{"id":8222,"date":"2023-06-15T21:06:35","date_gmt":"2023-06-15T21:06:35","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=8222"},"modified":"2023-11-24T18:13:29","modified_gmt":"2023-11-24T18:13:29","slug":"el-peso-de-las-palabras-21-gramos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/el-peso-de-las-palabras-21-gramos\/","title":{"rendered":"El peso de las palabras: 21 gramos"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Edinson Mart\u00ednez<\/h4>\n<p>Dos a\u00f1os atr\u00e1s, mientras escrib\u00eda una novela corta de t\u00edtulo <em>Numero rojo<\/em> (2022), en uno de sus cap\u00edtulos, en reflexi\u00f3n omnisciente, coment\u00e9: \u201cLas palabras tienen su propio universo, desencadenan torbellinos de emociones, se enamora con ellas, se construyen y destruyen relaciones por virtud de ellas, por eso tenemos que cuidarlas, medirlas y pesarlas antes de finalmente pronunciarlas.\u201d. Las he recordado ahora cuando escribo el presente texto, porque tambi\u00e9n me he paseado \u2013en ejercicio tan ocioso como surrealista\u2013 por la exc\u00e9ntrica idea de suponer que las palabras, como los objetos, podr\u00edan pesarse o medirse. Esta ins\u00f3lita especulaci\u00f3n me lleg\u00f3 de pronto viendo una vieja pel\u00edcula de nombre <em>21 gramos<\/em><em>.<\/em><\/p>\n<p>La enigm\u00e1tica producci\u00f3n audiovisual se inspira, seg\u00fan la cr\u00edtica especializada, en los experimentos efectuados a comienzos de siglo pasado por un tal doctor Duncan MacDougall intentando demostrar que el alma tiene peso, conforme a esa idea, su prop\u00f3sito era determinar \u201csi la salida del alma del cuerpo era acompa\u00f1ada de alguna manifestaci\u00f3n que pudiera registrarse con alg\u00fan medio f\u00edsico\u201d. As\u00ed, luego de sucesivas pruebas y mediciones, este sujeto pudo concluir que cuando morimos perdemos autom\u00e1ticamente 21 gramos \u2013\u00bfser\u00e1 ese el peso de las palabras\u2013, de ah\u00ed el t\u00edtulo de la pel\u00edcula dirigida por Alejandro Gonz\u00e1lez I\u00f1\u00e1rritu.<\/p>\n<p>El filme tiene un reparto integrado por Sean Penn, Naomi Watts, Benicio Del Toro, Charlotte Gainsbourg, Melissa Leo y Clea DuVall. Y, en efecto, en \u00e9l se desenrolla una urdimbre de historias paralelas con fuertes e impactantes sensaciones surgidas a partir de un inesperado accidente, las consecuencias de la tragedia, entrelaza las vidas de los personajes con ingenio y creatividad. El caso es que, al margen de la controversial trama, la pel\u00edcula me sorprendi\u00f3 muy gratamente al encontrar que, en uno de los instantes cruciales del argumento, el protagonista (Sean Penn), le recita parte de unos versos de <em>La tierra gir\u00f3 para acercarnos<\/em> a su contraparte actoral (Naomi Watts). Estos versos del c\u00e9lebre poema pertenecen a nuestro recordado autor Eugenio Montejo.<\/p>\n<p><em>La tierra gir\u00f3 para acercarnos,<\/em><\/p>\n<p><em>gir\u00f3 sobre s\u00ed misma y en nosotros,<\/em><\/p>\n<p><em>hasta juntarnos por fin en este sue\u00f1o,<\/em><\/p>\n<p><em>como fue escrito en el Simposio.<\/em><\/p>\n<p><em>Pasaron noches, nieves y solsticios;<\/em><\/p>\n<p><em>pas\u00f3 el tiempo en minutos y milenios.<\/em><\/p>\n<p><em>Una carreta que iba para N\u00ednive<\/em><\/p>\n<p><em>lleg\u00f3 a Nebraska.<\/em><\/p>\n<p><em>Un gallo cant\u00f3 lejos del mundo,<\/em><\/p>\n<p><em>en la previda a menos mil de nuestros padres.<\/em><\/p>\n<p><em>La tierra gir\u00f3 musicalmente<\/em><\/p>\n<p><em>llev\u00e1ndonos a bordo;<\/em><\/p>\n<p><em>no ces\u00f3 de girar un solo instante,<\/em><\/p>\n<p><em>como si tanto amor, tanto milagro<\/em><\/p>\n<p><em>s\u00f3lo fuera un adagio hace mucho ya escrito<\/em><\/p>\n<p><em>entre las partituras del Simposio.<\/em><\/p>\n<p>Me emocion\u00e9 tanto al escuchar en aquella parte del largometraje esas estrofas que, no crey\u00e9ndolo, repet\u00ed varias veces el tramo de la cinta y en seguida escrib\u00ed a varios amigos coment\u00e1ndoles.\u00a0 Pronunciar esos versos en una pel\u00edcula de tal relevancia, adem\u00e1s del reconocimiento al autor, es una exquisita oportunidad para la difusi\u00f3n de su obra. Y no ser\u00eda la primera vez que eso ocurriera, pues muchos escritores llegan a ser conocidos en todo el mundo a trav\u00e9s de un hecho que no siempre tiene relaci\u00f3n directa con su oficio. Es el caso, por ejemplo, de Antonio Machado, el poeta espa\u00f1ol, quien alcanza notoriedad planetaria una vez que Joan Manuel Serrat en su producci\u00f3n musical de 1969, denominada <em>Dedicado a Antonio Machado. Poeta<\/em>, versiona un conjunto de doce poemas del autor que antes eran pr\u00e1cticamente de exclusivo inter\u00e9s para los lectores de poes\u00eda. Desde, entonces, los versos de Machado, se han convertido en casi un himno de reconocimiento en todo el mundo de habla hispana, despertando, a su vez, un mayor inter\u00e9s por el autor sevillano. \u00a0<em>Cantares<\/em>, ah\u00ed, entre otros temas, es una reflexi\u00f3n sobre la vida al reconocer que nada est\u00e1 predeterminado y, por tanto, es un camino que se descubre \u00fanicamente al andar.<\/p>\n<p><em>\u2026Caminante, son tus huellas<\/em><\/p>\n<p><em>el camino y nada m\u00e1s;<\/em><\/p>\n<p><em>caminante, no hay camino,<\/em><\/p>\n<p><em>se hace camino al andar.<\/em><\/p>\n<p><em>Al andar se hace camino<\/em><\/p>\n<p><em>y al volver la vista atr\u00e1s<\/em><\/p>\n<p><em>se ve la senda que nunca<\/em><\/p>\n<p><em>se ha de volver a pisar.<\/em><\/p>\n<p><em>Caminante no hay camino<\/em><\/p>\n<p><em>sino estelas en la mar&#8230;<\/em><\/p>\n<p>Al culminar <em>21 gramos<\/em> \u2013pleno de optimismo\u2013, me dije en voz tan baja que habr\u00eda de escribir en letra muy chiquita aquella confesi\u00f3n: \u201c<em>estamos llenos de tantas cosas buenas e interesantes, y lo m\u00e1s triste es que eso pareciera imperceptible para el com\u00fan \u2013y los no tan comunes\u2013 de los venezolanos.\u201d <\/em><\/p>\n<p>Y lo digo ahora, justo en este momento, cuando pienso en Rafael Cadenas, quien, precisamente, mientras escribo este texto recibe en Espa\u00f1a su bien merecido Premio Cervantes, all\u00e1, todo un acontecimiento en el mundo de las letras y, aqu\u00ed, en su patria, aquello transcurre como si s\u00f3lo fuese el paso del viento entre las hendijas de una ventana olvidada. Un pa\u00eds cruel, se me ocurre escribir. Alguien, a prop\u00f3sito, dijo: \u201ces que as\u00ed somos\u201d<\/p>\n<p>Empero, dejemos que el tiempo haga su trabajo y, a tal efecto, los versos reci\u00e9n citados de Antonio Machado calzan como anillo al dedo. Sigamos, entonces.<\/p>\n<p>Nuestra literatura tiene en la realidad que nos circunda, que nos abraza y envuelve, su m\u00e1s dilecta fuente de inspiraci\u00f3n, es tan singular su contexto que, aun evadi\u00e9ndolo, todav\u00eda es capaz de influirnos en cualquiera de sus g\u00e9neros. Alguna vez, a cuenta de esa peculiaridad, en uno de esos d\u00edas plomizos del oto\u00f1o de 1983, en Ciudad de M\u00e9xico, durante una larga entrevista a Julio Cort\u00e1zar en la Librer\u00eda El Juglar, este se\u00f1al\u00f3 con toda naturalidad, con una tan admirable franqueza, su percepci\u00f3n sobre el tema y por eso he cre\u00eddo oportuna citarla:<\/p>\n<p>\u201c\u2026 \u00bfPor qu\u00e9 un sentimiento de lo fant\u00e1stico est\u00e1 presente en la obra de escritores rioplatenses como es el caso de Horacio Quiroga, como es el caso de Borges, como es el caso de Felisberto Hern\u00e1ndez y como es tambi\u00e9n mi caso?\u00a0 Hasta hoy no hay una respuesta satisfactoria. Un poco parad\u00f3jicamente a m\u00ed se me ocurri\u00f3 alguna vez que tal vez nosotros [Julio Cort\u00e1zar se refiere a Uruguay y Argentina] ca\u00edamos en lo fant\u00e1stico por el hecho de que la realidad que nos circundaba no ten\u00eda la riqueza y la abundancia tropical que hay en los pa\u00edses m\u00e1s al norte, es m\u00e1s pobre el Uruguay la Argentina en su contexto circundante\u2026\u201d<\/p>\n<p>Se me ocurre, asimismo, referir la ingeniosa expresi\u00f3n del gran poeta chileno Pablo Neruda al conocer Carora, cuando en un arranque pleno de emoci\u00f3n, exclam\u00f3 aquel c\u00e9lebre comentario: \u201c\u2026 Y, si escogiera, el Sol nacer\u00eda en el nombre de Carora\u2026\u201d.<\/p>\n<p>La ocurrencia dicha en 1959 a su compa\u00f1ero de viaje en Venezuela \u2013el poeta estuvo recorriendo diferentes regiones de nuestro pa\u00eds junto a Miguel Otero Silva\u2013, seg\u00fan nos cuenta el escritor Francisco Zambrano G\u00f3mez en su ilustrativa cr\u00f3nica titulada <em>Pablo Neruda en Carora<\/em> (2021), fue de tal lirismo que, a\u00f1os m\u00e1s tarde, el episodio pas\u00f3 a integrar su poema <em>Oda a los nombres de Venezuela<\/em>, publicado en su libro <em>Navegaciones y regresos<\/em>. (1959).<\/p>\n<p><em>\u2026Nombres de Venezuela<\/em><\/p>\n<p><em>fragantes y seguros<\/em><\/p>\n<p><em>corriendo como el agua<\/em><\/p>\n<p><em>sobre la tierra seca,<\/em><\/p>\n<p><em>iluminando el resto<\/em><\/p>\n<p><em>de la tierra<\/em><\/p>\n<p><em>como el araguaney<\/em><\/p>\n<p><em>cuando levanta<\/em><\/p>\n<p><em>su pabell\u00f3n de besos<\/em><\/p>\n<p><em>amarillos.<\/em><\/p>\n<p><em>Ocumare, eres ojo, espuma<\/em><\/p>\n<p><em>y perla,<\/em><\/p>\n<p><em>Tocuyo, hijo de harina,<\/em><\/p>\n<p><em>Siquisique, resbalas<\/em><\/p>\n<p><em>como un jab\u00f3n mojado<\/em><\/p>\n<p><em>y oloroso<\/em><\/p>\n<p><em>y, si escogiera,<\/em><\/p>\n<p><em>el Sol nacer\u00eda en el nombre<\/em><\/p>\n<p><em>de Carora,<\/em><\/p>\n<p><em>el agua nacer\u00eda en<\/em><\/p>\n<p><em>Cabudare,<\/em><\/p>\n<p><em>la noche dormir\u00eda en<\/em><\/p>\n<p><em>Sabaneta,<\/em><\/p>\n<p><em>en Chiguare, en Guay,<\/em><\/p>\n<p><em>en Urucure,<\/em><\/p>\n<p><em>en Coro, en Bucaray,<\/em><\/p>\n<p><em>en Moroturo.<\/em><\/p>\n<p><em>En todas las regiones<\/em><\/p>\n<p><em>de Venezuela<\/em><\/p>\n<p><em>desgranadas<\/em><\/p>\n<p><em>no recog\u00ed sino<\/em><\/p>\n<p><em>este tesoro:<\/em><\/p>\n<p><em>las semillas ardientes<\/em><\/p>\n<p><em>de esos nombres,<\/em><\/p>\n<p><em>que sembrar\u00e9 en la tierra m\u00eda,<\/em><\/p>\n<p><em>lejos.<\/em><\/p>\n<p>Por lo general, los escritores suelen estar pendientes instintivamente en el medio que les rodea, de aquella presencia no siempre f\u00edsica que les concita emociones, reflexiones, recuerdos, cavilaciones fantasiosas y hasta enigm\u00e1ticas afinidades para, en la alquimia propia de la creaci\u00f3n literaria, plasmar las ideas que se convertir\u00e1n en el nudo de palabras que finalmente llegar\u00e1 su \u00fanico destinatario: el lector.<\/p>\n<p>En ese recorrido, una libreta y un l\u00e1piz o bol\u00edgrafo a la mano, constituyen la herramienta b\u00e1sica para recoger cada impresi\u00f3n, y as\u00ed imagino al bardo chileno alucinado durante aquella gira, rindi\u00e9ndose embelesado ante la policrom\u00eda tropical de nuestro pa\u00eds, como muy probablemente R\u00f3mulo Gallegos, por ejemplo, se encontr\u00f3 ante el atraso y el desamparo de un pa\u00eds estrangulado por conflictos sociales de toda \u00edndole, sirvi\u00e9ndole tal realidad de magma creativo en el estilo literario que lo destac\u00f3 como nuestro m\u00e1s importante novelista del siglo veinte. En su nombre, justamente, se otorga en Venezuela el Premio Internacional de Novela R\u00f3mulo Gallegos desde 1967.<\/p>\n<p>Y a prop\u00f3sito del indiscutible m\u00e9rito del escritor, y tambi\u00e9n en el contexto de la reciente premiaci\u00f3n a Rafael Cadenas, vale la pena referir en este manojo de comentarios, la desafortunada cosecha del autor venezolano en concursos literarios.<\/p>\n<p>R\u00f3mulo Gallegos fue galardonado con el Premio Nacional de Literatura en 1958, era entonces un novelista consagrado, su obra <em>Do\u00f1a B\u00e1rbara<\/em> (1929) hab\u00eda sido traducida a varios idiomas y llevada al cine (1940), ten\u00eda, por otra parte, una prol\u00edfica producci\u00f3n literaria, y su nombre fulguraba entre las personalidades m\u00e1s destacadas de la literatura de habla hispana, en su haber ya pose\u00eda distinciones catedr\u00e1ticas de diversas universidades del continente americano, sin embargo, en su larga trayectoria \u2013m\u00e1s de medio siglo\u2013 como autor, los galardones literarios siempre le fueron esquivos. Nueve veces, entre 1951 y 1967, fue postulado infructuosamente al Premio Nobel de Literatura. Y, en ese sentido, me atrever\u00eda a se\u00f1alar \u2013sin \u00e1nimo de desmeritar a ning\u00fan escritor premiado\u2013 que dos monumentales injusticias se han cometido al desconocer los m\u00e9ritos de Jorge Luis Borges y R\u00f3mulo Gallegos para la acreditaci\u00f3n del renombrado premio. Dos a\u00f1os antes de su fallecimiento, en 1967, fue la \u00faltima postulaci\u00f3n de R\u00f3mulo Gallegos al Nobel, en esa oportunidad el galard\u00f3n se confiri\u00f3 a Miguel \u00c1ngel Asturias.<\/p>\n<p>Sobre el otro de los autores, comento el episodio siguiente: en cierta ocasi\u00f3n, entrevistado Jorge Luis Borges en una televisora norteamericana de la cadena PBS, ante la pregunta del escritor y comentarista estadounidense William Bucley sobre sus m\u00faltiples postulaciones a la Academia Sueca, el genio argentino, con su proverbial estilo inteligentemente sarc\u00e1stico, respondi\u00f3:<\/p>\n<p>\u201cDe hecho creo que podr\u00eda decirse que es una tradici\u00f3n n\u00f3rdica no otorgarme el Nobel. Ya es una parte de la mitolog\u00eda n\u00f3rdica\u2026\u201d<\/p>\n<p>Pablo Neruda en su libro <em>Confieso que he vivido. Memorias <\/em>nos relata su parecer sobre el \u00faltimo intento del escritor de <em>Do\u00f1a B\u00e1rbara <\/em>por conseguir el Nobel.<\/p>\n<p>\u201cLa verdad es que todo escritor de este planeta llamado Tierra quiere alcanzar alguna vez el Premio Nobel, incluso los que no lo dicen y tambi\u00e9n los que lo niegan.<\/p>\n<p>En Am\u00e9rica Latina, especialmente, los pa\u00edses tienen sus candidatos, planifican sus campa\u00f1as, dise\u00f1an sus estrategias. Esta ha perdido a algunos que merecieron recibirlo. Tal es el caso de R\u00f3mulo Gallegos. Su obra es grande y decorosa. Pero Venezuela es el pa\u00eds del petr\u00f3leo, es decir, el pa\u00eds de la plata, y por esa v\u00eda se propuso consegu\u00edrselo. Design\u00f3 un embajador en Suecia que se fij\u00f3 como suprema meta la obtenci\u00f3n del premio para Gallegos. Prodigaba las invitaciones a comer; publicaba las obras de los acad\u00e9micos suecos en espa\u00f1ol, en imprentas del propio Estocolmo. Todo lo cual ha debido parecer excesivo a los susceptibles y reservados acad\u00e9micos. Nunca se enter\u00f3 R\u00f3mulo Gallegos de que la inmoderada eficacia de un embajador venezolano fue, tal vez, la circunstancia que lo priv\u00f3 de recibir un t\u00edtulo literario que tanto merec\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>Esta confesi\u00f3n del autor de <em>Los Versos del Capit\u00e1n<\/em> en sus <em>Memorias<\/em> (1974) tiene el m\u00e9rito de quien asimismo fuera varias veces nominado, y de quien, a su vez, por m\u00faltiples razones, conservaba v\u00ednculos con el selecto mundo asociado al codiciado premio. As\u00ed, el narrador venezolano, queriendo alcanzar el renombrado galard\u00f3n, quiz\u00e1s fue ignorado por los excesos desafortunados mencionados por Neruda. Quiera la ocasi\u00f3n, y toco madera, que Rafael Cadenas pueda conseguirlo, como ha obtenido el Premio de Literatura en Lengua Castellana Miguel de Cervantes, teniendo en desventura el sentimiento adverso del gobierno de su patria.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/edinson-martinez\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n<h6>Fotograma de la pel\u00edcula 21 gramos<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Edinson Mart\u00ednez Dos a\u00f1os atr\u00e1s, mientras escrib\u00eda una novela corta de t\u00edtulo Numero rojo (2022), en uno de sus cap\u00edtulos, en reflexi\u00f3n omnisciente, coment\u00e9: \u201cLas palabras tienen su propio universo, desencadenan torbellinos de emociones, se enamora con ellas, se construyen y destruyen relaciones por virtud de ellas, por eso tenemos que cuidarlas, medirlas y pesarlas [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":8245,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[44,3],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8222"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8222"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8222\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8316,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8222\/revisions\/8316"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/8245"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8222"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8222"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8222"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}