{"id":8964,"date":"2023-09-23T01:08:03","date_gmt":"2023-09-23T01:08:03","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=8964"},"modified":"2024-11-09T16:20:29","modified_gmt":"2024-11-09T20:50:29","slug":"volver-a-cuando","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/volver-a-cuando\/","title":{"rendered":"Volver a cu\u00e1ndo"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Mar\u00eda Elena Mor\u00e1n<\/h4>\n\n\n<p>Lo que pasa es que tu hija no quiere hablar con vos y punto, chica, le dijo por \u00faltimo Graciela, ya sin ganas, sin anestesias y sin verg\u00fcenzas, siendo que minutos antes la excusa hab\u00eda sido que la ni\u00f1a no ven\u00eda porque estaba jugando en la computadora, y era mentira porque antes ya hab\u00eda dicho que no hab\u00eda luz y antes de esa mentira ya le hab\u00eda dicho otra y era que la ni\u00f1a se hab\u00eda metido a ba\u00f1ar porque, adivina, estaba saliendo agua por la regadera, una improbabilidad gigantesca porque era lunes y los lunes no llegaba el agua, la verdad, hac\u00eda ya dos meses que ning\u00fan d\u00eda llegaba el agua y seis meses que la regadera no sab\u00eda lo que era una gota y, acabadas las disculpas, Graciela se despepit\u00f3 en sinceridades, es que Elisa est\u00e1 rebelde y si no quiere hablar con vos tampoco la voy a obligar, y ella insisti\u00f3 en que la ni\u00f1a ten\u00eda que tomar el tel\u00e9fono, yo soy su madre y ella no se manda sola, y Graciela rebati\u00f3 con un desgano tajante, ya te arreglar\u00e9is vos con ella despu\u00e9s, yo ya no s\u00e9 qu\u00e9 m\u00e1s decirle porque ella dice que las madres no abandonan a las hijas y qu\u00e9 hago yo si eso es verdad, y en esa retah\u00edla estaban cuando, del lado de ac\u00e1 del tel\u00e9fono, en esa esquinita de Brasil llamada Pacaraima, empez\u00f3 a oler a chamuscado y Nina oy\u00f3 gritos, \u00a1co\u00f1o, nos est\u00e1n quemando! \u00a1Nos est\u00e1n quemando!, y vio de lejos a la gente espant\u00e1ndole el fuego a la carpa Coleman, que durante los \u00faltimos dos d\u00edas hab\u00eda sido su habitaci\u00f3n, su casa, su hotel, y ahora estaba comenzando a parecer una hornilla, ya te llamo, mami, y corri\u00f3, abri\u00e9ndose espacio entre el desespero de gente que juntaba los pocos bojotes crepitantes a los que se resum\u00edan sus equipajes y sus existencias de los pr\u00f3ximos d\u00edas o meses o a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Chama, yo me voy de esta vaina, yo no me quedo donde no me quieren, le dijo una muchacha de Valencia, vecina de carpa, mientras se juntaba a la estampida que cruzaba la frontera de vuelta para Venezuela, donde el infierno era infierno, pero era propio, constitucionalmente adjudicado, donde se ten\u00eda el derecho a la queja, aunque anduviera escaso \u00faltimamente, entre tantos peros de tufillo militar que le pon\u00edan al pobre. Nina quiso convencerla de que el incendio era solo un traspi\u00e9s y que todos esos cientos de personas que los hab\u00edan ayudado contaban mucho m\u00e1s que los cinco malaleche malparidos sin amor que hab\u00edan quemado un campamento entero lleno de ni\u00f1os y adolescentes en espera de refugio. Quiso pero no quiso demasiado, porque no pensaba cargar con el peso de convencerla de una aventura que ya comenzaba en tragedia, ella hab\u00eda visto el odio en esos ojos, <em>isso aqui n\u00e3o \u00e9 Venezuela, porra!<\/em>, ella hab\u00eda escuchado y entendido porque el odio, <em>taca fogo, taca fogo em tudo!<\/em>, no necesita traducciones, <em>v\u00e3o embora, seus filhos da puta!<\/em>, el odio de esos que dec\u00edan defender la ciudad de una horda de delincuentes, despu\u00e9s de que uno o dos hijos de puta malandros, cu\u00e1ndo no, uno o dos de los miles que estaban ah\u00ed, hicieran alguna mierda que todav\u00eda nadie, ni siquiera una buena parte de los atacantes o de los que los apoyaban, sab\u00eda bien qu\u00e9 mierda hab\u00eda sido; ella hab\u00eda visto sus ojos, eran tan, tan poquitos si los comparaba con los otros que les llevaban agua y un <em>lanchinho<\/em> y cobijas, pero sus voces estaban tan repletas de sa\u00f1a y de miedo vuelto sa\u00f1a, parec\u00edan tan orgullosos grabado con sus celulares aquel momento de hacer historia, gritaban tan alto en su o\u00eddo, que solo le dijo, pues que le vaya bien, mamita, y se qued\u00f3 ah\u00ed, con sus tesoros salvados del fuego a precio de derretir la suela de sus tenis de tanto pisar, pisar, pisar las llamas hasta que la mochila dejara de incendiarse.<\/p>\n\n\n\n<p>Pas\u00f3 lista en su equipaje-casa y vio que, a diferencia de las bolsas pl\u00e1sticas y los tres rollitos aplastados de papel sanitario, focos de las llamas, el resto de sus cosas parec\u00eda haber sobrevivido. Sus cotizas segu\u00edan siendo feas, pero estaban intactas. Los tres <em>jeans<\/em>, el \u00fanico mono, las cinco franelas, los cinco pares de medias, los tres sostenes y el \u00fanico vestido, su favorito, uno que la hab\u00eda visto bailar salsa en una cantidad grosera de noches, estaban oliendo a la maldad del queros\u00e9n; apenas se salvaron sus quince pantaletas, que eran ese n\u00famero multitudinario porque si algo no soportaba ella era andar con pantaletas sucias y por esa misma obsesi\u00f3n las hab\u00eda metido dentro de una bolsita Ziploc y no ol\u00edan a nada. A la carpeta pl\u00e1stica donde ten\u00eda los \u00edtems m\u00e1s trabajosos, caros y exclusivos, como el certificado de no antecedentes penales y la partida de nacimiento, se le hab\u00edan derretido un poco las esquinas y ahora recuperarlos ser\u00eda un parto con f\u00f3rceps. Su bolsa de <em>boy scout<\/em>, con linterna, navaja, yesquero, f\u00f3sforos, cargador de celular y su combo de plato, vaso y cubiertos min\u00fasculos, para comer poco, pero comer con dignidad, estaba tan perfecta como su neceser, al fondo de la mochila, donde jabones de ba\u00f1o y jabones azules, champ\u00fa, toallas sanitarias, afeitadoras, alg\u00fan maquillajito y hasta condones, por si acaso, hab\u00edan salido ilesos. Verific\u00f3 los bolsillos laterales y vio que ah\u00ed segu\u00edan, todav\u00eda s\u00f3lidos pero a pocos grados de volverse una masa fundida de materiales, los lentes de sol que le hab\u00eda regalado Elisa algunos cumplea\u00f1os atr\u00e1s, despu\u00e9s de mucho ahorrar; su kit, ps\u00edquicamente indispensable para todo comedor de u\u00f1as, de cortacut\u00edcula y lima; un bol\u00edgrafo retr\u00e1ctil con su respectiva libretica de anotaciones importantes, como direcciones y n\u00fameros de tel\u00e9fono, aunque ella memorizaba todo como si a\u00fan estuviera en los noventa; las llaves de una casa que, m\u00e1s por sentimentalismo que por l\u00f3gica, Nina insist\u00eda en guardar entre esos objetos de terca necesidad: minucias sin las cuales se pod\u00eda vivir, pero que la hac\u00edan sentir ella y no apenas una l\u00ednea en una planilla de ACNUR.<\/p>\n\n\n\n<p>Ve\u00eda el humo, los focos a\u00fan prendidos, tan bonito y tan todopoderoso y resentido que era siempre el fuego, pensaba, nunca tan hu\u00e9rfana como en ese momento, aferrada a la letra de su padre, a la palabra <em>hija <\/em>que le colgaba del pecho eternizada en un amuleto de resina, pero pens\u00f3 un poco mejor, vio un poco m\u00e1s ese paisaje humano devastado y se dej\u00f3 sentir el temblor vivo que ven\u00eda de su mano o de supecho o de su dije, y la orfandad dio paso a la sospecha amable de a\u00fan contar con un abrazo protector, un filo hecho de muerte y de vida que hab\u00eda sido capaz de cortar el fuego antes de que la tocara, ese fuego que no solo destru\u00eda, sino que hac\u00eda que todo se volviera un mismo resto indistinto, desfigurado; todas las cosas, amadas o no, importantes o no, patriotas o no, acababan transformadas en un pedazo de carb\u00f3n y tizne, y pensaba en c\u00f3mo era posible que el desprecio tuviera el mismo olor que los terrenos quemados en Maracaibo, terrenos vac\u00edos siempre rodeados de una cerca de bloques falla, porque nunca faltaba quien les robara bloques para construir una casita para que los suyos no tuvieran que aguantarse el olor a tantas basuras, aguadas o quemadas, que al final ol\u00edan a la misma vaina, fueran basura de pobre o de rico o basura del restaurante chino o de la sede del PSUV o del ba\u00f1o de la Facultad de Humanidades, basura era basura, pensaba Nina que, as\u00ed como esos terrenos, Roraima estaba en llamas, pero Roraima no era basura y ellos no eran basura, ellos no eran basura, ellos no eran basura, y aun pensando eso, aun as\u00ed, por unos segundos se dej\u00f3 tomar por la odiosa idea de que el aire carbonizado y maloliente que estaba respirando no era m\u00e1s que la estela que ellos mismos tra\u00edan consigo, como si hubiera una hedentina intr\u00ednseca en todo cuerpo sudado, hambriento, asustado, que llegaba sin ser invitado, como si prendi\u00e9ndole fuego a ese campamento improvisado en las bocas de la frontera, quienes los quer\u00edan fuera de ah\u00ed estuvieran quemando alguna podredumbre que ese hormiguero inveros\u00edmil del que ella formaba parte, ese gent\u00edo atabardillado que lloraba en espa\u00f1ol por comida y cobijo y ONU y Opera\u00e7\u00e3o Acolhida, hab\u00eda tra\u00eddo consigo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>A Ra\u00fal se le desdibuj\u00f3 el tiempo, como buena ruina que es. Si los d\u00edas a\u00fan existen, \u00e9l ya no los ve pasar. Persigue las noches, en busca de una oscuridad que nunca es completa. Historia al margen de la historia, vive un presente el\u00e1stico, una dictadura del gerundio. Si no fuera por las noticias que le trae Vicente, su compa\u00f1ero de cuarto o de celda, como dir\u00edan algunos, ya habr\u00eda perdido la cabeza, aunque no sabe si eso es posible: enloquecer es privilegio de los que tienen tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>Sabe que contin\u00faa llam\u00e1ndose Ra\u00fal, aunque en la nueva prosodia ese nombre todav\u00eda le suene tan ajeno como las palabras ayer, ma\u00f1ana, despu\u00e9s o antes, ahora que todo es un todav\u00eda, durante, mientras tanto. A pesar de todo, no puede decir que desprecie ese nuevo lugar. Tiene la paciencia de quien sabe que debe hacer el esfuerzo de acostumbrarse a las nuevas leyes, a veces tan diferentes; a esos c\u00f3digos morales nebulosos; a la condescendencia con que lo tratan mientras le recuerdan sus escasas posibilidades. Se siente perdido desde el segundo que afinc\u00f3 el pie en esa tierra extranjera que es la muerte, pero sabe que todos los viajes intempestivos y sin boleto de vuelta son as\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Y tambi\u00e9n est\u00e1 Vicente, que le pone una cara familiar a su nuevo mundo. El muchacho lleg\u00f3 una madrugada, empapado de sudor, tristeza y ron, con una bolsita pl\u00e1stica percudida como equipaje. No pregunt\u00f3, no pidi\u00f3, no se explic\u00f3. Forz\u00f3 la puerta de la tumba y se acomod\u00f3 en un rinconcito con tanta naturalidad que Ra\u00fal pens\u00f3 que tal vez ese jovencito llamado Vicente Nam\u00edas, como descubrir\u00eda despu\u00e9s al espiar la bolsa y verle unos veintis\u00e9is a\u00f1os sonrientes en el carn\u00e9 de la patria, era el due\u00f1o real de ese cuadrado de tierra en el cementerio. A lo mejor el intruso era Ra\u00fal, que hab\u00eda ido a parar ah\u00ed no sab\u00eda cu\u00e1ndo, porque fue despu\u00e9s de haber perdido el tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando Vicente se despert\u00f3, con la resaca y la luz del d\u00eda doli\u00e9ndole en los ojos, se asust\u00f3 al ver a Ra\u00fal sentado, estudi\u00e1ndolo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Yo pens\u00e9 que ya no hab\u00eda nadie aqu\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Y Ra\u00fal, a quien ya nadie miraba, fuera por no querer o por no poder, mir\u00f3 y se dej\u00f3 mirar, un v\u00ednculo que, por \u00e9l carecer de tiempo y por Vicente tener experiencia con asombros, no pudo sino ser instant\u00e1neo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No te preocup\u00e9is. Esto es un lleva y trae. Te pod\u00e9is quedar, aqu\u00ed nos arreglamos.<\/p>\n\n\n\n<p>Falto de todo, Ra\u00fal vislumbr\u00f3 en Vicente conversas, noticias, favores. La posibilidad de un reloj.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfNo me va a pedir nada a cambio?<\/p>\n\n\n\n<p>Vicente ten\u00eda esa cara de gente buena que seguramente hab\u00eda tenido que hacer cosas de gente mala, un tipo de rostro que Ra\u00fal bien conoc\u00eda. Gente que, en vez de miedo, le daba l\u00e1stima, porque la culpa les crec\u00eda en el entrecejo como una zanja delatora.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Una conversa\u00edta y estamos pagos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Barato.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora que ya se acostumbraron el uno al otro, Vicente se ha vuelto un corresponsal de guerra borracho, pero met\u00f3dico, que se mueve por la vida y trae noticias de los casi mil d\u00edas que Ra\u00fal, aunque no los sienta pasar, se ha perdido por estar trancado en el ya. Vicente es un veterano del afuera, bonito y r\u00fastico como un caballo con miedo, a quien no le falta un plato de comida, porque con sus ojos magos e ingeniosos localiza carteras gorditas, conmueve a muchos y los seduce a todos.<\/p>\n\n\n\n<p>Ra\u00fal era profesor jubilado de Castellano y Literatura en escuelas p\u00fablicas y de 2003 a 2008 hab\u00eda dado clase en la Misi\u00f3n Robinson, donde Vicente hab\u00eda aprendido a leer y a escribir en una \u00e9poca menos sombr\u00eda en la que trabajaba como mec\u00e1nico y ten\u00eda un novio que se le fue porque no aguant\u00f3 estarse siempre escondido, y as\u00ed Vicente se qued\u00f3 sin novio y sin trabajo, porque fue tanto el despecho que todo el mundo se enter\u00f3. Y mariquera y mec\u00e1nica no combinan, le dijeron, and\u00e1 vete pa una peluquer\u00eda y no port\u00e9is m\u00e1s por aqu\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Pero ya no me quiero acordar de eso, profe, mejor cu\u00e9nteme de usted.<\/p>\n\n\n\n<p>Vicente trata a Ra\u00fal con la reverencia sincera que solo los buenos maestros conocen. Ra\u00fal intenta explicarle que \u00e9l perdi\u00f3 su tiempo, que memoria y sue\u00f1o se le juntaron, que no logra descifrar esa muchedumbre vaporosa que lo circunda.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Yo tengo los ayeres y los ma\u00f1anas revueltos, todos aqu\u00ed a mi alrededor.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Debe ser la falta de costumbre. A mi abuela le pas\u00f3 lo mismo cuando hizo el paso. Y eso que ella sab\u00eda mucho de este lado. Fue ella la que me ense\u00f1\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfVos no los veis? \u00bfNo escuch\u00e1is ese gent\u00edo?<\/p>\n\n\n\n<p>Y su buen alumno Vicente responde que no.<\/p>\n\n\n\n<p>Ra\u00fal quisiera saber c\u00f3mo mostrar esa yuxtaposici\u00f3n ins\u00f3lita en la que est\u00e1 y la \u00fanica imagen que encuentra es un laberinto hacinado, gente suya y ajena, sobrepoblaci\u00f3n de bocas que le hablan sin que \u00e9l pueda hacer nada, porque es tanto el ruido y son tantos los rostros llorosos, exigentes, preguntones, que se vuelven una masa informe, un zumbido grave que aumenta hasta ensordecerlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Hasta ahora, la soluci\u00f3n ha sido atravesar el nudo de gente y permanecer en el blanco est\u00e1tico que hay detr\u00e1s de \u00e9l. Un vac\u00edo luminoso y callado donde queda a merced del mientras tanto.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfProfe, usted sabe cuando uno juega metras? Uno tiene que mirar bien fijo la metra porque si no, no le pega.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Claro.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Yo creo que a usted le hace falta una metra.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfC\u00f3mo as\u00ed, quer\u00e9is jugar en esta oscurana?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No, no. Digo es pa sacarle el culo a ese gent\u00edo que lo carga atormentao.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 tiene que ver una cosa con la otra?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Tiene que concentrarse en una persona, alguien a quien usted extra\u00f1e. Una metra, pues. \u00bfUsted tiene hijos?<\/p>\n\n\n\n<p>Ra\u00fal no quiere hablar de esas otras criaturas asoladas. A\u00fan tiene miedo de invocar la ruina que \u00e9l mismo instal\u00f3 en ellas, pero Vicente tiene sus talentos y cuando Ra\u00fal se da cuenta, ya est\u00e1 recuperando el pret\u00e9rito y cont\u00e1ndole de esas tres generaciones de mujeres que llevan su apellido, quejas en tres timbres que lo llaman y lo llaman, sin que \u00e9l se atreva a responder, porque no hay respuesta posible para su ausencia.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014La metra, profe, mire fijo la metra.<\/p>\n\n\n\n<p>Ra\u00fal se encoge en medio de la multitud, que lo hala sin tocarlo, como una danza forzada, imanes ego\u00edstas que exigen pedazos suyos desde todos los puntos cardinales. \u00c9l abre los ojos y solo ve una nube pl\u00fambea, escandalosa, que le hace querer cerrarlos otra vez.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero ojos abiertos.<\/p>\n\n\n\n<p>Ojos abiertos.<\/p>\n\n\n\n<p>Ojos bien abiertos.<\/p>\n\n\n\n<p>Y entre los sentidos un poco m\u00e1s dispuestos, se cuela una corriente de aire, como un vientico de tibieza soplado por una boca c\u00f3mplice, una boca que sopla y sopla hasta que Ra\u00fal la encuentra. Nina. Siembra la mirada en ella y el gent\u00edo insiste en llamarlo, pero va perdiendo nitidez, textura, volumen. Los ojos de Nina son dos piedras de obsidiana y ella, un t\u00fanel de hecho de carencia. \u00abAqu\u00ed, papi, aqu\u00ed\u00bb. Nina.<\/p>\n\n\n\n<p>Abrazada a su collar-amuleto, ella se apodera de sus ojos y el encuentro es tangible como ya nada parec\u00eda serlo para Ra\u00fal. \u00c9l la abraza y un par\u00e9ntesis de tiempo y oportunidad se abre en su muerte. Cu\u00e1nta falta, cu\u00e1nta tristeza de existir sin estar juntos, pero ahora est\u00e1 ah\u00ed el instante, aconteciendo, im\u00e1genes tan v\u00edvidas que, m\u00e1s que recuperaci\u00f3n del pasado, son un fuego que crece y chispea y chasquea en un nuevo movimiento, todos los sentidos encendidos al servicio de un tr\u00e1nsito original de vida. Un caos anacr\u00f3nico, lo sabe, pero en sinton\u00eda sinf\u00f3nica, como la propia Nina. Comienza a presentir que no hay nada definitivo en la ruina, que puede hacer obrar nuevos tiempos en su tiempo perdido.<\/p>\n\n\n\n<p>La piel de su hija conserva una suavidad infantil, un olor a caramelo de fresa y a sudor reci\u00e9n nacido, sudor que va volvi\u00e9ndose r\u00edo hirviente, calidez antes suave que asume una realidad grosera, ruda, de llamaradas violentas alrededor de ellos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfD\u00f3nde te hab\u00e9is metido, Nina?<\/p>\n\n\n\n<p>Paredes de fuego que ya no son de amor ni de resurrecci\u00f3n, sino de odio y rechazo en lengua extranjera, los circundan, y Ra\u00fal no sabe m\u00e1s que permanecer al alcance mientras Nina lo convoque.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/maria-elena-moran\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre la autora<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mar\u00eda Elena Mor\u00e1n Lo que pasa es que tu hija no quiere hablar con vos y punto, chica, le dijo por \u00faltimo Graciela, ya sin ganas, sin anestesias y sin verg\u00fcenzas, siendo que minutos antes la excusa hab\u00eda sido que la ni\u00f1a no ven\u00eda porque estaba jugando en la computadora, y era mentira porque antes [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":8965,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[3,45],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8964"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8964"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8964\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13802,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8964\/revisions\/13802"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/8965"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8964"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8964"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8964"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}