{"id":8690,"date":"2023-08-16T00:35:09","date_gmt":"2023-08-16T00:35:09","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=8690"},"modified":"2024-01-15T21:11:48","modified_gmt":"2024-01-15T21:11:48","slug":"cuentos-de-domenico-chiappe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/cuentos-de-domenico-chiappe\/","title":{"rendered":"Cuentos de Dom\u00e9nico Chiappe"},"content":{"rendered":"\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><b><strong>El primo Arturo<\/strong><\/b><\/h3>\n\n\n\n<p>Le volv\u00ed a escribir a mi t\u00eda. Por aqu\u00ed estamos bien y t\u00fa c\u00f3mo est\u00e1s, un formalismo para preguntarle por mi primo. Desde hace unos meses le escribo con cierta frecuencia para que me cuente qu\u00e9 tal le va a Arturo y ella siempre esquiva la contestaci\u00f3n. Sus mails son concisos y s\u00f3lo habla de sus nietos, los hijos de mi prima. Comienzo a sospechar. Nunca dice nada de \u00e9l, pero yo s\u00e9 que sigue viviendo con ella aunque ya se acerca a los 40.<\/p>\n\n\n\n<p>Hace unos a\u00f1os Arturo me escribi\u00f3 la \u00faltima carta suya que he recibido. Siempre en papel y por correo postal, su letra temblorosa y sin comas me dec\u00eda:<\/p>\n\n\n\n<p>Estoy harto de ver c\u00f3mo la gente que me rodea en esta ciudad quiere ser aut\u00e9ntica pero todos usan zapatos.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero luego me dec\u00eda: nos hemos ido lejos y siguen persigui\u00e9ndome.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi t\u00eda emigr\u00f3 con mis primos despu\u00e9s de su divorcio. Arturo ten\u00eda 18 a\u00f1os y Elisa, 16. Yo ten\u00eda la edad de mi prima. Ambos trat\u00e1bamos a Arturo como si fuera el hermano peque\u00f1o. Crecimos juntos, viv\u00edamos en el mismo edificio. Gabito sol\u00eda burlarse de \u00e9l, que no chistaba. Una noche encontr\u00e9 a Gabito en una fiesta de mi antiguo barrio. Se acerc\u00f3 a hablarme y le interrump\u00ed: \u00bfC\u00f3mo dices que te llamas? \u00bfGabriel? S\u00ed, yo viv\u00eda en el bloque, pero no me acuerdo de ti, qui\u00e9n eres, me acordar\u00eda de tu cara, tienes una de esas caras de \u00bfArturo?, \u00bfqu\u00e9 Arturo?<\/p>\n\n\n\n<p>Esa noche que negu\u00e9 a mi primo comenc\u00e9 a acordarme de \u00e9l. Cuando se march\u00f3 ni siquiera lo extra\u00f1\u00e9. Me desped\u00ed como si lo fuera a ver al d\u00eda siguiente. Despu\u00e9s me sent\u00ed aliviado; ya no tendr\u00eda que defender sus alegatos contra Yordano: cantautor es aqu\u00e9l que no tiene voz para que le llamen cantante; yo no voy a mover un dedo es el himno del imb\u00e9cil, y cosas que nadie, ni siquiera su hermana, pod\u00eda escuchar sin querer escupirle. En esa \u00e9poca la radio emit\u00eda a Yordano cada cuatro canciones. Un fen\u00f3meno que no se hab\u00eda visto desde los Bee Gees.<\/p>\n\n\n\n<p>No s\u00f3lo nadie le persegu\u00eda; nadie se quedaba cuando \u00e9l llegaba. Ni siquiera mi prima; s\u00f3lo yo, que me quedaba all\u00ed porque era igual escucharle sentado en el muro del patio o en el sof\u00e1 de la casa de mi t\u00eda. A Arturo no parec\u00edan importarle aquellas huidas. Le notaba nervioso cuando alguien se acercaba. Mi madre me ped\u00eda que tuviera paciencia y le ayudara en lo que pudiera. Pero en junio, cuando repet\u00eda el a\u00f1o escolar o le aprobaban con la condici\u00f3n de cambiarlo de colegio, mi madre repet\u00eda aquello de las malas influencias.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi primo Arturo me cont\u00f3 que cuando comenzaba a sentirse bien en un instituto, descubr\u00eda que alguien lo acechaba en el port\u00f3n del instituto.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQui\u00e9n?<\/p>\n\n\n\n<p>Alguien<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo es?<\/p>\n\n\n\n<p>Como todos ellos<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQui\u00e9nes? \u00bfQui\u00e9nes son ellos?<\/p>\n\n\n\n<p>Esos, los de siempre.<\/p>\n\n\n\n<p>Estudiaba, eso s\u00ed, en casa, de donde sal\u00eda muy poco. Lleg\u00f3 a recluirse. Dec\u00eda mi t\u00eda que el \u00fanico contacto con el exterior era yo. Arturo me llamaba todos los d\u00edas. Me hac\u00eda an\u00e1lisis sesudos de cosas que aqu\u00ed no interesaban a nadie, s\u00f3lo a \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfViste lo del Windows en quechua?<\/p>\n\n\n\n<p>De qu\u00e9 me hablas<\/p>\n\n\n\n<p>El problema no est\u00e1 en el idioma del programa sino en el acceso a la tecnolog\u00eda<\/p>\n\n\n\n<p>No s\u00e9 de qu\u00e9 me hablas<\/p>\n\n\n\n<p>Que hubiera sido m\u00e1s eficaz que el gobierno gastara ese dinero en ordenadores y conexi\u00f3n WiFi<\/p>\n\n\n\n<p>No te sigo<\/p>\n\n\n\n<p>Que optara por el software libre.<\/p>\n\n\n\n<p>Arturo sal\u00eda de casa s\u00f3lo si yo se lo ped\u00eda. Med\u00eda casi dos metros pero yo sent\u00eda que buscaba mi protecci\u00f3n. Yo no cre\u00eda poder defenderlo jam\u00e1s pero quer\u00eda ser un testigo en caso de que algo sucediera: siempre dec\u00eda que algo le pasar\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi madre le dec\u00eda a su hermana que llevara a Arturo a un especialista. Al final, mi t\u00eda recurri\u00f3 al psic\u00f3logo. Le recet\u00f3 pastillas, a mi primo y a mi t\u00eda que no paraba de fumar. A ambos se les pusieron los ojos m\u00e1s oscuros y las mejillas m\u00e1s coloradas.<\/p>\n\n\n\n<p>Con las drogas mi t\u00eda se enamor\u00f3 de un compa\u00f1ero de trabajo y mi primo termin\u00f3 el parasistema en un a\u00f1o, ya no daba giros intempestivos al caminar y dej\u00f3 de llamarme. Algunas veces le ve\u00eda sentado en el muro del edificio, alejado de los dem\u00e1s, y me acercaba:<\/p>\n\n\n\n<p>Qu\u00e9 haces \u2013me preguntaba.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora nada<\/p>\n\n\n\n<p>Has ido al cine<\/p>\n\n\n\n<p>\u00daltimamente no, estoy ahorrando \u2013respond\u00eda yo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfY no temes que te maten?<\/p>\n\n\n\n<p>Arturo s\u00ed que tem\u00eda. Cuando el d\u00eda de la partida, sub\u00eda al taxi que los llevar\u00eda al aeropuerto me dijo: si llego a subir al avi\u00f3n, sabr\u00e1s que he ganado. Pero despu\u00e9s vino su primera carta, con un pulso que todav\u00eda pod\u00eda controlar y con los signos de puntuaci\u00f3n completos: Aqu\u00ed no hay uno nada m\u00e1s, hay muchos, todos iguales, de un color repugnante. No sab\u00eda si se refer\u00eda a los rubios t\u00edpicos del norte o a la gente que le persegu\u00eda. En otra carta me cont\u00f3 que hab\u00eda conocido a alguien, que la quer\u00eda, que se declarar\u00eda pronto. Dej\u00f3 de escribir. Los visit\u00e9. Elisa, que ahora se hac\u00eda llamar Laisa, me recogi\u00f3 en el aeropuerto. Ella me dijo que ya no ten\u00eda problemas con el idioma, que incluso so\u00f1aba en ingl\u00e9s. Le pregunt\u00e9 por Arturo. Parece que hubiera nacido aqu\u00ed, me dijo, ya lo ver\u00e1s. Supe por qu\u00e9 nunca me atrajo mi prima: ten\u00eda el mismo rostro que su hermano, s\u00f3lo que ella no sol\u00eda agrandar los ojos, como si intentara expulsar los globos oculares de su sitio.<\/p>\n\n\n\n<p>Me aloj\u00e9 en casa de mi t\u00eda, que adquir\u00eda un tinte rancio en sus mejillas. La primera noche nos quedamos hablando, hac\u00edamos tiempo para que llegara Arturo.<\/p>\n\n\n\n<p>El invierno<\/p>\n\n\n\n<p>Es horrible no me acostumbrar\u00e9 nunca<\/p>\n\n\n\n<p>Ni yo<\/p>\n\n\n\n<p>El \u00fanico que lo lleva bien es Arturo<\/p>\n\n\n\n<p>A veces sale sin abrigo<\/p>\n\n\n\n<p>Una vez casi se congela<\/p>\n\n\n\n<p>Les pregunt\u00e9 si a veces sal\u00eda sin zapatos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfEst\u00e1s loco?<\/p>\n\n\n\n<p>No podr\u00eda dar ni un paso<\/p>\n\n\n\n<p>Tienes que vivir lo que es estar a veinte bajo cero<\/p>\n\n\n\n<p>A Arturo reci\u00e9n lo vi una semana despu\u00e9s de mi llegada. Dijo que el trabajo le ten\u00eda muy ocupado. Cos\u00eda ropa para el teatro, encargos. Le iba bien. Tengo mis cosas aqu\u00ed, no quiero que mi madre se sienta sola, pero prefiero dormir en hoteles, siempre en uno distinto, me dijo Arturo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfTemes que te maten?, le pregunt\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>No respondi\u00f3. Se levant\u00f3 y sac\u00f3 su bicicleta.<\/p>\n\n\n\n<p>Ven, ah\u00ed est\u00e1 la bici de Elisa; vamos a dar unas vueltas<\/p>\n\n\n\n<p>Entramos a un parque y Arturo enrumb\u00f3 por en medio del bosque de pinos, donde no hab\u00eda camino.<\/p>\n\n\n\n<p>Es el \u00fanico sitio donde hablar sin que nos escuchen<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfLa gente de siempre?<\/p>\n\n\n\n<p>Ellos sab\u00edan que vendr\u00edas y vigilaban la casa<\/p>\n\n\n\n<p>Me cont\u00f3 que hab\u00edan secuestrado a la mujer que amaba, que la polic\u00eda le interrog\u00f3, que nunca la encontraron.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfLa mataron?<\/p>\n\n\n\n<p>Nunca me am\u00f3. Convivi\u00f3 conmigo porque ella era uno de ellos, s\u00f3lo quer\u00eda informaci\u00f3n. Cuando la consigui\u00f3 cambi\u00f3 de identidad y, mucho me temo, de rostro. Y ten\u00eda la cara m\u00e1s hermosa que puedas imaginar.<\/p>\n\n\n\n<p>Seguimos pedaleando y no me cont\u00f3 mucho m\u00e1s. Parec\u00eda afligido. Nos internamos en el bosque que parec\u00eda conocer muy bien. Quer\u00eda reiniciar la conversaci\u00f3n, trat\u00e9 de bromear<\/p>\n\n\n\n<p>Buen sitio para enterrar a alguien<\/p>\n\n\n\n<p>No respondi\u00f3. Le pregunt\u00e9:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfRecuerdas a Gabito y la gente del edificio?<\/p>\n\n\n\n<p>Incluso puedo olerlos<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfEn sue\u00f1os?<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando simulan que no me conocen y me miran de reojo<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfAqu\u00ed?<\/p>\n\n\n\n<p>A donde quiera que voy<\/p>\n\n\n\n<p>Los d\u00edas siguientes sal\u00ed mucho con mi prima. Conoc\u00ed a su pretendiente y a dos de sus amigas. Me invit\u00f3 al estadio y al Hard Rock. Me sorprend\u00ed con las enormes propinas que dejaba y con la gentileza que tuvo al permitirme revisar mi buz\u00f3n electr\u00f3nico en su ordenador. Pero Arturo se ausent\u00f3 varias noches, hasta que lo encontr\u00e9 en el quicio de la puerta del cuarto de Elisa. Yo navegaba por internet.<\/p>\n\n\n\n<p>Alg\u00fan d\u00eda te arrepentir\u00e1s de usar eso<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfNunca te conectas?<\/p>\n\n\n\n<p>Jam\u00e1s<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfNi siquiera tienes cuenta de correo?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPara que sepan tambi\u00e9n lo que pienso y lo que siento?<\/p>\n\n\n\n<p>Hay formas de protegerte con claves y software<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00e9 que nada de lo que pueda aprender superar\u00e1 el conocimiento que ellos ya manejan para someternos<\/p>\n\n\n\n<p>La \u00faltima noche, cuando mi t\u00eda estaba encerrada en su dormitorio, mi prima toc\u00f3 mi puerta. Llevaba una camisa largu\u00edsima y las piernas desnudas. Yo ve\u00eda televisi\u00f3n. Acababa de ducharme y me hab\u00eda rociado con colonia para ni\u00f1os. La usaba desde que viv\u00eda en el viejo edificio. Gabito dec\u00eda que despertaba el instinto maternal de las mujeres y que lo confund\u00edan con el sexual. Dec\u00eda que era un m\u00e9todo infalible. A m\u00ed no me hab\u00eda ido mal con el truco.<\/p>\n\n\n\n<p>Siempre has olido a beb\u00e9<\/p>\n\n\n\n<p>No entiendo muy bien este programa<\/p>\n\n\n\n<p>Es un concurso<\/p>\n\n\n\n<p>Ya lo supon\u00eda<\/p>\n\n\n\n<p>Ma\u00f1ana no te podr\u00e9 llevar al aeropuerto, pero Arturo dijo que lo esperes, que vendr\u00e1 a despedirse.<\/p>\n\n\n\n<p>Arturo lleg\u00f3 con un regalo, un gameboy con el juego tetris. Me dijo su r\u00e9cord y me conmin\u00f3 a superarlo. Nos abrazamos y sal\u00ed a esperar el taxi.<\/p>\n\n\n\n<p>Recib\u00ed algunos correos electr\u00f3nicos de Elisa durante un par de a\u00f1os. Se cas\u00f3 en un campo de golf y se mud\u00f3 de ciudad. Alejada de Elisa, mi t\u00eda se compr\u00f3 un ordenador y comenz\u00f3 a reenviar chistes y noticias de peri\u00f3dico; a veces llegaba alguna foto de los hijos de mi prima. Yo sol\u00eda borrar sus mensajes sin leerlos hasta que el recuerdo de Arturo comenz\u00f3 a inquietarme. Le escrib\u00ed a mi prima y a mi t\u00eda. Elisa no me contest\u00f3. Mi t\u00eda, s\u00ed: el fin de semana visitar\u00eda a mi prima. Le pregunt\u00e9 por sus Arturo y Elisa, que no hab\u00eda contestado mi correo. Mi t\u00eda me asegur\u00f3 que Elisa cambi\u00f3 de correo cuando se traslad\u00f3 de compa\u00f1\u00eda, pero no me dio la nueva direcci\u00f3n. De Arturo no dijo nada. Volv\u00ed a escribirle. S\u00f3lo le pregunt\u00e9 por Arturo, quer\u00eda saber de su vida, c\u00f3mo le iba. Dos d\u00edas despu\u00e9s, mi t\u00eda me contest\u00f3 con fotos de sus nietos. Quer\u00eda que me fijara en el parecido de los ni\u00f1os con mi prima; sus mismos ojos, su misma boca. De Arturo no dijo nada.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Oficios<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p><strong>P<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Me compr\u00e9 un coche que siempre aparco en la calle. Gano lo suficiente para pagar la hipoteca, comprar discos en la Fnac y no en el top manta, hablar por m\u00f3vil sin restricciones y abonar el parqu\u00edmetro cada dos horas. Saldr\u00eda m\u00e1s barato alquilar una plaza de garaje, pero prefiero estacionar fuera.<\/p>\n\n\n\n<p>Cada dos horas suena la alarma de mi reloj para avisarme que debo bajar a meter un euro a la m\u00e1quina. Y lo agradezco. Trabajo ocho horas diarias en la secci\u00f3n virtual de Interpol. Me dedico a rastrear ped\u00f3filos en internet. Ocho horas saltando de un hiperv\u00ednculo a otro en la pornograf\u00eda m\u00e1s dura, hasta encontrar nuevos sites donde divulgan abusos a ni\u00f1os. No se trata s\u00f3lo del horror de los imp\u00faberes, sino de la complacencia de los sometedores. Cada dos horas salgo a la calle y demoro algunos minutos en calmar mi pulso lo suficiente para acertar la ranura por la que debo introducir la moneda. Hasta esta imagen renueva las escenas atroces que me asaltan incluso al tratar de dormir. No lo comento con el psic\u00f3logo. Me obligar\u00eda a dejar el trabajo y qui\u00e9n pagar\u00eda las cuotas de Banesto, de Telef\u00f3nica, del Mazda. No creo que tenga hijos jam\u00e1s, c\u00f3mo acariciarlos sin pensar en la lascivia de las parejas que ofertan a los suyos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><span id=\"more-8142\"><\/span>A<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Nunca le\u00ed Bestiario, pero conozco una buena frase de Cort\u00e1zar: \u201cno hay derecho a escribir tan mal\u201d. Graciosa y cruel, como gusta al p\u00fablico conocedor. Borges y&nbsp; Monterroso son verdaderas canteras de ocurrencias. De V\u00e1zquez Montalb\u00e1n, P\u00e9rez Reverte, Cabrera Infante, Vila-Matas y dem\u00e1s apellidos compuestos de la literatura hispanoamericana me s\u00e9 alguna que otra historia. Si las an\u00e9cdotas son suficientes, para qu\u00e9 leer miles de p\u00e1ginas. Teor\u00eda de los polisistemas, gracias por los favores concedidos. Yo soy el hombre que sabe de libros. Si alguien me habla de Iwasaki, sonr\u00edo y muevo la cabeza afirmativamente. Si de Aira, arrugo los ojos y aprieto los labios. Si la conversaci\u00f3n deriva hacia una cr\u00edtica seria, lo que sucede a veces, rompo la conversaci\u00f3n con un tema cautivador: mi recuento del pu\u00f1etazo p\u00fablico que Vargas Llosa le propin\u00f3 a Garc\u00eda M\u00e1rquez y los porqu\u00e9s que ning\u00fan bi\u00f3grafo se ha atrevido a publicar. Antes ten\u00eda amigos escritores, ahora s\u00f3lo tengo protegidos. Alguno ha quedado fuera de mi amparo y s\u00e9 que dice de m\u00ed: \u201cHay que tenerle cuidado: si bajas la guardia, te asesora\u201d. All\u00e1 \u00e9l, nunca lo recomendar\u00e9 para las becas que da el ministerio.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>L<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Me gustan los libros con \u00edndice. Leo cada intert\u00edtulo, e imagino. As\u00ed no renuncio a la literatura ni leo en horas fuera de oficina. Mi trabajo me exige una fantas\u00eda perversa, arrogante: para que la editorial me pague lo suficiente para vivir, leo 40 manuscritos al d\u00eda. En teor\u00eda, seis por hora, aunque son bastante m\u00e1s cuando se convoca el premio de novela Joan Bimba. Dentro de los diez minutos que le tocan a cada libro, saco tiempo para acicalarme en el servicio y airear la vista, que por ley sindical, toca siete minutos cada dos horas. En ese lapso tambi\u00e9n debo redactar el informe a la editorial. T\u00edtulo, nombre, argumento y si vale la pena que lo revise otro lector. A cada original, entonces, le concedo cinco minutos, si acaso. Primero leo las tres primeras p\u00e1ginas, en un minuto; las cinco finales, en otros dos. Si tengo un p\u00e1lpito, las cinco centrales. As\u00ed que un buen lector s\u00f3lo recomienda libros predecibles, a los que puede inventar una trama y una t\u00e9cnica sin equivocaciones. Desarrollar la intuici\u00f3n me ha permitido, adem\u00e1s de ganarme la vida, descubrir verdades tan dolorosas como obvias: que el cuerpo m\u00e1s sano y longevo es el intoxicado por qu\u00edmicos farmac\u00e9uticos y que la agricultura ecol\u00f3gica no existe pues nada ha destruido m\u00e1s bosques que la siembra y la ganader\u00eda. Pero callo tanto la metodolog\u00eda de lectura como la realidad del mundo, pues ni mis jefes ni mis amigos del movimiento antiglobalizador me perdonar\u00edan jam\u00e1s tanta indiscreci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>I<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Toda persona tiene derecho a reivindicar su nombre y a exigir que le llamen por su nombre. Yo renunci\u00e9 a este fundamento con este empleo: no conoc\u00ed a quien me contrat\u00f3 y que cada mes deposita mi paga. Me contactaron en un chat, me llevaron a un reservado y me hicieron la propuesta. Intervenir en una decena de webs cada hora, con un nick, Fulgencia, un buen nombre, casi luminoso: fulgor, fulgurante. Siembro el desasosiego entre quienes buscan consuelo y compa\u00f1\u00eda en la red. Soy la premonici\u00f3n maligna en los foros de mujeres embarazadas: \u00bfquistes? P\u00e9sima se\u00f1al, aborta. Soy la suicida que falta a la cita: \u00bfC\u00f3mo? F\u00e1cil, cocinillas de carb\u00f3n en el auto cerrado, d\u00f3nde viven, junt\u00e9monos siete en un solo auto, ser\u00e1 m\u00e1s r\u00e1pido. Soy la bul\u00edmica que recomienda la paleta de madera para no corroer la mano que induce al v\u00f3mito. Soy quien suscribe conspiraciones internacionales para explicar la complejidad del mundo. Para ganar las bonificaciones trimestrales debo superar constantemente los niveles de alarma que siembro.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>D<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Este es el oficio m\u00e1s duro, m\u00e1s que cualquier otro de los que he hecho en mis 58 a\u00f1os. Y cada d\u00eda se hace m\u00e1s pesado y desalentador. Los m\u00e1s j\u00f3venes te miran por encima del hombro pero mejor callar, no decir tantas cosas guardadas. En esto se necesita astucia y suerte por partes iguales, si no tienes un amigo que te ayude, claro. Y yo no lo tengo. Un duro oficio, ya te digo, \u00e9ste de buscar trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>E<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La ventisca desvel\u00f3 el misterio al desarropar de nieve los huesos extendidos sobre la cima: El escalador solitario de la excursi\u00f3n que me precedi\u00f3 hab\u00eda coronado este monte que hasta ahora se cre\u00eda invencible. Yo no era el primero en pisar la cumbre pero \u00e9l no hab\u00eda regresado del asalto final. A pesar de la falta de ox\u00edgeno y de la extenuaci\u00f3n, supe qu\u00e9 hacer. Los patrocinadores no invierten en segundones. Empuj\u00e9 aquel cuerpo al abismo, donde no podr\u00e1 arrebatarme el r\u00e9cord.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>V<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Odio sus manos. Cuando me acarician, cierro los ojos. Son hermosas pero temo su anverso. Cuando nos conocimos quise saber si me amar\u00eda. Cuando dorm\u00eda, hice lo que me ense\u00f1\u00f3 mi madre. Y vi la l\u00ednea truncada de la vida breve. Y me reconoc\u00ed como la \u00faltima mujer de su camino. Desde hace unos d\u00edas, \u00e9l insiste con que lea sus palmas. Yo me niego, temerosa de contagiarle mis terrores.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>G<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Desde mi habitaci\u00f3n escucho c\u00f3mo ella se levanta cuando cree que todos dormimos en la casa. Sigilosa, cruza el pasillo y entra en la habitaci\u00f3n del fondo. Trato de escuchar sus gemidos apagados. Hace dos meses que conozco que suceden esas visitas nocturnas, pero no s\u00e9 desde cu\u00e1ndo suceden. En la oscuridad, imagino c\u00f3mo la espera \u00e9l, ansioso y atemorizado. Creo que ellos intentan compensar el afecto que nunca han recibido y que yo jam\u00e1s les mostrar\u00e9. No puedo arriesgarme a perder autoridad. Durante el desayuno no vislumbro ni siquiera un intercambio de miradas c\u00f3mplices entre ambos; nunca apelan al doble sentido; han perfeccionado el arte del disimulo. Yo podr\u00eda interrumpir sus exploraciones adolescentes, sorprenderlos esta misma noche, hacer que la direcci\u00f3n los separe, que env\u00ede a uno de ellos a otro hogar de acogida. Pero prefiero escucharlos, imaginarlos, saber que alguien se ama dentro de esta casa.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>V<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>No tiene nada de malo, en serio. No es lo que t\u00fa crees. Yo aprend\u00ed el oficio en un sal\u00f3n de belleza, pero despu\u00e9s quise montar mi chiringuito. Es verdad que, al principio, casi nadie entendi\u00f3 el nombre y hubo algunos equivocados que ven\u00edan a buscar otra cosa pero ya la gente comienza a acostumbrarse a que a la velluquer\u00eda se viene para cortarse el pelo de ah\u00ed abajo, nada m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>O<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>He atendido 54.750 partos exactamente, ahora me jubilo. Creo que nadie ha tra\u00eddo m\u00e1s ni\u00f1os a este mundo, un promedio de cinco diarios durante 30 a\u00f1os. Y nunca se ha repetido el agobio de mi primer parto. Estaba solo en urgencias, casi a punto de terminar mi guardia. 48 horas sin dormir. La mujer lleg\u00f3 y alumbr\u00f3 una ni\u00f1a. Diez minutos despu\u00e9s expuls\u00f3 la placenta. Al despertar, mi memoria trajo aquel sonido que emiti\u00f3 la masa sanguinolenta antes de ser destruida. Un llanto, quiz\u00e1s. Solicit\u00e9 la \u00fanica baja por salud de mi vida. No quise regresar al hospital hasta que la madre se hubiera ido. No quise saber si esperaba mellizos. En todos estos a\u00f1os, para arrancarme el insomnio, he intentado que otra placenta haga un ruido parecido. Ninguna gime.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>I<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Perfeccion\u00e9 las sucesivas versiones de Eliza, el programa de Winzenbaum, para que la m\u00e1quina responda con lucidez. Mis primeras pruebas las realic\u00e9 con Marilyn. Utilic\u00e9 entrevistas y biograf\u00edas para trazar su personalidad y trabaj\u00e9 un amplio l\u00e9xico con su voz registrada ante micr\u00f3fonos. Prosegu\u00ed el experimento con otras estrellas de cine. Cre\u00e9 una empresa y comercialic\u00e9 Voces y Amores. El producto pod\u00eda comprarse en los videoclub. Cada mes, tripliqu\u00e9 las ventas y abr\u00ed nuevos mercados, que puedo clasificar en tres grupos. El primero, personas que quieren continuar presentes ante sus herederos. Su vivo pensamiento, como si nada m\u00e1s los separara un auricular o una pantalla. El cliente se somete a largas sesiones de lectura de diccionarios y a arduas entrevistas. Un banquero se asegur\u00f3 as\u00ed de continuar presidiendo el Consejo de Administraci\u00f3n. El segundo grupo lo conforma la gente que busca un cari\u00f1o que nunca recibi\u00f3 y que se encuentra desconsolada por la muerte repentina de un ser querido. Como sucede con los deseos imprevistos, poco se posee para alcanzarlos y traen escasas grabaciones. Aunque nada se conoce de las ideas profundas del muerto, mi equipo de siquiatras construye la personalidad que desea el pagador. El tercer grupo, el m\u00e1s numeroso, consiste en los amantes despechados. Quieren continuar conviviendo, aunque sea de manera limitada, con el amor que les ha abandonado. Gente temerosa que toma previsiones: incluso acumulan aullidos de placer grabados con alta fidelidad.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>D<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Todav\u00eda recuerdo el a\u00f1o 1984. Abanderar\u00eda a mi pa\u00eds en las olimpiadas. Ese a\u00f1o yo saltaba m\u00e1s que Bubka. Pero el gobierno del Movimiento Popular para la Liberaci\u00f3n de Angola decidi\u00f3 unirse al boicot sovi\u00e9tico y me qued\u00e9 en casa. Segu\u00ed mis entrenamientos con la p\u00e9rtiga pero antes de poder demostrar mi val\u00eda en un campeonato mundial, me lesion\u00e9. Trabaj\u00e9 como entrenador de categor\u00edas infantiles en Cuba y despu\u00e9s regres\u00e9 a \u00c1frica porque comprend\u00ed c\u00f3mo pod\u00eda ayudar a mi gente. Me un\u00ed a esta organizaci\u00f3n y viaj\u00e9 a Marruecos. Ense\u00f1ar c\u00f3mo saltar con una vara de bamb\u00fa o de madera vieja es complejo, pero algunos aprenden y logran superar este infame muro de seis metros que se alza en Melilla y que nos separa de Europa. Ayer, un aprendiz me mostr\u00f3 desde el otro lado que no ten\u00eda un rasgu\u00f1o. Calculo que bati\u00f3 el r\u00e9cord de 6,14 metros que implant\u00f3 Bubka en 1994. Pero, al igual que yo, no tendr\u00e1 la oportunidad de demostrarlo en ninguna competici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>C<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Asisto puntual a las juntas de administraci\u00f3n y escucho; a veces comento. Pero ya es poco lo que tengo que decir. Para serte franco, hace a\u00f1os que no se me ocurre una gran idea, como la que recomend\u00e9 a Procter &amp; Gamble: que ensanchara un poquit\u00edn la boca del tubo de dent\u00edfrico. Aceptaron, los contenedores de la pasta de dientes se vaciaron m\u00e1s r\u00e1pido, aumentaron las ventas y yo obtuve la ama. A partir de entonces me pagan por prestar mi nombre. Cuando un rumor me asocia a la directiva de una empresa, la cotizaci\u00f3n se dispara. Pero, como te digo, hace tiempo que no tengo una gran idea. Que no tengo ni siquiera una idea.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>N<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Me dedico a hacer un listado. Rastreo los libros de historia y las noticias, que tambi\u00e9n es una manera de historiar, aunque sin pretensiones. Y cuando encuentro una haza\u00f1a, una verdadera haza\u00f1a, la registro en el archivo que enumera las maravillas que el hombre ha logrado pero que no deber\u00eda repetir para no deshumanizar a la humanidad. Como el amaestramiento de elefantes.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>T<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Trafico con palabras. Subasto las m\u00e1s solicitadas en los buscadores de internet. Primero, por supuesto, me las apropio y despu\u00e9s las revendo a otros portales convertidas, las palabras, en sirenas. Su canto conduce al navegante a otros universos, lugares cuyos due\u00f1os me pagan por desviar el tr\u00e1fico de sus competidores hasta sus predios. Mis mejores clientes son los mismos buscadores, que utilizan el sistema de b\u00fasqueda de otros buscadores que, a su vez, buscan en el buscador que me contrata.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>T<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A esta tierra, antigua Persia, antigua Mesopotamia, antigua patria de mis antepasados que migraron a Am\u00e9rica hace generaciones, vienen muchos. Todos con prisa. Yo desert\u00e9 del ej\u00e9rcito conquistador. Parezco un nativo y aprend\u00ed una frase clave para mi nuevo oficio de traductor: \u201cdi algo, lo que quieras, o te matamos\u201d. Se lo digo a los atemorizados iraqu\u00edes mientras se\u00f1alo a los soldados o a los guardias privados que escoltan a periodistas y voluntarios de oeneg\u00e9s. Ellos comienzan a recitar versos, oraciones, titulares. No entiendo lo que me responden pero s\u00e9 lo que quieren escuchar los invasores y se los digo en ingl\u00e9s, el \u00fanico idioma que hablo. El trabajo que requiri\u00f3 m\u00e1s imaginaci\u00f3n lo hice para un investigador que compr\u00f3 un manuscrito a un saqueador de la biblioteca nacional. Le ment\u00ed durante dos meses y le cont\u00e9 una historia que transcribi\u00f3 y public\u00f3 sin m\u00e1s verificaciones. Hasta me envi\u00f3 una copia del libro al hotel donde se hospedaba. S\u00f3lo me arrepiento de haber aceptado la tarea de traducir la carta que los raptores de la cooperante enviaron al consulado. Todav\u00eda veo aquella fotograf\u00eda de su cabeza sesgada que apareci\u00f3 en la prensa y me pregunto qu\u00e9 dec\u00eda aquel papel.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>J<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Patent\u00e9 un entumecedor de insectos. \u00bfY para qu\u00e9 sirve eso?, se preguntar\u00e1 usted si es que no lo conoce a\u00fan, cosa dif\u00edcil seg\u00fan creo, pero que era lo que todos me preguntaban cuando intentaba conseguir un socio para comercializarlo. Algunos prosegu\u00edan con cinismo: \u00bfAdormecer\u00e1 a las cucarachas para pisarlas sin prisa? \u00bfMe picar\u00e1 con suavidad el alacr\u00e1n? Pero alguien que crey\u00f3 en m\u00ed me adelant\u00f3 el dinero suficiente para dise\u00f1ar un empaque apropiado, con tipograf\u00eda divertida, colores brillantes y un buen nombre: \u201cAnestesista\u201d. Un poco m\u00e1s de inversi\u00f3n para la publicidad en televisi\u00f3n treinta d\u00edas antes de la Navidad, cu\u00f1a que yo mismo ide\u00e9: un ni\u00f1o vestido con bata blanca y tapabocas, que juega a&nbsp; practicar intervenciones quir\u00fargicas. Detr\u00e1s un letrero que dec\u00eda \u201chospital de insectos\u201d. Se agot\u00f3 el stock en dos d\u00edas. Precavidos, multiplicamos por diez la cantidad distribuida. Al faltar doce d\u00edas, los pedidos nos&nbsp; obligaron a centuplicar la producci\u00f3n. A los ni\u00f1os les divierte ver las mutilaciones de las que son capaces, y sus consecuencias: moscas sin alas, ara\u00f1as sin patas. No, todav\u00eda no son capaces de hacer transplantes. S\u00ed, han surgido muchos cr\u00edticos. Padres que permiten que sus hijos observen c\u00f3mo se asesina en televisi\u00f3n pero que me acusan de fomentar la crueldad. Que qu\u00e9 les respondo. Pues que me se\u00f1alen un ni\u00f1o que no goce aplastando un caracol, que no arroje a la candela a un gusano de tierra, alguno que se resista a enredar al grillo en la tela de ara\u00f1a y que no contemple extasiado la captura.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>P<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Esa ma\u00f1ana deb\u00eda terminar el retrato pero el Rey lleg\u00f3 al alc\u00e1zar de malhumor. Ya sabe, vuestra excelencia, c\u00f3mo pod\u00eda ponerse mi majestad. Y dijo: s\u00f3lo me estar\u00e9 quieto ante un pintor que sea capaz de pintar lo que yo veo, tal como lo veo. Mis estudios de perspectiva me fueron, al fin, \u00fatiles. Le contest\u00e9: puedo hacerlo sin necesidad de moverme y sin que ninguno de los que est\u00e1n en el recinto pose. Como respuesta al reto, inclu\u00ed al aposentador de la reina quien, como siempre, interrumpi\u00f3 un instante para olisquear. La infanta Margarita llor\u00f3 cuando vio el cuadro. No le gust\u00f3. Quise consolarla: as\u00ed nos recordar\u00e1n a ambos, princesa. Llor\u00f3 m\u00e1s. Hasta el \u00faltimo d\u00eda de mi vida, tratar\u00e9 de pintar un retrato que le guste.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/domenico-chiappe\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n\n\n\n<h6 class=\"wp-block-heading\">*Publicados en: archivosdelsurnarrativa.blogspot.com y prodavinci.com, respectivamente<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El primo Arturo Le volv\u00ed a escribir a mi t\u00eda. Por aqu\u00ed estamos bien y t\u00fa c\u00f3mo est\u00e1s, un formalismo para preguntarle por mi primo. Desde hace unos meses le escribo con cierta frecuencia para que me cuente qu\u00e9 tal le va a Arturo y ella siempre esquiva la contestaci\u00f3n. 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