{"id":9014,"date":"2023-10-05T00:09:29","date_gmt":"2023-10-05T00:09:29","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=9014"},"modified":"2023-11-24T18:11:05","modified_gmt":"2023-11-24T18:11:05","slug":"un-vampiro-en-maracaibo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/un-vampiro-en-maracaibo\/","title":{"rendered":"Un vampiro en Maracaibo (cap. 1)"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Norberto Jos\u00e9 Olivar<\/h4>\n\n\n\n<p>Cuando entr\u00e9 en la Irama, una neblina nicot\u00ednica flotaba hasta apretujarse contra el techo. Los parlantes <em>high fidelity<\/em> del hilo musical vomitaban, extenuados, la voz engolada y s\u00edsmica de Sandro: \u00abPor ese palpitar \/ que tiene tu mirar \/ yo puedo presentir \/ que t\u00fa debes sufrir \/ igual que sufro yo \/ por esta situaci\u00f3n \/ que nubla la raz\u00f3n \/ sin permitir pensar\u2026 \u00bb. Sin embargo, un vocer\u00edo de sordos et\u00edlicos acusaba la indiferencia de la concurrencia hacia el pret\u00e9rito divo argentino. Mientras tanto, el locutor del canal de noticias, puesto en <em>mute<\/em> por Teddy, uno de los mesoneros, parec\u00eda que anunciaba el Armaged\u00f3n, el <em>Apocalipsis now<\/em>, pero tampoco le importaba a nadie. Cada mesa era un mundo y cada quien andaba en lo suyo. Por mi parte, ven\u00eda a encontrarme con Sergio y Francisco; bueno, lo correcto ser\u00eda decir que ellos me esperaban para ayudarme a matar el tiempo hasta la medianoche, que era cuando pod\u00eda regresar a mi casa. Aunque en realidad yo no viv\u00eda en mi casa, ah\u00ed se hab\u00eda quedado Patricia con los ni\u00f1os desde que nos separamos. Yo dorm\u00eda en un cuchitril que fue lo \u00fanico que pude alquilar. Y la verdad, dorm\u00eda muy poco, porque desde que me instal\u00e9 en mi destartalado refugio apenas si pod\u00eda conciliar el sue\u00f1o un par de horas. Por eso Sergio y Francisco me esperaban en la Irama y nos quedamos hasta muy tarde bebiendo cervezas <em>light<\/em>, a ver si as\u00ed lograba pegar los ojos un&nbsp; rato. \u00bfY c\u00f3mo pag\u00e1bamos semejante rutina? Pues con la extensi\u00f3n de la tarjeta de cr\u00e9dito que la esposa de Sergio, la flamante petrolera, le hab\u00eda dado par que su beb\u00e9 no pasara necesidades en la calle. As\u00ed que la mayor parte de mi tiempo se evaporaba entre mi cub\u00edculo de la universidad y la fuente de soda.<\/p>\n\n\n\n<p>Generalmente nos despaturr\u00e1bamos en la mesa veintitr\u00e9s, que casi siempre ca\u00eda bajo jurisdicci\u00f3n de Teddy, pero nuestras conversas eran tan animadas que el otro mesonero, Quintero, se sentaba con nosotros cuando bajaba el flujo de clientes. Y hasta el chileno, que hac\u00eda de cajero, no perd\u00eda pista de lo que habl\u00e1bamos para meterse y opinar por puro gusto. Otras veces desfilaban por nuestra mesa algunos profesores jubilados que, sin nada mejor qu\u00e9 hacer o d\u00f3nde poner su culo, se atornillaban a sermonearnos sobre pol\u00edtica local, internacional, f\u00fatbol o b\u00e9isbol, seg\u00fan el gusto de cada cual, y los titulares del d\u00eda lograban sobrevivir hasta esa hora.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Qu\u00e9 hubo!, salud\u00e9 sin \u00e1nimo y puse una carpeta repleta de copias de microfilm en la silla desocupada. \u00bfC\u00f3mo est\u00e1 jefe?, me dijo Francisco con una sonrisa de oreja a oreja, como si mi presencia lo hiciera feliz, y yo, de momento no ca\u00eda en cuenta del porqu\u00e9. Sergio, en cambio, me dijo hola con la mano, sin quitarle los ojos de encima a una novelita perfecta de Alessandro Baricco, <em>Seda<\/em>, que le hab\u00eda prestado el d\u00eda antes, y de la que todav\u00eda recuerdo las primeras l\u00edneas: \u00abAunque su padre hubiera imaginado para \u00e9l un brillante porvenir en el ej\u00e9rcito, Herv\u00e9 Joncour hab\u00eda terminado por ganarse la vida con un oficio ins\u00f3lito\u2026 compraba y vend\u00eda gusanos de seda\u00bb. Lo recordaba porque el d\u00eda que le dije a mi pap\u00e1 que iba a estudiar historia me mir\u00f3 muy serio, ajust\u00e1ndose la corbata, y me pregunt\u00f3 que de qu\u00e9 pensaba vivir, eso no es una carrera que te d\u00e9 solvencia econ\u00f3mica, Ernesto. \u00c9l quer\u00eda que fuera contador p\u00fablico o abogado, que estaban dentro de la tradici\u00f3n de la familia, \u00a1pero historiador!, \u00a1qu\u00e9 co\u00f1o era eso! Y viene a cuento porque hace unos d\u00edas, a Diego, mi hijo mayor, que va a cumplir once a\u00f1os y que est\u00e1 por pasar a bachillerato, le pregunt\u00e9 por curiosidad qu\u00e9 pensaba estudiar en la universidad y me dijo que le gustar\u00eda ser chef. A m\u00ed se me arrugaron las tripas, pero me acord\u00e9 de lo que me hab\u00eda pasado con mi pap\u00e1, as\u00ed que le dije que estaba bien, que yo mismo iba a indagar sobre universidades donde podr\u00eda estudiar.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abCuando la soledad le apretaba el coraz\u00f3n, iba al cementerio a hablar con H\u00e9l\u00e8ne. El resto del tiempo lo consum\u00eda en una liturgia de h\u00e1bitos que consegu\u00edan defenderlo de la infelicidad. De vez en cuando, en los d\u00edas de viento, descend\u00eda hasta el lago y pasaba horas mir\u00e1ndolo, ya que, dise\u00f1ado en el agua, le parec\u00eda ver el inexplicable espect\u00e1culo, leve, que hab\u00eda sido su vida\u00bb, ley\u00f3 Sergio en voz alta; despu\u00e9s hizo un silencio meditabundo, nost\u00e1lgico, suspir\u00f3, sorbi\u00f3 un largo trago de cerveza y puso el libro sobre la mesa como si le doliera haberlo terminado.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Decime una vaina, Francisco \u2013dije reponi\u00e9ndome a Baricco\u2014. \u00bfA qu\u00e9 se debe esa risita de pendejo que ten\u00e9is desde que llegu\u00e9?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Pues a que le tengo un notici\u00f3n, jefe.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014A ver, \u00bfqu\u00e9 ser\u00e1?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Me caso con Mar\u00eda Virginia.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Ahora s\u00ed te volviste loco, \u00bfy Nairobi?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Eso qued\u00f3 atr\u00e1s, jefe.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfY Lorena?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Tambi\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfIvonne?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Cancelado.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfY Barbarita?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No funcion\u00f3, jefe.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfYajaira?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Pero si ella me bot\u00f3, jefe, \u00bfy ya no se acuerda del maleteo ese?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfY Judith?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Terminamos en M\u00e9rida, jefe. \u00bfC\u00f3mo se le va a olvidar si el verguero fue delante suyo?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014S\u00ed, es verdad, pero bueno, Francisco, \u00bfest\u00e1is seguro de que te quer\u00e9is casar?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Segur\u00edsimo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Est\u00e1 bien, no voy a darte consejos, ser\u00eda una necedad, pero al menos decime d\u00f3nde pens\u00e1is vivir.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014En casa de sus padres, jefe, en el cuarto de ella. Metemos una cama matrimonial y listo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Perfecto, no se hable m\u00e1s \u2013dije ri\u00e9ndome m\u00e1s por dentro que por fuera.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Cambiando de tema, jefe, antes de que la vayan a coger conmigo, \u00bfqu\u00e9 es lo que usted quiere saber de mi proyecto de investigaci\u00f3n? Porque la verdad no entend\u00ed muy bien cuando me llam\u00f3 esta ma\u00f1ana.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfC\u00f3mo es que se llama el proyecto?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Circuito de representaciones de lo intangible<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfFantasmas?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Vulgarmente conocidos como fantasmas, s\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfY cu\u00e1l es el basamento te\u00f3rico? Digo, porque s\u00e9 que la universidad lo exige pa financiar los proyectos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Est\u00e1 sustentado en las teor\u00edas de George Hammer, un semi\u00f3tico visual experto en lo intangible. Afirma que las condiciones esot\u00e9ricas del agua facilitan la aparici\u00f3n de espectros, y Maracaibo, como usted bien lo sabe, jefe, es una ciudad puerto, estamos rodeados de agua. Estar frente al lago la convierte en una ciudad de fantasmas. Otro elemento es el circuito de edificaciones eclesi\u00e1sticas que funcionan como dique fantasmal. F\u00edjese en todas las iglesias que hay en el casco central, que era la ciudad de anta\u00f1o. No crea que es casual, est\u00e1n distribuidas de tal forma que sirven para contrarrestar la proliferaci\u00f3n y concentraci\u00f3n de fantasmas, demonios y toda especie de criaturas del mal, de la oscuridad. Y gracias a la psicometr\u00eda, como ciencia auxiliar de la historia, jefe, se pueden ubicar las vibraciones del algunos sucesos importantes que han propiciado actividad fantasmal o demon\u00edaca. Otros piensan que estos fen\u00f3menos est\u00e1n impresos en una especie de \u00e9ter ps\u00edquico, que solo es cuesti\u00f3n de aprender a acceder a esta informaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Y decime una vaina, Francisco \u2013dije sin creer lo que iba a preguntarle\u2014, \u00bfcu\u00e1ntos casos de fantasmas han inventariado hasta ahora?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Ufsss!, suficientes, jefe \u2013dijo recost\u00e1ndose al espaldar y usando los dedos de la mano para contar\u2014: La novia del Milagro, el muchacho de la calle El Diablo, Josefa Caballero, el cayuco de Bartolo, el electrocutado de La Limpia, la dama de blanco que se monta en los carritos por puesto, la mujer de la Biblioteca P\u00fablica, el jovencito de Altos de Jalisco y F\u00e1tima, la estudiante que aparece en el estudio de locuci\u00f3n de la Facultad de Humanidades; pero tambi\u00e9n estamos interesados en algunas casas que se han convertido en refugio de fantasmas, como la quinta La Luminosa, la casa hechizada del 5 de Julio, frente al Colegio Nazareth, y una quintica en La Lago, cerca del edificio San Jacinto.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Te voy a decir una vaina, Ernesto \u2013interrumpi\u00f3 Teddy con aire grave, bajando el tono de voz y mirando hacia los lados como si temiera ser sorprendido en el intento\u2014. Aqu\u00ed, en esta fuente de soda \u2013dijo se\u00f1alando hacia el piso con dedo \u00edndice\u2014, aparece una mujer. Generalmente sucede cuando ya hemos cerrado. O sea, estamos seguros de que solo estamos los empleados. Bueno, la hemos visto pasar pa\u2019l ba\u00f1o de mujeres, re\u00edrse, a veces no vemos nada, s\u00f3lo escuchamos los tacones, como si fuera a salir o entrar del local. Ya se lo hemos dicho a Lourdes pa que haga una misa aqu\u00ed dentro, pero no quiere, dice que estamos locos.<\/p>\n\n\n\n<p>Teddy se puso de pie \u2013porque esto nos lo dijo sentado en la silla sobrante, de donde quit\u00f3 mi carpeta\u2014, se alis\u00f3 el chalequito a cuadros verdes, se ajust\u00f3 el corbat\u00edn negro y nos jur\u00f3 por sus hijas que era cierto.<\/p>\n\n\n\n<p>Teddy es un tipo bajito y fortach\u00f3n que parece tener una opini\u00f3n razonada para todo. Se ha hecho de una cultura muy s\u00f3lida devan\u00e1ndose los sesos a punta de crucigramas. Lo veo alejarse para atender a una pareja de viejos que se ha instalado en una de las mesas de su rango. Sergio me mira muerto de risa por encima de sus lentes bifocales y me suela con una sorna atragantada:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Te lo pregunto a vos, Ernesto, porque fuiste quien empez\u00f3 esta conversaci\u00f3n, \u00bfte est\u00e1is tomando en serio todas estas g\u00fcevonadas que han dicho? Porque de Francisco y Teddy creo cualquier cosa, pero tuyo, co\u00f1o, es el colmo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1No, chico!, lo que pasa es que esa informaci\u00f3n me habr\u00eda servido pa cuando escrib\u00ed la novela del fantasma, pero ya es tarde. Era pura curiosidad, m\u00e1s nada.<\/p>\n\n\n\n<p>Irama se disolvi\u00f3 esa noche como en las pel\u00edculas, cuando se pasa de una escena a otra. Ahora estoy en mi nuevo hogar. Ya dije que es un cuchitril, pero tengo la impresi\u00f3n de que pudiera ser una descripci\u00f3n un tanto excesiva. El caso es que una abuela, a la que las hijas se le casaron y mudaron, y a la que su marido la abandon\u00f3 para irse al otro mundo, decidi\u00f3 un buen d\u00eda convertir su casa en cuatro miniapartamentos, uno para ella y tres para alquilar. A m\u00ed me toc\u00f3 el peor. Y estoy seguro de que este debi\u00f3 ser el cuarto de los ch\u00e9cheres. Por ejemplo, lo que se dice sala-cocina-comedor-estar-estudio es un solo ambiente de cuatro por cuatro. El dormitorio tiene dos y medio por tres, donde apenas pude meter un viejo colch\u00f3n. El cl\u00f3set es una cabilla atravesada de pared a pared. Y el ba\u00f1o, una joya arquitect\u00f3nica de la apretujadera: la puerta de acceso es una gruesa cortina roja, el lavamanos y la poceta est\u00e1n dentro de la regadera. No obstante, en este cuchitril espero pasar un buen tiempo. El asunto es que algo debo hacer y eso, sin duda, es escribir, \u00bfpero qu\u00e9? &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Preparo un whisky con agua y hielo. Mi escaso inventario contempla, adem\u00e1s, una nevera enana donde solo hay latas de Red Bull, una computadora port\u00e1til, un mes\u00f3n de fiesta que hace de escritorio, una silla ejecutiva y cuatro sillitas de aluminio con su mesa, de esas que usan en la cafeter\u00eda Ciudad de Mil\u00e1n; un aire acondicionado, y un equipo de sonido de marca desconocida. Le di <em>play <\/em>al disco que estaba en las entra\u00f1as del aparato: \u2026<em> y poquito a poco te vas acercando, al&nbsp; fuego, a la llama que quema a las mariposas\u2026<\/em> Mir\u00e1ndolo bien, el cuchitril se ha humanizado con tantos libros apilados contra las paredes.<\/p>\n\n\n\n<p>Aprieto los ojos y me concentro. S\u00e9 que puedo construir una historia de la que se desprendan otras, pero\u2026 \u00bfy si no escribo una l\u00ednea m\u00e1s?, \u00bfqu\u00e9 tal si me convierto en un Bartleby vilamatiano? Alejarse de la ficci\u00f3n es una forma de resguardarse. Las novelas dejan marcas en la cara. Son una especie de granada fragmentaria. Y los novelistas, dice el duque de Rivas, somos seres malvados que atacamos la c\u00e9lula b\u00e1sica de la sociedad, enaltecemos el adulterio, \u00a0la fornicaci\u00f3n, agredimos la religi\u00f3n y la pol\u00edtica, azuzamos a los menesterosos contra los ricos y nos ponemos lujuriosos ante la muerte. Patricia, mi Patri, para citarla, me ha dicho exactamente lo mismo. Por eso escribir novelas es un oficio peligroso. Y lo mejor que se puede hacer es no leerlas, cr\u00e9anme.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/norberto-jose-olivar\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Norberto Jos\u00e9 Olivar Cuando entr\u00e9 en la Irama, una neblina nicot\u00ednica flotaba hasta apretujarse contra el techo. 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