{"id":8427,"date":"2023-07-11T00:30:10","date_gmt":"2023-07-11T00:30:10","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=8427"},"modified":"2023-11-24T18:12:49","modified_gmt":"2023-11-24T18:12:49","slug":"un-viaje-en-el-tiempo-de-lam-y-carpentier-a-gallegos-y-reveron","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/un-viaje-en-el-tiempo-de-lam-y-carpentier-a-gallegos-y-reveron\/","title":{"rendered":"Un viaje en el tiempo: De Lam y Carpentier a Gallegos y Rever\u00f3n"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Edinson Mart\u00ednez<\/h4>\n<p>En el particular oto\u00f1o de 2007, en Argentina la estaci\u00f3n de <em>les feuilles mortes <\/em>se present\u00f3 con un frio que helaba los huesos, un cambio de estaci\u00f3n que los astr\u00f3nomos y especialistas en estos asuntos no dejaban de se\u00f1alar al confirmar los descensos m\u00e1s bajos en los \u00faltimos 45 a\u00f1os. La verdad no sabr\u00eda establecer si el frio oto\u00f1al se deb\u00eda a una singular ocurrencia meteorol\u00f3gica, o es que sencillamente nuestros cuerpos acostumbrados al calorcito tropical, no eran capaces de soportar unas rayitas menos en los term\u00f3metros. El caso es que aquella ma\u00f1ana de finales de mayo, aun con plena presencia de un sol brillante sembrado en las alturas di\u00e1fanas del cielo, el frio nos hac\u00eda temblar como si tuvi\u00e9ramos calambres, y nuestras ropas parec\u00edan cobrar vida propia ante nuestras sacudidas involuntarias, mientras para el com\u00fan de las personas, el asunto parec\u00eda no revestir mayor trascendencia.<\/p>\n<p>En el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA), cerca del mediod\u00eda de aquel s\u00e1bado, la afluencia de visitantes en realidad no era muy abundante; de un lado una pareja de mediana edad, tal altos como una mata de coco, miraban abstra\u00eddos algunas pinturas, mientras cinco personas, o tal vez seis m\u00e1s, dispersas en el \u00e1rea, &nbsp;caminaban con sus rostros ligeramente doblados apuntando en sus recorridos las obras que les aparec\u00edan, como si aquellas fuesen las p\u00e1ginas de un libro pasando sin apuro, as\u00ed que, mi hermano y yo, nos dejamos llevar por esa atmosfera silenciosa en la que nuestros pasos pod\u00edan escucharse andar con el ritmo particular que cada cual tiene al caminar.<\/p>\n<p>En un espacio intermedio, una pared blanca, se rinde a una obra de Wifredo Lam, la miro y de pronto me acord\u00e9 de Juan Pablo Castel, sin que, precisamente, el g\u00e9nero del artista cubano, guarde relaci\u00f3n precisa con el cuadro que Ernesto Sabato describe en su c\u00e9lebre novela; pero, as\u00ed suele ser la imaginaci\u00f3n, r\u00e1fagas imprevisibles que a veces podemos tener de un pensamiento viajando errante en nuestro cerebro. Observo la pieza y me guardo aquella curiosa ocurrencia, regresando de seguidas al recorrido sin perturbar a nadie. No recuerdo ahora a cu\u00e1nta distancia de <em>La ma\u00f1ana verde<\/em> de Lam, un cuadro rectangular de proporciones regulares, r\u00e1pido me llama la atenci\u00f3n, destaca por su monocrom\u00eda en sepia, con una vibraci\u00f3n luminosa que, en cierto momento, pareciera borrar las formas, y entonces, se puede evocar a los impresionistas. El motivo de la obra es una mujer desnuda recostada en una cama leyendo un manuscrito o algo parecido a un libro. A un lado, figuraban la ficha t\u00e9cnica, claramente indicando su t\u00edtulo y autor. Nos emocionamos, entonces, al ver el nombre de Armando Rever\u00f3n ah\u00ed. <em>Mujer desnuda leyendo<\/em>, es el t\u00edtulo de aquella pieza perteneciente a la colecci\u00f3n privada de Eduardo Constantini, empresario argentino fundador del MALBA.<\/p>\n<p>Encontrar una obra de Cruz Diez o Jes\u00fas Soto en las grandes salas del arte en Europa, Estados Unidos o Latinoam\u00e9rica, pues no resulta ninguna novedad, son ellos nuestra usual carta de presentaci\u00f3n en las m\u00e1s prestigiosas galer\u00edas del mundo, su bien ganado prestigio en el movimiento art\u00edstico iniciado por Alexander Calder, el arte cin\u00e9tico, los tiene como una importante referencia en todo el planeta. De modo que toparse entre las figuras m\u00e1s destacadas de la pintura \u2013al menos de nuestro continente\u2013 con las obras de Armando Rever\u00f3n, es motivo de gran alegr\u00eda, de especial contento, porque si viaj\u00e1ramos en el tiempo y el espacio a los d\u00edas febriles de creaci\u00f3n del autor en su taller-residencia de Macuto; un lugar apartado y precario encajado a orillas del mar Caribe en la zona centro-norte costera de Venezuela, en el que muy probablemente estuviera rodeado por las borrascosas circunstancias del pa\u00eds de mitad de siglo veinte. Nunca imaginar\u00edamos que, de aquella menesterosa existencia, saldr\u00edan las obras que hoy se exhiben en tan prestigiosas galer\u00edas.<\/p>\n<p>El artista pl\u00e1stico es un ser obsesionado por la luz, por las sombras, por las transmutaciones del color y las realidades que de ella emanan, es su exquisita aprehensi\u00f3n sensitiva la que permite mostrarnos su obra. Y no todos los humanos tenemos esa sensibilidad, pero, adem\u00e1s, bien bueno que as\u00ed sea, porque entonces, nadie se maravillar\u00eda de la alquimia alucinante de la creaci\u00f3n art\u00edstica.<\/p>\n<p>La vida de muchos autores est\u00e1 llena de alucinantes b\u00fasquedas de la atm\u00f3sfera propicia para el despliegue espont\u00e1neo de su numen creador, por ello, escogen a veces lugares excepcionales, para\u00edsos extraviados, invisibles e intrascendentes al ojo ordinario.<\/p>\n<p>Mario Vargas Llosa en <em>El para\u00edso en la otra esquina <\/em>nos muestra, por ejemplo, el subversivo andar del exc\u00e9ntrico pintor franc\u00e9s Paul Gauguin en su delirante rastreo del cosmos apropiado para desarrollar su obra, llegando finalmente, apartado del tiempo del resto de los mortales, y de los lugares asociados a la civilizaci\u00f3n con su modernidad deslumbrante, a establecerse en los confines del mundo, por all\u00e1 por entonces rec\u00f3nditos edenes conocidos como la Polinesia Francesa.<\/p>\n<p>Escribo esta reflexi\u00f3n muchos a\u00f1os despu\u00e9s, cuando bien habr\u00eda podido manifestarla en su momento a trav\u00e9s de alg\u00fan art\u00edculo como este, pero no lo hice, y no s\u00e9 por qu\u00e9 no lo hice, pese a que pasara por mi mente aquel episodio en varias oportunidades. Esta vez he decido hacerlo impulsado por razones complementarias, y ha sido Alejo Carpentier, quien ha motivado este viaje en el tiempo que ahora emprendo.<\/p>\n<p>El escritor de origen suizo pero cuya vida transcurre desde muy corta edad en La Habana, tuvo una relaci\u00f3n muy particular con el artista pl\u00e1stico Wifredo Lam, ambos vivieron en Paris hasta antes de la primera guerra mundial, y como todos los intelectuales y artistas latinoamericanos de buena parte del siglo veinte, no se consideraban plenamente tales si antes no hab\u00edan tenido una experiencia o contacto con lo que mejor expresaba en el mundo la crema y nata de las ideas, de la intelectualidad: Paris.<\/p>\n<p>El propio Vargas Llosa, precisamente por estos d\u00edas, ha realizado esta misma afirmaci\u00f3n a prop\u00f3sito de su ingreso a la Academia Francesa. Francia era el cenit de la cultura occidental durante la primera mitad del siglo pasado, por tanto, todo aspirante a escritor, a pintor, fil\u00f3sofo o ensayista, nunca ser\u00eda reconocido o respetado en el medio si previamente no hac\u00eda una pasant\u00eda por este pa\u00eds y, si adem\u00e1s, no dominaba el franc\u00e9s.<\/p>\n<p>Carpentier llega a la capital francesa en 1928 y sale de ella en 1939 v\u00eda Nueva York para posteriormente viajar a Cuba. Lam viaja a Europa en 1923, inicialmente a Espa\u00f1a, hasta los a\u00f1os de la Guerra Civil, y luego termina en Paris. Pr\u00e1cticamente tuvieron vidas cruzadas, mientras uno se iba, el otro llegaba, pero ambos convergen en La Habana en 1942 donde se produce un intercambio de sensibilidades muy interesante.<\/p>\n<p>Carpentier quiz\u00e1s sea el primero que adelanta la idea del realismo m\u00e1gico en literatura, y Lam, con su perspectiva vanguardista en la pintura, tras la b\u00fasqueda de la especificidad, de la singularidad del mundo hispanoamericano con sus ra\u00edces en el ex\u00f3tico mestizaje que la caracteriza, muy especialmente, el universo representado por la cultura afrocubano, determina en ellos una simetr\u00eda de afinidades intelectuales que comparten con una profunda amistad. As\u00ed, <em>La ma\u00f1ana verde<\/em> (1943) pertenece a esta experimentaci\u00f3n surrealista con lo real maravilloso en la obra de Lam. Y <em>El reino de este mundo<\/em>, novela de Alejo Carpentier, es la primera incursi\u00f3n de un autor con un tipo de narrativa en la cual se explora las ra\u00edces culturas de los pueblos originarios latinoamericanos y africanos bajo una impronta surrealista; antesala o preludio de la ficci\u00f3n literaria que se consagra en el realismo m\u00e1gico. <em>El reino de este mundo<\/em> comenz\u00f3 a escribirse en este mismo lapso de compenetraci\u00f3n y b\u00fasqueda expresiva que hermanaba a Lam y Carpentier, y fue publicado en 1949, cuando ya el escritor viv\u00eda en Venezuela. Sobre este aspecto es pertinente resaltar que, en 1948, un art\u00edculo suyo titulado <em>Lo real maravilloso de Am\u00e9rica<\/em> se convirti\u00f3 posteriormente en pr\u00f3logo de la mencionada novela. El magma literario de aquella narrativa lo encuentra en su viaje a la Gran Sabana en una misi\u00f3n de reconocimiento a la selva y al Orinoco.<\/p>\n<p>El escritor se instala en Venezuela en agosto de 1945, en Caracas, contratado especialmente por Carlos Eduardo Fr\u00edas para dirigir el departamento de radio de ARS Publicidad. En este campo, el autor era un verdadero conocedor, en Par\u00eds, logr\u00f3 acumular una importante experiencia realizando guiones radiales y <em>spot<\/em> publicitarios en vivo en las programaciones del medio que resultaba toda una novedad. Dir\u00edamos que pr\u00e1cticamente fue pionero junto a otros de lo que hoy conocemos como menciones publicitarias dentro de las emisiones en vivo de la radio.<\/p>\n<p>Ahora bien, su llegada a Venezuela, inicialmente prevista por un a\u00f1o para probar suerte, se extiende por catorce a\u00f1os. Aqu\u00ed escribe su novela <em>Los pasos perdidos<\/em> teniendo como inspiraci\u00f3n el viaje a la selva citado antes, y desarrolla, por otra parte, una intensa actividad cultural, hasta finalmente regresar a Cuba.<\/p>\n<p>De este periodo de su vida, el tambi\u00e9n music\u00f3logo, nos deja un <em>Diario<\/em>, suerte de confesiones personales, publicado de manera p\u00f3stuma con una nota de su viuda Lilia Esteban de Carpentier (1913-2008), fechada en abril de 1988. Ah\u00ed el autor, sin m\u00e1s presencia que la suya, expresa sus angustias como escritor, sus anotaciones, a veces como a<em>ide-m\u00e9moire <\/em>de aquello que escribe \u2013abundan en sus p\u00e1ginas, por ejemplo, tachaduras y correcciones sobre <em>Los pasos perdidos<\/em>\u2013, expone sus opiniones sobre los escritores que lee, muchos de ellos contempor\u00e1neos con \u00e9l, adem\u00e1s de relatar episodios y an\u00e9cdotas muy precisas, plenas de comentarios \u00e1cidos sobre personajes del mundo intelectual de su tiempo.<\/p>\n<p>El <em>Diario<\/em> no es un recuento de su d\u00eda a d\u00eda, y se limita al lapso que va de 1951 a 1957. Con posterioridad a su fallecimiento (1980), su viuda analiz\u00f3 el contenido, pero lo consider\u00f3 inapropiado para publicarlo en aquel momento en virtud de los juicios que emit\u00eda sobre personajes a\u00fan vivos. He tenido ocasi\u00f3n de leerlo en una edici\u00f3n de 2013 de Editorial Letras Cubanas con un minucioso pr\u00f3logo de Armando Raggi titulado <em>Los avatares de un escritor<\/em>. N\u00f3tese que la carta de Lilia Esteban es de abril de 1988, y la publicaci\u00f3n del <em>Diario<\/em> tiene fecha de 2013, estimo que se debe a una disposici\u00f3n expresa de la viuda de realizar su edici\u00f3n posterior a su muerte (2008).<\/p>\n<p>Confieso que no s\u00e9 c\u00f3mo ni cu\u00e1ndo lleg\u00f3 a mi biblioteca, el caso es que lo le\u00ed de un tir\u00f3n, sorprendi\u00e9ndome mucho de lo que en \u00e9l encontr\u00e9. De todo ello, intuyo una personalidad compleja, apasionada, pose\u00edda por la literatura, meticulosa al extremo, y la de un intelectual refinado y porfiadamente exigente. Todo ello, sin duda, nos da cuenta de la prosa barroca y estilizada con la que escrib\u00eda, obligando siempre al lector a leerlo con calma, con reposo, dispuesto a desentra\u00f1ar su tejido abigarrado, y acudiendo en ocasiones, a un diccionario franc\u00e9s-espa\u00f1ol como soporte.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u201c14 de octubre. Ayer y hoy, trabajo sobre la versi\u00f3n definitiva (\u00bfdefinitiva?) de <em>Los pasos perdidos. <\/em>Cuando la idea de esa novela se me ocurri\u00f3, de modo fulgurante, un mediod\u00eda en que tomaba un auto de alquiler para regresar a mi casa, me imaginaba que ser\u00eda un relato de siete cap\u00edtulos, que escribir\u00eda en unos veinte d\u00edas. Empez\u00e1ndolo el 7 de Dic. de 1949, contaba tenerlo terminado para comienzos de enero. El libro ha cobrado 40 cap\u00edtulos, y pronto se cumplir\u00e1n dos a\u00f1os, desde el momento en que su tema se me impuso de manera ineludible.\u201d<\/p>\n<p>La cita textual corresponde al a\u00f1o 1951, manifestando Carpentier, como se evidencia, su dedicaci\u00f3n a la obra que se publicar\u00eda en 1953, despu\u00e9s de un extenso proceso de relaciones dif\u00edciles con editores queriendo cambiar su prosa.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u201c26 de diciembre. Esta noche cumplir\u00e9 47 a\u00f1os. Mi verdadera obra est\u00e1 a\u00fan por hacerse. Pero esa obra bulle en m\u00ed. Han pasado los tiempos de tanteos, de trabajos con un <em>yo<\/em> divorciado de m\u00ed mismo, que a veces se mov\u00eda independientemente de mi voluntad, oblig\u00e1ndolo a seguirlo, o a decir cosas de que yo no estuviera tan convencido. Hasta <em>El reino de este mundo<\/em> la escritura me arrastraba: yo no era enteramente due\u00f1o de ella. <em>Los pasos perdidos<\/em> me dieron mis \u00faltimas lecciones\u2026\u201d<\/p>\n<p>Igualmente, la cita corresponde a 1951. Como antes se\u00f1al\u00e9, en el <em>Diario<\/em> el escritor anota sus opiniones sobre los autores que le\u00eda. Su referencia a varios de ellos es francamente penosa; pero, es ese su parecer \u00edntimo, como cualquier otro mortal podr\u00eda tener de sus cong\u00e9neres en la reserva de sus sienes, siendo, en consecuencia, un juicio personal, sin pretensi\u00f3n de ir m\u00e1s all\u00e1 de la circunspecci\u00f3n con que se confiesa en unas p\u00e1ginas de su \u00fanica lectura. As\u00ed que, su publicaci\u00f3n, nos deja de modo inevitable, unas confidencias que mejor destino habr\u00edan tenido ignorarlas.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u201c11 de abril. La novela de R\u00f3mulo Gallegos sobre Cuba es horrenda. Se lo dije francamente a Juan Liscano, que parec\u00eda consternado (luego de haber hecho un elogio \u2013cauteloso, es cierto\u2013 de la obra). La verdad es que \u00e9l mismo no cree en ese libro, pero se ve constre\u00f1ido, moralmente, a defenderlo, por fidelidad a sus ideas. Es imposible que no se d\u00e9 cuenta del rid\u00edculo y la cursiler\u00eda del cap\u00edtulo en que Florencia Azc\u00e1rate se mete en la jaula de los leones, para dirigirles un discurso a los guajiros. Confiesa en realidad que encuentra muy malo ese cap\u00edtulo. (Es incre\u00edble que los amigos de Gallegos a los cuales dedica su libro se lo hayan dejado publicar: todo, en \u00e9l, es malo. Y Cuba, en realidad, no aparece por ninguna parte).\u201d<\/p>\n<p>El texto copiado pertenece al 11 de abril de 1952, y la novela aludida, es la obra de R\u00f3mulo Gallegos editada en 1952 bajo el t\u00edtulo <em>Una brizna de paja en el viento.<\/em><\/p>\n<p>Carpentier fue un hombre fiel a sus vocaciones: novelista y music\u00f3logo. No obstante, incursion\u00f3 en la radio como guionista y publicista, adem\u00e1s de columnista en medios impresos de Venezuela, entre ellos, El Nacional, donde escrib\u00eda en una columna llamada \u201cLetra y Solfa\u201d sobre literatura, temas relacionados con la pintura y las tendencias dominantes en filosof\u00eda. Por otra parte, ingresa como docente en la Escuela de Artes Pl\u00e1sticas de Caracas y eventualmente dicta conferencias en la Universidad Central de Venezuela; pero, como S\u00edsifo, atado a quehaceres profesionales ineludibles en el \u00e1mbito publicitario que, en el fondo no le agradaban, y le restaban tiempo para su verdadera inclinaci\u00f3n, su car\u00e1cter, a veces, se volv\u00eda irritable, eso se desprende, al menos fue esa mi impresi\u00f3n, de la lectura de su <em>Diario<\/em>.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u201cAntier domingo 8, terrible espect\u00e1culo de Rever\u00f3n loco. Hab\u00edamos llegado a su extra\u00f1a casa, M. y yo, convencido de que los rumores que acerca de esto corr\u00edan eran falsos. Que s\u00f3lo sus habituales excentricidades hab\u00edan escandalizado a alguna gente idiota.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Cuando cerr\u00f3 la reja de su casa, detr\u00e1s de nosotros, con un candado, nos encontramos con un demente. Un demente que ha transpuesto a la fabricaci\u00f3n y ordenaci\u00f3n de objetos delirantes, una obscura voluntad de crear que a\u00fan subsiste en \u00e9l [\u2026]<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Durante dos horas, nos oblig\u00f3 a pasear en medio de una serie de siluetas, de objetos, de extra\u00f1os artefactos, todos s\u00f3rdidos, que, seg\u00fan \u00e9l, est\u00e1n construyendo un cuadro. Un cuadro que comienza en una ceremonia que consiste en ponerse en una m\u00e1quina de coser \u2013que es una silueta de lat\u00f3n negro\u2013 y fingir que cosa un pa\u00f1o; en abrir las cortinas de una c\u00e1mara donde aparece un dibujo de la mu\u00f1eca Carmencita (mu\u00f1eca que tiene colgada m\u00e1s lejos, de unos alambres, y con la cual tiene una extra\u00f1a obsesi\u00f3n sexual) que tiene (sic) \u201cla cuca pelada como Jesucristo\u201d [\u2026]<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Tal impresi\u00f3n nos hizo a Medo y a m\u00ed esta visita, que, al salir, tuvimos que instalarnos un rato a la orilla del mar, para tratar de tener un contacto cabal con la realidad. [\u2026] Ya no pinta absolutamente nada. Fabrica falsos instrumentos musicales, en silueta, que cuelga del techo de sus pabellones. A todo eso llama cuadros.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Al salir, me rez\u00f3 un padrenuestro, con devoci\u00f3n. Y me pregunt\u00f3: \u201c\u00bfQu\u00e9 santo es usted?\u201d [\u2026]<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00a1Horrible!\u201d<\/p>\n<p>La transcripci\u00f3n corresponde al 8 de enero de 1953. Ella relata la visita de Alejo Carpentier y Mariano Medina Febres (Medo), caricaturista, pol\u00edtico y diplom\u00e1tico venezolano \u2013por cierto, Medo es el creador del conocido personaje caricaturesco de Juan Bimba\u2013, al artista pl\u00e1stico venezolano Armando Rever\u00f3n.<\/p>\n<p>Rever\u00f3n fue reconocido ese mismo a\u00f1o (1953) con el Premio Nacional de Pintura, y al a\u00f1o siguiente fallece en Caracas.<\/p>\n<p>Cuando recibe la visita comentada, el \u201cartista de la luz\u201d, como algunos le citaban al referirse a su obra, experimentaba en su pintura el llamado periodo sepia, dedicado a desnudos y marinas desterrando la diafanidad del blanco. Su arte, como un regreso a los or\u00edgenes del polvo, se transmuta en tonalidades arcillosas, terrosas, acogiendo el marr\u00f3n como color principal, sin descuidar el matiz difuso de las figuras, como si fuesen una foto movida. Es el momento de las obsesiones del pintor por las mu\u00f1ecas fabricadas por \u00e9l para ser tomadas en ciertas ocasiones como modelos en sus pinturas.<\/p>\n<p>Fue tal la relevancia de su pintura que, en 2007, su obra, supongo parte de ella, fue exhibida en el Museo de Arte Moderno de Nueva York.<\/p>\n<p>El loco aquel que, tan mala impresi\u00f3n causara a Alejo Carpentier, ha sido reconocido como uno de nuestros m\u00e1s importantes artistas, y en homenaje a \u00e9l, el 10 de mayo se conmemora el D\u00eda del Artista Pl\u00e1stico en Venezuela.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u201cAl responderle que no era ning\u00fan santo, lo tom\u00f3 bien, dici\u00e9ndome que le hab\u00eda hecho una broma, porque \u201ccuando se reza a una persona, y esa persona se estaba quieta, sin rezar tambi\u00e9n, era porque esa persona era un santo\u201d.\u201d<\/p>\n<p>El tiempo, al final, ha colocado a cada quien en su lugar.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/edinson-martinez\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n<h6>*Juanita Sentada (1954), Armando Rever\u00f3n<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Edinson Mart\u00ednez En el particular oto\u00f1o de 2007, en Argentina la estaci\u00f3n de les feuilles mortes se present\u00f3 con un frio que helaba los huesos, un cambio de estaci\u00f3n que los astr\u00f3nomos y especialistas en estos asuntos no dejaban de se\u00f1alar al confirmar los descensos m\u00e1s bajos en los \u00faltimos 45 a\u00f1os. 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