{"id":8520,"date":"2023-07-17T21:26:22","date_gmt":"2023-07-17T21:26:22","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=8520"},"modified":"2023-11-24T18:12:48","modified_gmt":"2023-11-24T18:12:48","slug":"contigo-en-la-distancia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/contigo-en-la-distancia\/","title":{"rendered":"Contigo en la distancia (fragmentos)"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Eduardo Liendo<\/h4>\n<p>Hoy me toc\u00f3 decidirme al fin, llevaba d\u00edas pensando en el momento en que abordar\u00eda sin la compa\u00f1\u00eda de mam\u00e1 el autob\u00fas Circunvalaci\u00f3n N\u00b0 13. So\u00f1aba con este viaje desde hace alg\u00fan tiempo. Me parece que desde el momento en que tom\u00e9 asiento y comenc\u00e9 a mirar el mundo por la ventanilla me he convertido en un ni\u00f1o valiente y libre. No pienso as\u00ed por presumido, sino en verdad lo siento. Ten\u00eda un gran temor de que el chofer buscara alg\u00fan motivo para impedirme viajar por mi propia cuenta. Ya ten\u00eda preparada una disculpa, le dir\u00eda que mi mam\u00e1 me esperaba en una de las paradas del trayecto cerca de la estatua de una india, como una vez le o\u00ed decir a mi padrino Nicanor. Yo me he montado en muchos otros autobuses pero nunca en el Circunvalaci\u00f3n N\u00b0 13, y tampoco sin compa\u00f1\u00eda. Pero no tuve necesidad de explicar nada, ni mentirle al chofer del autob\u00fas, un grandul\u00f3n con un bigote negro con puntas de tijera, lentes oscuros, franela amarilla y una gorra roja. Eso s\u00ed, me vio de reojo cuando pas\u00e9 empujando el torniquete y me pareci\u00f3 que hizo una morisqueta no s\u00e9 con qu\u00e9 intenci\u00f3n, saludarme, burlarse o asustarme.<\/p>\n<p>Supongo que el Circunvalaci\u00f3n N\u00b0 13 debe dar muchas vueltas por muchos lugares y regresar\u00e1 de nuevo a esta parada cercana a mi casa, espero que no haya mucho tr\u00e1fico durante el recorrido para estar a tiempo en la hora de cenar. Si tardo un poquito inventar\u00e9 alguna disculpa por la demora. Ahora, cuando el autob\u00fas est\u00e1 a punto de arrancar entra un soplo de brisa fresca por la ventanilla. No he mirado con detalle a los otros pasajeros y todav\u00eda no se ha sentado nadie a mi lado. Siento una gran emoci\u00f3n. Como un famoso aventurero que viaja en un barco que se interna en el mar, aunque hasta ahora tampoco he viajado en barco.<\/p>\n<p>En mi vida nunca hab\u00eda hecho nada tan atrevido. Ahora que caigo en cuenta la muchacha que est\u00e1 en ese asiento cercano de la otra fila me parece que es mi maestra, Omaira, la de primer grado cuando yo ten\u00eda solo cinco a\u00f1os, pero entonces siempre usaba falda o vestido y ahora lleva puesto un pantal\u00f3n yin, nada m\u00e1s que de verla me brinca como loco el coraz\u00f3n, debo tranquilizarme. El se\u00f1or del gran bigote blanco que va un puesto detr\u00e1s de ella lo he visto en el libro de historia patria, es igualito al general Juan Vicente G\u00f3mez, pero es dif\u00edcil que sea \u00e9l, porque mi pap\u00e1 dijo que gracias a Dios G\u00f3mez muri\u00f3 en el a\u00f1o 36, porque si no medio pa\u00eds hubiera comido mazamorra con vidrio molido en las prisiones. \u00c9l sabr\u00e1 por qu\u00e9 lo dijo. M\u00e1s atr\u00e1s, en el puesto de la ventanilla, hay un se\u00f1or negro que parece boxeador, he visto su foto en el peri\u00f3dico, lleva puesta una corbata verde y amarilla que se agita en su cuello como un papagayo.<\/p>\n<p>Ya no me duelen tanto los pies, aunque tengo una ampolla en el dedo chiquito de la pata derecha. Es porque anteayer fue el desfile escolar de la fulana Semana de la Patria, ya llev\u00e1bamos meses practicando en el estadio los ejercicios r\u00edtmicos, as\u00ed los llama Agapito, el maestro de gimnasia. Nos tocaba ir una vez a la semana junto con otros colegios. Algunos entrenaban los movimientos de la batuta, eso nos gustaba, pero era solamente para algunos grandulones del sexto grado; otros aprendieron a tocar el redoblante en la misma escuela, durante horas estaban en el patio con su pan-parar\u00e1n-pan pan-parar\u00e1n-pan pan-parar\u00e1n-parar\u00e1n d\u00e1ndole y d\u00e1ndole. Algunas ni\u00f1as de quinto y sexto tambi\u00e9n tocaban redoblante. Otros hac\u00edan juegos con cintas de colores y los m\u00e1s peque\u00f1os como yo, de tercer grado para abajo, puras palmadas, sonar pitos, y salticos de rana, puras pendejadas. Claro, que como lo hacemos todos al mismo tiempo se ve muy bien. El maestro Agapito nos insist\u00eda todo el tiempo en que hab\u00eda que hacerlo sin fallas, porque el espect\u00e1culo en el estadio lo iba a presenciar nada menos que el propio General Presidente, un gordo al que he visto echando pinta con medallas en el pecho por la tele, y que si todo sal\u00eda bien seguramente le har\u00eda un buen regalo al colegio. Pero lo m\u00e1s cargante para m\u00ed fue el desfile de anteayer antes de entrar al estadio, no tanto por lo largo sino por los desgraciados zapatos de goma, porque resulta que pap\u00e1 pensaba comprarme unos deportivos justo para el desfile, pero mam\u00e1 le dijo que la t\u00eda Maruja le hab\u00eda dicho que ten\u00eda unos casi nuevos de mi primo Ram\u00f3n que seguramente me quedaban muy bien, porque cuando \u00e9l ten\u00eda mi edad su pie era seguramente del tama\u00f1o del m\u00edo, y de ah\u00ed vino toda mi desgracia, porque me apretaban que jode y mientras m\u00e1s duraba el desfile me apretaban m\u00e1s. Para m\u00ed que aquello no acababa nunca y todav\u00eda faltaba el fulano Festival de Gimnasia R\u00edtmica. Por eso, apenas termin\u00f3 el espect\u00e1culo me los quit\u00e9 y los tir\u00e9 al suelo y sent\u00ed un alivio incre\u00edble en mis patas. Por cierto que el gordinfl\u00f3n General Presidente nos dej\u00f3 esper\u00e1ndolo y mand\u00f3 a otro soldado sin tantas medallas. Pap\u00e1 dijo despu\u00e9s que a esa gente lo mejor es ni nombrarla, pero no me dio explicaci\u00f3n. En fin, me parece que ahora s\u00ed el Circunvalaci\u00f3n N\u00b0 13 va a arrancar, aumenta mi emoci\u00f3n. Tengo que empinarme un poco para poder mirar por la ventanilla, todav\u00eda no s\u00e9 qui\u00e9n se sentar\u00e1 a mi lado. Estas primeras calles que recorre el autob\u00fas las conozco muy bien, las he caminado muchas veces, pero no es lo mismo verlas ahora por la ventanilla del Circunvalaci\u00f3n N\u00b0 13. En esa casa amarilla que acabamos de pasar vive Carlucho, que estudia en mi sal\u00f3n. Mi casa es parecida pero azul, y tiene afuera en el jard\u00edn una mata de mango. En la calle no hay tr\u00e1fico, all\u00e1 adelante hacia un lado casi pegado de la acera puedo ver un carret\u00f3n que hace mucho ruido, arrastrado por un negro sin camisa al que le brilla la espalda. El carret\u00f3n, el negro y el ruido parecen una misma cosa inseparable. En la cuadra donde yo vivo hay un caser\u00f3n donde guarda el coche Isidoro, que es muy popular, el coche tiene dos caballos, uno negro y otro marr\u00f3n. Una vez vi cuando el se\u00f1or Isidoro llevaba en su coche a una novia con su traje blanco rumbo a la iglesia y los vecinos de la cuadra se asomaban para saludarla agitando las manos, mam\u00e1 tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>Este viaje me gusta much\u00edsimo porque voy por mi cuenta y sin ning\u00fan permiso. Hasta hoy el viaje m\u00e1s interesante que hab\u00eda hecho fue cuando fuimos a Catia La Mar con mam\u00e1, donde t\u00eda Maruja. Muy ch\u00e9vere, pero no andaba libre como ahora. Fue en las vacaciones, despu\u00e9s de terminar el primer grado en la escuela. Me impresion\u00f3 mucho el mar, un gigante azul con crespos blancos. La casita de la t\u00eda Maruja es muy pobre y est\u00e1 muy cerca de la playa. No hay agua de chorro, sino dos grandes pipotes en el patio. Para sacarme la sal del agua de mar la t\u00eda Maruja me echa agua del pipote con una totuma. Hay un solo cuarto donde se ponen las colchonetas para dormir, y otro cuartico donde est\u00e1 la cocina, una mesa coja y los taburetes, pero tambi\u00e9n se puede dormir afuera en los chinchorros. La t\u00eda Maruja era muy bondadosa conmigo y mis dos primas, Amanda y Ang\u00e9lica, muy juguetonas y cari\u00f1osas y tambi\u00e9n su amiguita Lul\u00fa, una vecinita que se queda en casa de la t\u00eda Maruja porque sus padres estaban de viaje.<\/p>\n<p>Una noche me ocurri\u00f3 algo raro y misterioso con Lul\u00fa que ten\u00eda como diez a\u00f1os o un poquito m\u00e1s, resulta que nos acostamos los cuatro en dos colchonetas, a m\u00ed me toc\u00f3 el lado que daba contra la pared de maderas y despu\u00e9s que apagaron la luz y nos despedimos todos hasta ma\u00f1ana y yo ped\u00ed la bendici\u00f3n y me dijeron que Dios lo bendiga, cuando ya casi me dorm\u00eda sent\u00ed que el cuerpo de Lul\u00fa se apretaba contra el m\u00edo y yo no pod\u00eda recular por la pared, pero como ella ten\u00eda puesto un vestidito de dormir cortico y yo solamente un interior por el calor, pod\u00eda sentir su piel muy suave y caliente como de fiebre. Yo sent\u00eda gusto por estar as\u00ed y creo que tambi\u00e9n algo de susto. Pero la verdad es que yo cre\u00eda que Lul\u00fa estaba dormida cuando pas\u00f3 su pierna por encima de la m\u00eda, as\u00ed estuvo un buen rato y ya yo no pod\u00eda dedicarme a dormir cuando sent\u00ed que ella agarraba mi mano y la pon\u00eda entre sus piernas y despu\u00e9s la puso en su cuquita que era como una esponjita y por eso digo que todo era un misterio. Porque yo no sab\u00eda qu\u00e9 era, pero en la oscuridad sent\u00eda que hab\u00eda algo secreto en lo que suced\u00eda y mi mano se puso mojada y ella la apret\u00f3 duro entre sus piernas y despu\u00e9s de otro rato sent\u00ed que respiraba fuerte hasta que se durmi\u00f3, hasta que nos dormimos. Creo que ni Amanda ni Ang\u00e9lica se dieron cuenta de nada. Fue la \u00fanica vez que sucedi\u00f3.<\/p>\n<p>En el desayuno Lul\u00fa ni me miraba, casi como que ni me conoc\u00eda, solo cuando fuimos por la tarde a la playa por un momento me mir\u00f3 de lado, puso una sonrisa p\u00edcara y me pregunt\u00f3 muy bajito: \u00bfTe gust\u00f3? Pero no s\u00e9 por qu\u00e9 esa noche la t\u00eda Maruja me hizo un sitio del otro lado del cuarto, cerca de mam\u00e1. Dijo: Vente aqu\u00ed, Elmer, que estar\u00e1s m\u00e1s c\u00f3modo. Desde ese tiempo imagino la esponjita mojada de Lul\u00fa que estuvo en mi mano como una peque\u00f1a nube rosada, aunque estaba oscuro, y creo que a veces la cargo dentro del bolsillo del pantal\u00f3n, la cargo y la estrujo, espero encontrarla otro d\u00eda cuando yo sea grande.<\/p>\n<p>El que no estaba en la casita de Catia La Mar era el t\u00edo Nicanor, mi padrino. Yo hab\u00eda escuchado una conversaci\u00f3n una noche despu\u00e9s que se apag\u00f3 la luz, y en la oscuridad la voz de mi t\u00eda Maruja se sent\u00eda muy triste, y dec\u00eda que Nicanor casi ni viv\u00eda con ellos, que se lo hab\u00eda tragado la bebida, as\u00ed dijo, por culpa del maldito aguardiente, que por eso lo botaban de todos los trabajos que dif\u00edcilmente consegu\u00eda, porque aunque era un buen electricista las borracheras siempre lo hac\u00edan quedar mal. Pero despu\u00e9s asegur\u00f3 que mi padrino quer\u00eda mucho a las ni\u00f1as y tambi\u00e9n visitaba a Ramoncito, mi primo m\u00e1s grande, el que me dej\u00f3 los malditos zapatos de goma, que estaba interno en una escuela de curas. O sea, que de vez en cuando Nicanor se presentaba con una bolsa de mercado llena de comida, alg\u00fan dinerito y despu\u00e9s se volv\u00eda a ir, y que ya ella no ten\u00eda esperanza.<\/p>\n<p>La siento llorar en la oscuridad y su llanto se mezcla con el resoplido de las olas del mar que llega desde la playa. Esa noche mam\u00e1 trata de consolarla. Es el mismo ruido de las olas que ahora siento resonar en el Circunvalaci\u00f3n N\u00b0 13 cuando un peque\u00f1o colibr\u00ed picaflor verde y de cuello rojo muy lindo me saluda por la ventanilla moviendo alegremente sus alas, siento tambi\u00e9n el olor de los almendrones y las uvas de playa y el sabor del agua de coco que tomamos por la tarde para suavizar el calor. No hay muchas casas alrededor y todas son humildes como la de la t\u00eda Maruja, aunque algunas resaltan porque las pintan de colores: verdes, naranjas y amarillas, no tan lejos se halla la bodega donde venden los refrescos de colita y los heladitos de gavera, de coco o de leche, y tambi\u00e9n venden golfeados, catalinas, gofios y conservas, todo muy rico. Fue aquel domingo, poco antes de terminarse las vacaciones y que yo deb\u00eda volver a la escuela, cuando se present\u00f3 el t\u00edo Nicanor con una mochila llena de mangos y otra con n\u00edsperos y duraznos, y eso no era todo, todav\u00eda sac\u00f3 como un mago de sus bolsillos chupetas, chicles y caramelos para repartirnos.<\/p>\n<p>Mi t\u00eda Maruja al verlo puso una cara muy seria y le apart\u00f3 el cachete cuando \u00e9l quiso darle un beso; mam\u00e1 s\u00ed permiti\u00f3 que la abrazara y le dijo: \u00bfNicanor, cu\u00e1ndo por fin te vas a terminar de componer? \u00bfCu\u00e1ndo vas a dejar para siempre la botella? El t\u00edo sonri\u00f3 mostrando un colmillo con un agujerito negro y le contest\u00f3: \u00a1Pero no me est\u00e1s viendo, comadre, que ando muy derecho! Esa ya es historia vieja. Pero en ese momento la t\u00eda Maruja que no hab\u00eda hablado le replic\u00f3: Historias viejas son tus mentiras, sinverg\u00fcenza. Entonces, el t\u00edo Nicanor sin molestarse le dijo: Maruja, yo no vine a pelear contigo otra vez sino a traerles estas frutas y dulces a las ni\u00f1as y a ti.<\/p>\n<p>Por mi parte, respondi\u00f3 ella, las que dices que son para m\u00ed te las puedes llevar otra vez. Pero en ese momento \u00e9l se dio cuenta de que yo estaba ah\u00ed escuchando y se agach\u00f3 para abrazarme y se le puso la cara alegre y me carg\u00f3, como si no hubiera habido ninguna discusi\u00f3n. \u00bfC\u00f3mo se porta mi ahijado? \u00bfC\u00f3mo se porta este palo de hombre? \u00bfYa est\u00e1 en la escuela? Mam\u00e1 respondi\u00f3 por m\u00ed: Pas\u00f3 para segundo grado y ya sabe leer. Entonces mi padrino me felicit\u00f3 y prometi\u00f3 que me dar\u00eda un premio. Despu\u00e9s nos hartamos de comer mangos y nos tomamos una olla de limonada para aplacar el mucho calor. Al rato el t\u00edo Nicanor dijo: Voy a dar una vuelta por ah\u00ed con Elmer para ense\u00f1arle el pueblo. Por eso casi se prende otra bronca, porque la t\u00eda Maruja no quer\u00eda aceptar que me llevara con \u00e9l a ninguna parte, porque t\u00fa eres un irresponsable Nicanor y que si patat\u00edn y que si patat\u00e1n. Pero mam\u00e1 sirvi\u00f3 de arregladora del pleito y permiti\u00f3 que mi padrino me llevara a pasear, aunque t\u00eda Maruja aseguraba que en ese lugar no hab\u00eda nada que contemplar fuera del mar.<\/p>\n<p>Veo por la ventanilla c\u00f3mo la \u00faltima advertencia que ella le hizo fue: Y mucho cuidado como se te ocurre entrar con Elmer en alg\u00fan botiqu\u00edn. Mi padrino me tom\u00f3 de la mano, les dijo a mis primas que pronto volver\u00edamos y los dos nos alejamos caminando hacia la v\u00eda principal por donde pasan los carros y autobuses. Entonces, en vez de seguir para el centro del pueblo donde est\u00e1 la bodega m\u00e1s grande, no la pulper\u00eda, me dijo: Te voy a llevar a un lugar donde te vas a divertir, y cuando yo le pregunt\u00e9 cu\u00e1l, \u00e9l respondi\u00f3: Ya lo ver\u00e1s, ya lo ver\u00e1s, es una sorpresa. Dijo eso y no adelant\u00f3 m\u00e1s nada, por lo que desde ese momento qued\u00e9 muy intrigado. M\u00e1s adelante le hizo una se\u00f1a a una camioneta de pasajeros que pasaba y nos montamos, solamente me coment\u00f3: Vamos para Maiquet\u00eda, pero no te preocupes por lo que dijo esa tarada de Maruja, con nadie est\u00e1s m\u00e1s seguro que conmigo, por algo soy tu padrino.<\/p>\n<p>Veo por la ventanilla que ahora recorremos esa misma carretera en el Circunvalaci\u00f3n N\u00b0 13 pero eso fue hace tiempo y yo ando solo. Maiquet\u00eda era un pueblo m\u00e1s grande y movido que Catia La Mar. El chofer nos dej\u00f3 en un lugar donde \u00e9l se lo pidi\u00f3, y me impresion\u00f3 mucho que muy cerca pod\u00edan verse los barcos descansando en el mar. Un d\u00eda viajaremos juntos en un barco grande, me dijo, esos que ves ah\u00ed vienen desde muy lejos a traer mercanc\u00edas. El mar segu\u00eda deslumbr\u00e1ndome, yo me imaginaba que lo hab\u00eda cargado as\u00ed el agua de lluvias y lluvias y m\u00e1s lluvias, sin parar durante mucho tiempo. Aunque ya lo conoc\u00eda y me hab\u00eda ba\u00f1ado con mis primas en la playa, la promesa de viajar en barco del t\u00edo Nicanor nunca la olvido y menos ahora que por primera vez ando por mi cuenta en el Circunvalaci\u00f3n N\u00b0 13.<\/p>\n<p>Veo por la ventanilla cuando me lleva a un mercado donde me compra una bolsa de dulces que hasta el d\u00eda de hoy me aguan la boca: coquitos, aliados, conserva de batata, conserva de coco y, como salado, tostones. O sea, que cuando mi padrino no estaba borracho, como dec\u00eda mi t\u00eda Maruja, era una maravilla. Dimos unas vueltas m\u00e1s mirando los puestos de mercanc\u00edas, los vendedores y la gente comprando, hasta que \u00e9l mirando su reloj dijo, ya v\u00e1monos, pero tampoco aclar\u00f3 a d\u00f3nde y yo segu\u00ed con la intriga que ten\u00eda desde que me prometi\u00f3 una sorpresa. Caminamos varias cuadras y hac\u00eda calor, nos detuvimos para comprar un raspado en un puesto, era hielo con melado rojo muy rico y me aplac\u00f3 la sed, continuamos caminando hasta que paramos frente a una casa grande que ten\u00eda varios carteles de colores en el frente. Es la misma que estoy mirando ahora por la ventanilla.<\/p>\n<p>Mi padrino me tom\u00f3 otra vez de la mano y nos paramos tambi\u00e9n en una fila de gente que me pareci\u00f3 deb\u00edan comprar algo, pero no sab\u00eda qu\u00e9. En la fila hab\u00eda mayores pero tambi\u00e9n ni\u00f1os y ni\u00f1as, algunos como de mi edad y otros m\u00e1s grandes. Cuando lleg\u00f3 nuestro turno, el t\u00edo Nicanor sac\u00f3 unas monedas del bolsillo y se las entreg\u00f3 a una mujer negra que yo no pod\u00eda mirar muy bien, solo sus brazos y unas manos con dedos de u\u00f1as muy rojas. Ella le entreg\u00f3 algo que yo no pude ver. Yo segu\u00eda muy pendiente de todo y todav\u00eda m\u00e1s curioso por saber de qu\u00e9 se trataba la sorpresa prometida. De all\u00ed seguimos tras una se\u00f1ora que llevaba de la mano a una ni\u00f1a vestida de blanco con una cinta azul en la cabeza.<\/p>\n<p>Veo por la ventanilla que por donde pasamos hay dos grandes dibujos en las paredes, uno que me impresiona mucho, es un gorila enorme golpe\u00e1ndose el pecho, el otro es un hombre con sombrero y una m\u00e1scara negra montado en un caballo blanco alzado en dos patas. Volvemos a detenernos al llegar frente a un muchacho flaco de camisa verde parado antes de una cortina roja, el muchacho toma con una mano los cartoncitos que mi padrino le da y ah\u00ed mismo los rompe en su propia cara y le devuelve la mitad. Eso me parece muy grosero. Mi t\u00edo guarda sin protestar los pedazos en su bolsillo y seguimos adelante. Detr\u00e1s de la cortina hay un lugar muy extra\u00f1o. No tiene mucha luz, solo unos pocos bombillos prendidos. Yo nunca hab\u00eda visto tantas sillas juntas, el t\u00edo Nicanor las llama butacas. Hay alguna gente sentada, la se\u00f1ora y la ni\u00f1a del lazo azul lo hicieron delante de nosotros. Me doy cuenta de que hay otros ni\u00f1os y que algunos hacen esc\u00e1ndalo, pero otros permanecen callados al lado de sus pap\u00e1s o sus mam\u00e1s o tal vez sus padrinos, como yo. Otra vez le hago la misma pregunta de lo que me intriga: \u00bfD\u00f3nde estamos, padrino? Entonces \u00e9l al fin me responde: Te traje al cine, Elmer, dentro de poco empezar\u00e1 la pel\u00edcula, nos vamos a divertir. Yo no sab\u00eda del cine sino por algunos comentarios de otros ni\u00f1os en la escuela, sent\u00ed una emoci\u00f3n secreta. Cuando se apagaron las luces se hizo de pronto la noche aunque llegamos a ese lugar en pleno sol, y yo apret\u00e9 fuerte la mano de mi padrino cuando aquella pizarra blanca que est\u00e1 adelante se ilumina con letras y colores y un le\u00f3n abre su gran bocaza, pero no siento miedo sino mucho asombro.<\/p>\n<p>En este momento, mientras me brinca el coraz\u00f3n r\u00e1pidamente, van apareciendo en la pantalla, que as\u00ed dijo el t\u00edo Nicanor que se llama, unas figuras maravillosas, movi\u00e9ndose con una m\u00fasica que nunca antes hab\u00eda escuchado y me hace entusiasmar sentado en la butaca. As\u00ed fue como conoc\u00ed a Bambi, un venadito muy gracioso cuando estaba aprendiendo a pararse y andar porque se le doblaban las paticas y eso era muy c\u00f3mico y a los ni\u00f1os nos causa risa, y yo pienso que se parece mucho a m\u00ed porque es t\u00edmido aunque tambi\u00e9n alegre y es muy amigo del conejo Tambor, como yo de Carlucho y tambi\u00e9n es amigo de un zorrillo dormil\u00f3n y flojo. Bambi no le ten\u00eda ning\u00fan temor al bosque, pero su mam\u00e1 venada le advert\u00eda de los peligros, como tambi\u00e9n lo hace conmigo la abuela Gregoria cuando me escapo para el parque El Calvario, que es mi propio bosque.<\/p>\n<p>Yo escuch\u00e9 los disparos, pero no me di cuenta de que un malvado cazador hab\u00eda matado a la mam\u00e1 de Bambi hasta que me lo aclar\u00f3 mi padrino Nicanor, y eso me apret\u00f3 el coraz\u00f3n. Pero cuando Bambi crece y le salen grandes cachos como a su pap\u00e1 venado que es un rey en el bosque, es muy valiente y se pelea con unos perros feroces para defender a su novia venada. As\u00ed como voy a hacer yo contra bandidos y perros bravos si se atreven a molestar a la m\u00eda, aunque para eso primero tengo que encontrar una novia tan linda como mi maestra Omaira.<\/p>\n<p>Me angusti\u00e9 mucho cuando los cazadores o bandidos, a los que nunca se les vio la cara, incendiaron el bosque, y todos los animalitos hu\u00edan del fuego amarillo y rojo que los acosaba. Bambi se hab\u00eda retrasado por buscar a su novia extraviada pero al encontrarla los dos corren juntos para escapar del fuego terrible que los persigue, y al final encuentran un r\u00edo y as\u00ed es como logran salvarse del incendio y de los cazadores. Mientras escucho una m\u00fasica que casi me hace volar en la butaca como la que estoy sintiendo ahora en el Circunvalaci\u00f3n N\u00b0 13, donde me mont\u00e9 hace un rato por mi propia cuenta y pura curiosidad.<\/p>\n<p>Veo por la ventanilla cuando salgo de la sala de la mano de mi padrino. Casi no puedo hablar de lo maravillado que estoy por lo visto en el cine. Me ha ocurrido algo distinto a todo lo que conoc\u00eda, como fue descubrir otro mundo en esa casa de las butacas. Borracho o lo que sea, siento un cari\u00f1o mucho m\u00e1s grande que yo mismo por mi padrino Nicanor. Las calles de Maiquet\u00eda me parecen ahora m\u00e1s sucias y polvorientas, como faltas de color al compararlas con lo que he visto en el cine. La verdad, solo puede compararse con el mar que tanto me impresiona. Por cierto, ya ha ca\u00eddo la tarde en Catia La Mar, o sea el sol colorado ya se ha escondido dentro del mar cuando el t\u00edo Nicanor y yo regresamos. Creo que comenz\u00f3 otra discusi\u00f3n con la t\u00eda Maruja y \u00e9l se march\u00f3. Entonces, fue cuando mis dos primas Amanda y Ang\u00e9lica, Lul\u00fa, dos chamos vecinos y yo comenzamos a jugar al escondido. \u00bfMe est\u00e1s atendiendo, Micaela? S\u00ed, Elmer, te escucho, soy toda oreja para ti.<\/p>\n<p>Veo por la ventanilla que ahora puedo verme yo mismo jugando al escondido, el de guardia en la guarimba debe contar hasta cuarenta mientras todos los dem\u00e1s se esconden, a m\u00ed me permiten contar dos veces veinte para no enredarme porque son todos los n\u00fameros que conozco. Y cuando a mi primita Amanda le toca contar uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, hasta cuarenta, como yo s\u00e9 que uno de los dos pipotes de agua del patio est\u00e1 vac\u00edo, pongo una lata volteada al lado para encaramarme, me guindo para subir de un impulso y d\u00e1ndole la vuelta al cuerpo me dejo caer en el fondo para esconderme ah\u00ed. Dentro del pipote. As\u00ed que lo calcul\u00e9 todo muy bien, pero como ya llega la oscuridad y todo es silencio menos el chillido de los grillos, me quedo dormido dentro del pipote. Al rato se termina el juego pero yo no aparezco, as\u00ed que todos comienzan a buscarme. Mam\u00e1 y t\u00eda Maruja han ido muy angustiadas hasta la playa rogando que no me haya tragado el mar con el llamado de las olas. Pero yo estoy muy tranquilo so\u00f1ando en el fondo oscuro del pipote. Y el sue\u00f1o es el mismo recuerdo en colores de la pel\u00edcula, pero no est\u00e1 a mi lado mi padrino Nicanor sino mi maestra de primer grado, Omaira, en traje de ba\u00f1o amarillo, esa misma que acabo de ver en el otro lado del Circunvalaci\u00f3n N\u00b0 13. As\u00ed que me distraigo mucho otra vez con la aventura de Bambi y el conejo Tambor y durante el sue\u00f1o invento otras flores y mariposas y p\u00e1jaros muy lindos, aunque algo diferentes a los de la pel\u00edcula. Pero despierto de repente con las voces de mam\u00e1, la t\u00eda Maruja y Ang\u00e9lica llam\u00e1ndome: \u00a1Elmer! \u00a1Elmer! \u00a1Elmer! Y yo respondo como un fantasmita desde mi escondite: \u00a1Aqu\u00ed estoy! \u00a1Aqu\u00ed estoy! \u00a1Aqu\u00ed estoy!<\/p>\n<p>Veo por la ventanilla cuando llega t\u00eda Maruja y me alumbra con la linterna y descubre mis ojos de venadito encandilado. \u00a1Elmer, c\u00f3mo se te ocurre! Casi nos matas del susto. \u00bfT\u00fa est\u00e1s loco, hijo? Me qued\u00e9 dormido jugando al escondido, digo. Pero no cuento nada de mi sue\u00f1o con la pel\u00edcula para que no culpen de lo ocurrido a mi padrino Nicanor. Cuando a los pocos d\u00edas regreso a la escuela para ir al segundo grado ya s\u00e9 que existe otro mundo m\u00e1gico, aunque no s\u00e9 si a otros ni\u00f1os que tambi\u00e9n conocieron el cine durante las vacaciones les ha impresionado tanto como a m\u00ed. Pero varias veces la nueva maestra ha comentado un poco molesta: Este ni\u00f1o Elmer parece que no viviera aqu\u00ed sino en la luna.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Veo por la ventanilla, el cielo est\u00e1 muy azul esta tarde, todas las nubes est\u00e1n escondidas. Me gusta el ruido de la calle, la agitaci\u00f3n de la gente, quiere decir que todo el mundo est\u00e1 vivo. \u00bfPara d\u00f3nde ir\u00e1n? \u00bfA qu\u00e9 juegan ahora? Sigo con la mirada a esa muchacha de cabello largo y negro, su falda es crema con flores estampadas. Me gusta c\u00f3mo anda y mueve sus caderas, se parece a la maestra de quinto grado, Acuarela, que cuando pasa por el patio en el recreo todos voltean a mirarla o se paralizan como robots, hasta al director de mi escuela que tiene una calva brillante como una l\u00e1mpara se le van los ojos tras sus nalgas. Pero ahora el chofer del autob\u00fas pisa la chancleta y la deja atr\u00e1s, miro al pasar su cara p\u00e1lida de media luna. Miro al heladero empujando el carrito de helados y se me agua la boca. Miro a una vieja perseguida por un perro cojo, ella lo rega\u00f1a pero el perro no le hace ning\u00fan caso. Miro un taller mec\u00e1nico y afuera un muchacho con la cara sucia le da golpes a una rueda de hierro con un martillo. Suena la campana de los bomberos. El chofer del autob\u00fas cede el paso ech\u00e1ndose a un lado y el carro bombero pasa como un rayo rojo. Me emociona la urgencia de la campana.<\/p>\n<p>Siempre so\u00f1aba con ser un bombero, pero ahora, por fin lo consigo. Voy guindado de una de las agarraderas del cami\u00f3n y tengo puesto mi casco negro. Quiz\u00e1s en unos momentos ocurra lo que siempre he so\u00f1ado, podr\u00e9 rescatar al perro bombero que se qued\u00f3 atrapado por las llamas despu\u00e9s de que salv\u00f3 a una ni\u00f1a, pero yo lo salvo a \u00e9l, Tost\u00f3n, se llama. La madrina de los bomberos, una chica muy linda, al terminar la operaci\u00f3n de rescate me da un beso, y veo la foto que aparece en el peri\u00f3dico con su titular: <em>Elmer salv\u00f3 al perro bombero<\/em>.<\/p>\n<p>Veo por la ventanilla cuando en la escuela me ponen la medalla del Ni\u00f1o Valiente. El colector del Circunvalaci\u00f3n N\u00b0 13 me gui\u00f1a un ojo y sonr\u00ede. Est\u00e1 muy cerca de m\u00ed, le tengo m\u00e1s confianza que al chofer atolondrado. Sigo mirando tranquilamente. Me parece que el puesto vac\u00edo que tengo a mi lado va a ser ocupado, acaba de entrar al autob\u00fas un hombre en calzoncillos que en una de sus manos, sobre sus hombros y hasta encima de su cabeza carga p\u00e1jaros de diferentes tipos y colores. Me parece que lo he visto antes, claro, por supuesto, es Tarz\u00e1n de los monos. Como imagin\u00e9 se sienta a mi lado, el calzoncillo es m\u00e1s bien un taparrabo verde, creo que \u00e9l tambi\u00e9n me ha reconocido porque voltea a mirarme y me saluda. Eso me da un poco de confianza y le digo \u00a1Hola, Tarz\u00e1n! Y \u00e9l me responde con la misma voz rara con la que les habla a los animales: Ho-la-El-mer-qu\u00e9-tal-estar-t\u00fa. Me emociona mucho que me haya saludado por mi nombre de pila. Nos quedamos callados. Pero al ratico \u00e9l comienza a conversar con los p\u00e1jaros que lleva encima. No solo con el loro, que no ser\u00eda gracia, sino con una guacamaya y una paraulata, en su idioma de p\u00e1jaros. Despu\u00e9s el loro ha empezado a chillar: Chofer, chofer, chofer, para d\u00f3nde carajo va este autob\u00fas, para d\u00f3nde carajo va este autob\u00fas, para d\u00f3nde carajo va este autob\u00fas, para d\u00f3nde carajo\u2026 El chofer alocado de la gorra roja se r\u00ede duro jo jo jo je je je. Tarz\u00e1n manda a callar al loro y le dice que no-ser-tan-gro-sero-paja-rraco. La pregunta del loro me intriga, pero me siento muy seguro al lado de Tarz\u00e1n, no lo ve\u00eda desde otra pel\u00edcula, pero esa vez me llev\u00f3 pap\u00e1, no hace tanto. Por eso estoy enterado de que \u00e9l fue criado por los monos que lo cuidaron y alimentaron, porque tambi\u00e9n fue una mona la que le dio teta, desde peque\u00f1o pod\u00eda hablar sus cosas con los animales; algunos eran sus amigos como los elefantes y los gorilas, pero a otros les ca\u00eda muy mal y a veces ten\u00eda que enfrentarse con ellos en furiosos combates donde su vida estaba en tremendo peligro, como la pelea con un cocodrilo feroz dentro del r\u00edo. Yo me angusti\u00e9 mucho por el tiempo que llevaba Tarz\u00e1n bajo el agua sin poder respirar abrazado a la bestia y se le pod\u00edan reventar los pulmones, pero al final despu\u00e9s de liquidarlo con su cuchillo de hueso volvi\u00f3 a subir nadando y sac\u00f3 la cabeza del agua. En ese momento todos aplaudimos y golpeamos las butacas.<\/p>\n<p>Veo por la ventanilla cuando viaja por los aires de \u00e1rbol en \u00e1rbol guindado de los bejucos y para entrar en acci\u00f3n lanza su grito de combate aaaaa aaaaaaaaaaaaa aaaaaaaaaaaaa, y se da con las manos golpes en el pecho como un gorila. A veces lleva encaramada en su hombro a la mona Chita, con la que le encanta conversar de sus asuntos, aunque \u00e9l tenga una linda chica llamada Jane, que siendo muy educada como mi maestra Omaira la del primer grado, se enamor\u00f3 tanto de Tarz\u00e1n que se qued\u00f3 viviendo en la selva profunda, donde no llega carro, ni moto, ni bicicleta.<\/p>\n<p>Veo por la ventanilla una de las pruebas m\u00e1s emocionantes, cuando Tarz\u00e1n se lanza al r\u00edo en un clavado desde una roca alt\u00edsima y se zambulle en el agua. Yo una vez lo intent\u00e9 en el pozo del parque Los Chorros y de vainita no me ahogu\u00e9. Pero ahora que viajo por mi cuenta en el Circunvalaci\u00f3n N\u00b0 13 no tengo ning\u00fan miedo de volverlo a intentar, seguramente el se\u00f1or Tarz\u00e1n me socorrer\u00e1 en cualquier emergencia como hice yo con el perro bombero. Por cierto que en este momento Tarz\u00e1n acaba de pararse con su mont\u00f3n de p\u00e1jaros encima. Y el loro sigue preguntando que para d\u00f3nde co\u00f1o va este autob\u00fas, para d\u00f3nde co\u00f1o, para d\u00f3nde co\u00f1o\u2026 Pero Tarz\u00e1n no busca bajarse del autob\u00fas, me pone la mano en el hombro como despidi\u00e9ndose de m\u00ed y despu\u00e9s se fue hacia atr\u00e1s, donde me parece que ocurren cosas algo misteriosas, porque cuando volteo y miro hacia el final del autob\u00fas, en lo que llaman la cocina, veo una cortina de humo blanco como si fumaran algod\u00f3n de az\u00facar.<\/p>\n<p>Veo por la ventanilla a un hombre un poco extra\u00f1o, se cubre con un sombrero negro con pluma amarilla y lleva por las riendas a un caballo viejo que anda sin ning\u00fan apuro, fatigado. R\u00e1pidamente el autob\u00fas lo deja atr\u00e1s, y recuerdo cuando todav\u00eda era un peque\u00f1o cag\u00f3n, no como ahora que viajo solo en el Circunvalaci\u00f3n N\u00b0 13, y comienzan a sonar los tiros pan pan pan y mam\u00e1 se puso muy nerviosa porque el tiroteo no paraba afuera y una vecina vino a avisar que hab\u00eda escuchado en la radio que todo el mundo deb\u00eda abandonar r\u00e1pido su casa en nuestro barrio porque unos aviones seguramente van a bombardear el cuartel que queda muy cerca de donde vivimos. Y alguna gente grita que el Gobierno est\u00e1 ca\u00eddo ya, y lo mejor es alejarse de ah\u00ed cagando.<\/p>\n<p>Veo por la ventanilla cuando mam\u00e1 me agarra por la mano y me lleva corriendo calle abajo junto con otras gentes que tambi\u00e9n corren por esa alarma del bombardeo que ya ha cundido, y veo tambi\u00e9n cuando pasan los hombres a caballo tir\u00e1ndole tiros no s\u00e9 a qui\u00e9n. Las palomas que est\u00e1n siempre sobre el muro de la casa de los seminaristas, o sea, los que estudian para curas, se espantan y vuelan asustadas. Hemos pasado todo el d\u00eda sin comer. Solo cuando comienza a oscurecer y como no cayeron las fulanas bombas regresamos a nuestra casa que todav\u00eda est\u00e1 en el mismo lugar. Pero como mam\u00e1 sigue con mucho miedo por lo que pudiera ocurrirnos me mete debajo de la cama y va a la cocina a buscar algo de comida porque est\u00e1bamos hambrientos, me trae un pan con mantequilla y una taza de avena que me sabe muy rica, y despu\u00e9s enciende una vela porque han cortado la electricidad, y tambi\u00e9n para pedirles protecci\u00f3n a las \u00e1nimas benditas del purgatorio, que son sus preferidas cuando reza, y despu\u00e9s, cuando vuelve la luz, pone la radio bajita y as\u00ed nos enteramos de que todo el gran susto que pasamos es por causa de una fulana revoluci\u00f3n. Yo soy un ni\u00f1o, pero me doy cuenta de que hay mucha gente contenta y otra gente muy molesta por lo que ha sucedido. Cuando llegan pap\u00e1 y la abuela Gregoria con mis hermanos y cuentan que nos estuvieron buscando un buen rato durante el alboroto y escucho cuando pap\u00e1 dice que tumbaron al presidente. Yo pens\u00e9 que lo hab\u00edan tirado al piso. Pero parece que no es eso, a pap\u00e1 no le gusta decir palabras feas, pero esta vez ha dicho una: Yo creo que el presidente se ag\u00fcebone\u00f3 y los conspiradores se aprovecharon y dieron el golpe.<\/p>\n<p>Veo por la ventanilla, quiero verlo todo, comerme al mundo como si fuera un gran mango maduro, dulce y amarillo. Afuera hace mucho sol, y el cielo sigue muy azul y limpio de nubes, por la acera camina un ni\u00f1o que juega a la perinola, hace repeticiones, camina pero no deja de ensartar. Se nota que es un fino, porque ensarta tipo martillo y doble vuelta y martillo. Est\u00e1 vestido con una franela crema y un pantal\u00f3n marr\u00f3n como si fuera una barquilla de mantecado. Camina y casi choca con una se\u00f1ora gorda que lleva una bolsa, el autob\u00fas lo deja atr\u00e1s pero yo me pregunto para d\u00f3nde ir\u00e1. Como si con su juego de perinola se llevara mi ni\u00f1ez, hoy, precisamente, cuando ando por mi cuenta. Espero llegar a tiempo para la cena. Me parece que he pasado antes por estas calles, pero nunca tan solo y tan libre. Bueno, solo no, porque hace un momento estuvo sentado a mi lado el se\u00f1or Tarz\u00e1n. Y frente a m\u00ed tengo al colector, S\u00f3crates P\u00e9rez, que ahora s\u00e9 que ese es su nombre porque as\u00ed lo llam\u00f3 un pasajero que subi\u00f3 antes y le dijo: No te ve\u00eda desde el accidente. S\u00ed, Ruperto, coment\u00f3 \u00e9l, entonces era copiloto de un jet y aqu\u00ed me tienes de colector del Circunvalaci\u00f3n N\u00b0 13, pasa adelante y si\u00e9ntate que vamos rumbo hacia el final del fin.<\/p>\n<p>La verdad es que me extra\u00f1\u00f3 mucho esa conversaci\u00f3n, sobre todo porque el chofer alocado de los bigotes de bicicleta y la gorra roja volte\u00f3 otra vez a mirarme, me gui\u00f1\u00f3 el ojo y pis\u00f3 la chancleta a fondo. Carajo, en cualquier momento nos matamos. Esa que acabamos de pasar es mi escuela m\u00e1s linda, la que tiene un patio grande donde jugamos pelota en el recreo. Ah\u00ed conoc\u00ed a mi maestra Omaira, la misma que despu\u00e9s de mucho tiempo sin verla vengo a descubrir hoy en la fila de puestos del otro lado del autob\u00fas. Le queda muy bien el bluy\u00edn, quiero hablar con ella antes de que tenga que bajarme en mi parada de turno, porque creo que eso de continuar hasta el fin del final sin parar es una broma. Recuerdo una adivinanza que jug\u00e1bamos con Carlucho: P\u00e1\u2019 d\u00f3nde va el barco, p\u00e1 San Mateo, qui\u00e9n lo maneja, Cachucha \u2019e peo.<\/p>\n<p>El Circunvalaci\u00f3n N\u00b0 13 se cuela por unas calles angostas y grises. Aunque de vez en cuando aparece una casa con su fachada de color azul o naranja o amarilla. A veces el chofer para un momento para dejar subir a otro pasajero. Algunos entran como asombrados. Hay uno que se quiere devolver, pero el colector le dice que ya no es posible. El muchacho aclara que se mont\u00f3 por equivocaci\u00f3n, que en realidad estaba esperando otro autob\u00fas. Pero S\u00f3crates P\u00e9rez le responde con voz muy firme: Pasa y si\u00e9ntate, que aqu\u00ed el que entra ya no se baja nunca m\u00e1s hasta llegar al fin del final. Escuchar eso me sigue intrigando. \u00bfSer\u00e1 posible que no sea en broma?<\/p>\n<p>El joven protesta, dice que tiene una cita con su novia y \u00e9l es una persona de palabra, que lo \u00faltimo que \u00e9l har\u00eda ser\u00eda dejarla esperando en la puerta de un cine por una simple equivocaci\u00f3n. Me parece que quiere armar un esc\u00e1ndalo, agita los brazos, da saltos de la rabieta que casi lo hacen chocar contra el techo del autob\u00fas, pero despu\u00e9s se pone las manos sobre la cara y cuando las aparta me doy cuenta de que est\u00e1 llorando como si fuera un ni\u00f1o igual que yo. Ahora el colector le pasa la mano por la espalda para tranquilizarlo, para consolarlo, le dice que su novia comprender\u00e1 su ausencia cuando pase el tiempo y entienda que \u00e9l no llegar\u00e1, que la vida es as\u00ed pero que debe serenarse como los otros pasajeros y disfrutar todo lo posible del viaje del final del fin.<\/p>\n<p>El muchacho se seca las l\u00e1grimas con el mismo rev\u00e9s de la mano y se sienta a mi lado, entiendo que est\u00e1 enamorado, voltea a mirarme y dice: T\u00fa s\u00ed comprendes que me equivoqu\u00e9 de autob\u00fas, \u00bfverdad? No s\u00e9 qu\u00e9 responderle, es la primera vez que ando por mi cuenta, y me gusta ver el mundo por la ventanilla. S\u00e9 que voy dejando muchas cosas atr\u00e1s. \u00c9l me aprieta la mano para que yo le d\u00e9 confianza. Piensa en la novia que debe estar ahora esper\u00e1ndolo en la entrada del cine y se lamenta en silencio por su impuntualidad. \u00bfEl fin? \u00bfCu\u00e1l ser\u00e1 el fin? Yo tambi\u00e9n estoy preocupado, porque si no llego a mi casa para la hora de la cena, seguro me meter\u00e9 en problemas. Claro, que por un buen rato de estar por mi cuenta vale la pena soportar un rega\u00f1o. Algo inventar\u00e9 si llego un poco tarde. Adem\u00e1s, despu\u00e9s debo pensar en escabullirme para ir esta noche a la casa de nuestro vecino don Pedro Garc\u00eda, el \u00fanico lugar en el barrio donde hay televisi\u00f3n, est\u00e1 anunciado un gran programa de lucha libre que terminar\u00e1 con un combate de relevo sensacional.<\/p>\n<p>Veo por la ventanilla que ya est\u00e1 comenzando. Se enfrentan dos rudos mu\u00e9rganos, Dark B\u00fafalo y El Carnicero, contra dos t\u00e9cnicos finos, El Conde Maximiliano y El Apolo. Yo por nada quiero perd\u00e9rmelo, pero seguro que si apuesto a los t\u00e9cnicos pierdo, porque los rudos son unos tramposos de mierda que no respetan reglas y eso les da ventaja. Son capaces de cualquier cochinada, hasta de echarles polvo en los ojos o romperles la cabeza estrell\u00e1ndolos contra el poste de la esquina del ring o darles furiosas patadas en las bolas, claro que as\u00ed cualquiera gana. Yo sigo apostando a que ganen los t\u00e9cnicos, pero ya me estoy cansando de perder y espero que hayan practicado unas cuantas llaves tremendas y algunas vivezas para desquitarse. En el juego de beisbol s\u00ed soy fan\u00e1tico de un buen equipo: el Cervecer\u00eda Caracas, de puros peloteros criollos. Carlucho es fan\u00e1tico del Magallanes. Una vez me dijo que el le\u00f3n que tiene el escudo de mi equipo es un le\u00f3n peorro, un le\u00f3n cag\u00f3n, no se lo pude aguantar y nos dimos unas trompadas. Creo que hasta nos escupimos, pero despu\u00e9s de un rato volvimos a dirigirnos la palabra. Eso s\u00ed, cuando el Cervecer\u00eda Caracas pierde con el Magallanes yo me escondo y no quiero encontrarme con Carlucho durante varios d\u00edas. Lo mismo hace \u00e9l si pierde su equipo.<\/p>\n<p>Veo por la ventanilla que estoy pegando gritos frente a su casa, pero \u00e9l no sale a dar la cara ni de vaina, sobre todo porque su equipo perdi\u00f3 con nueve ceros. Para m\u00ed el mejor de todos los peloteros es el Chico Carrasquel, y pap\u00e1 varias veces me ha llevado al estadio para verlo jugar. Me gusta mucho su elegancia, todo lo que fildea lo hace con estilo. Es mi h\u00e9roe.<\/p>\n<p>Ya el Circunvalaci\u00f3n N\u00b0 13 se aleja echando humo por el tubo de escape que suelta una nube gris perfecta, hay una canci\u00f3n pegada en la radio que recuerda a esa nube: <em>Si me alejo de ti es porque he comprendido que soy la nube gris que nubla tu camino<\/em>. Carlucho me cont\u00f3 muy triste que es la misma que cant\u00f3 su pap\u00e1 el d\u00eda que se fue de la casa. De pronto, me entra un sobresalto y le digo al chofer de la gorra roja: Por favor, se\u00f1or, mejor me deja en la pr\u00f3xima parada, porque me parece que mi infancia se est\u00e1 quedando atr\u00e1s. Y \u00e9l me mira, y vuelve a lanzar su risotada y despu\u00e9s dice: \u00bfTu infancia? Ahora es cuando tenemos que rodar para llegar al fin del final. El Circunvalaci\u00f3n N\u00b0 13 se enfila por los lados de El Silencio. Estas calles las conozco bien, algunos lugares tienen nombres conocidos para m\u00ed como el callej\u00f3n Quevedo \u2014al grosero de Carlucho le gusta recitar: Ni son naranjas ni son limones, son de Quevedo los dos cojones\u2014, donde mi t\u00eda Maruja dijo una vez que hay una casa de vecindad llena de toda clase de gente rara, pero rara rara, asegura con voz misteriosa. Si seguimos bajando nos encontramos con el barrio Ca\u00f1o Amarillo, plagado, seg\u00fan ella, de putas y patos como arroz. Hay una mujer que al pasar se guinda de la puerta del autob\u00fas, pero el chofer no frena para que entre. Escucho cuando grita que est\u00e1 enferma, que ya quiere irse. El que le responde es S\u00f3crates P\u00e9rez, le dice sin molestarse: En esta vuelta no te vas, aguanta todav\u00eda un rato m\u00e1s, vete al hospital, p\u00eddeles que te curen esa s\u00edfilis y busca alg\u00fan buen recuerdo en que pensar para hacer menos angustiosa tu espera. Piensa cuando solamente ten\u00edas tres novios, el obrero, el mec\u00e1nico y el electricista, y a los tres los quer\u00edas. Es posible que cuando el Circunvalaci\u00f3n N\u00b0 13 vuelva por estos lados est\u00e9s ya lista. Ella me mira con ojos saltones y se sienta ah\u00ed mismo, en la acera de la calle. Mi compa\u00f1ero de puesto, el joven que deb\u00eda encontrarse con su novia, desear\u00eda cambiarse por ella para llegar a su cita a tiempo, pero ya parece resignado. Por mi parte, sigo un poco entre nervioso y embelesado cada vez que volteo hacia el otro lado y veo algo pensativa a mi linda maestra de primer grado, la se\u00f1orita Omaira. \u00bfEn qui\u00e9n pensar\u00e1? \u00bfCu\u00e1ndo se montar\u00eda en el Circunvalaci\u00f3n N\u00b0 13? Creo que cuando sub\u00ed ya ella estaba.<\/p>\n<p>Veo por la ventanilla a varios marineros con sus gorras y sus uniformes blancos caminando por la acera, el m\u00e1s alto lleva las manos entre los bolsillos del pantal\u00f3n; cerca de casa hay un tipo que tiene la misma costumbre y una vez le o\u00ed decir a la prima de Carlucho que ese tipo se la pasaba jugando billar de bolsillo y todas las muchachas se rieron, pero a m\u00ed no me quiso explicar por qu\u00e9. De repente estamos frente a las escalinatas que llevan al parque El Calvario y el t\u00fanel que conduce a la estaci\u00f3n, en una vuelta r\u00e1pida lo encontraremos. Eso me causa mucha emoci\u00f3n. Se nota que S\u00f3crates P\u00e9rez est\u00e1 enterado de que es mi parque preferido, porque me mira y sonr\u00ede, ten\u00eda alg\u00fan tiempo sin visitarlo, desde que se puso peligroso, desde que empezaron a asaltar a la gente por cualquier cosa.<\/p>\n<p>Veo por la ventanilla que dentro del parque soy el gran explorador del bosque, creo que por eso me reconoci\u00f3 enseguida Tarz\u00e1n de los monos. Hay grandes \u00e1rboles, y seg\u00fan el maestro Agapito algunos de esos \u00e1rboles tienen m\u00e1s de cien a\u00f1os. No tengo miedo, aunque la abuela Gregoria me advierte que tenga mucho cuidado porque puedo encontrarme con alg\u00fan hombre malvado. Soy un ni\u00f1o temerario. Yo conf\u00edo en mis piernas para correr y en mi buena suerte. Soy un ni\u00f1o al que le gusta pensar y no teme andar solo. Soy un ni\u00f1o extra\u00f1o, si no voy a la escuela puedo pasar todo un d\u00eda en el parque y me gusta ir por los lugares apartados como una selva, donde no andan los visitantes domingueros que solo van a pasear por sus veredas y no se alejan demasiado de la carretera que lo cruza. Claro que tambi\u00e9n me gusta recorrerlo en aventura con mis amigos del barrio y algunos de la escuela. Sobre todo con Carlucho, Pedr\u00edn, Juan Mari, Paraulata y Teo.<\/p>\n<p>Veo por la ventanilla y todo es m\u00e1s impresionante. Acabo de verme montado sobre un gran lagarto acompa\u00f1ado de Maribel, aquella ni\u00f1a tan linda del segundo grado; abajo est\u00e1 jugando una pareja de tigres de Bengala que viven en el parque. Cuando se lo cuente a Carlucho va a decir que soy un hablador de paja. Un gran mentiroso. Es algo distinto a cuando descubr\u00eda los hongos y las iguanas y ten\u00eda que cuidarme de las culebras, ahora en este recorrido todo es m\u00e1s espectacular, como la primera vez que el padrino Nicanor me llev\u00f3 al cine.<\/p>\n<p>Veo por la ventanilla algo que me deja boquiabierto, aunque el parque se llama El Calvario nunca pens\u00e9 que me encontrar\u00eda aqu\u00ed al se\u00f1or Jes\u00fas cargando la cruz. Ese que se llama Dios y la abuela Gregoria me dice que le pida siempre que me cuide. Lo veo muy jodido al pobre Jes\u00fas, casi no puede arrastrar ese peso, va solo, muy solo, descalzo, sudando mucho, mucho, gotas de sangre, quiz\u00e1s pensando en lo que le espera al final del camino. \u00bfTendr\u00e1 miedo Dios? Pienso que el colector, S\u00f3crates P\u00e9rez, le dir\u00e1 al chofer que pare un momento para darle una mano, pero el Circunvalaci\u00f3n N\u00b0 13 sigue de largo y deja al hijo de Dios, que tambi\u00e9n es Dios, como dice el cura, cargando la cruz. Si cuento esto al llegar a casa me llamar\u00e1n el gran embustero, y nadie me va a creer que he visto a Dios arrastrando su cruz por el parque El Calvario y no nos paramos a ayudarlo. Como dir\u00eda mi padrino Nicanor, no le paramos bola a Dios, somos unos malagradecidos.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/eduardo-liendo\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Eduardo Liendo Hoy me toc\u00f3 decidirme al fin, llevaba d\u00edas pensando en el momento en que abordar\u00eda sin la compa\u00f1\u00eda de mam\u00e1 el autob\u00fas Circunvalaci\u00f3n N\u00b0 13. So\u00f1aba con este viaje desde hace alg\u00fan tiempo. 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