u00eda muy profundo, en los huesos. Mentalmente revisaba y palpaba mi propia anatom\u00eda. A\u00fan estaba intacto. Las mu\u00f1ecas me sangraban m\u00e1s. Matute no hab\u00eda guardado su arma, la manten\u00eda como una sentencia a la altura de mi cabeza. Estaba junto a m\u00ed y se remov\u00eda satisfecho buscando la postura de su rango y de su haza\u00f1a. Porque era una haza\u00f1a. Contrajo todos los m\u00fasculos de la cara. Su pensamiento hilaba grueso: cada detalle lo contar\u00eda a su inmediato superior. S\u00ed, cada detalle. No encontr\u00f3 bombas, pero hubo violencia. Este intent\u00f3 varias tretas \u2014dec\u00eda mientras me golpeaba con su arma en el pecho. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014S\u00ed, tretas&#8230; \u00bfpero tretas conmigo? (contra\u00eda todo el cuero cabelludo, sudaba). \u00bfTretas? Varios nombres: Le\u00f3n, Leonte, Leandro. Algo sobre un Petro\u2026 S\u00ed, varios nombres&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>Adopt\u00f3 una pose de fotograf\u00eda y se palp\u00f3 la cartera con la mano desocupada. Pensaba ahora en dinero. Un parte de cien bol\u00edvares. Algo. Pero tendr\u00eda tambi\u00e9n que inventar algo m\u00e1s. Una fuga, por ejemplo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Intento de fuga. Trat\u00f3 de saltar de un segundo piso. Quer\u00eda morir antes de su hora \u00a1cobarde! \u00bfPero a m\u00ed? A m\u00ed ni la muerte se me fuga\u2026 cuando la encuentro. \u00a1Ni la muerte! Una novedad de doscientos bol\u00edvares.<\/p>\n\n\n\n<p>Me miraba con el ojo bizco.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Despu\u00e9s intent\u00f3 desviarle el volante a Santiago \u2014voltea a ver al chofer\u2014 para que nos mat\u00e1ramos todos&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>Me agarr\u00f3 por las solapas de la chaqueta. El cuero cruji\u00f3 entre sus dedos. Las esposas penetraron en carne viva. Apret\u00f3 los dientes como una fiera. Los labios sobresal\u00edan en una mueca. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Hijo\u2019e puta \u2014grit\u00f3\u2014. \u00bfMatarme a m\u00ed? \u00bfMatarme a m\u00ed? <\/p>\n\n\n\n<p>Una sola arruga la cara. Salvaje me golpe\u00f3 la frente. Pero no me desmay\u00e9. Un vac\u00edo fugaz. Agudo el dolor. La sangre manaba y formaba una gelatina negra en las cejas. Aparec\u00edan luces negras en mi interior. Dijo algo que no entend\u00ed. Pero s\u00e9 que se sent\u00eda satisfecho y feroz, aunque su ferocidad se limitaba al ojo bizco que miraba chorrear mi sangre por la cara. \u00bfPuedo decir realmente que se sent\u00eda as\u00ed? Tir\u00e9 la cabeza hacia atr\u00e1s. Sus manos se aflojaron lentamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Dir\u00eda sencillamente:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Tuve que golpearlo, jefe. Para \u00e9stos no puede haber compasi\u00f3n. De casualidad no chocamos con la estatua. Hay que darles muy duro.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de un rato dijo a los dem\u00e1s de la camioneta.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Ya saben\u2026 van bien\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>No se trataba de un golpe oficial. Un golpe simplemente. Algo de sangre nada m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>No o\u00eda el ruido del motor. Me sent\u00eda suspendido en el aire. Me elevaba a un mundo desconocido y ca\u00eda pesadamente con dolor en las manos, en la cabeza y en la espalda. Cerr\u00e9 los ojos un instante. Creo que dorm\u00ed un segundo. No s\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Buena noche, Santiago&#8230; \u2014le dijo al conductor.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014S\u00ed, muy buena, jefe.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando abr\u00ed los ojos sonre\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No fue mala. Hay noches buenas y noches malas \u2014sentenci\u00f3. Mir\u00f3 hacia atr\u00e1s, las camionetas ven\u00edan en perfecto orden. Entr\u00e1bamos a El Para\u00edso. A la tortura, me dije. Trataba de recordar todas las cosas agradables. Una noche, hace mucho tiempo, fui un hombre en la cama de una mujer. Precisamente ahora lo recordaba cuando miraba estos \u00e1rboles. Una muchacha me dijo en la Universidad:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Vamos a pasear&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>Y despu\u00e9s me arrastr\u00f3 hasta su casa.<\/p>\n\n\n\n<p>Mucho tiempo hac\u00eda ya y despu\u00e9s las noches s\u00f3lo sirvieron para huir, para caminar al escondrijo. Era extra\u00f1o, pero ahora en las puertas de la tortura lo recordaba perfectamente. Varios meses atr\u00e1s me hab\u00eda ocupado otra vez del asunto. Carmen iba a mi lado. Pero no me atrev\u00eda. Compart\u00eda con ella las cosas m\u00e1s desagradables. Por mi cuenta corr\u00eda los m\u00e1s graves peligros. Le exig\u00eda lo mejor de su vida, pero no me atrev\u00eda. Una noche, sin embargo, logr\u00e9 tartamudear como si se tratara de todos los hombres perseguidos de la tierra.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfT\u00fa no crees que un hombre perseguido necesita una mujer? \u2014Un hombre perseguido, claro, necesita una mujer. . . \u2014dijo Carmen sonriendo.<\/p>\n\n\n\n<p>Y eso fue todo. Ahora me lo repet\u00eda y ve\u00eda desfilar los \u00e1rboles y las casas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Un hombre perseguido, claro. . .<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s me qued\u00e9 solo durmiendo en el carro.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos los d\u00edas me ve\u00eda con Carmen. Pr\u00e1cticamente and\u00e1bamos juntos. Ella manejaba su carro, yo al lado. A veces entr\u00e1bamos al apartamiento y se me ven\u00edan de nuevo las palabras. En ocasiones cuando se sentaba, ve\u00eda una parte de sus piernas. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Un hombre perseguido, claro. . .<\/p>\n\n\n\n<p>Madrugaba. Todo el cuerpo me temblaba. Los veh\u00edculos frenaron violentamente. Frente a nosotros, Seguridad Nacional. Los pies fr\u00edos, las manos fr\u00edas, la columna como una barra de hielo. Sent\u00eda miedo.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/jv-abreu\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Vicente Abreu 1 No s\u00e9 cu\u00e1ndo me dorm\u00ed. Pero eso no tiene importancia. Cansado, casi arrastrando los pies como un borracho, despu\u00e9s de un largo rodeo para evitar las calles concurridas y las luces, llegu\u00e9 al apartamiento. El viento golpeaba en las persianas. A la entrada del edificio un remolino de peque\u00f1as hojas clandestinas. [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":9042,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[3,45],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9041"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9041"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9041\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":11119,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9041\/revisions\/11119"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/9042"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9041"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9041"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9041"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}