{"id":8873,"date":"2023-09-06T21:04:46","date_gmt":"2023-09-06T21:04:46","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=8873"},"modified":"2024-04-17T14:56:10","modified_gmt":"2024-04-17T14:56:10","slug":"dos-cronicas-de-oscar-yanes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/dos-cronicas-de-oscar-yanes\/","title":{"rendered":"Dos cr\u00f3nicas de Oscar Yanes"},"content":{"rendered":"<h3><strong>El circo de ni\u00f1os raros y el ser viviente m\u00e1s viejo del planeta<\/strong><\/h3>\n<p>Micaela Tremaria de Abreu, era una viuda de 24 a\u00f1os, con un mo\u00f1o cuello, sujeto con una gran peineta.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfPor ah\u00ed est\u00e1 Javier? \u2014Sol\u00eda preguntar casi todas las ma\u00f1anas en La India<\/p>\n<p>\u2014Javier, te busca tu prima. \u2014Gritaba Armandito, cuando estaba trabajando en el mostrador, y a los pocos minutos aparec\u00eda un joven, quiz\u00e1s de unos diez y ocho o veinte a\u00f1os.<\/p>\n<p>En La India todos le \u201ctomaban el pelo\u201d al ayudante de panader\u00eda:<\/p>\n<p>\u2014Javier, esa prima tuya est\u00e1 bien buena moza&#8230;<\/p>\n<p>\u2014Deja la cosa, vale. Esa es una mujer seria y est\u00e1 comprometida&#8230; \u2014 A Javier no le gustaban las bromas; se pon\u00eda rojo cuando algunos domingos, a las once de la ma\u00f1ana, llegaba la viuda a buscarlo y todos los mesoneros y dependientes comenzaban a toser, lo que se hac\u00eda entonces a una mujer hermosa.<\/p>\n<p>\u2014Javier, te buscan, ap\u00farate porque te van a robar la muchacha&#8230;<\/p>\n<p>Un domingo estaba Armandito de guardia, y lleg\u00f3 al Sal\u00f3n de familias un hombre mal encarado, flaco y de bigote delgadito.<\/p>\n<p>\u2014Oye muchacho, \u00bfpor ah\u00ed no est\u00e1 Javier?<\/p>\n<p>\u2014No, sali\u00f3 esta ma\u00f1ana&#8230;<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY t\u00fa no sabes con qui\u00e9n sali\u00f3?<\/p>\n<p>\u2014No, se\u00f1or&#8230;<\/p>\n<p>\u2014Oye, muchacho. \u00bfY t\u00fa no has visto por aqu\u00ed a una se\u00f1ora joven, con un mo\u00f1o con peineta?<\/p>\n<p>\u2014No, se\u00f1or&#8230;<\/p>\n<p>\u2014Bueno, muchachito, cu\u00eddate, porque si descubro que eso que me has dicho es mentira vengo a romperte los dientes. \u2014Dio la espalda y se fue. Armandito no olvid\u00f3 nunca la cara de aquel hombre y en la noche, cuando regres\u00f3 Javier, le cont\u00f3 lo que hab\u00eda pasado.<\/p>\n<p>\u2014No le digas a nadie que ese hombre vino. \u2014Dijo Javier\u2014. Ese es el arpista; \u00a1hay que tener cuidado! Si pregunta el se\u00f1or Fulli\u00e9 por m\u00ed, t\u00fa le dices que yo regreso dentro de un rato, pero no le cuentes a nadie nada de lo que te pregunt\u00f3 ese hombre&#8230; \u2014Repiti\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014Pero, \u00bfqui\u00e9n es ese arpista, vale? \u2014Pregunt\u00f3 Armandito.<\/p>\n<p>\u2014 Ese es un tipo capachero de San Juan que est\u00e1 empe\u00f1ado en casarse con Micaela, pero ella no lo quiere&#8230;<\/p>\n<p>Apenas se fue Javier, Armandito subi\u00f3 a la pieza en donde dorm\u00edan los aprendices. Aquella noche no comi\u00f3 y se qued\u00f3 en la cama pensando en el l\u00edo en que estaba metido: su t\u00edo Juan hab\u00eda logrado permiso del viejo Fulli\u00e9 para que el jueves en la tarde y en la noche no fuera al trabajo. Juan pensaba llevarlo al circo de ni\u00f1os raros que acababa de llegar a Caracas, Armandito cre\u00eda que si volv\u00eda el m\u00fasico y le romp\u00eda los dientes, Adi\u00f3s circo, adem\u00e1s su abuela Encarnaci\u00f3n le hab\u00eda ense\u00f1ado que nunca se deb\u00edan decir mentiras, pero \u00e9l sinti\u00f3 \u2014y aquello le mortificaba mucho\u2014 como una obligaci\u00f3n no expresarle la verdad al arpista, sin embargo le inquietaba suponer que el visitante hab\u00eda descubierto el enga\u00f1o.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 no le crey\u00f3 el artista sanjuanero? Estaba recordando que la otra noche, despert\u00f3 como a las dos de la madrugada y se levant\u00f3 para ir al ba\u00f1o; mientras caminaba en la punta de los pies para no despertar nadie y se escuchaban por doquier los ronquidos de los trabajadores, quienes dorm\u00edan en cuatro cuartos con las puertas de par en par, comenz\u00f3 a o\u00edr los murmullos de la Independencia&#8230;<\/p>\n<p>En La India, esa historia era familiar, pero muy pocos pod\u00edan jurar haber escuchado aquellos susurros tan especiales. El Sal\u00f3n de Familia de la confiter\u00eda ocupaba la casa marcada con el n\u00famero 2, de Gradillas a Sociedad y en ese sitio, exactamente, estaban los talleres de Juan Baillio, en donde se imprimieron todos los documentos del Congreso de 1811. Los grandes pr\u00f3ceres caminaron por aquellos salones; se sentaron a corregir las pruebas, a discutir cambios de \u00faltima hora en los textos y eso era, precisamente, lo que algunas personas, como \u00c1lvarez, el administrador; Fern\u00e1ndez, el jefe de repartidores y Armandito hab\u00edan escuchado: murmullos, gritos, pisadas, y unos sonidos extra\u00f1os. Cuando \u00c1lvarez una tarde le cont\u00f3 todo al Dr. V\u00edctor Manuel Ovalles, el historiador, afirm\u00f3: \u201cEsos son los ruidos cl\u00e1sicos de los talleres de imprenta\u201d. A veces, en la madrugada, ol\u00eda a tinta y no a pan. Fulli\u00e9, se indignaba cuando Tovar o Aponte veteranos panaderos, le anunciaban en la ma\u00f1anita:<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Maestro, desde las cuatro de la madrugada aqu\u00ed no huele a pan espa\u00f1ol sino a imprenta!<\/p>\n<p>Armandito sent\u00eda mucho miedo, porque tambi\u00e9n era ya hecho cierto en La India que, si alguien dec\u00eda haber o\u00eddo los murmullos de la independencia, pasaba algo. Armandito sab\u00eda que cuando \u00e9l escuch\u00f3 aquellos ruidos por primera vez, hab\u00eda quebrado la bodega el Chin Chin de su t\u00edo Juan Yanes. Ahora, le parec\u00eda pero no estaba seguro, que abajo en el Sal\u00f3n hab\u00eda un cuchicheo y algo sonaba como cuando un cuerpo pesado met\u00e1lico cae sobre otro: tan, tan&#8230; A la ma\u00f1ana siguiente\u00a0\u00a0el maestrillo tocaba la campana despu\u00e9s de aquella noche de sue\u00f1os extra\u00f1os, en donde \u00e9l mismo se ve\u00eda con la boca llena de sangre y los dientes afuera. \u201cSi yo pudiera hoy ir a ver a mi abuela, le dir\u00eda: \u00a1aqu\u00ed va a pasar algo!\u201d.<\/p>\n<p>Un d\u00eda despu\u00e9s, el lunes 28 de abril de 1913, lleg\u00f3 corriendo a La India el Maestro Gregorio, experto en pan sobado y pan catal\u00e1n.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Mataron a Micaela esta ma\u00f1ana en La Candelaria! \u2014Anunci\u00f3 con cara de susto\u2014. \u00a1Yo estaba por all\u00e1, vale! \u00a1Si la hubieran visto! \u00a1Parec\u00eda un pollito, \u201cporecita\u00bb, con la cabeza torcida y llena de sangre, tirada all\u00ed en el suelo&#8230;!<\/p>\n<p>Un mesonero vino corriendo:<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Vale, Javier te oy\u00f3 y le dio un soponcio. Le est\u00e1 saliendo espuma por la boca! \u00bfNo hay un m\u00e9dico por ah\u00ed? \u2014Armandito, se acord\u00f3 de los murmullos de la Independencia y se qued\u00f3 tranquilo, en el mostrador, como si estuviera acomodando los dulces en la vidriera, con la boca abierta daba la impresi\u00f3n que se tragaba cada palabra de Gregorio.<\/p>\n<p>Micaela, ten\u00eda 20 a\u00f1os cuando enviud\u00f3 y conoci\u00f3 a un arpista que viv\u00eda por la parroquia San Juan. El m\u00fasico tocaba en los botiquines del callej\u00f3n Peniche, de Los Angelitos y de Marcos Parra, y se enamor\u00f3 locamente de la muchacha; pero algo raro hab\u00eda pasado, pues la viuda, quien al principio aparec\u00eda muy embullada, desde hac\u00eda dos meses le ven\u00eda sacando el cuerpo. Un mocho, que jugaba mucho por los lados de Maderero, le dijo al arpista que Micaela estaba saliendo con un panadero de La India. El arpista le llevaba diez a\u00f1os a la mujer y un d\u00eda le manifest\u00f3 en el cerro de El Calvario:<\/p>\n<p>\u2014Oye, Micaela, \u00bft\u00fa crees que yo soy viejo para ti? \u2014la viuda se rio, pero no dijo nada y aquello parece que aument\u00f3 la sospecha.<\/p>\n<p>Aquella ma\u00f1ana a las nueve, y Gregorio estaba contan do la historia pasadas las doce del mediod\u00eda, el novio celoso fue de San Felipe a Pueblo Nuevo, a la casa n\u00famero 24, en donde viv\u00eda Micaela con sus hermanos, Catalina, Antonio y Silvestre Tremaria, La muchacha estaba cocinando, cuando Catalina grit\u00f3:<\/p>\n<p>\u2014Micaela, te buscan&#8230; \u2014El m\u00fasico se qued\u00f3 parado en el patio, sin saludar a nadie, pues ya sab\u00eda que \u00e9l ca\u00eda mal a los hermanos.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 quieres? \u2014Le pregunt\u00f3 Micaela, con voz fuerte, como para que todos la oyeran, y con las manos en la cintura.<\/p>\n<p>\u2014Quiero que me busques mi retrato \u2014contest\u00f3 el hombre como avergonzado de que todos se enteraran ella no quer\u00eda m\u00e1s nada con \u00e9l. Micaela, sin responder se fue al cuarto y regres\u00f3 con una postal, tomada en el mercado de San Jacinto en donde se ve\u00eda un lago, tres cisnes y adelanta, en una silla estaba ella sentada y al lado, de pie, \u00e9l, con el brazo derecho sobre hombro de la novia.<\/p>\n<p>\u2014Toma tu pedazo de fotograf\u00eda. \u2014Habl\u00f3 Micaela, y con una tijera cort\u00f3 la parte en donde aparec\u00eda el m\u00fasico. El trozo de postal cay\u00f3 al suelo y cuando Micaela dio la espalda, para volver a la pieza, el hombre se abalanz\u00f3 y la agarr\u00f3 por el mo\u00f1o.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Desgraciada! \u00a1Perra! \u00a1Piazo e&#8217; puta! \u2014grit\u00f3 mientras le golpeaba la cabeza contra el piso.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1La va a matar! \u00a1Deje a esa mujer! \u00a1Auxilio! \u00a1Socorro! \u2014Las mujeres que estaban lavando en el fondo de la casa de vecindad, vinieron corriendo hacia el patio.<\/p>\n<p>El m\u00fasico la solt\u00f3 y con los ojos desorbitados, comenz\u00f3 a ver para todos los lados. Micaela, trat\u00f3 de incorporarse y entonces el hombre sac\u00f3 un pu\u00f1al, de 17 cent\u00edmetros, seg\u00fan declar\u00f3 despu\u00e9s el Coronel Medina, y se lo clav\u00f3 por la espalda, por el est\u00f3mago, por el pecho. Ella se retorc\u00eda, sin gritar, mostrando los dientes, y abr\u00eda y cerraba los ojos, y agitaba los cabellos largos, de un lado para otro; trataba de levantarse y como pez que agoniza en la playa, comenz\u00f3 a pegar saltos, hasta que ya en lo \u00faltimo apenas movi\u00f3 el dedo pulgar de la mano y se qued\u00f3 quieta.<\/p>\n<p>El hombre estaba manchado de sangre, las mujeres lo ve\u00edan, pero no se atrev\u00edan a acercarse; entonces \u00e9l tir\u00f3 el pu\u00f1al y se fue corriendo. A los pocos minutos lleg\u00f3 el polic\u00eda de punto, Onofre Su\u00e1rez, y Jefe Civil de Candelaria. Coronel H\u00e9ctor Medina. Jos\u00e9 Ismael Tremaria, hermano de Micaela, sab\u00eda d\u00f3nde viv\u00eda una hermana del arpista, ubicada entre El Aserradero y La Gorda. La hermana se llamaba Laura y cuando lleg\u00f3 la polic\u00eda grit\u00f3:<\/p>\n<p>\u2014 \u00a1 Est\u00e1 loco en el corral y armado! \u00a1No lo vengan a matar! \u00a1\u00c9l es muy buen hermano! \u00a1Ella lo enga\u00f1aba! \u2014El Coronel Medina sac\u00f3 el rev\u00f3lver.<\/p>\n<p>\u2014 \u00a1 A m\u00ed no me coge vivo nadie! \u00bfPor qu\u00e9 no se quer\u00eda casar conmigo? \u00bfPor qu\u00e9?<\/p>\n<p>\u2014 C\u00e1lmese, amigo, c\u00e1lmese. \u2014El Jefe civil le habl\u00f3 en tono conciliador y baj\u00f3 la mano que empu\u00f1aba el rev\u00f3lver. El m\u00fasico se le qued\u00f3 viendo y antes que nadie pudiera impedirlo, sac\u00f3 una navaja de afeitar y se la pas\u00f3 por la mu\u00f1eca izquierda. El Coronel y el polic\u00eda saltaron sobre \u00e9l y lograron desarmarlo. Lo llevaron inmediatamente al hospital.<\/p>\n<p>Un mes despu\u00e9s, de Gradillas a Sociedad, todo mundo estaba en las puertas de los negocios.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfD\u00f3nde est\u00e1? \u00bfD\u00f3nde est\u00e1? \u2014Preguntaban hombres y mujeres<\/p>\n<p>\u2014Por ah\u00ed lo traen&#8230; \u2014 la gente miraba hacia arriba, hacia la esquina de la Torre, hacia El Pante\u00f3n. Se ve\u00eda un grupo de hombres y muchachos, y una figura flaca, con una camisa sucia, y el brazo izquierdo vendado. Lo tra\u00edan desde el Hospital Vargas, amarrado. La punta del mecate la llevaba un polic\u00eda y dos agentes m\u00e1s uno de cada lado, lo iban escoltando. La conduc\u00edan por el centro de la calle y hasta las mujeres lo insultaban y gritaban.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Asesino! \u00a1Asesino! \u2014El preso, como perro acosado, ve\u00eda hacia el suelo y mov\u00eda la cabeza de un lado a otro. Parec\u00eda que se encontraba en otro mundo, hasta que pas\u00f3 por la puerta de La India y vio entre el grupo de mesoneros, pasteleros y panaderos a Javier.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1No te olvidar\u00e9 nunca! \u2014Le dijo.<\/p>\n<p>La turba sigui\u00f3 con \u00e9l hasta las puertas de La Rotunda. El Secretario comenz\u00f3 a anotar los datos de ingreso.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEdad?<\/p>\n<p>\u201434 a\u00f1os.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfProfesi\u00f3n?<\/p>\n<p>\u2014 \u00bfQu\u00e9?<\/p>\n<p>\u2014\u00bfDe qu\u00e9 viv\u00edas t\u00fa, vale?<\/p>\n<p>\u2014Yo toco arpa&#8230;<\/p>\n<p>\u2014Ah, arpista&#8230;<\/p>\n<p>\u2014\u00bfNombre?<\/p>\n<p>\u2014Nereo Pacheco&#8230;<\/p>\n<p>\u2014No hables m\u00e1s nunca de eso \u2014aconsej\u00f3 Do\u00f1a Encarnaci\u00f3n a Armandito, cuando el cont\u00f3 la amenaza del arpista.<\/p>\n<p>\u2014Mienta, mijo, cuando sea necesario proteger la honra de una mujer. \u2014Do\u00f1a Encarnaci\u00f3n pronuncio la sentencia delante de todos los muchachos, la misma noche que Armandito se preparaba para ir al circo de ni\u00f1os raros con el t\u00edo Juan.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>Cuando levantaron la lona que cubr\u00eda la entrada de la carpa, Armandito se qued\u00f3 con la boca abierta. Juan hizo un gesto de repugnancia y musit\u00f3:<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Co\u00f1o! \u2014A pocos metros, sentado sobre el taburete, recibiendo a los visitantes, estaba una criatura, de unos siete a\u00f1os, con cuatro orejas, dos bocas y ocho pies. El ni\u00f1o no hablaba; pero observaba fijamente a cada espectador.\u00a0El circo de ni\u00f1os raros levantaba su carpa por los lado del Cuartel San Carlos, en un terreno amplio que seg\u00fan Do\u00f1a Encarnaci\u00f3n, se llamaba en los viejos tiempos la Sabana d de San Pedrito. Cobraban tres centavos por persona y mostraban quince fen\u00f3menos infantiles. Hab\u00eda un muchacho con cara de gato y cada vez que abr\u00eda la boca se ve\u00edan dos colmillos inmensos; una ni\u00f1ita, de diez a\u00f1os con un hocico y una protuberancia en la frente dos troncos de donde nac\u00edan dos troncos de cuernos con diversos pitones de venado. Un se\u00f1or iba explicando al p\u00fablico la historia de cada uno de los fen\u00f3menos.\u00a0En un peque\u00f1o corral, cubierto de lona, hab\u00eda dos peque\u00f1os, unidos por el pecho, daban vueltas, se paraban y volv\u00edan a caer. La gente se re\u00eda cuando uno corr\u00eda hacia un lado y el otro quer\u00eda ir en direcci\u00f3n contraria. Un se\u00f1or, le tap\u00f3 la cara a una hora y la sac\u00f3 r\u00e1pido.<\/p>\n<p>\u2014Si yo s\u00e9 esto no vengo. \u2014Explic\u00f3\u2014. Ella est\u00e1 en estado&#8230;<\/p>\n<p>\u2014\u00a1C\u00f3mo se le ocurre traerla! \u2014Intervino una dama de cierta edad, con visible molestia\u2014. \u00a1Usted est\u00e1 loco!<\/p>\n<p>Otros hablaban que aquello era una vagabunder\u00eda, y que \u201cel Gobierno deb\u00eda prohibirlo, porque cualquier mujer que vea esto despu\u00e9s da a luz un monstruo\u201d.<\/p>\n<p>En el fondo de la carpa hab\u00eda un gran cartel en donde aparec\u00eda una tortuga inmensa, saliendo del mar. Arriba un letrero: EL SER VIVIENTE M\u00c1S ANTIGUO DE LA TIERRA.<\/p>\n<p>\u2014Vamos a ver esa vaina&#8230; \u2014Coment\u00f3 Juan y se fue con Armandito hasta donde estaba una se\u00f1ora, que cobraba diez centavos por persona.<\/p>\n<p>\u2014Entonces, aqu\u00ed se paga dos veces&#8230; \u2014Protest\u00f3 Juan.<\/p>\n<p>\u2014Cuando usted entre se\u00f1or, se convencer\u00e1 que esto s\u00ed vale los diez centavos. Hay que verlo para creerlo&#8230;<\/p>\n<p>Adentro, en un estanque de muy poca profundidad estaba una tortuga inmensa con una palmera, de un metro de altura aproximadamente clavado en la concha. La tortuga ten\u00eda m\u00e1s de tres metros de largo y cuando sac\u00f3 la cabeza cada ojo parec\u00eda una metra de \u00e1mbar. En el centro de cada ojo se ve\u00eda un punto negro que se clavaba fijamente en el visitante. Tardaba mucho para meter otra vez la cabeza dentro de su coraza. Desde la parte superior del hueco donde sal\u00eda la cabeza, hasta donde terminaba la concha, ten\u00eda una zanja profunda, como de veinte cent\u00edmetros de ancho, llena de una sustancia negra, que evidentemente era tierra, pues all\u00ed estaba sembrada la palmera, en forma de abanico.<\/p>\n<p>Aquella planta cambiaba la imagen del animal, daba grima y el abanico vegetal hac\u00eda recordar a un pavo real extra\u00f1o, con aquella concha sucia y esa zanja oscura que parec\u00eda una inmensa cicatriz. Un hombre refer\u00eda entonces que el quelonio ven\u00eda de la exposici\u00f3n de Saint Louis, en Estados Unidos, que ten\u00eda 350 a\u00f1os y que era por lo tanto el ser vivo m\u00e1s antiguo del planeta Tierra. Seg\u00fan el hombre, esta tortuga era adorada por las tribus Hovas de Madagascar. Los hovas ve\u00edan en la tortuga y su palmera, la encarnaci\u00f3n de Dios, pero uno de los soberanos, quiz\u00e1s para librarse por un tiempo de la gran influencia que aquel animal ten\u00eda sobre los nativos, anunci\u00f3 al pueblo que Dios quer\u00eda que la tortuga fuera a otras tierras para que los hombres conocieran aquella manifestaci\u00f3n divina. Todo se hizo de acuerdo con un ingl\u00e9s, radicado en Madagascar, quien arrend\u00f3 la tortuga por un a\u00f1o a la Gran Feria Internacional de Saint Louis. \u00bfEra cierto todo aquello? Nadie lo sab\u00eda. El empresario contaba tambi\u00e9n que estos mismos hovas heredaban el poder de los reyes muertos y que por eso al morir un soberano se le cortaba una parte de su cuerpo, una mano, un dedo, un brazo, una pierna y all\u00ed radicaba el poder, pues el difunto tomaba posesi\u00f3n del alma del rey viviente, que guardaba en su casa aquellos restos humanos, y a trav\u00e9s suyo daba sus instrucciones. La tortuga era el s\u00edmbolo de todas las cosas buenas y a ella se acud\u00eda para pedir protecci\u00f3n en caso de peligro. Si todo aquello era cierto, \u00bfpor qu\u00e9 permitieron que la tortuga fuera llevada al extranjero? Juan le explic\u00f3 a Armandito que posiblemente aquel animal era un obst\u00e1culo para los planes que pensaba desarrollar el rey.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQui\u00e9n va a compartir un reino con una tortuga? \u2014Preguntaba el t\u00edo a Armandito, quien no pod\u00eda entender tampoco c\u00f3mo una planta puede crecer en la concha de un Quelonio.<\/p>\n<p>\u2014Posiblemente cada mes le siembran una matica nueva, para rellenar el hueco que le debe haber dejado un hachazo. Cicatrizaron la herida con tierra&#8230; pobre animal, yo tengo que contarle esto a \u201cmesi\u00e9\u201d Pittier \u2014Juan refiri\u00f3 que su amigo era suizo. Era un joven alto, rubio, con los ojos azules. Siempre trabajaba en los alrededores de Caracas recogiendo plantas y a veces se iba para pueblos muy lejanos en el interior de la rep\u00fablica. Henry Pittier le ped\u00eda a los campesinos que le llevaran todo ejemplar raro que vieran. Por aquellos d\u00edas\u00a0\u00a0\u201cmesi\u00e9\u201d Pittier estaba investigando matas de flores y \u00e1rboles frutales por Santa Luc\u00eda en una hacienda llamada Volc\u00e1n, de la familia R\u00edos Vale.<\/p>\n<p>En el circo se contentaron mucho cuando Juan lleg\u00f3 con \u201cmesi\u00e9\u201d Pittier y este pregunt\u00f3 cu\u00e1nto le cobraban por examinar la palmera. Los due\u00f1os se reunieron y le pidieron cuatro pesos, con tal que no pasara de dos horas la inspecci\u00f3n. El joven Pittier se meti\u00f3 con sus botas en el charco y comenz\u00f3 a observar la planta, tomaba muestras de tierra y las guardaba en una cajita. Despu\u00e9s le comunic\u00f3 a Juan con gran alegr\u00eda.<\/p>\n<p>\u2014Esta es una\u00a0<em>Ravanala madagascariensis Sonn<\/em>, una planta de Madagascar que acumula agua en sus hojas y es muy \u00fatil para los viajeros que se pierden en la selva. Esta palma, Juan, puede crecer encima de esa tortuga hasta tres o cuatro metros m\u00e1s.<\/p>\n<p>\u2014\u201cMesi\u00e9\u201d Pittier, c\u00f3mo fue que usted me dijo que se llamaba la planta?<\/p>\n<p>\u2014El nombre cient\u00edfico no te lo vas a aprender nunca, es una Ravanala madagascariensis, pero ll\u00e1mala mejor Palma del Viajero, como le dicen los nativos en Madagascar o Palma de Abanico, \u2014En efecto, del tronco, part\u00edan unas hojas, como de pl\u00e1tano, en forma de abanico. Juan sac\u00f3 un papel para anotar el nombre cient\u00edfico y le pidi\u00f3 a Pittier que se lo repitiera otra vez,<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Por favor, Juan! \u2014respondi\u00f3 el musi\u00fa ri\u00e9ndose \u2014\u00bfqu\u00e9 ganas con darle ese nombre tan complicado? A m\u00ed me molesta mucho cuando los cient\u00edficos comienzan a hablar con denominaciones latinas como para demostrar que saben m\u00e1s del mundo vegetal que los mismos campesinos. Yo le digo a toda la gente del pueblo que me ayuda que no se sorprendan, ni se sientan ignorantes, si se acercan a un investigador con una rama de merecure y \u00e9ste le dice: \u201cah, \u00e9sta es una\u00a0<em>Licania pyrifolia Griseb<\/em>\u201d, porque resulta, amigo Juan que aquel hombre que se\u00a0\u00a0queda con la boca abierta al o\u00edr esa denominaci\u00f3n sabe m\u00e1s del merecure que el idiota que se empe\u00f1a en hablar de\u00a0<em>Licania pyrifolia Griseb.\u00a0<\/em>Y si el campesino le coge miedo a esos nombres raros, ya le da pena contarte lo que sabe de la planta.<\/p>\n<p>Pittier llam\u00f3 al encargado del circo y pregunt\u00f3:<\/p>\n<p>\u2014\u00bfPor cu\u00e1nto me vende un reto\u00f1o de esa mata?<\/p>\n<p>\u2014Bueno&#8230; \u2014el otro no sab\u00eda que responder.<\/p>\n<p>\u2014Usted, \u00bfve esa hoja que est\u00e1 cerca del tronco? Si usted me lo permite, la corto y me la llevo.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfPara qu\u00e9?<\/p>\n<p>\u2014Para sembrarla. Es una curiosidad y as\u00ed tendremos en Volc\u00e1n, la palma de la tortuga<\/p>\n<p>\u2014\u00bfUsted cree que esa ramita, prenda? \u2014Pregunt\u00f3 Juan.<\/p>\n<p>\u2014Claro, p\u00e1sate por la Hacienda Volc\u00e1n dentro de tres meses&#8230; \u2014Y el musi\u00fa se fue con su reto\u00f1o, m\u00e1s alegre que muchacho con juguete nuevo.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfTenemos tortugas en Venezuela? \u2014Pregunt\u00f3 Armandito a su t\u00edo.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed, de noche salen por centenares del Orinoco y despu\u00e9s de esconder los huevos vuelven al agua&#8230;<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 es el Orinoco?<\/p>\n<p>\u2014Es el r\u00edo m\u00e1s grande de Venezuela. Hay caimanes y tortugas y en las selvas del Orinoco \u00e1rboles que son tan altos que muchos veces t\u00fa no sabes si es de d\u00eda o de noche, porque no puedes ver el sol&#8230;<\/p>\n<p>Armandito escuch\u00f3 en silencio<\/p>\n<p>\u2014\u00bfHay p\u00e1jaros?<\/p>\n<p>\u2014Inmensos y de todos los colores. \u00a1Hay tambi\u00e9n oro, mucho oro! \u2014Armandito record\u00f3 que la abuela le dec\u00eda que el oro es lo \u00fanico que siempre vale en cualquier sitio del mundo.<\/p>\n<p>Cuando el Mestrillo volvi\u00f3 a la India, so\u00f1\u00f3 aquella noche con los ojos de la tortuga. Y vio en el centro de cada ojo aquel punto negro cambiaba de color hasta convertirse en una monedita de oro. En la ma\u00f1ana, mientras preparaba los cartuchos con crema, para que el maestro empezara a decorar las tortas, se sent\u00eda insignificante.<\/p>\n<p>\u2014Mientras t\u00fa y yo estamos haciendo dulces, hay gente que est\u00e1 sacando oro en el Orinoco \u2014le dijo un d\u00eda a Requena, un muchacho de su misma edad que so\u00f1aba con ser torero.<\/p>\n<h3><strong>Caracas se alborota con el aeroplano<\/strong><\/h3>\n<p>Cuando Juan lleg\u00f3 a La India, ya Armandito lo estaba esperando, Ese s\u00e1bado cuatro de abril de 1914, no cab\u00eda un alma en la confiter\u00eda de Fulli\u00e9. Toda Caracas, desde horas del mediod\u00eda, en aquel momento eran las dos de la tarde, se preparaba para ir al Hip\u00f3dromo, en El Para\u00edso, a ver el vuelo de Peoli, el muchacho americano que hab\u00eda llegado, una semana antes desde Nueva York, contratado por Carlos Montauban, para una demostraci\u00f3n.<\/p>\n<p>El viejo Fulli\u00e9, igual que casi todos los due\u00f1os de los grandes establecimientos de Caracas, hab\u00eda dado la tarde libre a los empleados de mejor comportamiento.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Ya nos vamos! \u00a1Queda tiempo todav\u00eda, porque el vuelo es a las cuatro! \u00a1D\u00e9jame tomarme un brandy y aprovechar para revisar estos textos! \u2014 Juan sac\u00f3 de un bolsillo unas cuartillas y las coloc\u00f3 sobre la mesa. El hijo de Do\u00f1a Encarnaci\u00f3n ofrec\u00eda sus servicios ahora, a diversas firmas para redactar textos de avisos.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1La publicidad es el gran negocio del Siglo! No s\u00e9 c\u00f3mo no lo descubr\u00ed antes \u2014Comenz\u00f3 entonces a leer, mientras Armandito escuchaba con atenci\u00f3n:<\/p>\n<p>\u2014LABIOS VOLUPTUOSOS Y FRESCOS. Boca Deliciosa. Fragancia en el aliento con las VIOLETAS RUSAS de Quentin. Perfuman los labios y dan a la boca sabor de ambros\u00eda y hacen divino el beso de la enamorada y de los amantes. La esposa que usa las Pastillas de Violetas de Rusia de Quentin. goza de su marido\u201d. \u2014Juan, hizo una pausa.<\/p>\n<p>\u2014Pero, queda muy fuerte eso de \u201cgoza de su marido\u201d, mejor es decir, \u201cgoza de la ternura de su marido\u201d. La ternura no es pecado, la gozadera s\u00ed. \u2014Luego volvi\u00f3 a leer \u2014: \u201cindispensable para los que aman las exquisiteces. En venta: \u201cLiverpool\u201d y principales perfumer\u00edas. Esto est\u00e1 bien. D\u00e9jame leer este otro y ya nos vamos. Otro brandy, por favor. \u2014Tom\u00f3 otra hoja de papel y lev\u00f3:<\/p>\n<p>\u2014BURLAD LOS A\u00d1OS. Sed siempre j\u00f3venes y bellas. Un qu\u00edmico de Oriente, cuyos estudios han sido consagrados a embellecer el rostro y voluptuosear las carnes de las mujeres del Har\u00e9n invent\u00f3 la f\u00f3rmula de la crema \u201cSirene\u201d para embellecer. La Crema Sirene rosa, recomendada para la mujer trigue\u00f1a o morena, a la tez da suavidad de azalia y el tinte seductor de las voluptuosas flores del granado. Con el uso de estas cremas la mujer burlar\u00e1 los a\u00f1os y cautivar\u00e1 a los hombres m\u00e1s so\u00f1adores y exigentes. \u2014 Termin\u00f3 de leer, guard\u00f3 las hojas y coment\u00f3: \u2014\u00a1Esto vende. tiene sexo con elegancia! Vamos.<\/p>\n<p>Toda Caracas estaba en la calle. La gente del pueblo invadi\u00f3 el cerro de EI Calvario desde el mediod\u00eda. No cab\u00eda un alfiler. El Para\u00edso congestionado de coches y de autom\u00f3viles. Se cobraba un bol\u00edvar para entrar al Hip\u00f3dromo, cuya tribuna aparec\u00eda repleta. El General G\u00f3mez, comandante en Jefe del Ej\u00e9rcito; el Gobernador de Caracas, General Juan G\u00f3mez; el Dr. Gil Fortoul, Presidente del Consejo de Gobierno; los generales Graciliano Jaimme, Mart\u00ednez M\u00e9ndez; los coroneles Aparicio G\u00f3mez, Al\u00ed G\u00f3mez, Serrano, Cardona, Don Antonio Pimentel y el Dr. M\u00e1rquez Bustillos, quien ser\u00eda designado Presidente Provisionalm dentro de dos semanas, el 19 de abril, pues ya toda Caracas sab\u00eda eso, saludaban al p\u00fablico, desde unas sillas de mimbre, instaladas en el Palco Presidencial.<\/p>\n<p>El Coronel Al\u00ed G\u00f3mez, le cont\u00f3 a su pap\u00e1, el General Juan Vicen G\u00f3mez, que el aviador Cecil Peoli, era nieto de un venezolano que lle ba el mismo apellido y que se hab\u00eda radicado primero en La Habana despu\u00e9s en Nueva York.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY cu\u00e1ntos a\u00f1os tiene ese muchacho? \u2014Pregunt\u00f3 el General G\u00f3mez.<\/p>\n<p>\u201421 a\u00f1os, pap\u00e1, y se pone a la orden tuya y del Gobierno para fundar una Escuela de Aviaci\u00f3n y formar un cuerpo de aviadores militares.<\/p>\n<p>El General escuch\u00f3 con atenci\u00f3n lo que le informaba el hijo y movi\u00f3 la cabeza afirmativamente, como si le gustara la idea; despu\u00e9s dijo: \u2014\u00a1Hay que pensarlo! Del apuro no queda sino el cansancio. \u00bfC\u00f3mo fue que se mat\u00f3 el otro se\u00f1or que vimos volar hace poco?<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Pobre muchacho! \u2014Intervino el Dr. M\u00e1rquez Bustillos\u2014. \u00a1Las mismas maniobras que hizo aqu\u00ed mismo, ustedes se acuerdan, las fue a hacer en Trinidad y le fall\u00f3 la m\u00e1quina! \u00a1El hombre no es un p\u00e1jaro! Uno siempre en la tierrita, porque Dios lo hizo a uno para caminar, pero no para volar&#8230;<\/p>\n<p>\u2014Pero, el progreso, el progreso \u2014protest\u00f3 amablemente el Dr. Gil Fortoul, ajust\u00e1ndose el mon\u00f3culo\u2014\u00a1Nada puede detener, doctor, el desarrollo de la aviaci\u00f3n! Yo siempre recuerdo que cuando inventaron la linotipia, \u2014y mirando al general G\u00f3mez explic\u00f3\u2014 m\u00e1quina que hace todo autom\u00e1ticamente para los tipos de las imprentas, la gente dec\u00eda que eran cosa del diablo, y con el autom\u00f3vil lo mismo&#8230;<\/p>\n<p>\u2014Por cierto, pap\u00e1, \u2014volvi\u00f3 a hablar Al\u00ed G\u00f3mez, sonriendo\u2014 el General Le\u00f3n Jurado bati\u00f3 un r\u00e9cord la semana pasada&#8230;<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 fue lo que hizo? \u2014Pregunt\u00f3 el General sin ocultar la curiosidad.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Fue manejando en autom\u00f3vil, en un Ford, desde El Rastro hasta Calabozo, gastando 25 minutos en 15 kil\u00f3metros!<\/p>\n<p>\u2014Aj\u00e1, \u00bfy c\u00f3mo fue eso?<\/p>\n<p>\u2014Un carro Ford sali\u00f3 de Caracas a Calabozo, manejado por dos amigos m\u00edos, Ad\u00e1n Hermoso y Le\u00f3n Pedrique, y lleg\u00f3 en 13 horas con 16 minutos. El General Le\u00f3n Jurado estaba en El Rastro y entonces Hermoso y Pedr\u00edque lo invitaron para que manejara el Ford.<\/p>\n<p>\u2014Aj\u00e1. eso es bueno, eso es bueno, porque entonces Al\u00ed \u2014dijo el General sonriendo\u2014 como el General Le\u00f3n Jurado ya est\u00e1 manejando, no necesitar\u00e1 quien le maneje&#8230;<\/p>\n<p>Grandes aplausos del p\u00fablico casi impidieron o\u00edr, a\u00fan a los que estaban muy cerca, las \u00faltimas palabras del Comandante en Jefe del Ej\u00e9rcito, pues en aquel momento caminaba el aviador Ceci Peoli, acompa\u00f1ado de Carlos Montauban, hacia la tribuna presidencial.<\/p>\n<p>\u2014Por usted y por Venezuela. \u2014Dijo el piloto, cuando extendi\u00f3 la mano para saludar al General G\u00f3mez. Baj\u00f3 r\u00e1pidamente de la tribuna y acompa\u00f1ado por dos mec\u00e1nicos camin\u00f3 hacia el aeroplano, un Biplano Farman, estacionado en el centro del campo. La gente saludaba con pa\u00f1uelos y gritaba.<\/p>\n<p>En el cerro de El Calvario, los vendedores de gofios, cachapas y batatas sancochadas \u201chac\u00edan su agosto\u201d. Hab\u00eda gente que estaba all\u00ed desde las once de la ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Ya va a salir! \u2014Dijo uno, que ten\u00eda un largavista\u2014, \u00a1Va caminando hacia el avi\u00f3n!<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQui\u00e9n es el aviador? Porque se ven como cinco personas.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Aquel que se est\u00e1 poniendo una gorra con anteojos!<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Ahora s\u00ed! \u00a1Ahora! \u00a1Ya se subi\u00f3 en el aeroplano! \u00a1Que Dios lo ampare!<\/p>\n<p>\u2014Ya va arrancar! No empujen, que todos podemos ver \u2014protestaba una Se\u00f1ora. Un ruido muy fuerte se escuch\u00f3 en El Calvario y toda Caracas se qued\u00f3 callada. En las azoteas, las ventanas y en la calle, la gente esperaba&#8230;<\/p>\n<p>Por segunda vez, una m\u00e1quina, m\u00e1s pesada que el aire.\u00a0El primer vuelo lo hab\u00eda realizado Boland, unos meses, desde all\u00ed mismo desde el Hip\u00f3dromo de El Para\u00edso. Despu\u00e9s, ya se sabe qu\u00e9 pas\u00f3. En una exhibici\u00f3n en Trinidad, en Puerto Espa\u00f1a, en un lugar l1amado la Gran Sabana, en Queens Park, el avi\u00f3n se estrell\u00f3. Boland muri\u00f3 en el acto, una de las costillas fracturadas le parti\u00f3 el coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfTe acuerdas de Boland? \u2014Dijo Mart\u00ednez M\u00e9ndez a Aparicio G\u00f3mez\u2014El otro hizo un movimiento afirmativo. Toda la representaci\u00f3n oficial que estaba all\u00ed hab\u00eda visto aquel primer vuelo sobre Caracas desde ese mismo sitio. La \u00fanica diferencia era que el General G\u00f3mez hab\u00eda asistido en aquella oportunidad vestido de civil,\u00a0pero todo lo dem\u00e1s era igual, hasta el Maestro Pedro Pedro El\u00edas Guti\u00e9rrez estaba tocando con la\u00a0Banda Marcial la misma Marcha de Carabobo.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Bravo! \u00a1Viva! \u2014El biplano se levant\u00f3 del campo y vol\u00f3 sobre los\u00a0sauces y samanes de El Para\u00edso, luego sigui\u00f3 hasta El Recreo; la gente gritaba y saludaba al aviador; por las vegas y conucos del este de la ciudad m\u00e1s de un campesino, se hac\u00eda se\u00f1al de la cruz, pues ahora, el avi\u00f3n se estaba remontando por all\u00e1 hacia Petare. Apenas se ve\u00eda como un puntico y despu\u00e9s comenz\u00f3 a descender. Por El Para\u00edso vieron c\u00f3mo regresaba, hasta que vol\u00f3 muy bajo por encima del Hip\u00f3dromo y sigui\u00f3 hacia Ant\u00edmano; cuando regres\u00f3 pas\u00f3 cerca de El Calvario y todo el mundo le preguntaba a la persona m\u00e1s cercana:<\/p>\n<p>\u2014\u00bfViste al aviador?\u00a0\u00bfTe fijaste como saludaba?<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Dios m\u00edo! \u00a1Miren!<\/p>\n<p>Peoli,\u00a0otra vez sobre el Hip\u00f3dromo, sub\u00eda para luego descender\u00a0perpendicularmente.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1El\u00a0motor se apag\u00f3! \u2014Grit\u00f3 uno.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1C\u00e1llate pavoso!\u2014Le contest\u00f3 otro. Hubo silencio. \u00a1El avi\u00f3n ca\u00eda sobre el campo del Hip\u00f3dromo, sin hacer ruido, pero de pronto son\u00f3 de nuevo el motor y volvi\u00f3 a subir!<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Bravo! \u00a1Viva! \u00a1Ese s\u00ed es un aviador! \u2014El biplano tom\u00f3 otra vez\u00a0hacia las vegas de El Para\u00edso y luego se dispuso a aterrizar.<\/p>\n<p>La m\u00e1quina corri\u00f3 por el campo y cuando se detuvo, m\u00e1s de doscientas personas rodeaban el biplano, pese a los esfuerzos de la polic\u00eda para\u00a0detener a la multitud.<\/p>\n<p>\u2014La\u00a0maniobra a\u00e9rea que acabamos de presenciar\u00a0\u2014le dijo Gil Fortoul a Peoli\u2014 es, sin lugar a dudas, superior a la que realizara el infortunado Boland, de la cual guard\u00e1bamos tan impresionante recuerdo. \u00a1La ca\u00edda en picada fue formidable!<\/p>\n<p>El General G\u00f3mez salud\u00f3 al piloto y le entreg\u00f3 un billete de mil bol\u00edvares.<\/p>\n<p>El norteamericano, explic\u00f3 al General Juancho G\u00f3mez y al Dr. M\u00e1rquez Bustillos que desde El Recreo a Ant\u00edmano vol\u00f3 a 1500 pies y luego subi\u00f3 a cinco mil pies.<\/p>\n<p>\u2014En total el vuelo dur\u00f3 25 minutos. \u2014Comentaba Peoli, sonriendo mientras saludaba a m\u00e1s de treinta muchachas que lo rodeaban. Una de ellas le dec\u00eda a un se\u00f1or de pump\u00e1 y levita:<\/p>\n<p>\u2014Pap\u00e1, \u00bfpor qu\u00e9 no lo invitas esta noche a la casa?<\/p>\n<p>\u2014Calma, ni\u00f1a, calma. Ya hablar\u00e9 con Carlos&#8230;<\/p>\n<p>Caracas s\u00f3lo hablaba del aviador. En aquellos d\u00edas la importancia social de una familia quedaba confirmada si Cecil Peoli aceptaba ir a cenar. Las chicas m\u00e1s finas de la calta sociedad le confiaban a sus amigas en La Francia y en La India, en voz muy baja: \u201cchica, fig\u00farate que Cecil me contaba que no sabemos lo que tenemos; que si todos pudi\u00e9ramos ver desde arriba, como \u00e9l, la belleza del valle de Caracas&#8230;\u201d<\/p>\n<p>\u2014\u00a1No me digas! \u00bfY cu\u00e1ndo lo viste? \u2014Preguntaba la otra, con envidia.<\/p>\n<p>En La Pastora, San Juan y San Jos\u00e9, los muchachos, se convirtieron en el gran dolor de cabeza del pulpero caraque\u00f1o. Llegaban al negocio y gritaban:<\/p>\n<p>\u2014Una puya de mantequilla y mi \u00f1apa de Peo&#8230;li \u2014 Hacer una pausa al pronunciar el apellido del piloto se convirti\u00f3 en la broma de mal gusto de la chiquiller\u00eda y de uno que otro adulto, despechado, porque la novia en San Jos\u00e9 o Altagracia susurraba a la salid de misa: \u201cah, qui\u00e9n pudiera conocer a un hombre volador.\u201d<\/p>\n<p>El lunes, dos d\u00edas despu\u00e9s del hist\u00f3rico vuelo, Jos\u00e9 Romero Echezur\u00eda, repartidor de la panader\u00eda de Sol\u00eds, a las seis de la ma\u00f1ana, sorprendi\u00f3 a un individuo en el Puente del Guan\u00e1bano, con una vara amarrada a un paraca\u00eddas gigantesco. El hombre se estaba subiendo por la baranda, cuando el repartidor lo agarr\u00f3:<\/p>\n<p>\u2014D\u00e9jeme. Yo he inventado este aparato que me permite saltar por cualquier sitio sin que me pase nada.<\/p>\n<p>Echezur\u00eda se neg\u00f3 a soltarlo hasta que lleg\u00f3 la polic\u00eda.<\/p>\n<p>\u2014Yo me llamo Santos Dumont \u2014aseguraba el hombre del paraguas.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1La ciudad est\u00e1 enloquecida! \u2014comentaba Montaubant en La India.<\/p>\n<p>Fulli\u00e9 hab\u00eda decidido \u201csacarse la espina\u201d, seg\u00fan sus propias palabas, y ofreci\u00f3 a Peoli un homenaje en La India. Boland hab\u00eda sido agasajado en La Francia despu\u00e9s de su vuelo y el prestigio de La India hab\u00eda quedado socialmente golpeado en aquella oportunidad.<\/p>\n<p>\u2014Ahora me lleg\u00f3 la m\u00eda \u2014coment\u00f3 Fulli\u00e9\u2014, porque de quien se habla es de este y no del otro.<\/p>\n<p>\u2014Los caraque\u00f1os no saben lo que tienen \u2014repet\u00eda el piloto\u2014. Aqu\u00ed he visto uno de los paisajes m\u00e1s bellos de la tierra: las vegas cultivadas, el Guaire con sus aguas claras, los montes verdes y el cielo azul&#8230; Es dif\u00edcil de describir. Ah, so un pintor viera lo que yo he visto.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Esa es tu oportunidad, Leo! \u2014Dijo Job Pim.<\/p>\n<p>\u2014No, yo no pinto por arriba, \u201cmi leva\u201d sino por debajo&#8230; \u2014Respondi\u00f3 el otro\u2014.\u00a1Qui\u00e9n ha visto chino vendiendo quincalla y turco lavando ropa!<\/p>\n<p>\u2014Pero, \u00bfno habr\u00e1 problema con el vuelo a Macuto? \u2014pregunt\u00f3 Jorge Schmidke, quien acababa de llegar de Maracaibo.<\/p>\n<p>\u2014F\u00edjese en estas instant\u00e1neas tan bellas \u2014le dijo al aviador el Dr. Herrera Irigoyen, entreg\u00e1ndole un juego de seis grandes fotograf\u00edas tomadas por Chirinos la tarde del vuelo.<\/p>\n<p>\u2014Este es un regalo de El Cojo Ilustrado. \u2014A\u00f1adi\u00f3 Herrera Irigoyen.<\/p>\n<p>Peoli, despu\u00e9s de ver las fotos, habl\u00f3 sobre su pr\u00f3ximo vuelo, dirigi\u00e9ndose a1 poeta Schmidke.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Yo s\u00e9 que es peligroso volar sobre el \u00c1vila, pero estoy seguro que llegar\u00e9 a Macuto y aterrizar\u00e9 luego en Maiquet\u00eda o La Guaira!<\/p>\n<p>Hubo aplausos. En el gran homenaje que Caracas rend\u00eda en La India, Montaub\u00e1n, anunci\u00f3 que el domingo \u2014faltaban cuatro d\u00edas\u2014 el aviador norteamericano volar\u00eda desde Caracas hasta Macuto. Por primera vez en la historia un hombre pasar\u00eda volando por sobre el cerro del \u00c1vila<\/p>\n<p>\u2014\u00bfPasar\u00e1 o no pasar\u00e1? \u2014Esa era la pregunta que se hac\u00edan todos los caraque\u00f1os, en la Plaza Bol\u00edvar, en San Juan, en San Jos\u00e9, en Altagracia. Las se\u00f1oras entradas en edad, eran las \u00fanicas que no quer\u00edan habla.<\/p>\n<p>\u2014Esas son cosas de fines de mundo&#8230;<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY la neblina? Humm. \u2014Comentaba Landaeta Rosales. Y eso era, en efecto, lo \u00fanico que preocupaba al aviador. El cerro siempre estaba nublado.<\/p>\n<p>El domingo 12 de abril, a las cuatro y tres cuartos, despeg\u00f3 el mismo biplano Farman, desde el Hip\u00f3dromo. A partir del s\u00e1bado la gente hac\u00eda cola en la estaci\u00f3n del ferrocarril para ir a La Guaira,<\/p>\n<p>Hoteles y pensiones en Maiquet\u00eda, La Guaira y Macuto no ten\u00edan una cama disponible.<\/p>\n<p>El Calvario\u00a0\u00a0otra vez repleto y las tribunas del Hip\u00f3dromo totalmente llenas.<\/p>\n<p>Un muchacho se cay\u00f3 en el tanque de El Calvario y nadie se dio cuenta. Todo el mundo estaba fijo, viendo hacia el Hip\u00f3dromo.<\/p>\n<p>Peoli, despu\u00e9s de volar El Para\u00edso, sigui\u00f3 la l\u00ednea f\u00e9rrea del ferrocarril ingl\u00e9s, por sobre el abra de Catia. El biplano, desapareci\u00f3 dentro de la Neblina.<\/p>\n<p>\u2014Que Dios lo cuide&#8230; \u2014Musit\u00f3\u00a0\u00a0el presb\u00edtero Edmundo Acu\u00f1a, cura de Santa Rosal\u00eda, quien acompa\u00f1aba a Do\u00f1a Encarnaci\u00f3n y Carolina, en EI Calvario.<\/p>\n<p>\u2014Ojal\u00e1 todo le salga bien a ese muchacho \u2014agreg\u00f3 el sacerdote\u2014. Es cat\u00f3lico y nieto de un venezolano&#8230; \u2014Las dos mujeres se persignaron.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfUn real a que no llega? \u2014Apost\u00f3 un rufi\u00e1n de San Juan a \u201cCabeza e Cacho\u201d, conocido mat\u00f3n del Nuevo Mundo.<\/p>\n<p>\u2014T\u00e1 pago, a que a que llega, voy \u2014Repuso el otro&#8230;<\/p>\n<p>En el aire, Peoli conduc\u00eda el biplano, con muy poca visibilidad. Comenz\u00f3 a descender a dos mil metros de altura, por Punta de Mulatos. La niebla se disip\u00f3 y vio el mar. Tom\u00f3 entonces hacia Macuto, orient\u00e1ndose por el edificio de Los Ba\u00f1os. Sigui\u00f3 volando a cuatro mil pies y al estar sobre el propio balneario baj\u00f3 a mil quinientos pies. A esa misma altura tom\u00f3 rumbo hacia Maiquet\u00eda, pasando por el Puerto de La Guaira.<\/p>\n<p>La gente se ech\u00f3 en las calles, en La Guaira y en Maiquet\u00eda; en la plaza Lourdes tiraban cohetes y en El Vig\u00eda dispararon dos ca\u00f1onazos. Algunos barcos sonaron las sirenas y repicaron las campanas de la iglesia de Maiquet\u00eda.<\/p>\n<p>El avi\u00f3n aterriz\u00f3 a las cinco y diez y ocho minutos de la tarde en Maiquet\u00eda, en una sabana situada a la derecha del Puente del Ferrocarril, hacia el mar. Mr. Thor y Carlos Montaub\u00e1n esperaban al aviador. El vuelo hab\u00eda durado treinta y seis minutos. Peoli cubri\u00f3 el trayecto Macuto-Maiquet\u00eda en cinco minutos.<\/p>\n<p>En auto descubierto llevaron al norteamericano hasta Macuto. La gente no se mov\u00eda de las aceras, esperando el paso del piloto. Las mujeres le lanzaban flores. Los padres alzaban a los muchachitos, para que vieran \u201cal hombre que hab\u00eda pasado volando el cerro del Avila\u201d.<\/p>\n<p>En Camur\u00ed, lo esperaba el General Juan Vicente G\u00f3mez, quien lo invit\u00f3 a almorzar.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY c\u00f3mo le fue? \u2014Pregunt\u00f3 el General G\u00f3mez,<\/p>\n<p>\u2014General, \u00e9ste es el vuelo m\u00e1s peligroso que he hecho hasta ahora \u2014 explic\u00f3 el piloto\u2014. Y tambi\u00e9n es el segundo vuelo m\u00e1s alto, que he realizado. El primero fue en Nueva York, en donde vol\u00e9 a nueve mil metros&#8230; \u2014G\u00f3mez, escuchaba con gran atenci\u00f3n y mov\u00eda la cabeza, de arriba abajo, como respaldando todo lo que dec\u00eda el aviador.<\/p>\n<p>\u2014Acabo de entregar en Macuto, General \u2014continu\u00f3 Peoli\u2014, cinco cartas que me dieron en Caracas, \u00a1Para su satisfacci\u00f3n este vuelo ha sido tambi\u00e9n el primer servicio de correo a\u00e9reo en Venezuela! \u2014Todo aplaudieron.<\/p>\n<p>En los d\u00edas sucesivos, un esp\u00edritu de aventura se apoder\u00f3 del pa\u00eds. Peoli vol\u00f3 en Barquisimeto, Maracaibo y otras ciudades. Despu\u00e9s regres\u00f3 a Nueva York a participar en un concurso de looping the loop.<\/p>\n<p>Armandito sinti\u00f3, cuando se fue el aviador, como si hubiera perdido a un gran amigo. El norteamericano iba siempre a La India y contaba sus aventuras. Los mesoneros le dec\u00edan cari\u00f1osamente \u201cel p\u00e1jaro\u201d. Y Peoli no se pon\u00eda bravo cuando uno de los mesoneros, al acercarse al mostrador, gritaba:<\/p>\n<p>\u2014 \u00a1Un ponche ingl\u00e9s y una taza de chocolate, con bizcochos de San Joaqu\u00edn, para \u201cel p\u00e1jaro\u201d!<\/p>\n<p>Para Armandito, Caracas sin biplano volvi\u00f3 a ser una ciudad fastidiosa. Un domingo en la ma\u00f1ana al llegar a la casa de Gobernador, llam\u00f3 a Do\u00f1a Encarnaci\u00f3n y le dijo:<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Abuela, ma\u00f1ana yo renuncio a la pasteler\u00eda. Me voy con dos amigos para el Orinoco!<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Muchacho, est\u00e1s loco!<\/p>\n<p>\u2014No abuela, el otro d\u00eda el aviador dijo en La India, una gran verdad: \u201custed siempre tendr\u00e1 miedo de volar hasta que lo haga por primera vez\u201d.<\/p>\n<p>Fulli\u00e9, se comport\u00f3 muy bien con Armandito. Le regal\u00f3 veinte pesos y le dio una carta de recomendaci\u00f3n para Don Jes\u00fas Mar\u00eda Flores, en Ciudad Bol\u00edvar y para Don V\u00edctor Zuliani, due\u00f1o de la finca La Trinidad, tambi\u00e9n en Bol\u00edvar.<\/p>\n<p>Pablo Requena, otro muchacho que trabajaba en la pasteler\u00eda, sigui\u00f3 el ejemplo y renunci\u00f3. Fulli\u00e9 le entreg\u00f3 carta de recomendaci\u00f3n para el se\u00f1or Francisco Pieraldi, due\u00f1o del Restaurant Franc\u00e9s, en Ciudad Bol\u00edvar.<\/p>\n<p>Un joven, Jes\u00fas Mar\u00eda Merch\u00e1n, de La Pastora, se anim\u00f3 y aport\u00f3 una platica para irse con Armandito y Requena.<\/p>\n<p>\u2014Recuerda la Biblia: \u201ccu\u00eddate de quienes gustan de ir con ropas lujosas, aman las salutaciones en las plazas, las primeras sillas en los templos los primeros asientos en la cena\u201d. \u2014Fue el \u00faltimo consejo que le dio Juan.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/oscar-yanes\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El circo de ni\u00f1os raros y el ser viviente m\u00e1s viejo del planeta Micaela Tremaria de Abreu, era una viuda de 24 a\u00f1os, con un mo\u00f1o cuello, sujeto con una gran peineta. \u2014\u00bfPor ah\u00ed est\u00e1 Javier? \u2014Sol\u00eda preguntar casi todas las ma\u00f1anas en La India \u2014Javier, te busca tu prima. \u2014Gritaba Armandito, cuando estaba trabajando [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":8874,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[18],"tags":[3],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8873"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8873"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8873\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":11593,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8873\/revisions\/11593"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/8874"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8873"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8873"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8873"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}