{"id":8596,"date":"2022-08-04T00:23:00","date_gmt":"2022-08-04T00:23:00","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=8596"},"modified":"2023-11-24T18:28:00","modified_gmt":"2023-11-24T18:28:00","slug":"dos-cuentos-de-gustavo-luis-carrera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/dos-cuentos-de-gustavo-luis-carrera\/","title":{"rendered":"Dos cuentos de Gustavo Luis Carrera"},"content":{"rendered":"<h3><strong>La partida del Aurora<\/strong><\/h3>\n<p>Cruz\u00f3 el gordo Freddy con toda su gordudez, entr\u00f3 al bar y empez\u00f3 a re\u00edrse como de costumbre, \u201cdeja la velocidad, negra, que s\u00ed nos vamos a ir lejos o adonde t\u00fa quieras pero no me digas todav\u00eda que s\u00ed\u201d como cada s\u00e1bado y cada tarde y cada noche y cada vez que ven\u00eda, que eran muchas, pocas para m\u00ed es verdad, \u00abtodo el mundo sabe que te tiro la carrocer\u00eda \u00bfpara qu\u00e9 lo vamos a esconder?\u201d (\u201cperd\u00e1monos y ni\u00e9galo todo\u201d; sigue cantando a ver si por fin llueve), y saludaba con un ruido de lengua a Frasquito que estaba fijo detr\u00e1s de la barra, y se sentaba con las piernotas abiertas o se paraba con las manos afincadas en el espaldar de una silla y dec\u00eda a mirarme con los dientes siempre parejitos y brillantes (el gordo es bien, Shula, no te lo voy a negar) y despu\u00e9s a mover los brazos como un alcatraz, \u00bfas\u00ed le dices t\u00fa, no?, igual que el viernes pasado: le explot\u00f3 junto a la cara una tripa de cami\u00f3n que estaba inflando y le dio mucha risa del susto, se desinfl\u00f3 el gordo, gritaba Frasquito y casi lloraba de tanto re\u00edrse (pareces idiota, ya est\u00e1 bueno), aunque lo negara y nadie lo sacaba de que nada m\u00e1s le hac\u00eda gracia que la bicha hubiera salido como un zumbador, dando vueltas y ese silbido (m\u00e1s bien como un silbador), -\u00bfd\u00f3nde qued\u00f3 metido Borgesito, Shula? sinceramente dime: \u00bfqui\u00e9n se acuerda de ese nichecito?-, o como cuando le cay\u00f3 la disip y le registr\u00f3 todo el taller b do propaganda y iones de \u00e9sas, \u00abvaina suversiva dicen que hay aqu\u00ed, acompa\u00f1\u00e1nos\u201d, una sapeada, volvi\u00f3 a los dos d\u00edas, no me encontraron nada y tuvieron que dejarme quieto, se estaba riendo todav\u00eda, ense\u00f1ando en los dientes toda la vainasuversiva, y as\u00ed se pon\u00eda a mirarme ya a decir que cualquier d\u00eda -Haid\u00e9, si no es hoy es porque ser\u00e1 ma\u00f1ana (hoy no se f\u00eda, ma\u00f1ana s\u00ed), iba a disponer decirme algo que yo nunca hab\u00eda o\u00eddo, \u00bfqu\u00e9 te parece esa estaca?, y hasta lo gritaba, y as\u00ed me lo repet\u00eda como si no hubiera m\u00e1s nadie en el bar y \u00e9l me importara algo a m\u00ed.<\/p>\n<p>De Los Flores a Los Ruices. Como de una a otra familia (de hombres). Un autob\u00fas y el siguiente: dos esperas largas: empujones y una que otra sobada, pero al menos sin colas. \u201cA Marisol tienen que entregarle su hijo, \u00bft\u00fa la viste anoche?\u00bb O el carrito por puesto a toda mecha, favor no tirar la puerta, la suave, dulcemente amor, \u201cabr\u00e1zame suavemente\u201d, as\u00ed como en la canci\u00f3n, bueno \u00bfy ahora esto es a bol\u00edvar?, \u00a1s\u00ed, hombre, sigan votando por el gobierno! silencio de aparente convivencia ahora las noticias: estos son los titulares, pero antes: nada mejor para lavar \u00bfy qu\u00e9 me dice de la cantidad? mejor vamos a cantarlo, mire maestro: si usted baja eso le aseguro que aqu\u00ed nadie se va a poner bravo, la mirada arrecha, el fiscal: alto, \u00bfesto viene saliendo entonces a bol\u00edvar, como quien dice?, eso mismo dije yo, <em>Shula, el Aurora deber\u00eda ser un barco<\/em>, la pierna se pega como una estampilla, \u00bfqu\u00e9 se creer\u00e1 el chamito \u00e9ste?, s\u00ed, s\u00ed la vi anoche, lo que pasa es que el esposo de Marisol est\u00e1 tostado y no la reconoce, pero de que su hijo se lo\u00a0 entregan, se lo entregan, \u00a1epa, loco, te ibas llevando al fiscal!, \u00bfcu\u00e1l fiscal? Y m\u00e1s respeto: este es un veh\u00edculo serio, si de varilla no chocaste con \u00e9l, \u00bfc\u00f3mo quieres que te lo escriba?, \u00bft\u00fa quieres llegar atrasado?, \u00bfc\u00f3mo la avestruz?, el pellizco y la pierna salta, un frenazo en esa esquina, a un lado siguen pasando carros, autobuses y motos, del otro: gentes y tambi\u00e9n motos: voces, humo (poluci\u00f3n, en una nueva cr\u00f3nica por entregas del peri\u00f3dico), todos bajan, mira brodercita \u00bfte v asa calentar por eso? es un accidente del sistema \u00bft\u00fa me entiendes?, bajan, se apuran mientras taconean y comienzan a acezar al minuto.<\/p>\n<p>La tercera cerveza: el di\u00e1logo iba suelto. Mi amor, de aqu\u00ed no te vas. \u00bfY si me llaman? Ah, con permiso \u00bfy m\u00e1s nada? As\u00ed es la ley aqu\u00ed. \u00bfY cu\u00e1ndo puedo ir a la Casa? T\u00fa sabes que eso es otro asunto, y adem\u00e1s yo; con permiso. Frasquito dame tres. Mira, acu\u00e9rdate que no hay una sola mesa. Dame tres y deja la vaina. Gracias, y dime cu\u00e1nto es; o no me lo digas todav\u00eda, Haid\u00e9, morena hermosa, negra bella, d\u00e9jame decirte as\u00ed, porque tengo que dec\u00edrtelo. En esta mesa s\u00ed me quedar\u00eda, s\u00ed me quedo, y me voy lejos de aqu\u00ed, como otras veces he dicho como si fuera verdad, s\u00ed me siento, porque me da la \u00fanica gana que me queda y es m\u00eda para hacerlo. Si\u00e9ntate, Haid\u00e9, negra bella, y no te levantes m\u00e1s nunca.<\/p>\n<p>T\u00fa sabes que de la rocola al orinario hay tres (jolid\u00e9i con roc luces de colores en peloticas giratorias \u2014pared en medio \u2014perfume de meados\u2014 aqu\u00ed es), pues bueno, el m\u00e1s alto llegaba y met\u00eda un real; pisaba dos canciones y se clavaba en el ba\u00f1o, m\u00e1s atr\u00e1s ven\u00eda el m\u00e1s bajito, pon\u00eda otro real, pisaba las mismas teclas y se met\u00eda en el orinario (suavemente, \u201cb\u00e9same, b\u00e1jame, t\u00edrame dulcemente amor\u201d); se tardaban tanto que yo se lo dije a Frasquito, \u201clo \u00fanico que nos faltaba\u201d, despu\u00e9s, a la segunda vez del mismo asunto, Frasquito se calent\u00f3: no joda, y fue a vez, los dos encerrados en el excusado, \u00bfqu\u00e9 te parece?, t\u00f3cales la puerta, Frasquito fue a tocarles, salieron r\u00e1pido, serios y apurados\u2014 la pr\u00f3xima vez: guillo, ni un levante se puede hacer en paz (pis; no hagas la guerra), los derechos del pargo: y hasta zanahorias somos: nada de gamelote\u2014, pagaron corriendo, yo no aguant\u00e9 la risa, Shula, y me re\u00ed delante de ellos. A Marisol le tienen que devolver su hijo, la ley est\u00e1 de su lado, a pesar de lo que le dijo el marido: t\u00fa no eres su madre, ese ni\u00f1o no te pertenece ni te pertenecer\u00e1 ni que pasen diez siglos (las ces y las zetas madrile\u00f1as de origen o torcidas en Mai\u00e1mi \u2014caballero, \u00bfqu\u00e9 es lo tuyo? \u00bfqu\u00e9 t\u00fa tienes contra el trabajo intelectual honesto fuera de la isla? \u2014: prejuicios fon\u00e9ticos y pol\u00edticos: \u00bfqu\u00e9 diferencia aparte de que fuera si fueran Sarr\u00eda y su menda?, a fin de cuentas Marisol es una madre y punto, sin patria y con marido loco). Haid\u00e9, \u00bft\u00fa te acuerdas de lo que dijiste cuando llegaste? S\u00ed, que ven\u00eda por seis meses (o seis veces o algo as\u00ed, c\u00f3mo te gusta recordar cosas de la \u00fanica el\u00e1stica que verdaderamente no se arruga, la de la lengua); y despu\u00e9s ped\u00ed que me pusieran en tu cuarto, y hasta el Viejo dijo ah\u00ed mismo que a nosotras como que nos gustaban las de ma\u00edz tierno, ese Viejo bocatero, primero no entend\u00ed muy bien, despu\u00e9s me dieron ganas de tirarle una patada. \u00bfSabes lo que estoy pensando? \u00bfc\u00f3mo estar\u00eda yo ahorita en Caracas, como t\u00fa, Haid\u00e9, aunque fuera con un hijo de Borgesito, pero en Caracas.<\/p>\n<p>An\u00edbal no era as\u00ed, pero si lo digo parece que yo soy una pendeja, \u00bfno?, \u00bfenamorada?, eso s\u00ed te puedo asegurar que ya no. \u201cHaid\u00e9 tienes que creerme porque a ninguna mujer le he hablado antes de esta manera t\u00fa significas algo tan diferente para m\u00ed\u201d. Se aprovech\u00f3, como quien dice, tantas historias, ya es fastidioso: era jefe de personal y yo una bolsa, antes s\u00ed me enamor\u00e9 de \u00e9l, me dijo que se iba a casar conmigo, <em>Shula, \u00bfa ti no se te parece el Aurora a un barco?<\/em>, yo cre\u00eda que era un hombre y result\u00f3 un nichecito, si hubiera tenido un hijo (hay que evitar eso, yo no soy hombre de problemas), yo ser\u00eda al rev\u00e9s de Marisol, ser\u00eda yo quien no se lo entregar\u00eda a \u00e9l por nada. \u201cHaid\u00e9 por ahora no puedo mucho menos pensar en apartamento son cosas que pasan todos los d\u00edas nos conocimos y nos gustamos con decirte que siempre pienso en ti aquel fin de semana en Higuerote mira te aseguro que no es f\u00e1cil para m\u00ed\u201d. En cambio para m\u00ed s\u00ed es f\u00e1cil, aqu\u00ed estoy y \u00bfqui\u00e9n se acuerda de ti, Borgesito?, estar\u00e1s muy feliz casado con la hija del due\u00f1o, ahora de superjefe de personal, despu\u00e9s de un matrimonio elevado (hay que elevarse, mijita, una mujer al casarse tiene que buscar elevarse, cuidado Haid\u00e9, que t\u00fa eres la mayor), s\u00ed mam\u00e1, di el ejemplo, \u00bfpero a qui\u00e9n carajo le importa tu elevaci\u00f3n, Borgesito?<\/p>\n<p>Con Freddy no, cualquiera menos Freddy. \u00bfY por qu\u00e9 se te ha metido\u00a0 eso en la cabeza, mujer?, mira que un hombre encarajinado es peligroso. \u00bfY a m\u00ed qu\u00e9 me importa?, con \u00e9l no (se las da de parador y de pronto quiere invitar sin tener plata: m\u00e1s nada que los dientes parejitos, y despu\u00e9s se r\u00ede, t\u00fa sabes, con esa risa que siempre carga y que no te voy a negar). \u00a1Adi\u00f3s!, t\u00fa lo que est\u00e1s es enamorada del gordo. \u00bfQuieres que te diga una cosa, Shula?, despu\u00e9s que yo me vaya (los seis meses rebotaban como una pelota de goma), \u00bfqu\u00e9 m\u00e1s?, \u00bfFreddy qu\u00e9?<\/p>\n<p>Lo peor era el hambre, sobre todo los s\u00e1bados y los domingos, no el cansancio en las piernas: las sentadas con los clientes ayudaban; y de repente ese olor a pescado frito, tostadito como una galleta, a tajadas, a hallaquitas \/ Haid\u00e9, d\u00e9jale siquiera una a tus hermanas: mam\u00e1 las hac\u00eda suavecitas, con manteca \/ ; no hombre, Viejo, \u00bfni una papita siquiera? son las tres de la tarde, \u00bfy t\u00fa no te desayunaste? Si no comiste fue porque no te dio la gana ah\u00ed est\u00e1n pidiendo otras dos cuando hay trabajo no hay tiempo para comida, alg\u00fan d\u00eda te ver\u00e9, viejo malandro, sirviendo de mesa en mesa, sonriendo con los labios pintados de morado (v\u00e1iolit pinc, el estilista Yoni est\u00e1 para servirle en la cuarta p\u00e1gina de la revista de dos cincuenta que acaba de subir a dos setentaicinco) como Shula\u2014; dos m\u00e1s y tr\u00e1eme unos f\u00f3sforos, mi amor (abr\u00e1zame suavemente amor\u201d, \u00bfes que no saben decir m\u00e1s nada ni poner otra cosa en la rocola?), tres vasos, Frasquito, y c\u00e1mbiame esta bicha que est\u00e1 caliente; si\u00e9ntate, negra bella; \u00a1ah!<\/p>\n<p>Viene el gordo Freddy y planta toda su barriga en medio del corredor de la Casa; por aqu\u00ed tiene que pasar, si llega, todo queda resuelto, sino, se van a o\u00edr los gritos hasta de los dos gatos de misia Andrea; \u00bfqu\u00e9, mijito?; no, misia Andrea, no es con usted; pero, t\u00fa me nombraste, \u00bfno es as\u00ed?; m\u00e9tase pa&#8217;dentro; y yo no ten\u00eda nada que ver con que \u00e9l estuviera ah\u00ed como una pared: aunque lo hubiera sabido tampoco habr\u00eda ido -yo no me calo \u00e9sa, Fred (qu\u00e9 sabroso cuando me dicen Fred, me parece una pel\u00edcula \/ qu\u00e9 buena est\u00e1s, negra \/ qu\u00e9 rico as\u00ed contigo, calladito, y todo esto para ti), no quiero m\u00e1s caramelo; \u201cnos iremos a donde t\u00fa digas, mi amor, pero no me contestes todav\u00eda\u201d; no, Fred, deja la cuesti\u00f3n, yo no soy nueva\u2014; \u00e9l habla como si yo tuviera algo que ver con \u00e9l; \u00bfqui\u00e9n le dijo que me fuera a esperar a la Casa?; borracho o medio loco; gritaron hasta los dos gatos de misia Andrea: Freddy romp\u00eda y tiraba golpes, hasta que cay\u00f3 como agotado y lleno de sudor; la Paliza aprovech\u00f3 para llev\u00e1rselo a su cama \u2014esa Paliza sabe mucho: es una pava, cu\u00eddate de ella, Haid\u00e9-; \u00bfno te digo, Shula, que yo no tengo nada que ver con \u00e9l ni con ninguno? (los seis meses se fueron poniendo amarillentos y resecos), y es todo lo que te digo, porque si te dijera m\u00e1s, te dir\u00eda que Freddy es, \u00bfc\u00f3mo decirte?, el camino que va hacia afuera de aqu\u00ed, y si me meto con \u00e9l pierdo ese camino, si se me mete en el cuarto, todo se acab\u00f3: ni los dientes parejitos riendo, ni te voy a decir algo que nunca has o\u00eddo, ni nada.<\/p>\n<p>Llegabas al vag\u00f3n y empezabas: una con queso y un fresco de parchita, y ah\u00ed estabas gritando hasta que les diera la gana de o\u00edrte; Haid\u00e9, negra, \u00bfcu\u00e1ndo te vas a decidir?, una discoteca de calidad, in, \u00bfme o\u00edste?, in, no los bonchecitos piches \u00e9sos; era como un cansancio: el tr\u00e1fico, el vag\u00f3n, la f\u00e1brica, los habladores de paja; \u00bfqu\u00e9 m\u00e1s iba a esperar?<\/p>\n<p>\u00bfSabes lo que yo har\u00eda si fuera Marisol?, ir\u00eda de noche, coger\u00eda mi hijo y me esconder\u00eda con \u00e9l, Caracas es muy grande, \u00a1ah! y le dar\u00eda dos patadas al maridito loco, \u00bfqui\u00e9n me iba a encontrar?, m\u00e1s teniendo la ley a favor (todo definitivamente m\u00e9id in Mai\u00e1mi: maridos ciegos, cojos y locos y tantas Marisoles como faltan ojos, patas y tu\u00e9tano del cerebro, Marisoles de cocina o de tel\u00e9fono, de beibid\u00f3l o de eleted\u00e9); o voy al Nuevo Circo, compro un pasaje y me pierdo con el carajito; no, chica, lo de mi t\u00eda no es problema, lo que quiere es plata: ella cree, o se hace, que es lo mismo, que estoy trabajando en una quinta por el Este, son dos veces que he ido y le entregu\u00e9 los reales para la casa y para mis hermanas, los billetes ah\u00ed y ella la verdad es que no ha preguntado mucho; en seis meses (estaban pegados de la pared con cinta transparente) voy a juntar suficiente; y otro trabajo. Y otra f\u00e1brica y otro Borgesito; mira, Haid\u00e9, si te vas a ir anda vete de una vez, si no qu\u00e9date: aqu\u00ed no es f\u00e1cil conseguir una amiga; aunque ya t\u00fa me lo dijiste ya: mi cara no sirve para dar consejos (es que t\u00fa te pintas como una rata, Shula: esa moradera brillante se pega de todo lo que t\u00fa digas). No te quise decir eso. Ya tengo a\u00f1o y medio aqu\u00ed, f\u00edjate, m\u00f3ntale otro a\u00f1o en El Pe\u00f1\u00f3n y seis meses m\u00e1s donde empec\u00e9, en la carretera de Santa Fe, son tres a\u00f1os, \u00bfpero t\u00fa sabes qui\u00e9n da los marrones para mi casa all\u00e1? Me refer\u00eda a que te ve\u00edas como triste ayer; adem\u00e1s: \u00bfyo no hago lo mismo que t\u00fa?, otra cosa es que sea por seis meses (uno tras otro hab\u00edan anclado en la esquina del bar: gatos enconchados). Mira, Haid\u00e9, d\u00e9jate de lavativas, vamos a aclararlo de una vez: mi cara es de tres a\u00f1os de servir cerveza, de acostarse, de que te metan la mano frente a la gente y de que te hablen (mi amor, si\u00e9ntate conmigo), te hablen (mi amor, ahora lo mismo pero al rev\u00e9s) y te hablen (mi amor, este mes son setecientos, menos ciento veinte, m\u00e1s cuarenta) hasta que t\u00fa ya no sabes qu\u00e9 significan las palabras.<\/p>\n<p>Cuando nos fastidi\u00e1bamos del vag\u00f3n, \u00edbamos al F\u00e1tima: el portugu\u00e9s pon\u00eda unos bistecitos flaquitos como rebanadas de jam\u00f3n, pero divinos, con su salsita y su arrocito; \u201cla carne es cada d\u00eda m\u00e1s poquita pero aqu\u00ed lo que importa es la compa\u00f1\u00eda\u00bb: An\u00edbal se iba, con permiso, el bigote le bailaba y la risita, \u00e9l era tierno cuando le daba la gana, si me concede el placer de llevarla esta; al vag\u00f3n no iba nunca: eso es para los que se contentan con la papa flaca lo m\u00edo es sustancia, cuando do quer\u00eda era ch\u00e9vere, no te lo voy a negar; eras ch\u00e9vere, Borgesito, al principio, cuando tus palabras eran tuyas, despu\u00e9s, Borgesito, te fuiste borrando y ahora en la pared ni siquiera se distingue tu foto tama\u00f1o carn\u00e9.<\/p>\n<p>Sent\u00eda todo tan tranquilo, la calle vac\u00eda, ese sol ah\u00ed, el ventilador no sirve ni para espantar moscas, en la puerta ol\u00eda el mar, y aqu\u00ed el bar era una casa como cualquiera, ten\u00eda sue\u00f1o, mi casa, las \u00faltimas semanas pasaron corriendo (m\u00e1s adelante corr\u00edan los seis meses),\u00a0 Frasquito: dame un fresco, m\u00e1s nadie, por un momento mi casa y yo sentada esperando las visitas; cuando t\u00fa llegaste me preguntaste donde me hab\u00eda metido que no me hab\u00edas podido encontrar y aquello me extra\u00f1\u00f3 mucho, como para decirte nada m\u00e1s: aqu\u00ed.<\/p>\n<p>Freddy resopla como un vaporcito y cuanto termina dice: es tuti. Pero si t\u00fa dijiste que el gordo no. \u00bfY si me da la gana, no puedo decir que Freddy resopla como un vaporcito?; deja el agite, Shula (\u00bfy ese nombre, chica? \/ de \u201cUna estrella en la noche\u201d \/ \u00bfde d\u00f3nde? \/ de una pel\u00edcula: vainas de mi mam\u00e1, le gustaba \u00bfc\u00f3mo es que t\u00fa dices? a pantallar), yo me ir\u00e9 a los seis meses, yo estoy clara \u00bfme entiendes?, esto es asunto para un tiempo; d\u00e9jame que te cuente: cuando llego al balneario \u2014rl Viejo no quer\u00eda dar el d\u00eda, pero era duelo nacional, la televisi\u00f3n, no todos los d\u00edas se\u00f1ores televidentes se muere transmitiendo en vivo y con un ripl\u00e9i un pueblo entero\u2014 , se me acerca un tipo y me dice se\u00f1orita, cuando me dicen se\u00f1orita no s\u00e9 si me est\u00e1n mentando la madre o ech\u00e1ndome el cuento de \u00a0Mar\u00edatolete, se\u00f1ora me permite que la acompa\u00f1e, t\u00fa sabes: pureto pero todav\u00eda, despu\u00e9s me dice la espero en el carro, yo me voy a vestir para irme, creyendo que eran ganas de burlarse, \u00bfse\u00f1orita en un balneario a tres cuadras del Aurora y a las cinco de la tarde?, y cuando voy saliendo veo que me hacen se\u00f1as de un Camaro, \u00bfte das cuenta?: un Camaro, no el pep\u00f3n de Freddy, me acerco y es el viejo, de lentes, profesor me dijo que era, me sub\u00ed, \u00bfa qu\u00e9 hotel vamos?, a uno que sea bien caro le dije y me re\u00ed, y me llev\u00f3, Shula, me llev\u00f3, educado, limpio, te digo una cosa: con tipos as\u00ed, \u00bfy sabes cu\u00e1nto me dej\u00f3?; s\u00ed chica, es una decisi\u00f3n, a pesar de tipos as\u00ed: seis meses (los seis meses bailaban: eran de chicle) y me voy.<\/p>\n<p>Yo te he contado lo mucho que quise a mi mam\u00e1, bueno, ahora puedo decirte que felizmente se muri\u00f3 en esos d\u00edas -mijita, te lo voy a anunciar una sola vez: nada de eso, est\u00e1s equivocada si crees que yo, en esta casa-, mam\u00e1 sospechaba algo, no, no se muri\u00f3 por ese asunto, su enfermedad era m\u00e1s vieja que ella, como dec\u00eda mi t\u00eda, se muri\u00f3 y An\u00edbal se port\u00f3 muy decente en el entierro, Haid\u00e9 aqu\u00ed estoy para lo que haga falta ya sabes hasta d\u00f3nde puedes contar conmigo, no, eso lo supe despu\u00e9s, porque t\u00fa ya no eras sino jefe de personal y tambi\u00e9n un nichecito tan poca cosa que \u00bfqui\u00e9n se acuerda ahora de ti, Borgesito? <em>Shula, si el Aurora fuera un barco, yo esperar\u00eda hasta la noche de entrar al mar<\/em>.<\/p>\n<p>Negra bella, GorroMart\u00edn siempre dec\u00eda lo mismo y se iba y aparec\u00eda en la Casa, \u00bfqu\u00e9 me importaba que tambi\u00e9n lo llamaran Cachucha porque hab\u00eda sido polic\u00eda?, y que fuera fum\u00f3n y se pegara sus pepas azules. Negra bella, por fin empieza la noche para m\u00ed \u00a1Ah! Solamente t\u00fa, negra bella, me llevas al otro lado y no s\u00e9 m\u00e1s ni quiero desprenderme; amanecer\u00e1 y contigo. \u00a1Ah\/ !No te preocupes, Haid\u00e9, usa el mismo remedio que yo: leche de burra, el az\u00facar lo pongo yo, y no te acordar\u00e1s de m\u00e1s nada, r\u00edete, \u00bfpor qu\u00e9 no te r\u00edes? \/ Acu\u00e9state, Shula, y du\u00e9rmete, ese desgraciado siempre te hace beber demasiado \u2014\u00bfqu\u00e9 buscas aqu\u00ed, Borgesito? \u00bfc\u00f3mo que te equivocaste de autob\u00fas o tu foto salt\u00f3 de la pared al o\u00edr palabras que reconoces?\u2014\/ No me vas a decir que en Caracas tienes un cuarto como este, arreglado como un bac\u00e1n, y que se mueva tan sabroso con cama y todo, y si lo componemos todav\u00eda mejor\/Lo compondr\u00e1s con otra, porque de que me voy, me voy, no me quedo por nada ni por nadie -t\u00fa poco a poco se ve ad\u00f3nde vas o ad\u00f3nde ya fuiste Shula morada los labios asquerosos como dos cervezas calientes.<\/p>\n<p>De Los Ruices a Los Flores era m\u00e1s despacio y m\u00e1s lejos, dos carritos, dos puertas suavemente (\u201cci\u00e9rrame dulcemente amor\u201d), lo mismo que pensar todo el tiempo, \u00faltima hora: tres nuevos detenidos en el caso \u00a1eee\u00fa!, al radio se le fueron los gaticos, dale un golpe a ver, paf, un resumen de las de esta principales noticias de esta emisi\u00f3n, estos son los titulares, no hay nada mejor para blanquear \u00bfse fij\u00f3 en la cantidad? \u00bfqu\u00e9 tal si lo cantamos? \u00bflos dos? no, los tres: una familia que permanece unida (la pr\u00f3xima vez el pomerania), lo mismo que pensar, el radio a toda velocidad mientras el carrito se emperraba con la cola \u00a0inmensa que hac\u00eda de los pr\u00f3ceres una sola procesi\u00f3n de avenidas: Miranda, Bol\u00edvar, Sucre \u2014al lado derecho guardaba las distancias Urdaneta-, esta noche es la definitiva de Marisol con tal de que no vayan a repetir los cap\u00edtulos del comienzo como anoche \u00bft\u00fa los viste otra vez?, urgente: detenidos en Sabana Grande tres transformistas mejor conocidos por zoquetes (\u00bfpor qu\u00e9 no les dir\u00e1n maricos como todo el mundo?), \u00faltima hora plimpil\u00edn pil\u00edn pil\u00edn: capturados tres \u2014tristes\u2014 tronos que le metiendo de frente a la mafafa en plena v\u00eda p\u00fablica y no sab\u00edan decir si el viaje era de ida o de vuelta, todo el camino pensando en lo mismo: ayer, hoy y cada vez, al cierre urgente pil\u00edn plimpil\u00edn: tres guerrilleros fueron apresados en una emboscada (\u00bfde qui\u00e9n para qui\u00e9n?: Panam\u00e1 y la experiencia r\u00e9inyer) y pasados al comando antirrebelde para someterlos a la pol\u00edtica de pacificaci\u00f3n (cuidado con elevar demasiado la dosis), bueno \u00bfy hoy todo es con tres?, hasta la coincidencia de la fecha, con tal de que no vaya a temblar, lo \u00fanico que no se me ocurri\u00f3 fue envenenarme, fue lo \u00fanico, primicia antes que ning\u00fan otro radio peri\u00f3dico pil\u00edn pin pil\u00edn: una joven de n dieciocho a\u00f1os se suicid\u00f3 porque su pioresnada le dijo que no se pod\u00eda casar con ella porque ya lo estaba con otra la carta que le dej\u00f3 dice as\u00ed: (m\u00fasica de fondo) porque no puedo vivir si a mi lado no est\u00e1s: \u00bfno te recuerda un bolero de cuando se usaba guayabera y el autob\u00fas era a locha? m\u00e1s bien un poema de aquellos antiguos almanaques s\u00ed de un poeta colombiano que m\u00e1s vale no nombrar porque hoy estamos a trece y qui\u00e9n sabe; que si no volver\u00eda m\u00e1s a mi casa, que si coger\u00eda un carro en el Nuevo Circo para cualquier parte; damos el pase a nuestra unidad m\u00f3vil, adelante XU23, urgente primicia desde el sitio mismo de los acontecimientos (queda muy poco tiempo y ya no hay para plin pil\u00edn pil\u00edn) en vivo: hallado un muerto en un barranco sin cabeza y sin zapatos la cabeza apareci\u00f3 muy peinada: con una expresi\u00f3n m\u00e1s bien resignada unas veinte cuadras m\u00e1s all\u00e1, los zapatos no y se supone que fueron robados y peleados como bot\u00edn (pong\u00e1monos de acuerdo en qu\u00e9 modelo era por fin) pues deb\u00edan contener en los tacones yerba, nieve o pastillas, ya que la v\u00edctima se sospechaba que es un indocumentado; y ahora para donde cog\u00ed fue para ac\u00e1, pero nada m\u00e1s por seis meses (entonces los seis meses eran firmes como el primer retrato de Borgesito, ahora ni siquiera en la pared); \u00faltima hora exclusiva: un t\u00e9cnico italiano, inyenieri dice \u00e9l, invent\u00f3 una m\u00e1quina para votar \u2014v\u00f3tin m\u00e1chin precis\u00f3 el milan\u00e9s- que no falla y acusa con una luz roja a quien trate de hacer fraude o de cobrar comisi\u00f3n, nadie \u2014 \u00a0y esos partidos \u00bfqu\u00e9?\u2014 quiere la m\u00e1quina y el inyenieri, digo el italiano volvi\u00f3 defraudado a su fruter\u00eda; conversaba con el radio hablando cada uno por su lado y al contrario sin puertas dulces ni jamoneadas de piernas de levante: Los Flores era un nombre tan a la distancia que se confund\u00eda con el mar y el anuncio clasificado que le\u00ed ese mismo d\u00eda, junto esos centavos y no me vuelven a ver; <em>Shula, el Aurora es un barco: espera y ver\u00e1s el humo<\/em>; \u00bfpor qu\u00e9 no te vas conmigo? \u00bfah? Shula \u00bfah? \u2014te paso la mano frente a los ojos y no ves nada, te prendo un f\u00f3sforo y no se mueven; tu verde pintura morada (glas f\u00e1ir desechable seitin\u00e1ised opcional) se hincha en dos labios verticales de profesi\u00f3n: la palabra no puede y yo me quemo con el f\u00f3sforo.<\/p>\n<p>Ser\u00edan como las siete cuando vino Freddy, callado, medio escondido, se sent\u00f3 en la primera silla junto a la puerta que da al frente (\u00bfotra vez el procedimiento y la vainasuversiva? pero no hab\u00eda dientes parejitos), me llam\u00f3 con los ojos y me estaba hablando pasito. Shula, me voy con Freddy, el Viejo no est\u00e1 aqu\u00ed y Lina me va a reemplazar; adonde \u00e9l quiera ir; adi\u00f3s, mi hermana.<\/p>\n<p>Shula, se va el Aurora, si\u00e9ntate, ag\u00e1rrate de aqu\u00ed \/ C\u00e1lmate, mujer \/ Shula, lo que te ven\u00eda diciendo, se va el Aurora \/ \u00bfT\u00fa est\u00e1s bebida o Mart\u00edn te dio un pito? \/ El capit\u00e1n es Frasquito: <em>el Aurora no es un bar, es un barco: la barra es el puesto de mando y el reloj el tim\u00f3n<\/em>, \u00bfy sabes d\u00f3nde va el Viejo? \u00bfa qu\u00e9 no sabes d\u00f3nde? \/ Esp\u00e9rate, que te voy a llevar para la Casa \/ El Viejo es el maquinista, \u00bfno te parece buena la vaina?, que le toque por una vez el humo y el calor y la hediondez, \u00a1ah! y tiene que estar a la orden para servir todas las cervezas que pidan \u2014mi amor, si\u00e9ntate\u2014 con tus labios morados \u2014 ri\u00e9ndose y sin comer porque ya son las tres del domingo y el pescado se quem\u00f3 en la friter\u00eda. \/ Y Freddy? \u00bfT\u00fa vienes de la Casa? \/ No hay m\u00e1s pasajeros, Shula, porque toc\u00f3 salir a medianoche; las luces y los gritos, la m\u00fasica, el mar tranquilito pasando esta calle y la otra, \u00a1adonde \u00e9l quiera ir!<\/p>\n<p>Y el Aurora entr\u00f3 en aquellas aguas que lo hab\u00edan esperado desde entonces hasta hoy en la noche.<\/p>\n<h3><strong>Viaje inverso<\/strong><\/h3>\n<p>&#8230;ya que es lo m\u00e1s dificil contar una parte y no poder contarlo todo. <em>Pedro Aloysius del L\u00e1zaro<\/em>. Amena de sal<\/p>\n<p>\u201cEl sol sin tregua. Aunque bajo la brisa se dilu\u00eda el calor: hacia el mar, hacia el mar, hacia la otra costa, azulosa a la distancia y al mediod\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>\u201cLas pir\u00e1mides de sal como p\u00f3rticos de un mundo propio y desconocido. (Era inevitable el paralelo: Egipto y otras pocas cosas aprendidas en<strong> l<\/strong>ibros y estampas. Sin embargo, aquella blancura fantasmal&#8230;)\u201d<\/p>\n<p>\u201cPor cada rendija, por cada orificio, se colaba el mismo sol que plenaba los espacios abiertos. S\u00f3lo techos y paredes pod\u00edan con la carga de luz y brasa\u201d.<\/p>\n<p>As\u00ed comenzaban las hojas que dibuj\u00e9 lentamente, casi letra a letra, para decir por completo lo del viaje, y en especial todo lo de Pedro L\u00e1zaro ligado a mi \u00edntima historia. Pero suspend\u00ed la pluma y los d\u00edas van carcomiendo el papel solitario. No es que fueran falsas las cosas que all\u00ed agrupaba. No: \u00a1me ser\u00eda imposible mentir sobre la sangre misma de mis tiempos m\u00e1s recientes! Pero no era eso lo que deseaba decir. Eran cosas distintas. Quer\u00eda escribirlo todo y ya sab\u00eda la inutilidad del intento. S\u00f3lo una zona ven\u00eda a la superficie desde un pasado nada remoto pero denso como agua salada. Nada m\u00e1s. Y ahora he decidido tomar el cruel camino de la parte, condenado amargamente a lo infinito. (\u00a1Bien sab\u00eda esta angustia Pedro L\u00e1zaro, por experiencia y mano propias!)<\/p>\n<p>Desde el mar la pen\u00ednsula me pareci\u00f3 una rama torcida y seca. Como astillada en escamas sedientas. Despu\u00e9s vi los cardones, las casas, las piedras brillantes, los hombres de antigua piel quemada, y por encima de todo la sal: incre\u00edbles monta\u00f1as, cristales en el agua, part\u00edculas al viento, saliva gustosa en los labios.<\/p>\n<p>Fue el evidente el impacto de aquel saliente de tierra de rasgos tan n\u00edtidos. (En particular me subyug\u00f3 la primera pir\u00e1mide salina que vi: arquitectura de maravillosos guijarros de cristal.) Pero, una vez resuelto lo relativo a mi alojamiento, Pedro L\u00e1zaro me absorbi\u00f3 de nuevo. No pod\u00eda esperar un solo d\u00eda para descifrar su verdadera identidad. Sin duda fue por ello que mis primeros pasos dejaron huellas en el camino del castillo.<\/p>\n<p>Iba hacia la imponente fortaleza de piedras amarillentas como quien estaba seguro de encontrar en aquellas ruinas algo buscado desde muy atr\u00e1s en el tiempo y la zozobra. Hab\u00eda pasado navegando muy cerca de la vieja construcci\u00f3n y me pareci\u00f3 un vago laberinto de misteriosas historias. Aproxim\u00e1ndome, resultaba una eminencia aplastante, conmovedora para un hombre tan s\u00f3lo sobre sus pies. Camin\u00e9 aprisa, bajo el sol tenso posterior al mediod\u00eda (Ahora recuerdo que a mi izquierda se ve\u00edan las se\u00f1ales rojizas de la Laguna Madre; del lado declinaba el dulce mar en la playa). Al llegar a la falda de la primera esquina del castillo, sent\u00ed mi talla reducida a sus m\u00ednimas proporciones ante la piedra erigida por el brazo humano.<\/p>\n<p>Sub\u00ed las escaleras semiderruidas sin detenerme, y en el primer plano miraba hacia cada rinc\u00f3n, en busca de una sombra, de un vestigio que me designara a Pedro L\u00e1zaro. Segu\u00ed arriba, al punto m\u00e1s alto del castillo volado, y me detuve en vilo: nunca olvidar\u00e9 la vastedad cegadora del mar asoleado, azul, verdoso, empalidecido en los intervalos de espuma. El viento reprim\u00eda la audacia de mi atalaya. (Ten\u00eda que llegar all\u00ed, a la boca del vac\u00edo, tal como lo exigen los papeles de Pedro L\u00e1zaro, mejor llamado El Redivivo).<\/p>\n<p>\u201cAun el viento m\u00e1s recio s\u00f3lo arranca part\u00edculas superficiales, sobrantes; muchas de ellas poco despu\u00e9s repuestas por el salitre y la arena que el mismo viento acarrea. El sol reseca los gr\u00e1nulos y comprime los minerales, de suerte que aun su m\u00e1s duro castigo de mediod\u00eda en vez de ser sopor que amortece, es fuego que germina. Contemplo el mar libre al frente y, muy abajo, la corta playa, espumosa entre piedras verdes y negras; mientras, a la derecha, corren las casas del poblado hacia los c\u00famulos de sal. All\u00ed, desde lo alto, percibo en plena magnitud la eternidad de los cristales primigenios y adquiero acabada conciencia de la inmutabilidad\u201d.<\/p>\n<p>Leo y releo en la alta noche las palabras de Pedro L\u00e1zaro, hasta clavarlas en la memoria, y al final s\u00f3lo me queda presionar el papel con el dedo y darme a pensar en torno a la temida interrogante. Veo el castillo desconocido, siento la piel carcomida y sembrada de madr\u00e9poras de las piedras, gusto la brisa h\u00fameda; pero no preciso l\u00edneas humanas, ni sombras, ni pasos. Vuelvo al t\u00edtulo rasgado en la primera hoja: <em>Viaje inverso<\/em>, y la pregunta se destila a lo largo de todo mi cuerpo: \u00bfqui\u00e9n eres, Pedro L\u00e1zaro?<\/p>\n<p>Di un paso m\u00e1s hacia el vac\u00edo. Abajo, cerca de la punta, brotaba una piedra ros\u00e1cea, amoratada, musculosa, que manten\u00eda un asombroso equilibrio bajo el viento tenaz, frente al mar abierto, superpuesta a la imagen de la playa reducida, viendo a la derecha las primeras casas de leche y a\u00f1il.<\/p>\n<p>El s\u00fabito foetazo del v\u00e9rtigo me hizo retroceder blando. S\u00f3lo la pregunta me acompa\u00f1\u00f3 a lo largo del regreso: \u00bfqui\u00e9n eres, Pedro L\u00e1zaro, adem\u00e1s de <em>El Redivivo<\/em>, adem\u00e1s del due\u00f1o de aquellos papeles enloquecedores?<\/p>\n<p>Poco despu\u00e9s de las nueve de la noche fui en busca de una cerveza. En la mesita de maderas verdes se iba sumando las botellas. (Siempre he sido d\u00e9bil tomador de cerveza; adem\u00e1s, no s\u00e9 orinarla a tiempo. Sin embargo, en esa ocasi\u00f3n dobl\u00e9 mi n\u00famero habitual). Hac\u00eda calor. Me preguntaba la raz\u00f3n de mi absoluto inter\u00e9s en Pedro L\u00e1zaro. Cambi\u00e9 de sitio: hacia adelante, bajo la brisa. Pretend\u00eda ser en todo lo posible sincero conmigo mismo. La rocola impon\u00eda su m\u00fasica desaforada. Mi existencia se me aparec\u00eda como un mecanismo redondo: la casa, la oficina, la casa, la oficina. S\u00f3lo dos o tres mesas m\u00e1s estaban ocupadas. Las vacaciones sugirieron un alto en la rueda, pero poco despu\u00e9s pasaron a ser una nueva pieza del engranaje circular, Cerca de m\u00ed dos hombres hac\u00edan gestos sin cesar y casi gritaban. La espera de un ascenso en la oficina, la espera de aprender ingl\u00e9s para merecerlo, la espera de agradar al jefe para merecerlo, la espera de mostrar lealtad para merecerlo, la espera de no tener escr\u00fapulos para merecerlo; son procesos de tiempo, pero tambi\u00e9n de muerte. A mi lado o\u00eda palabras entrecortadas por el filo de la m\u00fasica electr\u00f3nica. Y de pronto Pedro L\u00e1zaro haciendo se\u00f1as de misterio. O\u00eda, s\u00ed, cosas al vuelo: \u201cLas m\u00e1quinas han dejado a m\u00e1s de la mitad de los hombres sin trabajo\u201d, \u00bfQu\u00e9 habr\u00eda detr\u00e1s de Pedro L\u00e1zaro para m\u00ed? Llegaba un rumor repetido: \u201cLa mitad de los hombres-m\u00e1quina dejados sin trabajo\u201d. Y despu\u00e9s del ascenso en la oficina, la vida, la gran vida hacia arriba, con Mirna, o mejor sin ella, con la Gloria m\u00e1s bien (\u00a1si la tuviera aqu\u00ed esta noche, con el sexo dispuesto, untada de sal!), en una playa como \u00e9sta, pero no en un hotel como \u00e9ste: la verdadera vida. Sobre palabras martilladas: \u201cM\u00e1quinas, trabajo, hombres\u201d. \u00bfPor qu\u00e9 de repente aquellos papeles y aquel viaje, aquella pluma llevada de la sombra, aquellas visiones de inmutabilidad, de destinos trazados, del propio paso silencioso y desnudo? Tal vez s\u00f3lo dos figuraciones: \u201cM\u00e1quinas, trabajo, hombres\u201d. \u00bfSabr\u00eda yo responderme por qu\u00e9 todo esto? No haba rinc\u00f3n que no estuviera invadido por los vahos de la cerveza. La brisa no ven\u00eda del mar, sino de la botella verdeante. La oficina ol\u00eda a cerveza. Y las axilas de la Glorita. Y mis propios ojos, mis u\u00f1as y mis cabellos&#8230;<\/p>\n<p>Los alfileres candentes que cubr\u00edan la totalidad de mi cabeza no me retuvieron largo tiempo en la cama despu\u00e9s del amanecer. En cuanto tuve mediana conciencia de m\u00ed mismo, me levant\u00e9, beb\u00ed un caf\u00e9 apenas caliente y sal\u00ed al sol. El aire del mar cumpli\u00f3 su funci\u00f3n vital y sent\u00ed el impulso de caminar con pasos firmes. Cerca de la orilla, un vivero de sardinas era asediado en c\u00edrculos por hermos\u00edsimas gaviotas, \u00e1giles y obsesionadas (giraban sin pausa, golosas y de pronto bajaban hacia los peces con la muerte prendida del pico). El espect\u00e1culo, in\u00e9dito para m\u00ed, me hizo detener por unos minutos. Hab\u00eda algo de dulcemente mort\u00edfero en aquellas alas blancas asidas a una inexorable ronda de voracidad. (El pico de tersura acariciable de pronto se hac\u00eda tijeras de sacrificio.) Al instante sospech\u00e9 una se\u00f1al premonitoria. Volv\u00eda Pedro L\u00e1zaro a llamarme con sus ojos sumergidos en el silencio. Comprend\u00eda el c\u00edrculo a\u00e9reo de las gaviotas. Pero, \u00bfpara qui\u00e9n era la muerte? Record\u00e9 el v\u00e9rtigo en la cima del castillo y vago fr\u00edo recorri\u00f3 mis manos.<\/p>\n<p>Camin\u00e9, a un lado del mar, hasta el final de las casas coloreadas, desiguales, sobre la tierra compactada por los humores del mar. A la izquierda abri\u00f3 sus gigantescas dimensiones la Laguna Madre, lateralmente penetrada por el sol. Se destacaban en ella zonas de bermell\u00f3n iluminado sobre otras gris\u00e1ceas en pa\u00f1os de sombra. Pero iba determinado: al fondo del castillo brillaba del lado de la playa (dos o tres cocoteros cabeceaban lentamente).<\/p>\n<p>No tard\u00e9 en llegar, con rayas de sudor matinal en la frente y la camisa. El juego de luces dilu\u00eda los perfiles: las elevaciones esquineras prosegu\u00edan en el suelo las deformaciones impuestas por las sombras. Mont\u00e9 por los escalones corro\u00eddos y llegu\u00e9 a la misma terraza donde una vez antes hab\u00eda requerido a Pedro L\u00e1zaro. Buscaba por el piso, cariado de remiendos de cemento intruso, de colonias cobrizas de hierbas y cortas vegetaciones espinosas (No era indagaci\u00f3n caprichosa; ya todo lo hab\u00eda le\u00eddo con asombrada anterioridad).<\/p>\n<p>\u201cAl abrigo de las piedras se forman rincones h\u00famedos donde es suave dormir y respirar el aire delgado del ras del suelo. O contemplar las hormigas rubias que gesticulan bajo el sol. O gozar en las noches de luna hervida la dulce piel de la hembra a lo largo de todo el cuerpo. Ingrata necesidad es a veces caminar de un sitio a otro lejano, atravesando peligrosos trechos abiertos, arteros en el d\u00eda, sobre todo bajo el rumor de pasos vecinos. Sin embargo, el castillo dispensa lugares oportunos para el escondite y la espera: canales rectangulares, rendijas sutiles, grietas gigantescas. Adem\u00e1s, siempre es posible ocultarse entre la hierba amarillenta que persiste en la hendidura central, de muro a muro. Los m\u00fasculos se comprimen, el cuerpo se reduce en giro sobre s\u00ed mismo y todo queda dispuesto para el tiempo mec\u00e1nico de la guardia. La cabeza en alto, alerta, como incesante signo de lo imprevisto\u201d.<\/p>\n<p>Acabo de recorrer estas l\u00edneas y me sobresalto en preguntas desmesuradas. Leo una y otra vez y despuntan atroces semejanzas. Pongo una marca entre los papeles y repito de memoria el pasaje. La luz de la l\u00e1mpara se recalienta en mis sienes. Imagino los rincones de humedad y las antiguas fisuras enmohecidas. A\u00fan el sue\u00f1o sobre las piedras y las hormigas persisten. Pero no percibo el aliento del hombre. S\u00f3lo m\u00fasculos contra\u00eddos como una interrogante: \u00bfqu\u00e9 eres, Pedro L\u00e1zaro?<\/p>\n<p>Me propuse recorrer la terraza del castillo de un lado a otro. Al pasar por de la hendidura central, vi unas ramas grises. Mir\u00e9 de fijo y la serpiente precis\u00f3 su contorno terr\u00edfico. El hielo de las piernas me subi\u00f3 hasta los ojos (no escondo que estos pobladores del misterio me espantan hasta en la imaginaci\u00f3n). Recuerdo que era peque\u00f1a, de manchas negras sobre blanco; quiz\u00e1s alg\u00fan tono dorado (no retuve m\u00e1s colores, ni formas, ni sentidos). De inmediato levant\u00e9 una piedra pr\u00f3xima, suficientemente grande como para aplastar aquella cabeza erguida y medio cuerpo arrollado. La serpiente no hu\u00eda y continuaba armada ante m\u00ed. Una idea alucinada impidi\u00f3 que ejecutase mi amenaza. Me dominaron profundamente similitudes, tal vez coincidencia pero por igual opresoras. Creo que a fin de cuentas me horroriz\u00f3 m\u00e1s la fatal semejanza que la propia presencia agresora. Lanc\u00e9 la piedra a un lado y decid\u00ed marcharme, a pesar de la inseguridad de mis nervios. Antes de iniciar la escalera me volv\u00ed: la cabeza atenta no perd\u00eda altura. Aquella imagen me acompa\u00f1\u00f3 desde entonces. Ya no acertaba a preguntarme nada l\u00f3gico. \u00bfAtenta a qu\u00e9? \u00bfA lo imprevisto, Pedro L\u00e1zaro?<\/p>\n<p>Cuando se encendieron las luces en la playa contigua al castillo, la oscuridad casi ocultaba el movimiento del mar. No sab\u00eda qu\u00e9 pensar de mi repentina afici\u00f3n a la cerveza. (Quiz\u00e1 no era tal: m\u00e1s bien un gesto mec\u00e1nico: sentarse a una peque\u00f1a mesa, \u00bfy pedir qu\u00e9?, una cerveza). La brisa m\u00e1s sugerente alentaba mi rostro. Buscaba preguntas sin respuesta. Me hab\u00eda colocado en un kiosco sostenido pr\u00e1cticamente sobre el agua. Sin duda mi \u00fanico feliz entusiasmo hab\u00eda sido la lectura apasionada de relatos de viajes. No sab\u00eda si la rueda de mi rutina hab\u00eda a\u00f1adido una nueva pieza multicolor, pero era evidente que todo cambi\u00f3 a partir de entonces. Si no, \u00bfpor qu\u00e9 yo all\u00ed, en pos de Pedro L\u00e1zaro, a sabiendas de que el destino es una palabra vac\u00eda? Ya el vendedor callejero de libros conoc\u00eda mi inclinaci\u00f3n. Bajo mis pies el mar musitaba a oscuras. \u201cAqu\u00ed le tengo algo especial, distinto\u00bb (los ojos denunciaban la espera de suculenta recompensa). Y puso en mis manos aquellos papeles de ocre claro, poblados de una caligraf\u00eda cuidadosa y petulante. Bajo el t\u00edtulo, la advertencia: \u201cCopia fiel del manuscrito original hallado en los s\u00f3tanos del Archivo General y firmado por Pedro Aloysius del L\u00e1zaro, m\u00e1s conocido como Pedro L\u00e1zaro y mejor llamado El Redivivo\u201d. Pero \u00bfcu\u00e1ndo?, \u00bfde d\u00f3nde? La delicia de aquel lugar era palpable. No hab\u00eda m\u00fasica de estridencia el\u00e9ctrica, s\u00f3lo murmullo \u00edntimo de la brisa y cierto rumor que ella misma desflecaba en las palmas de contados cocoteros j\u00f3venes. Sin embargo, no me aquietaba realmente. Mir\u00e9 a mi alrededor varias veces, esperando poder definir el cuerpo apagado de una serpiente. \u201c\u00a1Pedro L\u00e1zaro, acepto tu reto! M\u00e1s \u00bfqui\u00e9n llegar\u00e1 al final?\u201d. Lo pens\u00e9 y sent\u00ed un \u00e9nfasis sorpresivo. Contin\u00fae indagando con ojos excitados. Vi en una pared un cartel que llamaba a un mitin \u201ccontra el desempleo\u201d. Quise hacer preguntar alevosas. Lleg\u00f3 el mesonero. Quise arrojar hez y veneno.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfPor qu\u00e9 protestan contra el desempleo?<\/p>\n<p>\u2014Es que las m\u00e1quinas han dejado sin trabajo a mucha gente.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY qu\u00e9 hay de malo en el desempleo?<\/p>\n<p>\u2014\u00bfA usted le parece justo?<\/p>\n<p>\u2014 \u00a1Otra cerveza!<\/p>\n<p>No sab\u00eda hasta do estar\u00eda all\u00ed. El comentario del mar se apag\u00f3 un instante en el resuello c\u00f3ncavo del vuelco de la botella en el vaso.<\/p>\n<p>Hab\u00eda resuelto lo relativo a mis idas de la manera m\u00e1s mec\u00e1nica: acud\u00eda habitualmente a una peque\u00f1a y tranquila fonda donde siempre me serv\u00edan cosas parecidas y simples. Pero aquella noche me cerraron el paso unas puertas azules de gruesas capas de pintura marina (siempre abiertas, nunca hab\u00eda reparado en su color). Pronto me informaron de la muerte de un pariente de la due\u00f1a del negocio, y en di a buscar otro lugar para el caso. Cruc\u00e9 dos calles cubiertas de polvillo impalpable y di con un pulido restor\u00e1n donde los comensales no miraban siquiera el viaje del tenedor, embebidos en un vacilante televisor. Me irrit\u00f3 tanto aquel sitio (las voces gatunas y la m\u00fasica raqu\u00edtica de los comerciales me aguijoneaban sin cesar) que casi no com\u00ed y me apresur\u00e9 a marcharme. De salida, ya en la calle, pas\u00e9 al lado de tres hombres que hablaban al mismo tiempo. Uno vociferaba m\u00e1s que los otros: \u201cSi no protestamos, nos botar\u00e1n a todos y se quedar\u00e1n nada m\u00e1s con sus m\u00e1quinas\u201d. Comenc\u00e9 a pensar que habr\u00eda alguna relaci\u00f3n entre Pedro L\u00e1zaro y aquel conflicto, pero desech\u00e9 la correspondencia por absurda.<\/p>\n<p>Camin\u00e9 largo rato y de pronto advert\u00ed que no sab\u00eda d\u00f3nde me encontraba. \u201cEstoy perdido\u201d, fue la conclusi\u00f3n natural. Pero aquella palabra no me abandon\u00f3: jugu\u00e9 con ella como un objeto explosivo lanzado al aire y que luego es necesario mantener en mort\u00edfero juego de malabar para que no caiga al suelo, \u201cPerdido: por los caminos abandonados de la raz\u00f3n\u201d. Una capilla min\u00fascula yac\u00eda apagada al lado de mi camino. \u201cPerdido: nada m\u00e1s en las calles del pueblo\u201d. Emergi\u00f3 la imagen borrosa de un tractor oxidado, leproso por el salitre y la intemperie. \u201cPerdido: atado al disparate de un impostor, de un mimo sin misericordia\u201d. Camin\u00e9 bajo el viento (los cabellos me daban en la frente como dedos reclamantes), sin contraer la amplitud de los pasos. \u201cPerdido: en las calles del pueblo, nada m\u00e1s\u201d. Una casa peque\u00f1a, a oscuras, aunque desprovista de color me infundi\u00f3 cierto \u00e1nimo de cercan\u00eda humana. \u201cPerdido: sin l\u00f3gica posible, sin fundamento comunicable\u201d. Y no hab\u00eda puertas, ni capillas, ni tractores a mi alrededor: s\u00f3lo cardones y la brisa que iniciaba su silbido. Sin embargo, insist\u00ed hasta el final: \u201cPerdido: en las calles del pueblo\u201d.<\/p>\n<p>De repente me detuve sobresaltado. A poca distancia ve\u00eda un vago terreno marcado de signos. La sospecha se precis\u00f3 y qued\u00e9 fijo en aquella porci\u00f3n de camino. (Era claro: Pedro L\u00e1zaro surgir\u00eda en cualquier momento, revelado al fin). Avanc\u00e9, sin embargo, y se cumpli\u00f3 la presunci\u00f3n: un reducido cementerio extend\u00eda sus alas hacia la playa. Sent\u00ed terror, sin duda, sin remedio, Cre\u00eda ver a la due\u00f1a de la fonda llorando al lado de un t\u00famulo. Observ\u00e9 la tumba: estaba revestida de caracoles, de conchas marinas, de flores p\u00e9treas, de sal tal vez; y ya no pude m\u00e1s.<\/p>\n<p>No s\u00e9 cu\u00e1nto tiempo despu\u00e9s llegu\u00e9 a un costado de la Laguna Madre. Deb\u00eda ser muy tarde: no se escuchaba ruido alguno y las luces del poblado se ve\u00edan cansadas. No hab\u00eda rumor de mar; esto me hizo entender que me encontraba en la ribera m\u00e1s lejana, del lado del cerro. Sentado en una gran piedra, medit\u00e9 bajo la oscuridad. \u201cTodo debe cesar. No hay sentido. La farsa se consume\u201d. A fin de tendr\u00eda que aceptar. \u201c\u00bfPor qu\u00e9 yo aqu\u00ed, en busca de qu\u00e9 y yendo para d\u00f3nde?\u201d. Record\u00e9 la oficina como cosa distante. Apenas pude disponer los relieves del rostro de Mirna. Quer\u00eda evadirme de aquellos parajes nebulosos. \u201c\u00bfPor qu\u00e9 asido a una huella vana? Esta no es mi propia vida\u201d. Como en una fotograf\u00eda desva\u00edda, la Glorita abr\u00eda su bata brillante y me mostraba sus senos obesos (temblaban; no s\u00e9 si por la distancia o por la pantomima del sexo). Quer\u00eda olvidarme de todo y retornar. Apaciguarme. De pronto un violento golpe de viento impuso su llamado. S\u00ed, eso era. La brisa fluyente del mar, la laguna oscura, el fragoso terreno de tunas y ramas de espinas. Todo estaba all\u00ed. Volv\u00eda, sin m\u00e1s, a la persecuci\u00f3n. Pedro L\u00e1zaro deb\u00eda concederme aquella noche signos precisos.<\/p>\n<p>\u201cPor las noches m\u00e1s c\u00e1lidas de la estaci\u00f3n seca, nada es como a media mar y cargarse de frescura y de aromas sal\u00edferos y de part\u00edculas de yodo. Adentrarse entonces una buena porci\u00f3n en la pen\u00ednsula, sobre la tierra reseca, hasta que los vapores sedientos desde abajo atraen toda humedad, y ya no cabe seguir adelante y se hace necesario tornar a la mar como quien busca de beber acosado por el desierto. Y volver, y juguetear entre las rocas, por los \u00e1ngulos del castillo, en los pliegues de agua pre\u00f1ada de sal. Sin recordar las horas de temperaturas correr\u00edas entre los hilos de la lluvia o el polvo encarnado. Como si todo fuese el jocundo batir cotidiano, sin pausa, dulce sobre el sopor, fecundante en el agua de mar empozada. Vista la impermanencia de los elelementos y las fuerzas, cada vez cambiados mientras son distintos sobre un mismo natural\u201d.<\/p>\n<p>Creo ver clara las insinuaciones en el p\u00e1rrafo repasado con total detenimiento. La lectura no me ha dado tregua. Empieza la madrugada y siento los ojos cargados. La confusi\u00f3n borra mis iniciales indicios. Concibo el movimiento secreto del viento, \u00bfpero d\u00f3nde se sit\u00faa Pedro L\u00e1zaro para palpar la inestabilidad de los elementos? Voy componiendo preguntas precisas y me afirmo en ellas: \u00bfc\u00f3mo puedes, Pedro L\u00e1zaro, saber que el viento siente sed en medio de la tierra est\u00e9ril? \u00bfDe d\u00f3nde, Pedro L\u00e1zaro, viene tu seguridad de que el diario batir de la brisa es jocundo y no condenado?<\/p>\n<p>Levanta el giro del viento y su voz se afina entre las piedras, bajo las ramas hirsutas, a flor de agua. La frescura alivia mi frente. Por un instante siento la presencia del reposo. Pero crece el viento, casi ruge y ataca decidido. Me levanto y el impacto repentino me hace resbalar. Al caer, mi mano se sumerge en la laguna: el agua aceitosa me revel\u00f3 la vida en gestaci\u00f3n (tibio \u00f3leo que parece moverse y presionar su tacto sobre la piel). Me incorpor\u00e9 con el prop\u00f3sito de someterme a otra prueba y as\u00ed desechar la casualidad; pero s\u00f3lo hall\u00e9 la animaci\u00f3n amistosa de la brisa habitual. Comprend\u00ed que no hab\u00eda avanzado un paso de mi pregunta de partida: \u00bfqu\u00e9 eres, Pedro L\u00e1zaro? Entend\u00ed, tambi\u00e9n, que tendr\u00eda que llevar aquello adelante hasta agotar los cauces de la b\u00fasqueda en la fatiga del tiempo.<\/p>\n<p>Mi visita a la Laguna Madre no hizo esperar. (Hab\u00eda captado con claridad el sentido de aquella agua espesa, cargada de insinuaciones de vida). Ansiaba una pronta respuesta y la luz del d\u00eda me ayudar\u00eda en ello. Muy de ma\u00f1ana acud\u00ed a lo que me parec\u00eda un requerimiento preestablecido. Desde la ribera m\u00e1s pr\u00f3xima al pueblo contempl\u00e9 la vasta superficie de agua, cubierta de grandes manchas bermejeas y circundada por espumas y piedras blanquecinas. Me adelant\u00e9 hacia el filo de la orilla y sent\u00ed mis zapatos hundirse. Retroced\u00ed, nervioso. Casi me re\u00ed, luego, de m\u00ed mismo. No cab\u00eda duda de que estaba alterado y quiz\u00e1s divagante. (Era evidente que el sue\u00f1o forzado cada noche por la cerveza y las comidas desajustadas resultaban malos sustentos de la quietud).<\/p>\n<p>Decid\u00ed volver al sitio del viento desatado y calcul\u00e9 la ruta. El borde de la estrecha carretera estaba lleno de pedruscos que a veces punzaban a trav\u00e9s de la suela. A mi lado pas\u00f3 un cami\u00f3n repleto hombres: muchos con camisa blanca, algunos con casco de trabajo. Iban hacia el pueblo, entre gritos y risas. Portaban una gran pancarta que llamaba para el mitin de la tarde. Me qued\u00e9 mirando a aquellos hombres jubilosos que parec\u00edan saber lo que buscaban, y por un momento los admir\u00e9. Despu\u00e9s me parecieron quim\u00e9ricos, obsesionados.<\/p>\n<p>Rode\u00e9 la laguna hasta un punto diametralmente opuesto al de la salida. Hab\u00eda abandonado la carretera y segu\u00eda por un apretado sendero junto a las piedras lustrosas (algunas sal\u00edan del agua, brillantes como cocos bru\u00f1idos). Me parec\u00eda haber llegado al lugar solicitado, o al menos a uno muy pr\u00f3ximo. S\u00ed, ten\u00eda que ser. Hasta hab\u00eda una gran piedra semejante a la que tom\u00e9 por asiento. (No se me ocurri\u00f3 buscar\u00a0 mis propias huellas en \u00a0el suelo fangoso; o\u00a0 por razones oscuras no quise hacerlo). El sol ca\u00eda libremente en mis espaldas y extend\u00eda una sombra desmesurada sobre las aguas, que vistas a poca distancia se hac\u00edan gris\u00e1ceas.<\/p>\n<p>En el fondo: la sal en formaci\u00f3n: diminutos sistemas monta\u00f1osos, prismas perfectos, pir\u00e1mides de juguete. El olor penetrante depositaba part\u00edculas de gusto en los labios (bastaba recogerlas con la lengua para pasar a formar parte de aquella totalidad: el sol, el viento, la sequ\u00eda, el pasado, la tierra calcinada y turbia). Me sent\u00ed integrado, adherido a esa realidad golpeante y supuse mi ineludible aproximaci\u00f3n a Pedro L\u00e1zaro. Era evidente la cercan\u00eda; la percib\u00eda en el silencio y en la brisa reposada de la ma\u00f1ana. De pronto record\u00e9 la noche del viento arremolinado y lament\u00e9 no haber indagado m\u00e1s a fondo en aquellas aguas. \u201cSin embargo \u2014a\u00f1ad\u00ed-, la sal es la misma y Pedro L\u00e1zaro tambi\u00e9n\u201d.<\/p>\n<p>\u201cTibia es la luna bajo el breve cristal del mar, sobre las piedras, encima de la tierra de arcilla amarillenta y tentadores gr\u00e1nulos de cal. Pero nada se asemeja al meridiano del sol que atraviesa sin perder llama y deposita a todo lo hondo de de la laguna Madre su aliento abrasado. Al efecto del sol tonante de la primera tarde se nutren los filamentos rojizos de la vida, del sabor y de la rigidez. Luego el viento activa la espuma y la desfleca sobre el agua o el limo de las riberas. La temperatura crecida auspicia el alm\u00e1cigo de cristales, sumergido en el tenue roce aceitoso del agua, sobre el fondo de grumos o en el tope de una piedra, as\u00ed coronada de blanca dignidad. Se cumple el ciclo y el agua cede plaza a la nueva vida que integra en \u00edntima esencia los desprendimientos nacidos de la linfa marina. Resiento entonces la mutaci\u00f3n profunda sobre la tierra\u201d.<\/p>\n<p>Las tinieblas de cada nuevo p\u00e1rrafo suman inc\u00f3gnitas en el camino nocturno de mi lectura. Quiero creer que todo es un artificio, obra pura del ingenio. Pero no puedo librar la vista de aquellos papeles ya reducidos a mi derecha. Decididamente siento fr\u00edo y cierro la ventana. Madura el silencio, pero tambi\u00e9n la tensi\u00f3n de mi cabeza. No me es posible, sin embargo, suspender. Voy al ba\u00f1o. Me refresco la frente con agua. Y vuelvo al asedio del pasaje marcado. Mis sospechas se alzan totales y emplazan a respuestas transparentes. \u00bfPor qu\u00e9 piel ingr\u00e1vida puedes t\u00fa sentir, Pedro L\u00e1zaro, que la luna es tibia bajo el agua del mar? \u00bfC\u00f3mo llegas, Pedro L\u00e1zaro, a concebir la tentaci\u00f3n en simples granos calc\u00e1reos? \u00bfDe d\u00f3nde extraes que son rojizos los filamentos \u201cde la vida? \u00bfC\u00f3mo has experimentado que el agua tupida da en sus movimientos un roce de aceite leve, si nunca has hablado de tus manos y de tus nervios? \u00bfY a qu\u00e9 mutaci\u00f3n te refieres, Pedro L\u00e1zaro? \u00bfA la tuya propia?<\/p>\n<p>Sent\u00ed una fatiga semejante al sue\u00f1o. Me entregu\u00e9 a la quietud (sin armas, ca\u00eddo en la verdad). Reconoc\u00ed los linderos de mi prisi\u00f3n. \u00a1Pedro L\u00e1zaro, c\u00f3mo negar el hechizo de tu nombre y de tus palabras, si me hab\u00eda llevado hasta la soledad de aquellas tierras duras sin m\u00e1s explicaciones! Pero, \u00bfhasta cu\u00e1ndo la opresi\u00f3n?<\/p>\n<p>Adivin\u00e9 que aquel silencio era el anuncio de la revelaci\u00f3n. La tranquilidad del paraje no era siquiera alterada por la brisa, que hab\u00eda acallado sus rumores. Fij\u00e9 la vista en las erizadas isletas de sal (el agua bailaba encima como velo dubitante). El reposo impon\u00eda su pausa larga a mi respiraci\u00f3n. Introduje los dedos de mi mano derecha en la tibieza del agua pesada; luego la palma toda. Ya no dudaba: hab\u00eda llegado a la consumaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La imagen inesperada de una barcaza salinera que se acercaba me pareci\u00f3 una burla cruel y elusiva. No pude soportar m\u00e1s y part\u00ed en el acto, levado a concluir. \u00a1Pedro Aloysius del L\u00e1zaro! \u00bfQu\u00e9 eres, al fin? \u00bfHombre permanente o encarnaci\u00f3n de las cosas y sangre de las bestias y del viento?<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Hay que acabar con la maquinaria!<\/p>\n<p>El absurdo de este grito me hizo detener. Una y otra vez se repiti\u00f3 la consigna insensata,\u00a0 mientras la desaz\u00f3n me com\u00eda la garganta. La confusi\u00f3n era total. Nadie escuchaba al orador que gesticulaba como en una pel\u00edcula silente.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1A romper las m\u00e1quinas!<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Eso no puede ser! \u00bfEst\u00e1n locos? \u2014grit\u00e9 sin reflexionar. De inmediato me sent\u00ed r sin asidero (un sudor vaporoso me cubri\u00f3 la espalda y los hombros). Los que estaban a mi alrededor me miraron con asombro, sin duda esperando una explicaci\u00f3n consecuente. Todav\u00eda me sonaban extra\u00f1as mis propias palabas (definitivamente, nunca sabr\u00e9 por qu\u00e9 las dije) y no imaginaba c\u00f3mo zafarme de todo aquello. Los ojos segu\u00edan fijos en atenci\u00f3n a mis labios.<\/p>\n<p>\u2014Hay otra soluci\u00f3n a\u00f1ad\u00ed, sin comprender ni lo que yo mismo dec\u00eda.<\/p>\n<p>Al instante se oy\u00f3 un disparo y todo cambi\u00f3 de sentido: las cosas se voltearon como lanzadas de golpe al aire. Todos corr\u00edan y gritaban mientras yo me quedaba inm\u00f3vil, clavado por el miedo y la sorpresa. Resonaron otros disparos. Alguien me tir\u00f3 del brazo y entonces corr\u00ed en medio de un grupo, corr\u00ed desaforadamente, como si de pronto se hubiera accionado en m\u00ed un resorte antes trabado y enmohecido. Llegamos hasta la gran monta\u00f1a de sal, a la derecha, junto a las vagonetas amarillas y la cadena sin fin que alimentaba el tope de la pir\u00e1mide.<\/p>\n<p>No s\u00e9 cu\u00e1nto tiempo estuve all\u00ed, Qued\u00e9 solo y me sent\u00e9. Se hab\u00eda impuesto un silencio profundo que acab\u00f3 por apaciguarme. Pens\u00e9 en los disparos y de inmediato en Pedro L\u00e1zaro. No atinaba a precisar la relaci\u00f3n, el v\u00ednculo inevitable, endemoniado.<\/p>\n<p>\u201cDe una consideraci\u00f3n a otra, gira la b\u00fasqueda de la propia imagen. All\u00ed, bajo el sol salino, en l\u00ednea recta del mar, me detuve y vi en lo hondo del viejo marasmo, como si hubiera ca\u00eddo una luz a modo de piedra repentina en pozo ciego. No es cosa peque\u00f1a ese punto luminoso. Para el reposo interno, hay que buscarlo donde sepamos que pueda acudir. Conoc\u00ed por empecinada revelaci\u00f3n que all\u00ed, mirando aquel lugar de la distancia marina, rodeados los ojos por la sal, dispensados del viento y guiado por el sol, habr\u00eda de darse para m\u00ed, como para todos aquellos que han hecho primera cosa de su existencia el ansia de emprender el viaje inverso. Era yo mismo al fin, a trav\u00e9s de la almena de sal, como lo hab\u00eda intentado desde la almena de piedra y de tiempo\u201d<\/p>\n<p>Termino de leer estas \u00faltimas l\u00edneas de los papeles de Pedro L\u00e1zaro al tiempo que advierto el agudo dolor de mi cabeza. Ya la madrugada se consume y ha aumentado el fr\u00edo. Sin embargo, mi frente arde. Las manos sudorosas vuelcan la tapa final de las hojas y el viaje parece sepultado. No tarda en volver sobre las palabras postreras, intentando verter un significado. S\u00f3lo angustia, estupor. Estremecimiento asfixiante. \u00a1Pedro L\u00e1zaro, eres tan s\u00f3lo un farsante, un pose\u00eddo tal vez!<\/p>\n<p>El golpe de la barra hab\u00eda formado una almena en el borde de la pir\u00e1mide cristalina. Por ella, frente al mar, enmarcado por la sal, oculto del viento, en la l\u00ednea del sol, mir\u00e9 la distancia. No percib\u00ed el horizonte (seguramente esfumado a esa hora del d\u00eda), ni la vastedad azul de las aguas. No divis\u00e9 los ansiados perfiles humosos de Pedro L\u00e1zaro. S\u00f3lo me vi a m\u00ed mismo corriendo y en seguida resguardado, a corta distancia del hombre reprimido.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/gustavo-luis-carrera\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n<h6>Foto: Jos\u00e9 Malav\u00e9 M\u00e9ndez (en https:\/\/steemit.com\/cervantes\/@josemalavem\/desde-la-almena-de-sal)<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La partida del Aurora Cruz\u00f3 el gordo Freddy con toda su gordudez, entr\u00f3 al bar y empez\u00f3 a re\u00edrse como de costumbre, \u201cdeja la velocidad, negra, que s\u00ed nos vamos a ir lejos o adonde t\u00fa quieras pero no me digas todav\u00eda que s\u00ed\u201d como cada s\u00e1bado y cada tarde y cada noche y cada [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":8597,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[16],"tags":[33,3,43],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8596"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8596"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8596\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8617,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8596\/revisions\/8617"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/8597"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8596"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8596"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8596"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}