{"id":8303,"date":"2023-06-24T13:27:39","date_gmt":"2023-06-24T13:27:39","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=8303"},"modified":"2023-11-24T18:13:07","modified_gmt":"2023-11-24T18:13:07","slug":"el-ciudadano-en-los-pequenos-seres-y-si-yo-fuera-pedro-infante","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/el-ciudadano-en-los-pequenos-seres-y-si-yo-fuera-pedro-infante\/","title":{"rendered":"El ciudadano en \u00abLos peque\u00f1os seres\u00bb y \u00abSi yo fuera Pedro Infante\u00bb"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Ruby Ojeda<\/h4>\n<p><em>De alguna manera todo escritor escribe por su tiempo. Ana Teresa Torres<\/em><\/p>\n<p>Cada elemento dentro de una obra narrativa se organiza de manera tal que su percepci\u00f3n resulte veros\u00edmil para el lector, es decir, que pueda inmiscuirse en ella y comprender, recrear y vivir su contenido. Hist\u00f3ricamente se ha defendido la tesis de que dichas obras son un elemento de ficci\u00f3n y que aunque tratan de representar la realidad, no lo son, es decir, ficci\u00f3n y realidad se han visto desde siempre como dos elementos contrapuestos. Sin embargo, los estudios de la literatura actual han dado origen a nuevas teor\u00edas que tratan de explicar los procesos de creaci\u00f3n. Iser (1985) expone una teor\u00eda literaria que rompe con la tradici\u00f3n de presentar lo real y lo imaginario como elementos que se contraponen. Al contrario, piensa que se complementan para dar origen a lo que \u00e9l denomina \u201cactos de ficcionalizaci\u00f3n. Manifiesta que \u201cel texto literario es una mezcla de realidad y ficciones, y como tal produce interacci\u00f3n entro lo dado y lo imaginado\u201d (p. 2).<\/p>\n<p><em>El acto de ficcionalizaci\u00f3n conduce lo real hacia lo imaginario y lo imaginario hacia lo real, y as\u00ed condiciona la extensi\u00f3n en la cual el mundo dado debe ser transcodificado, el mundo no-dado debe ser concebido, y los mundos intercambiados deben hacerse accesibles a la experiencia del lector. (p.5)<\/em><\/p>\n<p>El autor demuestra as\u00ed que, en la creaci\u00f3n literaria, no se puede hablar de una oposici\u00f3n realidad-ficci\u00f3n. En el acto de ficcionalizaci\u00f3n estos tres aspectos (lo real, lo fi cticio y lo imaginado) se fusionan y se interrelacionan para dar paso al texto literario. Habla de que existen tres actos por separado a saber: (1) selecci\u00f3n, (2) combinaci\u00f3n y (3) autoexposici\u00f3n. El primero se refiera a que el autor tiene una visi\u00f3n muy particular de la realidad y de acuerdo a ella va a tomar aspectos sociales, hist\u00f3ricos, culturales y literarios que sirven de referencia al texto. Este acto, seg\u00fan el autor, representa una transgresi\u00f3n ya que los elementos seleccionados son apartados del sistema en el cual cumplen una funci\u00f3n espec\u00edfica, lo que los convierte en un acto de ficcionalizaci\u00f3n. Ahora bien, el segundo acto (combinaci\u00f3n) representa un complemento de la selecci\u00f3n ya que, una vez hecha la selecci\u00f3n, el autor va a combinar los elementos de acuerdo a su visi\u00f3n y el efecto que quiere producir en el lector, lo que tambi\u00e9n representa una trasgresi\u00f3n de los l\u00edmites. Finalmente, se refiere a la autoexposici\u00f3n como el hecho de que el texto se revela a s\u00ed mismo como un elemento de ficci\u00f3n, es decir, el lector sabe, al enfrentarse a una obra literaria que debe hacerlo de una manera espec\u00edfica; asumiendo que est\u00e1 ante un hecho de ficci\u00f3n. En la creaci\u00f3n de una obra literaria el autor toma, selecciona aspectos de la realidad circundante que le preocupan y quiere resaltar para dar una visi\u00f3n muy particular de la misma.<\/p>\n<p>De lo anteriormente expuesto se desprende que las obras de ficci\u00f3n representan tambi\u00e9n un testimonio de hechos, acontecimientos, situaciones y referencias hist\u00f3ricas que se pueden ser empleados como v\u00eda de an\u00e1lisis de una \u00e9poca determinada. En ellas se pueden encontrar indicios que llevan a descubrir relaciones, situaciones sociales, pol\u00edticas y econ\u00f3micas que influyan en la visi\u00f3n de mundo de una generaci\u00f3n a la cual pertenece. Es descubrir en el imaginario que representa una obra literaria los paradigmas dominantes de un per\u00edodo hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>Desde este punto de vista, aqu\u00ed se pretende caracterizar o identificar los elementos representativos de \u00e9poca que aparecen en Los Peque\u00f1os Seres de Salvador Garmendia y \u201cSi yo fuera Pedro Infante de Eduardo Liendo. Espec\u00edficamente, se tomar\u00e1 en cuenta al personaje como un habitante de ciudad, pues las caracter\u00edsticas de este espacio, sus transformaciones, son concluyentes cuando se trata de las relaciones que se establecen entre los individuos.<\/p>\n<p>Por otra parte, Delprat (2002) al hablar de la urbe en el campo de la literatura menciona que esta, desde la Il\u00edada, se ha utilizado como espacio central y figura narrativa. Espec\u00edficamente, \u201cla urbe como topos es un espacio imaginado, escrito, con un nombre o sencillamente en su vocablo de ciudad. Por efecto de la mimesis, sustituye una percepci\u00f3n del mundo\u201d(p. 288) y en el campo de la ficci\u00f3n, afirma que se une inseparablemente a la sucesi\u00f3n de las acciones. La ciudad no s\u00f3lo es el lugar donde se desarrollan las acciones, sino que ella y las relaciones que en su espacio se establecen, influyen directamente en la psique del personaje.<\/p>\n<p><strong>Salvador Garmendia y <em>Los Peque\u00f1os Seres<\/em> <\/strong><\/p>\n<p>Gonz\u00e1lez (2004) al referirse al escritor, afirma que \u00e9ste es un insigne escritor venezolano nacido en Barquisimeto en el a\u00f1o 1928. Fue miembro fundador de la revista \u201cSardio\u201d. Obtuvo premios por su producci\u00f3n literaria entre los cuales se encuentran el Premio Municipal de Prosa de Caracas por su primera novela Los Peque\u00f1os Seres (1959) y el Premio Nacional de Literatura en 1973. Particip\u00f3 como colaborador en numerosas revistas latinoamericanas entre las cuales se puede mencionar: \u201cPapeles\u201d, \u201cActitud\u201d, \u201cEco\u201d, \u201cAmaro\u201d y \u201cCasa de las Am\u00e9ricas\u201d. Tambi\u00e9n fungi\u00f3 como director del Departamento de Publicaciones de la Universidad de los Andes. Los t\u00edtulos que figuran en sus publicaciones son: <em>Los habitantes (1961), D\u00eda de Ceniza (1963), La mala vida (1968), Doble fondo 1966), Difuntos, extra\u00f1os y vol\u00e1tiles (1970), Los escondites (1972), Los pies de barro (1973) <\/em>y <em>El \u00fanico lugar posible (1981)<\/em>. Falleci\u00f3 el 13 de mayo de 2001.<\/p>\n<p>La participaci\u00f3n de Garmendia en la revista Sardio debe tener una menci\u00f3n especial puesto que en \u00e9sta se ponen de manifiesto los postulados est\u00e9ticos que compart\u00eda el autor con los autistas de la \u00e9poca. En tal sentido, Sigrid (1966) afirma, en primer lugar, que por ser una revista editada despu\u00e9s de la dictadura tiene una orientaci\u00f3n izquierdista. En segundo lugar, plantea que su visi\u00f3n acerca de la literatura se pod\u00eda resumir en tres tipos de discursos que ordena cronol\u00f3gicamente.<\/p>\n<p>El primero de ellos, ubicado en sus inicios en 1958, defiende la tesis de que el tiene un compromiso con la sociedad, por lo cual el artista, sin hacer militancia pol\u00edtica, debe tener una postura cr\u00edtica frente a la din\u00e1mica social. Desde su posici\u00f3n de intelectual es \u201cactor y espectador\u201d, por lo cual tendr\u00e1 el deber de orientar a la sociedad para que se preserven los valores de de libertad y espiritualidad del hombre, los cuales consideran como los m\u00e1s importantes.<\/p>\n<p>El segundo discurso es ubicado por Sigrid (idem) en el a\u00f1o 1960. Se ve el arte ya no como \u201ccompromiso\u201d sino como parte esencial de la vida humana. Ya el artista no es representado como un actor social sino como un \u201ccreador\u201d. La literatura es visualizada como una \u201cpenetraci\u00f3n en una dimensi\u00f3n trascendental, esencial y compleja de la esencia humana y del universo, revelaci\u00f3n de su faceta misteriosa que la poes\u00eda ilumina sin explicarla racionalmente\u201d (p. 182).<\/p>\n<p>El tercer y \u00faltimo discurso planteado por la autora tiene su aparici\u00f3n en el a\u00f1o 1961. Se basa en la individualidad del autor y en su mundo interior. Utiliza el lenguaje en funci\u00f3n de sus necesidades expresivas y lo distorsiona si es necesario. Primordialmente, \u201cse aplica al novelista la imagen rom\u00e1ntico-simbolista del poeta maldito acosado por la locura y la muerte.<\/p>\n<p>En <em>Los Peque\u00f1os Seres<\/em>, se narran algunos d\u00edas en la vida de un ciudadano com\u00fan que trabaja como Jefe de secci\u00f3n del Departamento de Contabilidad de una empresa, casado, con un hijo. El primer transcurre con la asistencia de Mateo Mart\u00e1n al entierro de su jefe inmediato. El siguiente d\u00eda, el personaje asiste a una consulta psicol\u00f3gica y a la salida de la misma es atra\u00eddo por una compa\u00f1\u00eda circense. Por \u00faltimo, se cuenta la visita que realiza a una estaci\u00f3n de trenes abandonada. Como se puede observar la an\u00e9cdota es breve pero lo que se quiere resaltar es el mundo interior del personaje. Se hace \u00e9nfasis en su reacci\u00f3n ante cada acontecimiento, en su necesidad de pensar, de buscarle un sentido a su vida, pero la sucesi\u00f3n de acontecimientos y de personas a su alrededor no se lo permiten: \u201cMateo se sinti\u00f3 libre y aliviado, dichoso de poder regresar a sus ideas. Su necesidad de pensar segu\u00eda siendo apremiante: reconstruir mentalmente grandes trozos de vida, tiempos enteros donde se sucedieran acontecimientos notables, dignos de contar\u201d (p.42). Su pensamiento se convierte as\u00ed en una forma de evasi\u00f3n de una realidad cambiante, pero a la vez mon\u00f3tona. La din\u00e1mica del mundo externo no lo deja vivir su individualidad, construir sus propias historias y termina abandonando todo para poder encerrarse en s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>Tomando en cuenta lo expuesto, es evidente que la obra literaria, <em>Los peque\u00f1os seres<\/em>, se ubica en el discurso del \u201ccompromiso\u201d social de la literatura. No s\u00f3lo porque la fecha de su edici\u00f3n es justo despu\u00e9s de la creaci\u00f3n de Sardio, sino porque en ella Garmendia selecciona a los personajes m\u00e1s insignificantes de una ciudad para dejar evidencia de c\u00f3mo la vida en una ciudad que cambia de forma abrumadora afecta sus estados psicol\u00f3gicos. Expresa las preocupaciones m\u00e1s \u00edntimas de esos \u201cpeque\u00f1os seres\u201d que se mantienen al margen de una realidad pol\u00edtica pero que irremediablemente los afecta. Tambi\u00e9n se evidencia el discurso literario de Sardio con respecto al arte de escribir en el final de la obra ya que la libertad y espiritualidad de Mateo privan por sobre su trabajo y su familia.<\/p>\n<p>Debido a que la obra de Garmendia (1972) se circunscribe principalmente a la vida de un personaje que habita en la ciudad, a su vida \u00edntima, para su estudio y ubicaci\u00f3n hist\u00f3rica se debe partir de algunos aspectos b\u00e1sicos que describen la Caracas de entonces, ya que \u00e9ste es el ambiente donde se desarrolla la historia y que influye directa mente sobre los personajes. Es importante aclarar que, durante el desarrollo de la historia, en ning\u00fan momento se menciona directamente la ciudad ni ninguno de sus espacios. Pero algunas de las descripciones del ambiente f\u00edsico hacen recordar sus espacios. Se puede citar como ejemplo un pasaje donde Mateo narra una caminata con su t\u00edo Adri\u00e1n: \u201cYo me apretaba a su mano al bajar las aceras empinadas, andando m\u00e1s y m\u00e1s hasta que comenzaba a aparecer el cerro desnudo, la tierra viv\u00eda por cuyas grietas bajaba el agua negra y as\u00ed lleg\u00e1bamos al monte, casi sin darnos cuenta. Mir\u00e1bamos atr\u00e1s y all\u00ed estaba el barrio precipitado en la falda del cerro, inexpugnable, inmenso.\u201d(59) Ese cerro \u201cinexpugnable\u201d en cuyas faldas se forma el barrio, no puede ser otro que \u201cEl \u00c1vila\u201d, eterno guardi\u00e1n de Caracas.<\/p>\n<p>La obra fue publicada, por primera vez, en el a\u00f1o 1959, poco despu\u00e9s de la ca\u00edda de P\u00e9rez Jim\u00e9nez y donde se marca el inicio del per\u00edodo democr\u00e1tico. Primero, se instaura una junta de gobierno, en el a\u00f1o 1958, posteriormente, se realizan las elecciones que dieron como resultado el ascenso al poder de R\u00f3mulo Bentancourt quien instaura una pol\u00edtica petrolera. Comienzan las grandes masas campesinas a emigrar de las \u00e1reas rurales y a ocupar las adyacencias de la ciudad. Seg\u00fan Gonz\u00e1lez (2005) de la noche a la ma\u00f1ana, el pueblo venezolano con 80% de analfabetos, viviendo en un mayoritario mundo rural mal nutrido y enfermo, y entre ellos sus mujeres, pudieron elegir al presidente y dem\u00e1s autoridades gubernamentales. Ya la poblaci\u00f3n venezolana ven\u00eda aumentando debido a acciones tomadas por los gobiernos anteriores. Al respecto, Liscano (1995) plantea lo siguiente:<\/p>\n<p><em>Entre 1936 y 1961, en raz\u00f3n de la campa\u00f1a de los sanitaristas iniciada con el Gobierno que sucedi\u00f3 a la dictadura del general G\u00f3mez, los coeficientes de natalidad y de mortalidad pasaron respectivamente de 32\/1000 a 42\/1000 y de 17,2 a 7,3. La consecuencia de ese saneamiento de la salud trajo la duplicaci\u00f3n de la oblaci\u00f3n, esta vez en 20 a\u00f1os, entre 1950 y 1961 (p.84)<\/em><\/p>\n<p>A la par de este aumento de la densidad de la poblaci\u00f3n, aparece tambi\u00e9n un cuadro de desarrollo urbano. Dicho desarrollo se caracteriza por la proliferaci\u00f3n de grandes carreteras, la aparici\u00f3n de inmensas edificaciones de concreto y lugares de esparcimiento. Esto produce un ritmo acelerado de cambios que toman por asalto al ciudadano com\u00fan y lo hacen sentir desconcertado, ya que no tiene tiempo de reflexionar lo que sucede a su alrededor. En tal sentido, Navarro (1970) al hacer un an\u00e1lisis de la obra de Garmendia expone, principalmente, que en ella se observan las experiencias del hombre de la ciudad y c\u00f3mo dichas experiencias van a afectar su conducta y la manera de observar al mundo.<\/p>\n<p><em>La narrativa de Garmendia, m\u00e1s que en la imaginaci\u00f3n, se centra en la realidad inmediata y en los recuerdos del protagonista como elementos constitutivos de su realidad personal, \u00edntima; es la ciudad y sus habitantes\u00a0 alienados la materia bruta que el escritor maneja y asimila, gracias a su sensibilidad y a un sentido est\u00e9tico altamente desarrollado (p. 59)<\/em><\/p>\n<p>Simmel (1980) afirma que \u201cla metr\u00f3polis exige del hombre en tanto criatura discriminadora una cantidad diferente de conciencia de la que requiere la vida rural\u201d (p.102). Tambi\u00e9n expresa que \u201cla base psicol\u00f3gica del tipo de individualidad metropolitana consiste en la intensificaci\u00f3n de la estimulaci\u00f3n nerviosa, consecuencia del cambio veloz e ininterrumpido de est\u00edmulos internos y externos\u201d (p.102) Seg\u00fan este autor, el ciudadano, al estar sometido a est\u00edmulos constantes y a un ritmo de vida acelerado, necesita acomodar su intelecto para reaccionar de manera efectiva, \u201creacciona con su cabeza en lugar de hacerlo con su coraz\u00f3n\u201d (p. 103), lo que presupone un predominio de la inteligencia y la conciencia. Pero en el caso de Mateo, la diversidad de est\u00edmulos externos, lo hace retrotraerse, aislarse y evadir su realidad exterior.<\/p>\n<p>Es contradictorio que en las grandes ciudades donde se concentra una cantidad significativa de personas y se \u00e9stas movilizan constantemente de un lado otro; el individuo se encuentra cada vez m\u00e1s aislado. Se construyen v\u00edas de comunicaci\u00f3n para acercar a los pobladores, viviendas multifamiliares, edificios de concreto, grandes empresas y cada vez son m\u00e1s las poblaciones urbanas. Sin embargo, el individuo se encuentra cada vez m\u00e1s solo. Esto se debe a que el ritmo de vida que llevan para sobrevivir y la rutina diaria a la que es sometido no le dejan tiempo para compartir. La vida de Mateo pasa, como ya se mencion\u00f3, entre el trabajo y el hogar. En el trabajo est\u00e1 siempre sometido a los c\u00e1lculos de la contabilidad y casi no se da cuenta de la existencia de los otros. Una tarde al observar a sus compa\u00f1eros de trabajo, piensa lo siguiente: \u201cLos he estado mirando desde hace a\u00f1os \u2013interminables a\u00f1os- y nunca hemos llegado a fatigarnos de tantas miradas y tantos gestos repetidos, pues cada uno habita su esca\u00f1o solitario, sin permitir que otro se acerque demasiado\u2026\u201d(p. 45). En el hogar, Amelia est\u00e1 tan ocupada en las labores dom\u00e9sticas y enfrascada en sus pensamientos que casi ni le dirige la palabra y, Antonio, su hijo, s\u00f3lo tiene tiempo para la universidad, su novia y el deporte.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Rotker (1993), \u201cuno de los rasgos de Caracas como espacio de representaci\u00f3n y referente es la mutaci\u00f3n, la falta de historicidad\u201d (p. 410). Esta ahistoricidad hace que el ciudadano caraque\u00f1o se aferre a los recuerdos como \u00fanica v\u00eda de hacer presente lo que se ha desvanecido. En el caso de Mateo, \u00e9ste se aferra de tal forma a sus recuerdos y pensamientos que deja de escuchar a sus interlocutores, creando un mundo paralelo que lo hace perderse entre el pasado y el presente, llegando a tener vac\u00edos mentales. La forma de vivir en ocasiones afecta y altera la psique del individuo, produciendo en \u00e9l algunas desviaciones. Desde este punto de vista, se puede citar lo dicho por Eaton (1980), quien al mencionar como algunos factores culturales influyen en la manifestaci\u00f3n de psicosis cita las conclusiones de la Universidad John Hopkins.<\/p>\n<p><em>Los s\u00edntomas esquizofr\u00e9nicos son m\u00e1s comunes entre trabajadores no especializados, granjeros, residentes en casa de departamentos urbanos y otras personas relativamente aisladas socialmente, mientras que las reacciones man\u00edaco-depresivas prevalecen entre los profesionales, las personas socialmente prominentes y los religiosos, que tienen una mayor necesidad de vivir de acuerdo con las expectativas sociales (p. 272)<\/em><\/p>\n<p>En el caso de Mateo Mart\u00e1n se puede afirmar que pertenece a la categor\u00eda de los profesionales que sienten la necesidad de vivir de acuerdo a las exigencias de su entorno social. Debe ser un profesional respetado, honrado, padre de familia y excelente trabajador.<\/p>\n<p><strong>Eduardo Liendo: <em>Si yo fuera Pedro Infante<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Este escritor venezolano naci\u00f3 en Caracas el 12 de enero de 1941. Es de procedencia humilde, hijo de Francisco Jos\u00e9 Liendo\u00a0 Talabartero de profesi\u00f3n y Rosa Zurita, una mujer noble mujer dedicada a las labores del hogar. Este autor, por su producci\u00f3n literaria, obtuvo el Premio Municipal de Literatura en el a\u00f1o 1985 y en 1990 el Premio CONAC de narrativa. Trabaj\u00f3 por mucho a\u00f1os en la Biblioteca Nacional donde se desempe\u00f1\u00f3 como Director de Extensi\u00f3n Cultural. En su haber literario se encuentran obras como: <em>Los Topos (1975), Mascarada (1978), El mago de la cara de vidrio (1983, Los platos del diablo (1985), El cocodrilo rojo (1987), Si yo fuera Pedro Infante (1989), El diario del enano (1998) <\/em>y <em>El round del olvido (2002)<\/em>.<\/p>\n<p>Su producci\u00f3n literaria se enmarca principalmente entre las d\u00e9cadas de los a\u00f1os 70, 80 y 90. Desde el punto de vista de la literatura y su contexto, seg\u00fan Rivas (2004), durante estas d\u00e9cadas, los escritores retomaron la an\u00e9cdota bien contada y trataban de ampliar su p\u00fablico lector. Afirma que, en los a\u00f1os ochenta y noventa, los escritores ya no sent\u00edan la obligaci\u00f3n de hacer una literatura comprometida socialmente ni de escribir para la cr\u00edtica literaria. Su enfoque se dirig\u00eda a la b\u00fasqueda de una tem\u00e1tica m\u00e1s variada, fant\u00e1stica y que tomara en cuenta lo cotidiano. Se van a incorporar elementos del cine, el deporte, la m\u00fasica, los medios de comunicaci\u00f3n y, principalmente, el caos urbano.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Gonz\u00e1lez (2005), desde el punto de vista del contexto socio-hist\u00f3rico, estas tres d\u00e9cadas estuvieron enmarcadas por una democracia institucional del Pacto de Punto Fijo y financiada por los recursos provenientes del petr\u00f3leo. Para el autor, el clima de las instituciones p\u00fablicas estaba dominado por la violencia externa e interna y el chantaje pol\u00edtico. Plantea que la renta petrolera era distribuida de acuerdo a las presiones de grupos clientelares y reivindicaciones muy conflictivas, adem\u00e1s de existir formas abiertas de corrupci\u00f3n.<\/p>\n<p>Torres (1993) expresa que en la d\u00e9cada de los ochenta Venezuela, que hasta entonces se consideraba un pa\u00eds rico, pas\u00f3 a ser un \u201cmonstruo\u201d que fue creciendo progresivamente y donde se pon\u00edan en tela de juicio las instituciones de orden democr\u00e1tico, asaltado por la violencia de la calle y un creciente deterioro del entorno econ\u00f3mico y los servicios sociales. Se convirti\u00f3 en un pa\u00eds donde el 80% de la poblaci\u00f3n vive en condiciones de \u201cpobreza cr\u00edtica\u201d y \u201cpobreza relativa\u201d. La autora afirma que \u201cla d\u00e9cada de los ochenta sorprende a Venezuela en una devaluaci\u00f3n no s\u00f3lo econ\u00f3mica, sino tambi\u00e9n pol\u00edtica y \u00e9tica\u201d (p. 36). Luego, contin\u00faa exponiendo, que ante esta realidad que cerca al hombre, el cual rechaza la delincuencia de cualquier tipo, sea \u00e9sta callejera o, como se dice com\u00fanmente, de corbata, no le queda otra salida que no sea evadirse.<\/p>\n<p>Es precisamente esta evasi\u00f3n del ciudadano com\u00fan en la que se va a sumergir el personaje principal de <em>Si yo fuera Pedro Infante<\/em>, la obra de Liendo (1999). En ella se narra (en primera persona) la historia de habitante de ciudad que, por haberse lesionado un brazo, se encuentra de reposo. Desde la habitaci\u00f3n de su departamento, se comienza a escuchar el ruido de la sirena de un carro que no lo deja dormir. Por insomnio que le ocasiona el ruido, el personaje comienza a recordar su vida pasada y a tejer una historia donde el protagonista es \u00e9l mismo encarnado en la vida de Pedro Infante.<\/p>\n<p>El personaje se encuentra desesperado por no poder dormir y la \u00fanica manera que encuentra de olvidar esta situaci\u00f3n es recordando un tiempo mejor: \u201cme cubr\u00ed la cara con la almohada como avergonzado por mi flaqueza y, sin saber por qu\u00e9, mi boca pronunci\u00f3 una frase de conmiseraci\u00f3n \u2018Dios m\u00edo, si yo fuera Pedro Infante\u2019. Es as\u00ed como comienza a recordar la \u00e9poca de su adolescencia, evadiendo el momento presente, cuando sal\u00eda al cine con sus amigos a ver pel\u00edculas mejicanas. Es en este evadir y recordar que se convertir\u00e1 en su h\u00e9roe Pedro Infante.<\/p>\n<p>Pero no s\u00f3lo evade el sonido de la corneta y el no poder dormir. Tambi\u00e9n evade la angustia de no saber de su novia Fabiola que en ese momento se encuentra en Chile: \u201cHoy tampoco pude comunicarme telef\u00f3nicamente con Fabiola que est\u00e1 visitando a su mam\u00e1 en Santiago, y eso me provoca una angustia terrible porque en Chile los militares se agarraron el poder y ninguna dictadura es confiable\u201d (p.2). Evidenciando as\u00ed la presiones a las cuales es sometido el hombre com\u00fan, vi\u00e9ndose afectado por la situaci\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, trata de evadir su propia esencia, trata de olvidar lo que es. No acepta su condici\u00f3n de individuo com\u00fan de ser an\u00f3nimo: \u201cQu\u00e9 bueno ser\u00eda sepultar a ese ser an\u00f3nimo que habita en la oficina como un \u00e1nima sola, silencioso, distante, trag\u00e1ndose los memos del secretario ejecutivo, ignorado por la f\u00e9minas que pululan en el Ministerio\u201d (p. 8). Es as\u00ed como decide dejar de ser \u00e9l mismo para convertirse en el h\u00e9roe de su juventud.<\/p>\n<p>Pero esta actitud de Perucho Contreras, este empe\u00f1o en ser otro distinto, en regresar a su adolescencia, en ser un h\u00e9roe, tambi\u00e9n revela una crisis de identidad muy com\u00fan en las zonas urbanas. Esto seg\u00fan lo planteado por Schachtel (1980) para quien el hecho de tener que presentar un papel para que se identifique a la persona, un pasaporte, una licencia de conducir, genera problemas de identidad en el ciudadano com\u00fan. Agrega adem\u00e1s, que los individuos en \u201cla sociedad industrial moderna (\u2026) se encuentran alienados con relaci\u00f3n a su pr\u00f3jimo, a la naturaleza, a la obra de sus manos, su inteligencia y a s\u00ed mismo.\u201d<\/p>\n<p>Para Schachtel (ob. cit) en las personas adultas existen dos formas diferentes de manifestar el sentimiento de no estar contentos consigo mismos o de no haber encontrado una identidad aceptable. En primer lugar, el individuo presenta \u201cun retraimiento ansioso o una resignaci\u00f3n depresiva, o una combinaci\u00f3n de ambas\u201d (p. 37). En segundo lugar, el individuo hace un esfuerzo m\u00e1s o menos consciente de disfrazarse, trata de ser otro, busca jugar un papel y de presentar al mundo una fachada artificial.<\/p>\n<p>La primera caracter\u00edstica la presenta Perucho Contreras al iniciar su historia, cuando se sent\u00eda desdichado, como abandonado por el mundo entero:<\/p>\n<p><em>Yo estaba postrado con un brazo roto y sent\u00eda una de esas tontas desdichas en las que uno se piensa el ser m\u00e1s desamparado del planeta. Me cubr\u00ed la cara con la almohada como avergonzado por mi flaqueza (\u2026), de inmediato sent\u00ed una l\u00e1stima mayor cuando me dije: \u201c\u00bfQu\u00e9 pensar\u00eda Pedro Infante si me viera ahora, en esta situaci\u00f3n tan lamentable?\u201d (p. 1)<\/em><\/p>\n<p>Su crisis de identidad se acent\u00faa m\u00e1s adelante cuando al darse cuenta, al ser consciente de lo que le pasa expresa: \u201cY no me explico por qu\u00e9 este maldito insomnio ha revivido estos est\u00fapidos recuerdos; como si fuera muchas personas en una misma vida, como si yo mantuviera alguna identidad con aquel muchacho alelado\u201d (p. 32). Para Torres (1993) \u201cla nostalgia del protagonista por los a\u00f1os sesenta (\u2026) es tambi\u00e9n la nostalgia de una generaci\u00f3n y la expectativa m\u00e1gica de los que esperan una reinvidicaci\u00f3n\u201d (p. 39). Por esa raz\u00f3n, en sus recuerdos reiteradamente regresa a su adolescencia, esperaba un futuro diferente y en su presente sue\u00f1a con ser un h\u00e9roe de pel\u00edcula. Para esta autora, la novela de Liendo (op. Cit) da cuenta de \u201cuna impotencia social que s\u00f3lo podr\u00eda ser reivindicada por personajes m\u00edticos, y a la vez del descr\u00e9dito del poder ante el ciudadano com\u00fan, y de la necesidad de inventar alg\u00fan tipo de utop\u00eda particular\u201d (p. 40).<\/p>\n<p>La idea de ser este h\u00e9roe o cantante tambi\u00e9n representa una forma de crisis de identidad, de no reconocerse como persona. Quiere ser el otro para tener una imagen aceptable de s\u00ed mismo, para ser lo que so\u00f1aba en su adolescencia. Se identifica con Pedro Infante porque este es tambi\u00e9n de origen humilde, pero con una historia diferente, aunque con un final tr\u00e1gico. Pero dicho final no reviste ninguna importancia para Perucho Contreras, lo importante es dejar de ser lo que es, para no pensar en la visi\u00f3n que tiene de s\u00ed mismo. Esto lo expresa de la siguiente manera:<\/p>\n<p><em>Al incorporarme, llamar\u00eda a mam\u00e1 por tel\u00e9fono para darle la buena nueva de la forma m\u00e1s considerada: \u201cVieja querida, yo entiendo que pap\u00e1 y t\u00fa hicieron todo lo posible, pero no me soporto m\u00e1s, me caigo mal \u00bfqu\u00e9 voy a hacer? S\u00e9 que siempre me has querido como soy, pero es algo aburrido. Tienes que entenderlo, que importa si al final de todo uno se monta de piloto en un avi\u00f3n de carga y termina estrellado y frito en cualquier patio. Es bueno morir as\u00ed, si uno es un mito llamado Pedro Infante h\u00e9roe de pel\u00edcula. (p. 41)<\/em><\/p>\n<p>Otro aspecto que es importante destacar en el personaje principal de este relato, es la presencia de una violencia contenida, que a su vez se convierte en impotencia. Se observa cuando Perucho Contreras ante la permanencia del ruido desea ser un personaje valiente para atreverse a destrozar el carro que lo ocasiona: \u201cParece que no hay un hombre arrecho en este pa\u00eds, (\u2026) porque un hombre macho bajar\u00eda ahora con una lata de gasolina y le prender\u00eda fuego a ese monstruo con ruedas. Eso har\u00eda yo si fuera Pedro Infante\u201d (p. 3). Esta violencia contenida se repite una y otra vez cuando recuerda que Fabiola, su novia, podr\u00eda estar en peligro: \u201cllego a Chile y ra-ta-ta-ta, tumbo esa vaina\u201d (p. 5), \u201cra-ta-ta-ta-ta, ra-ta-ta-ta-ta, para hacer una revoluci\u00f3n quim\u00e9rica. Para derrotar todas las malditas cornetas del mundo\u201d (p. 47). La presi\u00f3n a la que es sometido por tener que estar encerrado en su apartamento y tener que soportar el ruido durante la madrugada y la tensi\u00f3n que le genera una situaci\u00f3n pol\u00edtica externa lo hace sentir el deseo de explotar en una agresividad contenida que descarga a trav\u00e9s de la escritura de la historia de Pedro Infante. Se evade y a la vez contiene sus sentimientos de rabia e impotencia.<\/p>\n<p>En este punto, vale la pena recordar que al a\u00f1o siguiente de ser publicada por primera vez esta obra, se produjo el sonado caracazo. Este fue una explosi\u00f3n social que se produjo a ra\u00edz del anuncio de las pol\u00edticas econ\u00f3micas del, para entonces, reci\u00e9n electo presidente Carlos Andr\u00e9s P\u00e9rez. Gonz\u00e1lez (ob. Cit) expresa que P\u00e9rez fue reelecto con la ilusi\u00f3n popular de un renovado reparto rentista pero el pa\u00eds qued\u00f3 sorprendido ante el anuncio de que el pa\u00eds estaba quebrado y que requer\u00eda fuertes medidas econ\u00f3micas y del desencanto se pas\u00f3 a la rabia y de all\u00ed a la explosi\u00f3n social. Fue el desenlace final de un desencanto acumulado por algunos a\u00f1os.<\/p>\n<p><strong>A manera de conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Como se pudo determinar a lo largo del trabajo, la ciudad como elemento de espacio y tiempo en la obra de ficci\u00f3n, se puede extrapolar y tomar de ella elementos que pueden ser identificables con el contexto pol\u00edtico-social en el cual fue creada. En las obras presentas se mostr\u00f3 como la realidad cambiante de la ciudad afecta al individuo ocasion\u00e1ndole trastornos de personalidad. En ambas se pudo determinara que los protagonistas presentaban crisis de identidad ocasionada por la frustraciones externas. Los personajes principales evad\u00edan su realidad inmediata de forma diferente: Mateo Mart\u00e1n se encerraba en s\u00ed mismo, en sus pensamientos y creaba un mundo muy particular; mientras que Perucho Contreras evocaba su pasado y a la vez, se convert\u00eda en un h\u00e9roe de pel\u00edcula. En ambos casos es un elemento externo el que ocasiona la crisis interna: En Mateo, la muerte s\u00fabita de su jefe, en Contreras, el ruido infernal de una alarma de un carro.<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><br \/>\nDelprat, F. Venezuela narrada. M\u00e9rida, Venezuela: el otro, el mismo<\/p>\n<p>Eaton, J. (1980). La Salud Mental de los Hutteritas. En La Soledad del Hombre.6\u00aa ed. Caracas: Monte \u00c1vila pp. 267-278.<\/p>\n<p>Gonz\u00e1lez, S. (2005). La ciudad venezolana. Una interpretaci\u00f3n de su espacio y sentido en la convivencia nacional. Caracas: Fundaci\u00f3n Para la Cultura Urbana.<\/p>\n<p>Iser, Wolfgang. (1985) Interpretaci\u00f3n y an\u00e1lisis de la obra literaria. (M. Mouton y V. Garc\u00eda, Trad.). Madrid: Gredos.<\/p>\n<p>Liscano, J. (1995). Panorama de la literatura venezolana actual. 2\u00b0 ed. Caracas: Alfadil ediciones<\/p>\n<p>Navarro, A. (1970). Narradores Venezolanos de la Nueva Generaci\u00f3n. Caracas: Monte \u00c1vila<\/p>\n<p>Rivas, L.M. (2004). Las mujeres toman la palabra. Antolog\u00eda de mujeres venezolanas. Caracas: Monte \u00c1vila<\/p>\n<p>Rotker, S. (1993) Cr\u00f3nica y Cultura Urbana: Caracas, la \u00faltima d\u00e9cada. En Venezuela: Fin de Siglo. Caracas: Ediciones la Casa de Bello<\/p>\n<p>Schachtel, E. (1980). Identidad y Alienaci\u00f3n. En La Soledad del Hombre.6\u00aa ed. Caracas: Monte \u00c1vila pp. 33-48<\/p>\n<p>Sigrid V., Y. (1995). Di\u00e1logos sobre literatura en el umbral de los sesenta. En: Literatura y Cultura Venezolanas (pp. 179- 193). Caracas: Ediciones La Casa de Bello, Colecci\u00f3n Zona T\u00f3rrida<\/p>\n<p>Simmel, G. (1980). Metr\u00f3polis y Vida Mental. En: La Soledad del Hombre.6\u00aa ed. Caracas: Monte \u00c1vila pp. 99-119<\/p>\n<p>Torres, A. (1993) El escritor ante la realidad pol\u00edtica venezolana. En: Venezuela: Fin de Siglo. Caracas: Ediciones la Casa de Bello<\/p>\n<h6>Publicado en: Letras, Vol. 50, N\u00b0 76, 131-151<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ruby Ojeda De alguna manera todo escritor escribe por su tiempo. Ana Teresa Torres Cada elemento dentro de una obra narrativa se organiza de manera tal que su percepci\u00f3n resulte veros\u00edmil para el lector, es decir, que pueda inmiscuirse en ella y comprender, recrear y vivir su contenido. 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