{"id":8651,"date":"2023-08-05T21:38:23","date_gmt":"2023-08-05T21:38:23","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=8651"},"modified":"2023-11-24T18:12:29","modified_gmt":"2023-11-24T18:12:29","slug":"la-literatura-en-el-zulia-durante-el-siglo-xix","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/la-literatura-en-el-zulia-durante-el-siglo-xix\/","title":{"rendered":"La literatura en el Zulia durante el siglo XIX"},"content":{"rendered":"<h4 class=\"vcard author\" style=\"text-align: right;\"><span class=\"fn\">Jes\u00fas \u00c1ngel Parra<\/span><\/h4>\n<p>Para emprender un estudio completo sobre la producci\u00f3n literaria en el Zulia en los inicios del siglo XIX, se presentan varias dificultades, a saber: la escasa producci\u00f3n bibliogr\u00e1fica en los diversos g\u00e9neros literarios, los pocos que hubo en algunos casos, ilocalizables, y en otros, perdidos para siempre, de igual manera puede decirse de algunas publicaciones peri\u00f3dicas como <i>La Abejita<\/i>, primer \u00f3rgano literario de la regi\u00f3n conocido, fundado y dirigido por\u00a0 Jos\u00e9 Isidro Silva en 1839 y las casi inexistentes referencias sobre esa primera etapa, escasamente conocida. Sin embargo, cada vez que se ha intentado historiar la literatura en el Zulia durante el siglo XIX, se hace ineludible citar al viajero Francisco Depons (1751-1812), abogado y agente comercial del gobierno de Francia en la Capitan\u00eda\u00a0General de Venezuela entre 1801 y 1804, cuando en su obra <i>Viaje a la parte oriental de Tierra Firme en la Am\u00e9rica meridional<\/i> (1806), nos da testimonio de la vocaci\u00f3n por las letras y de la consagraci\u00f3n a la vida intelectual de los maracaiberos: \u00abLo que honra a\u00fan m\u00e1s a los maracaiberos es la singular vivacidad de su inteligencia, su aplicaci\u00f3n a la literatura y los progresos que en ella alcanzan, no obstante el mal estado en que se encuentra la instrucci\u00f3n p\u00fablica en esa ciudad. Mientras los jesuitas tuvieron a su cargo la instrucci\u00f3n de los j\u00f3venes, salieron de sus escuelas alumnos que hablaban lat\u00edn con facilidad y rara elegancia, que pose\u00edan perfectamente el arte de la oratoria y las reglas de la poes\u00eda; que escrib\u00edan su lengua con una pureza tan notable por el atrevimiento de las ideas como por la claridad y el orden de la exposici\u00f3n; que estaban dotados, en una palabra, de todas las cualidades que constituye al hombre de letras \u2026 No obstante la carencia de recursos para instruirse, se encuentran en Maracaibo j\u00f3venes tan favorecidos por la naturaleza que las menores nociones desarrollan en ellos facultades que no se manifiestan en Europa sino con largos estudios y buenos maestros\u00bb. (1)<\/p>\n<p>Similares comentarios los hicieron otros viajeros como J. J. Dauxion Lavaysse (1774-1829), quien aparentemente no estuvo en la ciudad y el sabio Alejandro de Humboldt (1769-1859). Otra referencia importante de los inicios del siglo XIX en la entonces provincia de Maracaibo, son las obras <i>Agere Pro Patria<\/i> y <i>Maracaibo representado en todos sus ramos<\/i>, refundidas en un solo volumen por la Universidad del Zulia en 1969 bajo el t\u00edtulo de <i>Maracaibo a principios del siglo XIX<\/i> del orador y ensayista pol\u00edtico Jos\u00e9 Domingo Rus, diputado ante las Cortes Generales y Extraordinarias de la Monarqu\u00eda Espa\u00f1ola, donde destac\u00f3 como ferviente defensor de la provincia de Maracaibo, solicitando para ella todo lo que requer\u00eda.<\/p>\n<p>Para 1821 el impresor Andr\u00e9s Roderick traslad\u00f3 a Maracaibo una imprenta que iba destinada a C\u00facuta y en ese mismo a\u00f1o imprimi\u00f3 lo que se conocer\u00e1 como el primer peri\u00f3dico del Zulia, <i>El Correo Nacional<\/i>, el cual comenz\u00f3 a circular el 9 de junio, redactado\u00a0por \u00a0Demetrio Jos\u00e9 Lossada, public\u00e1ndose un texto po\u00e9tico \u00abOda al Ej\u00e9rcito de Colombia\u00bb de autor desconocido. A partir de este momento no cesar\u00e1 la impresi\u00f3n de peri\u00f3dicos en la ciudad de Maracaibo hasta nuestros d\u00edas, para ser depositarios de la historia y de la producci\u00f3n literaria del Zulia.<\/p>\n<p>No es sino hasta la segunda mitad del siglo XIX, cuando comenz\u00f3 a haber una producci\u00f3n de considerable importancia y a publicarse libros de contenido literario. La obra que rescat\u00f3 buena parte de esa creaci\u00f3n literaria, fue <i>El Zulia literario<\/i> (1880-1881) de Jos\u00e9 Domingo Medrano, \u00fanica compilaci\u00f3n que recoge poes\u00eda, art\u00edculos de costumbres, discursos, f\u00e1bulas, cr\u00edtica literaria y biograf\u00edas breves de escritores zulianos, m\u00e1s de un centenar de autores, de quienes se tiene noticias por primera vez, como es el caso del primer poeta conocido, Fernando de Sanjust, as\u00ed como de las primeras mujeres escritoras que, algunas de ellas, ocultaban sus verdaderos nombres tras un seud\u00f3nimo. As\u00ed mismo, en las publicaciones de car\u00e1cter nacional y antol\u00f3gicas <i>Biblioteca de escritores venezolanos contempor\u00e1neos<\/i> (1875) de Jos\u00e9 Mar\u00eda de Rojas y <i>Primer libro venezolano de literatura, ciencia y bellas artes<\/i> (1895), aparecieron tambi\u00e9n algunos creadores zulianos, probablemente los m\u00e1s sobresalientes de esa centuria. Tambi\u00e9n Juan Besson en su <i>Historia del estado Zulia<\/i> (1943-1957) incluy\u00f3 a escritores y poetas con sus obras, insertos cronol\u00f3gicamente.<\/p>\n<p><i>El Zulia literario en el siglo XIX<\/i> (1933) de Luis Ovidio Quir\u00f3s, vino a constituirse en el primer estudio sistem\u00e1tico, donde nos presentaba una visi\u00f3n de conjunto de la literatura zuliana del siglo XIX. En ese primer acercamiento notamos un esfuerzo cr\u00edtico tanto sobre la producci\u00f3n literaria en s\u00ed como sobre la literatura zuliana como proceso en evoluci\u00f3n. Aniceto Ram\u00edrez y Astier contribuir\u00e1 notablemente al conocimiento de autores y obras del siglo XIX zuliano, con su obra <i>Galer\u00eda de escritores zulianos<\/i>, importante estudio y recopilaci\u00f3n antol\u00f3gica para la historia literaria del Zulia. No, cabe duda que muchas de las producciones literarias son tomadas de <i>El Zulia literario,<\/i> que recuper\u00f3 Medrano de la desaparici\u00f3n total, pero Ram\u00edrez y Astier completar\u00eda la labor, realizando amplias semblanzas biogr\u00e1ficas. No hay que dejar de mencionar un importante trabajo publicado en Panorama en 1955, que Humberto Cuenca titul\u00f3 <i>Las generaciones literarias del Zulia,<\/i> donde hace referencia brevemente a las del siglo XIX. Mucho m\u00e1s recientemente, trabajos como <i>Escritores prebaraltianos<\/i> (1978) de Luis Guillermo Hern\u00e1ndez, <i>Literatura zuliana siglo XIX<\/i> (1987) de C\u00f3simo Mandrillo, un interesante cap\u00edtulo que incluy\u00f3 el historiador Germ\u00e1n Cardozo Galu\u00e9 en su libro <i>Historia zuliana<\/i> (1998), bajo el t\u00edtulo de <i>Vida intelectual en el siglo XIX,<\/i> entre otros, contribuir\u00edan significativamente a tener una visi\u00f3n m\u00e1s completa y organizada, para emprender un estudio hist\u00f3rico m\u00e1s cr\u00edtico y sistem\u00e1tico de la literatura en el Zulia durante el siglo XIX. Recordando los comentarios de Depons cuando aludi\u00f3 a los jesuitas, habr\u00eda tambi\u00e9n que tomar en cuenta el proceso educativo y de instrucci\u00f3n de la regi\u00f3n, as\u00ed como terminar de rescatar toda esa literatura contenida en la prensa zuliana, a\u00fan localizable y recuperable en las hemerotecas del pa\u00eds.<\/p>\n<p><b>Escritores prebaraltianos <\/b><\/p>\n<p>Bajo este t\u00edtulo escribi\u00f3 el investigador Luis Guillermo Hern\u00e1ndez un importante trabajo sobre los escritores nacidos al final de la Colonia y comienzos del siglo XIX, anteriores a Baralt y otros que en realidad fueron coet\u00e1neos de \u00e9ste. Fue el primer trabajo serio que se ocup\u00f3 de esos pioneros de las letras y acu\u00f1a el t\u00e9rmino de prebaraltianos para comenzar el proceso de sistematizaci\u00f3n de la literatura zuliana. Ellos son: Fernando de Sanjust, Jos\u00e9 Antonio Almarza, Jos\u00e9 de Jes\u00fas Romero, Domingo del Monte y Aponte, Jos\u00e9 Domingo Rus, Jos\u00e9 Antonio Tinedo, Carlos Urdaneta y Jos\u00e9 Isidro Silva, quienes conforman ese primer grupo de escritores que iremos comentando sucesivamente. Nos detendremos en cuatro nombres de esta primera generaci\u00f3n biol\u00f3gica, antes de proseguir con este estudio aproximativo. <b>Jos\u00e9 Antonio Tinedo<\/b> (1765-18 ?) y <b>Jos\u00e9 de Jes\u00fas Romero<\/b> (1795-1865), quienes destacaron como oradores sagrados y cultivaron la poes\u00eda religiosa, demostrando erudici\u00f3n y vocaci\u00f3n educativa. <b>Carlos Urdaneta<\/b> (1804-1848), licenciado en derecho \u2018Civil, educador y orador de ideas progresistas, fue el primer rector del Colegio Nacional de Maracaibo (1839), instituci\u00f3n donde naci\u00f3 con intensidad el inter\u00e9s por la literatura y de \u00e9l se conoce el Discurso de Instalaci\u00f3n, que como pieza oratoria magistral fue elogiada por Manuel Dagnino. <b>Domingo del Monte y Aponte<\/b> (1804- 1853), caso peculiar, aunque nacido en Maracaibo de padres dominicanos, ser\u00eda una figura prominente de la cultura cubana de la primera mitad del siglo XIX, abogado, periodista, ensayista, cr\u00edtico, poeta, epistol\u00f3grafo, promotor y mecenas, a quien insistentemente hemos querido apropi\u00e1rnoslo por un hecho fortuito y accidental. Fue amigo de Baralt a quien dedic\u00f3 su <i>Oda a Col\u00f3n<\/i> y tuvimos las primeras referencias de \u00e9l gracias a Julio Calca\u00f1o que lo incluy\u00f3 en su <i>Parnaso Venezolano (<\/i>1892), a Luis Ovidio Quir\u00f3s el primero en mencionarlo en un estudio como antecedente de Baralt, a Augusto Mijares en su libro <i>Lo afirmativo venezolano<\/i> (1963), a Hercolino Adrianza \u00c1lvarez en su <i>Estanca y marinera<\/i> (1965) y a Luis Guillermo Hern\u00e1ndez en su trabajo <i>Escritores prebaraltianos<\/i> (1978). Todav\u00eda hoy su nombre sigue vincul\u00e1ndose al Zulia y as\u00ed, un estudio reciente ha sido publicado por la Direcci\u00f3n de Cultura de la Universidad del Zulia, del escritor cubano Urbano Mart\u00ednez Carmenate, titulado <i>Domingo del Monte y su tiempo<\/i> (1996).<\/p>\n<p><b>Iniciadores de la poes\u00eda <\/b><\/p>\n<p>Surgi\u00f3 entonces el primero o el m\u00e1s antiguo poeta conocido <b>Fernando de Sanjust y Perozo<\/b> (1748- h. 1830), nacido en Maracaibo y muerto en la misma ciudad. Por su vida escandalosa y bohemia pudiera definirse hoy como un sacerdote goli\u00e1rdico y ferviente patriota de la \u00abEscuela de Cristo\u00bb. Apenas se conocen fragmentos de su obra po\u00e9tica, poco relevante, rescatada por Jos\u00e9 Ram\u00f3n Yepes y reproducida por Medrano en <i>El Zulia literario,<\/i> de un valor hist\u00f3rico m\u00e1s que literario, pero no carente de gracia, la cual titul\u00f3 <i>Memoria p\u00f3stuma de un enfermo a quien el facultativo le ha intimado se disponga para morir o La despedida del mundo del padre Sanjust<\/i>, poema sat\u00edrico compuesto de dos sonetos y una d\u00e9cima, expresando el momento doloroso de un hombre enfrentado a la muerte. Otro pionero fue el poeta <b>Jos\u00e9 Antonio Almarza<\/b> (1780-1837), pr\u00f3cer de la independencia, del cual es conocido <i>Soneto al Libertador<\/i> que improvis\u00f3 en un encuentro con Bol\u00edvar, en la visita que \u00e9ste realiz\u00f3 en 1826 a la ciudad de Maracaibo, siendo probablemente la primera composici\u00f3n po\u00e9tica dedicada a Sim\u00f3n Bol\u00edvar. \u00c9ste y otro texto po\u00e9tico, por su contenido, dan fe de su activa participaci\u00f3n en la Guerra de Independencia.<\/p>\n<p><b>Memorias de la Guerra de Independencia<\/b><\/p>\n<p>Compartiendo la tesis de Lubio Cardozo, hubo una literatura de la Guerra de Independencia que tuvo su expresi\u00f3n, no a trav\u00e9s de los g\u00e9neros tradicionales como el cuento, la novela, el drama, la comedia o la poes\u00eda, sino que las circunstancias de la guerra motiv\u00f3 otras formas expresivas como el art\u00edculo period\u00edstico, la oratoria, las ep\u00edstolas, los libros de memoria o diarios de vida y algunas formas versificadas. El propio Cardozo traz\u00f3 como lapso de este per\u00edodo de la literatura venezolana, el de 1810 a 1830, y justamente all\u00ed se insertan los A<i>puntamientos o Memorias del general Rafael Urdaneta <\/i>(1788- 1845), los cuales se inician con la invasi\u00f3n libertadora a Venezuela en el a\u00f1o de 1813 y los termina con su alejamiento de Colombia, despu\u00e9s de entregar el gobierno a su cargo, en los primeros meses de 1831. Escritos en un lenguaje sobrio, mesurado, cumplieron a cabalidad con lo apuntado por uno de sus prologuistas, Jes\u00fas Enrique Lossada, quien dec\u00eda: \u00abLa labor del memorialista es extraordinariamente delicada y embarazos a, porque exige, para cumplirse lealmente, entereza moral, ecuanimidad, amor a la verdad y a la justicia, virtudes firmes y austeras, capaces de reprimir los impulsos del amor propio, de los intereses egol\u00e1tricos, que tienden a velar las fallas y a exaltar las excelencias personales\u00bb .(2)<\/p>\n<p><b>Un comienzo loable <\/b><\/p>\n<p>Sin lugar a dudas, la primera gran figura de las letras zulianas fue el pol\u00edgrafo <b>Rafael Mar\u00eda Baralt<\/b> (1810-1860), primer americano en ocupar un sill\u00f3n en la Real Academia Espa\u00f1ola, donde sustituy\u00f3 a Juan Donoso Cort\u00e9s, marqu\u00e9s de Valdegamas. La recepci\u00f3n de Baralt \u00a0fue el 27 de noviembre de 1853, con un extenso y magn\u00edfico discurso, el cual fue considerado por Marcelino Men\u00e9ndez y Pelayo, como la obra maestra de Baralt. Cultiv\u00f3 la poes\u00eda, la narrativa, el ensayo, el art\u00edculo de costumbre, la cr\u00edtica, la filolog\u00eda, la historia, el periodismo y la oratoria. Fue un neocl\u00e1sico de las letras hispanoamericanas y si bien su poes\u00eda ha sido considerada exang\u00fce y carente de emoci\u00f3n, no obstante todos conocemos aquellos versos iniciales del poema <i>Adi\u00f3s a la Patria<\/i> y la alusi\u00f3n po\u00e9tica que hace de Maracaibo, la <i>Tierra del sol amada<\/i>, lograda frase que la identifica y nos identifican. Este poema es el m\u00e1s vital, nost\u00e1lgico, emotivo y de mayor valor literario escrito por Baralt, donde reafirm\u00f3 su zulianidad. Riguroso en el lenguaje y su medida, por eso fue conocido primero por su prosa cl\u00e1sica y mod\u00e9lica, como se aprecia en su <i>Historia de Venezuela<\/i>, la primera que se realiz\u00f3 propiamente dicha. Sus <i>Obras completas<\/i> fueron editadas por la Universidad del Zulia en siete tomos y de los estudios m\u00e1s importantes que se han realizado sobre Baralt y su obra, destacan los de Agust\u00edn Millares Carlo y Pedro Grases. Algunas otras de sus obras conocidas son <i>Diccionario de Galicismos<\/i>, que seg\u00fan Millares Carlo \u00abm\u00e1s que de un fil\u00f3logo, es la obra de un literato, de un hombre de ingenio y de refinado gusto art\u00edstico, de un gran conocedor de los cl\u00e1sicos espa\u00f1oles, de un h\u00e1bil estilista\u00bb(3) y <i>Diccionario Matriz de la Lengua Castellana<\/i>, as\u00ed como sus narraciones de corte rom\u00e1ntico <i>Idilios<\/i> o bien, su\u00a0 <i>Historia de un suicidio<\/i>, que son iniciadoras del cuento en Venezuela, adem\u00e1s de destacar su extensa obra sobre pol\u00edtica espa\u00f1ola.<\/p>\n<p><b>De los poetas rom\u00e1nticos hasta fines de siglo <\/b><\/p>\n<p>A decir de C\u00f3simo Mandrillo, con <b>Jos\u00e9 Ram\u00f3n Yepes<\/b> (1822- 1881), comienza \u00abun nuevo per\u00edodo demarcable en el desarrollo de la literatura zuliana\u00bb.(4) Yepes fue marino y poeta, conocido como El Cisne del Lago, porque ensimismado tal vez por los misterios de la noche en el lago, cay\u00f3 y se golpe\u00f3 con el borde del muelle, ahog\u00e1ndose en sus l\u00edmpidas aguas y dice la leyenda que se convirti\u00f3 en cisne y sali\u00f3 volando a los cielos. Perteneci\u00f3 a la primera generaci\u00f3n rom\u00e1ntica venezolana, donde deber\u00eda consider\u00e1rsele la m\u00e1xima figura. Creador de las Nieblas, composiciones po\u00e9ticas intermedias entre las Doloras de Campoamor y las Rimas de B\u00e9cquer, de gran predominio l\u00edrico y expresi\u00f3n sentimental. De su poes\u00eda se recuerda <i>La media noche a la claridad de la luna,<\/i> donde discurre el misterio que llena la atm\u00f3sfera lacustre. \u00abEste poema simboliza el asombro m\u00e1s interiorizado que creador nuestro haya logrado poetizar en su aspecto m\u00edstico y subjetivo\u00bb.(5) De este hermoso poema insertamos el fragmento siguiente:<\/p>\n<p>Opacos horizontes,<\/p>\n<p>y rumor de airecillos y cantares<\/p>\n<p>y sombras en los montes,<\/p>\n<p>y soledad dulc\u00edsima<\/p>\n<p>en la tierra infeliz de los palmares;<\/p>\n<p>y all\u00e1 lejos la luna que se encumbra,<\/p>\n<p>y un cielo azul de porcelana alumbra.<\/p>\n<p>Y en el lago sin brumas<\/p>\n<p>la onda medio caliente entumecida,<\/p>\n<p>coronada de espumas,<\/p>\n<p>so\u00f1ando melanc\u00f3lica:<\/p>\n<p>y como tregua o sue\u00f1o de la vida<\/p>\n<p>en el hogar del hombre; y como inerte<\/p>\n<p>la creaci\u00f3n, y el sue\u00f1o como muerte.<\/p>\n<p>La gran naturaleza,<\/p>\n<p>o vacila o se asombra, y muda y grave,<\/p>\n<p>p\u00e1lida de tristeza,<\/p>\n<p>ve sus astros inm\u00f3viles \u2026<\/p>\n<p>suspensi\u00f3n de la vida, que no sabe,<\/p>\n<p>maravillosa el alma, s\u00ed le asusta,<\/p>\n<p>o le place por quieta o por augusta.<\/p>\n<p>Tal es, sobre su coche,<\/p>\n<p>que silencioso por el orbe rueda,<\/p>\n<p>la extra\u00f1a media noche<\/p>\n<p>de las regiones \u00edndicas,<\/p>\n<p>as\u00ed, al ta\u00f1er de las campanas queda,<\/p>\n<p>su voz oyendo por el aire vago,<\/p>\n<p>la ciudad de las palmas en el lago.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n Yepes fue el iniciador de la novela indianista en Venezuela con <i>Anaida e Iguaraya.<\/i> De ese autor se han publicado: Novelas y estudios literarios (1882), Poes\u00edas (1882) y <i>Selecci\u00f3n de poemas y leyendas<\/i> (1948), esta \u00faltima acompa\u00f1ada de un estudio cr\u00edtico de Jes\u00fas Enrique Lossada.<\/p>\n<p>La poes\u00eda humor\u00edstica en el Zulia tiene su precursor, <b>Jos\u00e9 Mar\u00eda N\u00fa\u00f1ez de C\u00e1ceres<\/b> (1822-1911), educador, poeta y traductor. Sus poemas l\u00edricos y humor\u00edsticos fueron publicados en su mayor\u00eda en El Cojo Ilustrado, del cual fue colaborador desde 1893. Varios de sus sonetos han sido incluidos en <i>El Parnaso Venezolano<\/i> de Julio Calca\u00f1o, recogidos en antolog\u00edas de Aquiles N azoa (1966) Y de Velia Bosch (1984). Escribi\u00f3 <i>Miscel\u00e1nea po\u00e9tica <\/i>(1881) y su libro capital <i>Los nuevos Petrarca y Laura o Sonetos aleg\u00f3ricos a Petrona <\/i>(1894), evidentemente ir\u00f3nico, sarc\u00e1stico e irreverente como en el soneto que sigue a continuaci\u00f3n, dedicado a Petrona:<\/p>\n<p>Es Petra entre lo dulce un bien me sabe,<\/p>\n<p>en lo fresco y salado un bien me supo,<\/p>\n<p>en quien saber, sabor de salsa cupo,<\/p>\n<p>pues todo bien derecho bien le cabe.<\/p>\n<p>Es zumo de ambros\u00eda hecho jarabe<\/p>\n<p>un n\u00e9ctar de turr\u00f3n y miel en grupo<\/p>\n<p>que en mis ensue\u00f1os de sabores chupo<\/p>\n<p>temiendo que el panal al fin se acabe<\/p>\n<p>Por eso figurarme ansioso quiero<\/p>\n<p>que estoy como la mosca en regalado<\/p>\n<p>de nata, dulce mar en que prefiero.<\/p>\n<p>Al puerto, al verme n\u00e1ufrago y ahogado<\/p>\n<p>y cuando del vivir siento el me muero<\/p>\n<p>me encuentro en otra vida sepultado.<\/p>\n<p>En cuanto a su obra y cronolog\u00eda se refiere, <b>Ildefonso V\u00e1zquez<\/b> (1840-1920), ser\u00e1 la \u00faltima gran figura de la poes\u00eda zuliana en el siglo XIX, considerado por sus contempor\u00e1neos como el pr\u00edncipe de los sonetistas de Am\u00e9rica. Su labor po\u00e9tica, profusa y sostenida, alcanz\u00f3 m\u00e1s de veinte mil sonetos abordando temas patri\u00f3ticos, sat\u00edricos, eleg\u00edacos, m\u00edsticos, er\u00f3ticos y descriptivos, adem\u00e1s de ensayar la epopeya para Maracaibo corno lo fue <i>La Maraca\u00edda<\/i>, obra publicada en el siglo XX (1910), proyecto po\u00e9tico que ya hab\u00eda intentado Yepes. De su ingente obra publicada podemos citar: <i>Obras po\u00e9ticas o Lira zuliana, en el siglo XIX,<\/i> <i>La Maraca\u00edda <\/i>y<i> \u00c1lbum cineg\u00e9tico<\/i>, el \u00faltimo poemario escrito en la centuria decimon\u00f3nica\u00a0pero solamente editado en el siglo XX.<\/p>\n<p>Merecen un estudio detenido para una mejor valorizaci\u00f3n de la poes\u00eda del siglo XIX, los autores neocl\u00e1sicos: <b>V\u00edctor Reparado \u00c1\u00f1ez Casas<\/b> (1803-1880), <b>Jos\u00e9 de Jes\u00fas Villasmil<\/b> (1812-1877), <b>Jos\u00e9 Ram\u00f3n Villasmil<\/b> (1813-1877) y <b>Miguel Montero Herrera<\/b> (1814- 1896), entre otros y del mismo modo, los rom\u00e1nticos: Pedro Jos\u00e9 Hern\u00e1ndez (1821-1875), poeta epigram\u00e1tico, periodista sat\u00edrico, costumbrista y dramaturgo, cuya obra s\u00f3lo fue recopilada en la colecci\u00f3n <i>Parnaso venezolano<\/i>, en 1890; <b>Amenodoro Urdaneta<\/b> (1829- 1905), poeta, acad\u00e9mico y, sobre todo, cr\u00edtico literario con su obra <i>Cervantes y la cr\u00edtica,<\/i> quien fue el primero en editar un poemario en Venezuela, con el t\u00edtulo de <i>Colombia,<\/i> dedicado a su padre el general Rafael Urdaneta; <b>Manuel Mar\u00eda Fern\u00e1ndez<\/b> (1830-1902), marino, poeta e iniciador de la dramaturgia en el Zulia con su obra <i>Sinverg\u00fcenza, avaro y flojo<\/i> (1853); <b>Ap\u00e1lico S\u00e1nchez<\/b> (1836-1861), malogrado poeta, quien dej\u00f3 in\u00e9dito <i>Las postrimer\u00edas del hombre,<\/i> publicado p\u00f3stumamente en Italia por Manuel Dagnino, su compa\u00f1ero en el peri\u00f3dico Eco de la Juventud, el cual reuni\u00f3 la primera agrupaci\u00f3n literaria importante de la regi\u00f3n zuliana, creada en 1855; <b>Diego Jugo Ram\u00edrez<\/b> (1836-1903), acad\u00e9mico y poeta de corte religioso y filos\u00f3fico en <i>Violetas, Hojas de est\u00edo, Arpegios y Armon\u00edas filos\u00f3ficas y religiosas;<\/i> <b>Manuel Mar\u00eda Berm\u00fadez \u00c1vila<\/b> (1838-1883), poeta rom\u00e1ntico, emparentado con la obra de Yepes y marino como \u00e9ste, abord\u00f3 en su poes\u00eda el entorno natural, el lago, la historia y la pasi\u00f3n ardorosa, er\u00f3tica con mucha ternura y sutileza. Su obra fue publicada p\u00f3stumamente con el t\u00edtulo de <i>Poes\u00edas<\/i> (1884) y \u00aba pesar de su corta producci\u00f3n po\u00e9tica, partiendo de las muestras que de ellas nos han llegado en las recopilaciones y antolog\u00edas, puede descubrirse en Berm\u00fadez \u00c1vila un poeta capaz de sobrepasar con facilidad los l\u00edmites de los que adolec\u00eda la obra de sus contempor\u00e1neos\u00bb,(6) seg\u00fan acertada apreciaci\u00f3n de C\u00f3simo Mandrillo. Entre otras obras po\u00e9ticas localizadas del siglo XIX podemos citar: <i>Poes\u00edas<\/i>; de <b>Joaqu\u00edn Quintero<\/b>; <i>Ensayos po\u00e9ticos<\/i> de <b>Trinidad Bracho Albornoz;<\/b> <i>La veintena y Espinas y flores<\/i>, de <b>Eduardo Gallego Celis<\/b>; <i>Poes\u00edas,<\/i> de <b>Juan C. Villasmil<\/b>; <i>Ensayos po\u00e9ticos y Ritmos de la Patria<\/i>, de <b>Abraham Ram\u00edrez<\/b>, uno de los m\u00e1s notables poetas \u00e9picos de la regi\u00f3n; <i>Flores silvestres<\/i>, de <b>Eduardo Sulbar\u00e1n; <\/b><i>Colecci\u00f3n de sonetos y Sombras<\/i>, de <b>Carlos Luis Mar\u00edn<\/b>; <i>Las primeras flores<\/i>, de <b>Jos\u00e9 Antonio Gando Bustamante<\/b>; <i>Prosa y verso<\/i>, de <b>Armando Troconis Montiel<\/b>; <i>Rumores y rugidos<\/i>, de <b>Silfredo E. Flores<\/b>; <i>Horas perdidas, <\/i>de <b>Carlos Echeverr\u00eda<\/b>; y por \u00faltimo, <b>Eduardo Evia<\/b>, con su <i>Ayacucho 1824<\/i>, entre otros. Hubo otros poetas que superaron la centuria y siguieron escribiendo en el siglo XX, como: <b>Sisoes Finol<\/b> con sus obras <i>Sonetos y Calendas de julio<\/i>; <b>Bartolom\u00e9 Osorio Urdaneta<\/b>, con <i>Nardos y orobias<\/i>, <i>El himno de Loreto y De rodillas;<\/i> <b>Octavio Hern\u00e1ndez<\/b>, m\u00e1s conocido como educador y prosista, en <i>Dos poes\u00edas: Raquel y Carmen<\/i>; adem\u00e1s de un poeta muerto prematuramente, <b>Astolfo Paz,<\/b> quien dej\u00f3 su obra po\u00e9tica dispersa en peri\u00f3dicos y revistas de la \u00e9poca.<\/p>\n<p>En la \u00faltima d\u00e9cada del siglo XIX, momento de la instalaci\u00f3n de la Universidad (1891), se dio a conocer el poeta adolescente, <b>Ud\u00f3n P\u00e9rez<\/b> (1871-1926), quien cabalgar\u00eda entre los siglos, como expresi\u00f3n de la poes\u00eda cl\u00e1sica y parnasiana, publicando en esa \u00e9poca finisecular: <i>La maldici\u00f3n<\/i> (1897), <i>Vendida<\/i> (1898) y <i>La escala de la gloria<\/i> (1899); sin embargo, recientemente, en los archivos del Acervo Hist\u00f3rico del Estado Zulia, se produjo el hallazgo de un manuscrito por el historiador Iv\u00e1n Salazar Zaid, presumiblemente del primer poemario de ese fecundo poeta, bajo el t\u00edtulo de <i>Rosas secas<\/i>, contentivo de cuarenta poemas escritos entre 1888 y 1890, publicado por esa dependencia gubernamental en el 2004. Su obra madurada, prol\u00edfica y, por consiguiente, m\u00e1s importante, la har\u00eda en las primeras d\u00e9cadas del siglo XX, la cual desde luego, merece un estudio profundo y detallado. Recientemente, el 30 de enero de 2004, fue exaltado a} Pante\u00f3n Regional del Zulia, como expresi\u00f3n de la zulianidad po\u00e9tica.<\/p>\n<p><b>Los narradores <\/b><\/p>\n<p>Cuando Luis Guillermo Hern\u00e1ndez y quien esto escribe, preparamos La narrativa corta en el Zulia, primera y \u00fanica antolog\u00eda, hasta ahora, de cuentos breves zulianos o venezolanos con ambientaci\u00f3n zuliana, publicados entre 1839 y 1987, incluimos del siglo XIX, tan s\u00f3lo dos autores: <b>Rafael Mar\u00eda Baralt<\/b>, iniciador del g\u00e9nero en Venezuela, con la publicaci\u00f3n de la leyenda <i>Adolfo y Mar\u00eda<\/i> y de los <i>Idilios<\/i>, en \u00abEl Correo de Caracas\u00bb y \u00abLa Guirnalda\u00bb de Caracas, para aparecer en ese texto antol\u00f3gico, con <i>Historia de un suicidio<\/i>, narraci\u00f3n posterior publicada en Sevilla, Espa\u00f1a y a <b>C\u00e1stor Silva<\/b> (1820-1900), sacerdote y educador, quien escribi\u00f3 una leyenda medieval de gran tensi\u00f3n dram\u00e1tica titulada <i>Todo debe sacrificarse a la virtud. <\/i>Escasa fue la producci\u00f3n narrativa a lo largo del siglo XIX, pero no deben dejarse de mencionar a otros autores, como: Carlos T. Irwin, \u00c1ngel Casanova, Gregorio Fidel M\u00e9ndez, Octavio Hern\u00e1ndez, Juan C. Fuenmayor, Pedro Hern\u00e1ndez Arria, Diego Jugo Ram\u00edrez, Bartolom\u00e9 Osorio Urdaneta, Jos\u00e9 Rafael Yepes Serrano, Astolfo Paz,\u00a0Manuel Dagnino y Julia \u00c1\u00f1ez Gabald\u00f3n, comentada m\u00e1s adelante.<\/p>\n<p>En cuanto al g\u00e9nero novelesco, Anaida e Iguaraya, de Jos\u00e9 Ram\u00f3n Yepes, fueron las primeras novelas rom\u00e1nticas e indianistas conocidas en Venezuela, y hacia el final del siglo XIX, <b>Mar\u00eda Chiquinquir\u00e1 Navarrete<\/b>, escritora oriunda de Falc\u00f3n residenciada en Maracaibo, en 1894 public\u00f3 una novela de corte rom\u00e1ntico con atisbos naturalistas dedicada a esta ciudad puerto, bajo el t\u00edtulo de <i>\u00bfCastigo o redenci\u00f3n?<\/i> Otros que intentaron ese g\u00e9nero narrativo \u00a0fueron: Jos\u00e9 Domingo Medrano, Francisco \u00c1\u00f1ez Gabald\u00f3n y Manuel Dagnino, adem\u00e1s de dos autores de tem\u00e1tica zuliana: Julio Calca\u00f1o y Emilio Salgari, el primero con una leyenda ind\u00edgena y el segundo, con sus afamadas narraciones de aventuras sobre los piratas caribe\u00f1os y sus ataques a Maracaibo y a Gibraltar.<\/p>\n<p><b>Los dramaturgos <\/b><\/p>\n<p>Los escritores de dramas y comedias en el Zulia, son otro grupo de creadores que no han sido tan afortunados, ya que no existe una historia de la literatura en el Zulia, mucho menos una historia de la dramaturgia. El teatro tiene una larga tradici\u00f3n en estos predios zulianos\u00a0desde los remotos tiempos coloniales. Intentos por escribir algo sobre el teatro zuliano son los trabajos <i>El teatro en el Zulia<\/i> de Manuel Antonio Mar\u00edn, escritor pionero en el siglo XIX y <i>Teatro y Gente de Teatro en el Zulia<\/i>, de Fernando Guerrero Matheus, de la vig\u00e9sima centuria.\u00a0Luis Guillermo Hern\u00e1ndez ha sido el primero en preparar la <i>Bibliograf\u00eda del teatro en el Zulia<\/i> y en estos momentos escribimos en coautor\u00eda, una historia lo m\u00e1s completa posible, que hemos titulado <i>Memoria del teatro venezolano en la regi\u00f3n zuliana<\/i>, obra que resultar\u00eda necesaria y \u00fatil, pero que no ha encontrado editor todav\u00eda.<\/p>\n<p>Por razones de espacio y tiempo nos limitaremos a nombrar los dramaturgos y sus obras m\u00e1s notables: <b>Pedro Jos\u00e9 Hern\u00e1ndez<\/b> escribi\u00f3 <i>Mar\u00eda la mendiga y La ausencia mata el amor o centuplica su ardor<\/i>, \u00fanicas obras localizables de su producci\u00f3n dram\u00e1tica. <b>Manuel Mar\u00eda Fern\u00e1ndez, <\/b>autor de <i>Zapatero a tus zapatos, Sinverg\u00fcenza, avaro y flojo<\/i>, siendo \u00e9sta la primera obra de teatro publicada en el Zulia del siglo XIX (1853) y<i> Bien por mal.<\/i> <b>Ildefonso V\u00e1zquez<\/b>, escribi\u00f3 <i>Ensayo de una zarzuela y Un nuevo decreto falso<\/i>, refundidas y representadas por la Sociedad Dram\u00e1tica de Maracaibo, bajo la direcci\u00f3n de Enrique Le\u00f3n, con el t\u00edtulo de <i>Farsas comedias<\/i>. <b>Manuel Antonio Mar\u00edn<\/b> (1846-1927), el autor m\u00e1s prol\u00edfico de todos, escribi\u00f3 comedias y dramas como: <i>El canastillo de flores, La verdadera grandeza, La copa de ac\u00edbar, El deber cumplido, Asesinato y robo, Las apariencias, Dios tarda, pero no olvida, La espada de dos filos, Un poeta contrariado, \u00a1Ella!, Con novio y\u00a0<\/i><i>En el borde del abismo. <\/i>De ese notable dramaturgo coment\u00f3 Marcial Hern\u00e1ndez, sobre su estado demencial y de errancia al final de su vida: \u201c\u00a1Visi\u00f3n funeral, ver a un hombre vivo que lleva en sus entra\u00f1as el cad\u00e1ver de un poeta muerto!\u201d. (7) Recientemente se le ha honrado dando su nombre al Premio Regional de Teatro.<\/p>\n<p>Cabe mencionar a otros dramaturgos como: Manuel Dagnino, Sim\u00f3n Gonz\u00e1lez Pe\u00f1a, Luis Urdaneta Hern\u00e1ndez, Pablo V\u00edlchez, Jos\u00e9 Trinidad Blanco, Octavio Hern\u00e1ndez, Bartolom\u00e9 Osorio Urdaneta, Armando Troconis Montiel, Guillermo Trujillo Dur\u00e1n, Ud\u00f3n P\u00e9rez\u00a0y sobre todo a la joven <b>Julia \u00c1\u00f1ez Gabald\u00f3n<\/b>, incluida en una antolog\u00eda de dramaturgia nacional y considerada una pionera, con obras como: <i>El premio y el castigo y El sacrificio por oro o Un padre ambicioso. <\/i>Un escritor meride\u00f1o, Adolfo Brice\u00f1o Pic\u00f3n, escribi\u00f3 un drama de tem\u00e1tica zuliana Ambrosio de Alftnger o Los alemanes en la conquista de Venezuela.<\/p>\n<p><b>Los bi\u00f3grafos, ensayistas y cr\u00edticos <\/b><\/p>\n<p>El primer ensayista pol\u00edtico y escritor prebaraltiano fue <b>Jos\u00e9 Domingo Rus<\/b> (1768-1835), diputado por la provincia de Maracaibo ante las Cortes Generales y Extraordinarias de la Monarqu\u00eda Espa\u00f1ola en 1.812. Sus obras <i>Agere Pro Patria y Maracaibo representado\u00a0<\/i><i>en todos sus ramos<\/i>, refundidas en 1969 por la Universidad del Zulia, bajo el t\u00edtulo de <i>Maracaibo a principios del siglo XIX<\/i>, constituye la mejor referencia para conocer distintos aspectos de la provincia de Maracaibo, hoy estado Zulia, su preponderancia econ\u00f3mica, su poblaci\u00f3n, sus riquezas, su posici\u00f3n geopol\u00edtica y sus requerimientos. <b>Amenodoro Urdaneta<\/b> (1829-1905), como cr\u00edtico escribi\u00f3 una obra fundamental <i>Cervantes y la cr\u00edtica<\/i> que lo consagr\u00f3 como un gran cervantista en Am\u00e9rica Latina al lado de Bello, por lo cual su obra ha tenido varias ediciones, sobre todo una \u00faltima de 2005, publicada por Biblioteca Ayacucho, con presentaci\u00f3n, edici\u00f3n y notas de Francisco Javier P\u00e9rez. <b>Manuel Dagnino<\/b> (1834-1901), una de las figuras m\u00e1s importantes de la medicina zuliana del siglo XIX, dej\u00f3 una considerable obra literaria, tanto en el ensayo como en la narrativa, el teatro, la cr\u00edtica, la biograf\u00eda y la historiograf\u00eda. Cabe mencionar <i>Ensayo cr\u00edtico sobre algunas teor\u00edas filos\u00f3ficas de la divinidad<\/i> (1874), <i>Juicios cr\u00edticos y biograf\u00edas<\/i> (1888) y <i>Ensayos hist\u00f3ricos y biogr\u00e1ficos, <\/i>incluidos en sus <i>Obras Completas<\/i> (1965-1986). Es de destacar la figura de <b>Juan Antonio Lossada Pi\u00f1eres<\/b> (1837-1898), quien se dedicara a cultivar la biograf\u00eda, g\u00e9nero compartido por la literatura y la historiograf\u00eda, y que ser\u00eda el primer antecedente destacado, de una afici\u00f3n por el g\u00e9nero muy frecuente en los escritores zulianos. Su obra <i>Semblanzas zulianas<\/i> se publicar\u00eda por entregas entre 1878 Y 1891, donde sobresale su amplia documentaci\u00f3n y su conocimiento de la psicolog\u00eda humana, escritas en perfecta prosa de estilo cl\u00e1sico. Igualmente la de <b>Jos\u00e9 Mar\u00eda Rivas <\/b>(1843-1920), quien escribi\u00f3 <i>Biograf\u00eda del ilustre pr\u00f3cer general Rafael Urdaneta<\/i> (1888), la cual constituy\u00f3 un hallazgo bibliogr\u00e1fico de nuestra parte. El Congreso de la Rep\u00fablica, por recomendaci\u00f3n de la Comisi\u00f3n Presidencial para el Bicentenario del Natalicio del General Rafael Urdaneta, orden\u00f3 una edici\u00f3n facsimilar en 1988, con motivo de ese aniversario y con pr\u00f3logo de Luis Guillermo Hern\u00e1ndez, quien se\u00f1al\u00f3 de manera atinada los valores de la obra.<\/p>\n<p>Otros cultivadores del g\u00e9nero ser\u00edan: <b>Jes\u00fas Mar\u00eda Portillo<\/b> (1844-1889), quien fue doctor en derecho y escribi\u00f3 ensayos cr\u00edticos como <i>El cantor de las nieblas general Jos\u00e9 Ram\u00f3n Yepes y Estudio sobre el sabio venezolano Andr\u00e9s Bello <\/i>y as\u00ed mismo abord\u00f3 la cr\u00edtica filol\u00f3gica en obras de autores zulianos. <b>Sim\u00f3n Gonz\u00e1lez Pe\u00f1a<\/b> (1846-1931), quien se dedic\u00f3 a la cr\u00edtica art\u00edstica y a historiar el movimiento pl\u00e1stico, muestra de ello en su Ensayo sobre la historia de las artes en el Zulia, el primero en su g\u00e9nero en el occidente del pa\u00eds. <b>Francisco Ochoa<\/b> (1849-1907), doctor en derecho y primer rector de LUZ en su primera etapa, escribi\u00f3 una biograf\u00eda interesante: <i>El Dr. Jes\u00fas Mar\u00eda Portillo,<\/i> adem\u00e1s de<i> <\/i>ensayos filos\u00f3ficos, religiosos y jur\u00eddicos; y <b>Aniceto Ram\u00edrez y Astier<\/b>, de quien ya se\u00f1al\u00e1bamos la importancia de sus semblanzas biogr\u00e1ficas, <i>Galer\u00eda de escritores zulianos<\/i>, en cuatro tomos, editadas en el siglo XX.<\/p>\n<p><b>Los costumbristas <\/b><\/p>\n<p>Dec\u00eda Mariano Pic\u00f3n Salas en su <i>Antolog\u00eda de costumbristas venezolanos del siglo XIX<\/i> (1940), que el costumbrismo fue \u00abla primera v\u00eda, no digamos hacia lo aut\u00f3ctono, pero por lo menos hacia lo circundante, en el proceso de nuestras letras, despu\u00e9s que Venezuela\u00a0se hace independiente\u00bb. En ese trabajo antol\u00f3gico incluy\u00f3 a dos zulianos: <b>Rafael Mar\u00eda Baralt<\/b> con <i>Lo que es un peri\u00f3dico y Los escritores y el vulgo<\/i>, y <b>Jos\u00e9 Mar\u00eda Rivas<\/b> (1843-1920) con <i>El boga del r\u00edo Zulia y El mercado<\/i>, tomados de su destacado libro <i>Costumbres zulianas<\/i>, con dos ediciones en 1883 y 1910, la obra m\u00e1s conocida e interesante de Rivas y que recoge cuadros realistas de la vida de la regi\u00f3n.<\/p>\n<p>Dignos de antolog\u00edas son los art\u00edculos costumbristas de <i>Los aguinaldos<\/i> <i>de Medrano,<\/i> publicados en diciembre de cada a\u00f1o desde 1879 hasta 1884, por <b>Jos\u00e9 Domingo Medrano<\/b> y de otros autores, rescatados de la prensa \u00a0zuliana y publicados en el libro <i>Maracaiberadas,<\/i> editado por el Centro Zuliano de Investigaci\u00f3n Documental.<\/p>\n<p>Finalmente merecen menci\u00f3n, los art\u00edculos de costumbres de <b>Pedro Jos\u00e9 Hern\u00e1ndez<\/b>, como aqu\u00e9l recuperado por <i>El Zulia literario<\/i>, de Medrano: <i>No va mi art\u00edculo<\/i>, escrito con mucho humor e ingenio sat\u00edrico. Desde luego que fue muy frecuente la publicaci\u00f3n de los art\u00edculos de costumbres en la prensa del Zulia durante el siglo XIX y se les ha considerado como el paso previo y evolutivo hacia la narrativa breve en la regi\u00f3n zuliana.<\/p>\n<p><b>Amenodoro Urdaneta, pionero de la literatura para ni\u00f1os en Venezuela. <\/b><\/p>\n<p><b>Amenodoro Urdaneta<\/b> (1829-1905), hijo del general Rafael Urdaneta, incursion\u00f3 en el periodismo, la historia, la poes\u00eda, la gram\u00e1tica, el ensayo y la cr\u00edtica; pero es de destacar que fue el primer escritor de literatura para ni\u00f1os en el pa\u00eds y como tal debe ser considerado con su obra <i>El libro de la infancia por un amigo de los ni\u00f1os<\/i> (1865), la cual fue reeditada por la Biblioteca Nacional y los auspicios de la Fundaci\u00f3n Banco Latino en 1998, en la Colecci\u00f3n V Centenario del Encuentro de dos Mundos. Mar\u00eda Elena Maggi en el Estudio Preliminar sostiene que \u00abes un documento imprescindible y una rica fuente para el \u00e1rea espec\u00edfica de la literatura infantil, tanto para el estudio particular de este autor, como para el de los or\u00edgenes de nuestra literatura infantil: verdadero testimonio de la gestaci\u00f3n de una literatura para ni\u00f1os, de marcada influencia europea, pero con cierta peculiaridad tem\u00e1tica y formal, en la que ya se apuntaba alg\u00fan car\u00e1cter nacional e hispanoamericano\u00bb.(8) En definitiva es una obra did\u00e1ctica y amena, la m\u00e1s valiosa del siglo XIX.<\/p>\n<p>El mismo a\u00f1o que se publicaba <i>El libro de la infancia<\/i>, naci\u00f3 <b>Julia \u00c1\u00f1ez Gabald\u00f3n<\/b> (1865-1886), cuentista y fabulista en su obra <i>Producciones literarias<\/i> (1893), el cual se public\u00f3 p\u00f3stumamente y donde aparecen cuentos para ni\u00f1os como: <i>El crimen castigado, Las dos hu\u00e9rfanas, La mendiga Luc\u00eda, Guillermo, Adela y la joven mal educada, No basta ser rico, Sencilla historia, Aurora y Luc\u00eda y Una v\u00edctima del juego. <\/i><\/p>\n<p><b>Jos\u00e9 Domingo Medrano, fundador de la lexicograf\u00eda regional. <\/b><\/p>\n<p><b>Jos\u00e9 Domingo Medrano<\/b> (1842-1889), con amplia formaci\u00f3n orientada hacia la filosof\u00eda, la filolog\u00eda y la gram\u00e1tica, quien en su obra filol\u00f3gica <i>Apuntaciones para la cr\u00edtica sobre el lenguaje maracaibero, <\/i>editada en 1883 y comentada por el fil\u00f3logo alem\u00e1n H. Schuchard, juicio cr\u00edtico que coloc\u00f3 como pr\u00f3logo, al ampliar su estudio en 1886 en una segunda edici\u00f3n. Fue su aporte a <i>El Gran Diccionario Americano<\/i> que anhelaba Ar\u00edstides Rojas, donde demostr\u00f3 sus conocimientos sobre otros idiomas y sus gram\u00e1ticas, lo cual le permiti\u00f3 la redacci\u00f3n de un verdadero <i>Diccionario de zulianismos<\/i>, donde se nota la influencia de otros idiomas y otras costumbres en nuestra habla regional, lo cual llev\u00f3 a una reedici\u00f3n en 1990, revalorizado y rescatado por el ling\u00fcista Iraset P\u00e1ez Urdaneta y m\u00e1s recientemente por el lexic\u00f3grafo Francisco Javier P\u00e9rez, quien sostiene que: \u00a0\u00abMedrano ser\u00e1 el primero en nuestra lexicograf\u00eda en elaborar un diccionario regional con plena conciencia del sistema dialectal del pa\u00eds, dentro de los l\u00edmites de una especialidad que, a\u00fan en la ling\u00fc\u00edstica europea, estaba dando sus primeros pasos\u00bb ( \u2026. ) \u00abUn hecho irrefutable es que Medrano entiende muy pronto que hay una clara diversidad en el vocabulario de las distintas regiones de Venezuela\u00bb. (9) Estudios como el de Jos\u00e9 Domingo Medrano han contribuido a la especificidad de la literatura zuliana.<\/p>\n<p><b>Grupos literarios finiseculares <\/b><\/p>\n<p>En la segunda mitad del siglo XIX surgi\u00f3 la primera agrupaci\u00f3n literaria importante del estado Zulia, que ya mencion\u00e1bamos con anterioridad, <b>Eco de la Juventud<\/b> (1855-1858), tuvo su \u00f3rgano de expresi\u00f3n e inicia el desarrollo del romanticismo, adem\u00e1s de la literatura,\u00a0fue un grupo con compromiso social y pol\u00edtico. Fundado por Yepes, aglutin\u00f3 a poetas y escritores como Ap\u00e1lico S\u00e1nchez, Manuel Mar\u00eda Fern\u00e1ndez, Diego Jugo Ram\u00edrez y Manuel Dagnino, entre otros. Este grupo crea el \u00abGabinete de Lectura\u00bb, primer intento de biblioteca\u00a0p\u00fablica en la ciudad de Maracaibo. A partir de esta primera experiencia generacional, aparecer\u00e1n otros grupos como la <b>Sociedad \u00abAlumnos de Minerva\u00bb<\/b> (1859), fundada por Ildefonso V\u00e1zquez y fue considerada como una continuaci\u00f3n de Eco de la Juventud, tuvo\u00a0como \u00f3rgano de expresi\u00f3n el peri\u00f3dico La Esperanza; <b>La Pe\u00f1a \u00abEl Rayo Azul\u00bb<\/b> (1864) la cual tuvo un semanario del mismo nombre; la <b>Sociedad Literaria \u00abLa Antorcha\u00bb<\/b> (1872); la <b>Sociedad \u00abAmantes del Saber\u00bb<\/b> (1872) de car\u00e1cter sociocultural; la <b>Sociedad \u00abVargas\u00bb<\/b> (1873), se instal\u00f3 el 29 de enero y estuvo integrada por los j\u00f3venes Abraham Ram\u00edrez, Jos\u00e9 Tom\u00e1s Urdaneta, Candelario Oquendo, Sim\u00f3n Gonz\u00e1lez Pe\u00f1a, Pablo V\u00edlchez y Clodomiro Rodr\u00edguez, entre otros; el <b>Grupo \u00abLos Mechudos\u00bb<\/b> (1898-1904), compartieron criterios positivistas, encarnaron la rebeli\u00f3n juvenil de la \u00e9poca contra la vetusta tradici\u00f3n escol\u00e1stica del dogmatismo, no s\u00f3lo religioso sino tambi\u00e9n en cualquier campo del saber humano, algunos de sus integrantes fundar\u00e1n despu\u00e9s en 1901 el Grupo Ariel, introductor del modernismo en el Zulia, y por \u00faltimo, la <b>Sociedad V\u00e1zquez<\/b> (1898), secreta y librepensadora.<\/p>\n<p><b>Reflexiones finales <\/b><\/p>\n<p>Desde aquella primera impresi\u00f3n del viajero Francisco Depons, no ha variado mucho contempor\u00e1neamente la opini\u00f3n que se tiene del maracaibero y del zuliano en cuanto a su vocaci\u00f3n por las letras y Marcial Hern\u00e1ndez para referirse a esa capacidad creadora, dijo:\u00a0\u00abTanta es en esta progenie la eficacia engendradora de talentos, que a pesar de todo, hay siempre notable cosecha de literatos. Nacen aqu\u00ed los bardos con la vivacidad potente de nuestra ind\u00edgena flora. Nacen, como los cardones, hasta en los tejados de piedra, o como las tunas, que echan claveles amarillos en el \u00e1spero, brav\u00edo y est\u00e9ril cerro del Milagro\u00bb .(7) O Pedro Arismendi Brito, para referirse a las cualidades creadoras que conced\u00edan las aguas del lago: \u00bb \u2026 Yo casi admito aquella invulnerabilidad que daban las aguas de la Estigia, desde que veo algo m\u00e1s raro y de mayor entidad producen las del lago Coquivacoa.\u00a0Pocos hay que se ba\u00f1en en \u00e9l desde la infancia, y a los veinte a\u00f1os no sean excelentes poetas. S\u00f3lo as\u00ed puede comprenderse c\u00f3mo la sola ciudad de Maracaibo haya producido en este per\u00edodo m\u00e1s escritores que todo el resto de la Rep\u00fablica\u00bb.(11) Con estas afirmaciones se evidencia esa inclinaci\u00f3n entusiasta por las letras, es cierto, pero habr\u00eda que profundizar cu\u00e1ntos pose\u00edan un talento l\u00facido, agudo y penetrante, consciente de la tradici\u00f3n de lo moderno, de la ruptura con lo vetusto e intrascendente, de la necesidad de un espacio para la reflexi\u00f3n o sencillamente como expresi\u00f3n digna de su tiempo.<\/p>\n<p>La dificultad que enfrenta la literatura en general en estos tiempos modernos, aunque algunos afirmen que la literatura es un problema de continuidad sin soluci\u00f3n, era la misma en aquella \u00e9poca decimon\u00f3nica. Esa inclinaci\u00f3n de los m\u00e1s, hacia lo material y superfluo, que al disfrute del arte, a la exploraci\u00f3n de los sentimientos del hombre y sus extra\u00f1ezas y a darle valor est\u00e9tico. Cuando Miguel \u00c1ngel Campos habla de una tradici\u00f3n po\u00e9tica en el Zulia refiere que es m\u00e1s recurrente que continua y es por ello, que \u00abha sido ejercida como valor de representaci\u00f3n m\u00e1s que como pr\u00e1ctica, en tal sentido, antes hubo una actitud hacia la Iiteratura, reconocimiento que vino, en el caso de la poes\u00eda, por su ubicaci\u00f3n voluntarista como una expresi\u00f3n m\u00e1s del saber ilustrado y no como necesidad de funciones cat\u00e1rticas, subliminales del arte\u00bb.(12) Es el discurrir de la poes\u00eda a un nivel social elitista, como sostiene Campos nuevamente, \u00abprivilegi\u00e1ndose su rol m\u00e1s que su funci\u00f3n\u00bb. (12) Se presentan entonces dos aspectos del problema: el no asumir la literatura conscientemente y por revelaci\u00f3n, como ejercicio espiritual y est\u00e9tico, como \u00absacerdocio\u00bb, hoy dir\u00edamos como oficio u profesi\u00f3n, asimismo como un conglomerado de libros con palabras intrascendentes y que no nos dicen nada, aglomeraci\u00f3n bibliogr\u00e1fica que seg\u00fan algunos pudiera resultar toda, un mont\u00f3n de hojarasca, y el quehacer literario una \u00abanomal\u00eda inocua\u00bb(12) como afirmar\u00eda Campos o una \u00abmiscel\u00e1nea confusa\u00bb, seg\u00fan Tejera y donde los que pretendemos\u00a0recuperar lo de valor, corremos el riesgo de intentar \u00abvigorizar una criatura enclenque y enfermiza\u00bb.(13)<\/p>\n<p>M\u00e1s sin embargo, convencidos de que se puede extraer la savia, la que nos pueda nutrir todav\u00eda a los contempor\u00e1neos, la que resulta \u00a0curiosidad hist\u00f3rica o la que de alguna manera sirva para reforzar la identidad regional por sus elementos definitorios o finalmente como\u00a0fen\u00f3meno peculiar que pueda ser digno de estudio; los que nos hemos ocupado en la tarea de reunir materiales, elaborar \u00edndices bibliogr\u00e1ficos por g\u00e9neros, antolog\u00edas, estudios parciales y totales, diccionarios biogr\u00e1ficos y tem\u00e1ticos, tenemos la esperanza que se efect\u00fae un trabajo selectivo y cr\u00edtico verdaderamente, con honestidad intelectual y poder ofrecer, utilizando una frase de Campos, un \u00ablegado m\u00ednimo\u00bb,(12) que pueda generar discusiones e instaurar el piso que necesitamos para robustecer nuestra identidad espiritual de pueblo culto y sensible. En pocas palabras, con las investigaciones y estudios que hemos elaborado estamos contribuyendo de alguna forma para que se determine el valor de la literatura hecha en el Zulia y dejar esas posturas cr\u00edticas de acusar y recusar de perecedero toda tentativa de creaci\u00f3n sin la debida revisi\u00f3n, con ese intento desmedido a veces de desacralizar destruyendo, aplicando la negaci\u00f3n m\u00e1s como m\u00e9todo que como criterio selectivo e investigativo, negando tambi\u00e9n de manera displicente la utilidad que pueda tener para el estudio de las identidades, imaginarios colectivos y fen\u00f3menos sociales, con lo que contamos irremediablemente, si es nuestro caso absolutamente. Permanecemos esperanzados en poder configurar ese \u00ablegado m\u00ednimo\u00bb inestimable.<\/p>\n<p>Nuestra regi\u00f3n posee una literatura profusa y diversa en cuanto al cultivo de los diferentes g\u00e9neros, pero acusada de anacr\u00f3nica y discontinua, incursa en est\u00e9ticas tard\u00edas, con algunos aciertos en el siglo XIX y todav\u00eda muy entrado el siglo XX, pero no obstante con t\u00edmidas manifestaciones vanguardistas hasta la irrupci\u00f3n de grupos como \u00abApocalipsis\u00bb y \u00ab40 grados a la sombra\u00bb, esa es nuestra historia literaria pero que es necesario todav\u00eda investigada y sistematizarla, emprender un verdadero trabajo cr\u00edtico y de selecci\u00f3n, con estudios serios. Reconocemos y valoramos los esfuerzos de los simposios de literatura zuliana, pero se hacen necesarios los aportes bibliogr\u00e1ficos, realizar investigaciones completas sobre el quehacer literario en la regi\u00f3n, para poder efectuar una historia cr\u00edtica de la literatura en el Zulia. Darle forma y sentido a ese \u00abcorpus a\u00fan hoy indefinido\u00bb, como denomina Mandrillo a la literatura zuliana.<\/p>\n<p>Ya hemos aportado, Luis Guillermo Hern\u00e1ndez y quien esto escribe, la primera antolog\u00eda del cuento <i>La narrativa corta en el Zulia,<\/i> el <i>Diccionario general del Zulia<\/i> y muy pr\u00f3ximo a ver la luz p\u00fablica, <i>El Zulia literario: grupos, tendencias, movimientos y generaciones<\/i>, as\u00ed como otros trabajos parciales y totales. No podemos dejar de mencionar las valiosas investigaciones y compilaciones de la producci\u00f3n literaria de autores zulianos realizadas por el humanista y poeta Camilo Balza Donatti, que a\u00fan hoy reclaman su publicaci\u00f3n.\u00a0Actualmente, nuestra literatura se ha vigorizado en calidad, porque se sigue escribiendo, interminablemente. S\u00f3lo hace falta pol\u00edticas de publicaciones coherentes, sistem\u00e1ticas y sostenidas, con planes para su distribuci\u00f3n, promoci\u00f3n y difusi\u00f3n. Revistas y p\u00e1ginas literarias bien dirigidas. Concursos literarios honestos, para la confrontaci\u00f3n y premios para el est\u00edmulo que ya se otorgan. Y de ese modo poder hablar de una aut\u00e9ntica literatura nacional hecha en el Zulia que nos proyecte por su especificidad y por su universalidad.<\/p>\n<p><b>CITAS: <\/b><\/p>\n<ol>\n<li>DEPONS, Francisco. Viaje a la parte oriental de Tierra Firme.<\/li>\n<li>Caracas: Academia Nacional de la Historia, Tipograf\u00eda Americana, 1930, p. 453-454.<\/li>\n<li>LOSSADA, Jes\u00fas Enrique. Pr\u00f3logo a: Apuntamientos o Memorias del General Rafael Urdaneta. Tomo 11. Caracas: Ediciones de la Presidencia de la Rep\u00fablica de Venezuela, 1972, p. XXI.<\/li>\n<li>MILLARES CARLO, Agust\u00edn. Rafael Mar\u00eda Baralt. Caracas: UCV, 1969, p. 185.<\/li>\n<li>MANDRILLO, C\u00f3simo. Literatura zuliana siglo XIX. Maracaibo, LUZ, ~1987, p. 41.<\/li>\n<li>PARRA, Jes\u00fas \u00c1ngel y Carlos Ildemar P\u00e9rez. El lago de los poetas. Maracaibo, Gobernaci\u00f3n del Estado Zulia, Secretar\u00eda de Cultura \/ Direcci\u00f3n de Cultura de LUZ, 994, p. 17.<\/li>\n<li>MADRILLO, C\u00f3simo. Op cit, p. 92.<\/li>\n<li>HERN\u00c1NDEZ, Marcial Condici\u00f3n de la literatura en el predio zuliano en: Temas de Cl\u00edo, p. 180.<\/li>\n<li>MAGGI, Mar\u00eda Elena. Estudio preliminar a El libro de la infancia por un amigo de los ni\u00f1os. Caracas: Biblioteca Nacional\/Fundaci\u00f3n Banco Latino, 1998, p. 39.<\/li>\n<li>P\u00c9REZ, Francisco Javier. Incursiones de ling\u00fc\u00edstica zuliana. Maracaibo, Unica, 2000, p. 70.<\/li>\n<li>HERN\u00c1NDEZ, Marcial. Condici\u00f3n de la literatura en el predio zuliano en: Temas de Cl\u00edo, p. 180.<\/li>\n<li>ARISMENDI BRITO, Pedro. La poes\u00eda l\u00edrica en Venezuela en: Primer libro venezolano de literatura, ciencia y bellas artes. Caracas: Asociaci\u00f3n Venezolana de Literatura, Ciencias y Bellas Artes, 1895.<\/li>\n<li>CAMPOS, Miguel \u00c1ngel. La ciudad velada. Maracaibo: Universidad Cat\u00f3lica Cecilio Acosta, Ediciones Astro Data, 2001, p. 102, 103.<\/li>\n<li>MANDRILLO, C\u00f3simo. A boca de agua: Ensayos de literatura zuliana. (En prensa).<\/li>\n<\/ol>\n<p><b>BIBLIOGRAF\u00cdA CONSULTADA <\/b><\/p>\n<p>Antolog\u00eda de costumbristas venezolanos del siglo XIX. 6ta. Edici\u00f3n. Caracas: Monte \u00c1vila Editores, 1980, p. 435. (Selecci\u00f3n y pr\u00f3logo de Mariano Pic\u00f3n Salas).<\/p>\n<p>CARDOZO, Lubio. Debajo de un considero me puse a considerar \u2026 Caracas: Academia Nacional de la Historia, 1987.<\/p>\n<p>FERRER, Guillermo. Historia cultural del Zulia. 2da. edici\u00f3n. Maracaibo: Universidad del Zulia, 1988.<\/p>\n<p>HERN\u00c1NDEZ, Luis Guillermo y Jes\u00fas \u00c1ngel Parra. La narrativa corta en el Zulia. Sus aportes a la literatura venezolana. Antolog\u00eda: 1839-1987. Maracaibo: Comisi\u00f3n Presidencial para el Bicentenario del General Rafael Urdaneta, 1987.<\/p>\n<p>HERN\u00c1NDEZ, Luis Guillermo y Jes\u00fas \u00c1ngel Parra. Diccionario general del Zulia. (2 tomos). Maracaibo: Banco Occidental de Descuento, 1999- 2000.<\/p>\n<p>HERN\u00c1NDEZ, Marcial. Temas de Cl\u00edo. Obras Completas Tomo II. Maracaibo: Universidad del Zulia, Direcci\u00f3n de Cultura, 1974.<\/p>\n<p>QUIR\u00d3S, Luis Ovidio. El Zulia literario del siglo XIX. Caracas: Cooperativa de Artes Gr\u00e1ficas, 1933.<\/p>\n<p>VILLASANA, \u00c1ngel Ra\u00fal. Ensayo de un repertorio bibliogr\u00e1fico venezolano. Caracas: Banco Central de Venezuela, 1969.<\/p>\n<p>YEPES TRUJILLO, Rafael. La palabra pensada. Caracas: Instituto Nacional de Cultura y Bellas Artes, 1969.<\/p>\n<h6>*Texto e im\u00e1genes: https:\/\/jesusangelparra.wordpress.com\/<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas \u00c1ngel Parra Para emprender un estudio completo sobre la producci\u00f3n literaria en el Zulia en los inicios del siglo XIX, se presentan varias dificultades, a saber: la escasa producci\u00f3n bibliogr\u00e1fica en los diversos g\u00e9neros literarios, los pocos que hubo en algunos casos, ilocalizables, y en otros, perdidos para siempre, de igual manera puede decirse [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":8652,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[44,3],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8651"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8651"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8651\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8653,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8651\/revisions\/8653"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/8652"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8651"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8651"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8651"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}